Brazos de Sol

Saber dónde estás y cómo estás, quisiera, si te acordaras hoy de mí. Decir te quiero y decir amor no significa nada, las palabras sinceras las que tienen valor son las que salen del alma. Puedo ponerme cursi y decir que tus labios me siguen sabiendo igual que los labios que beso entre sueños… puedo ponerme digna y decir toma mi dirección, cuando te hartes de amores baratos de un rato me llamas. ¿Cómo demonios fui a enamorarme de ti si sólo buscaba alguien que me hiciera sentir y vibrar? Te convencí con la frescura de un qué más te da y hoy te receto un nos ata nuestro pasado y algún papel, no me olvidarás tan fácilmente, antes de irte, piénsalo bien.
Y llegué a pedirte que en nuestra intimidad las cosas sucedieran despacito, suavemente, en cámara lenta, en voz baja, susurrando, convenciéndote de que me dejaras llegar al puerto de tu mar abierto mientras sólo te decía palabras de amor sencillas y tiernas. Y quería andarte paso a paso recorrerte como hiedra. Al cielo le robé una estrella, al prado una rosa tan bella y al tiempo le pedí un momento contigo para poderte amar. Tengo una noche guardada para ti.
Y esa noche estabas ahí alterando la tranquilidad en mí. Tus ojos parecían dos lunas de un tapiz. Tan distante, tan fría, tan bella, enigmáticamente perfecta. Y es que llegaste tú, con tu sonrisa, vistiéndome de amor, matando prisas. Te ofrecí mis horas y las pudiste romper, y las llenaste igual de llanto y de miel. Y ahora despierto en las noches y no te puedo encontrar y vieras qué pequeña me siento cuando tú no estás. Una hoja en el viento, un poema más.
Voy tratando de cambiar mis impulsos sobre ti pues ahora ya no tiene ningún caso sentir todo esto y vaciar en estas letras lo ridícula que me siento con todo este titipuchal de recuerdos. Nunca notaste cómo temblaba a tu lado con la posibilidad de un beso. Nunca fuiste capaz de ver como humillaba la mirada al sentirme descubierta en mi fragilidad. Nunca, ¿porqué te amé? ¿porqué dejé lo que tenía? Tú que no me quieres, yo que no te creo más y al final pobre de mí, estoy amándote a rabiar. Como nunca, como nadie, amándote, con la fuerza de los mares, amándote. Fuiste un trozo de hielo en la escarcha. Todo el tiempo que pasé junto a ti dejó tejido su hilo dentro de mí.
Mas de pronto estoy tan sola y sólo en ti puedo pensar. Me he dado cuenta que después de esa noche catártica nunca te he llorado. Quizá por eso nunca te he sacado. No sabes cuánto he escrito y cómo te he maquillado. Como yo te amé, jamás te lo podrás imaginar, pues fue una hermosa forma de sentir. Un amor como el mío, no podrás arrancarlo de ti, así como así y echarlo al vacío.
Amada mía, adúltera, mi gran amor, mi niña mimada, date la vuelta y óyeme: o tú o nada. Alguna vez, en algún momento de la historia no hubo frase más sincera y más cierta. O tú o nada, dearest. O tú o nada. Hoy quiero volver a regalarte palabras y decirte cosas al oído, ser tu manta cuando tengas frío. Quédate con mi luna en tu órbita ¿para qué me hace falta a mí? Fue sencillo enamorarse, tan sencillo. Tan estúpidamente silencioso que cuando me di cuenta ya estaba derramada por ti. Todo termina en siempre tu nombre. Mira en que absurdos anda mi vida que de nuevo ha regresado a ti. Ya basta.
El reloj de cuerda suspendido, el teléfono desconectado, en una mesa dos copas de vino y a la noche se le fue la mano. Afuera está lloviendo amor, aquí no sopla el viento ven. Más allá del deseo estuviste tú, tendida con los muslos como alas abiertas dispuestas al vuelo excitando mi cuerpo y mi alma disfruté mucho ser tu primera vez, ser quien te hizo mujer, mujer con otra mujer, porque lo demás ya lo habías hecho mucho más de una vez y no me importó. No sabes cómo me ha calado después tu currículum. Seguro es vanidad de no ser la definitiva. Seguro es amor propio por quedar descartada en tu elección. Dime que sí no me hagas pensar que me enamoré y que en realidad aún me duele y me importa lo que hagas o dejes de hacer con tu vida y tu vagina.
Y tan sólo se me ocurre amarte. El caer en aras de tus labios es llegar cansado y reposar quedarme en tus rincones. ¿Cómo decirte que me has ganado poquito a poco? Tú, que llegaste por casualidad. Qué locura, hasta donde me llevó ser lanzada. Hasta donde me llevó atreverme. Está bien, dearest, no seré injusta. A tu lado también viví momentos gratos, limitados pero gratos. No puedo más, necesito ir más lejos más rápido y alto sin rumbo fijo y tu méndigo recuerdo llega a anquilosarme en mi pasado.
No arriesgas nunca el corazón siempre adelante la razón, robas mis fantasías con tu voz. No sé porqué te quiero, será que tienes alma de bolero. Soy sólo un pájaro perdido que vuelve desde el más allá, a confundirse con un cielo que nunca más podré recuperar. Adiós, adiós, princesa, espero que hayas hecho lo mejor. Yo jamás me voy a hundir en una lágrima por ti. Aunque yo sienta que muero porque todavía te quiero pero ese ya es mi problema. Y cada vez más tú y cada vez más yo sin rastro de nosotros. Hoy estoy pidiendo que a pesar de todo seas feliz. Hoy he salido de ti y entre lágrimas vi romperse el firmamento.
You’ll always be beautifgul, in my eyes. Y no me importa que digan que está trillado esto de hacer cuentitos hilando canciones de amor. Esta madrugada estoy en los brazos de Sol.

One Response to “Brazos de Sol”

  1. Jordi Rosquillas Tovilla Says:

    Srita Sanmillán.
    Gracias. Leerte ha sido como acurrucarse escuchando cuentos de hadas y dragones. Que las sensaciones a flor de piel se me transfiguren en lagrimas es irrelevante.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s


%d bloggers like this: