Archive for November, 2004

Quiero

November 26, 2004

Siento una punzada en la vagina nada más de pensar en estar contigo. Todo mi cuerpo se acelera al pensar en besar tus piernas depiladas, resbalarme despacio por ellas, pellizcar tu cadera. Mirarte en el silencio del deseo más descarado. Despejar las dudas cuando digas que sí, empezando a desvestirte con el pudor disfrazado de atrevimiento.

Y me dirijo a tu boca esquiva, que igual la ofreces igual la quitas. Siento más presente tu perfume, ese que no venden en tienda alguna. La deliciosa transpiración de una fantasía que te traiciona. El lenguaje de una locura que hoy estás dispuesta a vivir.

Acércate. Rétame. Decídete. Que al final de las cuentas no es novedad para ninguna de las dos. Sin embargo tiene el acicate de lo desconocido entre nosotras. Es una noche cualquiera pero la podemos transformar para hacerla a nuestra manera.

No tengo aceites para masajes aromáticos, pero te ofrezco la sensibilidad de mis manos. Nunca he sido escultora, pero podría moldear tu cuerpo. A falta de formón, apoyaría sobre tu espalda mis senos y como tampoco tengo cincel usaré mi lengua para conformar tus recovecos de mujer.

¿Será que pueda suceder? ¿Hoy, esta noche, mañana, alguna vez?

Lorena Sanmillán

The hours: to face the fact

November 19, 2004

“To face the fact

that we have lost

those feelings forever”

Clarisa to Louis Waters

Amo esta película con su tres actrices principales. Me habría encantado escribir el libro, concebir el guión y si me instalo de plano en lo creativa, hasta me habría fascinado componer la música que la distingue. Robo tiempo a mis actividades para volverla a ver de cuando en cuando. Todo el suceso está rodeado de un contexto que es muy grato de recordar aunque de pronto me duela tanto. No a todas mis amigas les gustó, pero a mí me sublima y por eso la veo sola. Quiero hacer el amor siguiendo las escalas tonales del piano de Phillip Glass en la espalda de mi amante.

Ayer volví a verla y no fue una buena idea. Después de lo de la imprenta quedé dolida. Cada escena, cada frase, cada momento me impactó.

Recordé cuando mis sobrinas y yo veíamos en mi estudio Monsters Inc, la más pequeña de ellas, se sabía todos los diálogos y los decía junto con los personajes. Así me pasó. La he visto tanto que ya me la he aprendido. Además he leído el libro en inglés y en español.

Todas las escenas me gustan por diversos motivos. Pero especialmente una ocupa hoy mi atención y ayer mi depresión. La escena donde Louis Waters llega a casa de Clarisa antes de la supuesta ceremonia de premiación de Richard. Recuerdan juntos el momento compartido de la disyuntiva de Richard entre Louis y Clarisa, quedándose con éste último.

To face the fact that we have lost those feelings forever. Hay tanto en esta frase, tanta fuerza en esta escena.

Clarisa bien sabe de qué habla, al considerar valiente a Louis. Ella misma no ha podido afrontar el hecho de que esos sentimientos se han perdido para siempre. Aunque sigue su vida, ni su hija, ni los diez años de sólida relación con Sally han podido equilibrar aquella pérdida.

Por eso me identifico con ella. Así me siento. Aunque yo no tendría su valentía ni su aplomo para recibir en mi casa -mucho menos invitar- a la otra persona que escogieron en el lugar que mi apasionamiento suponía era para mí.

Clarisa sublima lo que siente en lágrimas. Cae en crisis en el piso de la cocina. Sin embargo, tiene la dignidad y el supremo valor de la objetividad, al darle su lugar a su invitado, mencionándole que lo único que le molesta en la novela de Richard, es que éste no haya tenido la delicadeza de hablar un poco más de su romance con Waters. Ese es un detalle para admirar y para imitar.

Una lección de integridad y honestidad que habla muy bien de ella como ser humano, como mujer y como lesbiana. Los valores existen y hay que actuar de acuerdo a ellos aunque sientas que te lleva la chingada. Siempre.

Pero toda historia tiene dos caras y entonces, la respuesta de Louis me hace pensar, me atosiga y me lastima. Por lo visto, hoy tengo ganas de flagelarme, sólo espero que esto sea temporal. Lo que sí vale la pena de todo esto es expresarlo.  Louis se queda en silencio, ve a los ojos a Clarisa y le confiesa que cuando dejó a Richard fue cuando por fin se sintió libre. En el libro la escena viene más detallada. El romance no fue lo que se esperaba y ambos quedaron decepcionados.

Quizá, al final, la que salió ganando fue Clarisa, pero ella no lo sabe hasta después de mucho tiempo. Y mientras tanto, ha vivido las horas de la decepción, las horas de la introspección y quizá después de su plática con Louis Waters viva las horas de la reconstrucción.

To face the fact that we have lost those feelings forever.

¿Cuántas horas me faltan para lograrlo?  ¿Cuántas horas y en cuál reloj están contando?

Lorena Sanmillán

La imprenta

November 18, 2004

Llega un momento en que el silencio de la imprenta me incomoda.

Mientras espero que estén listas mis impresiones platico algo con las muchachas. Roz escucha con su mágica sonrisa. Esta mujer me gusta mucho pero no hay más que verla como una amiga y ni siquiera tengo el valor de invitarle a tomar un café. En cada encuentro pierde puntos. Tengo la idea de enviarle un telegrama lleno de ellos, por si se le ofrecen. Pero María, que la conoce muy bien, me dice que no es una buena idea. Que ya no insista porque me veta.

Ironizo sobre mí. Por eso les pregunto que si son felices, porque he descubierto que yo no lo soy. De pronto me encuentro hablando de fracaso. No me doy cuenta cuánto me golpeo hasta hoy que no duermo y en vez de eso escribo. El recuento de sucesos no fue nada grato.

No supe conservar a mi lado a la que amaba. No sé conquistar a la que me gusta. No he podido superar el dolor de perder. Me siento derrotada, disminuida y devaluada. No supe y no sé cómo ser amiga de otras varias.

No debería tener tantos plurales, pero cuando creces parece que más es mejor y no te das cuenta de que la cantidad no habla bien de ti hasta que miras en retrospectiva y ves que no te entregaste sino que te despedazaste.

De pronto me veo sola y me doy cuenta que ni siquiera he podido ser buena amiga. Ni buena amiga, ni buena amante, ni buena pareja, ni buena nada.

Lorena Sanmillán

Retales de mi vida

November 18, 2004

 “Retales de mi vida

 fotos a contraluz

me siento hoy

como un halcón

herido

por las flechas

de la incertidumbre.”

Así canta Miguel Ríos cuando acompaña a Manolo García en la canción Insurrección. Pues sí, justo así me siento ahora y no encontré mejor título para esta colección de escritos que éste que acabo de consignar. Aunque no deja de ser de cierta manera algo paradójico, pues un retal son los pedazos sobrantes, las cosas que ya no se utilizarán y si aquí escribo de mí pues me coloco en esa estadía.

¿Será un retal mi sentir? ¿Qué será el retal, lo que se queda en mis manos o lo que dejo fuera de la mesa?

En este modelo, del que ahora he perdido el patrón, ¿dónde me coloco? ¿de dónde saco la tela para continuar? ¿cómo me visto de nuevo dispuesta a conquistar?

No hay más, me siento hoy, como un halcón, herido por las flechas de la incertidumbre.

Lorena Sanmillán