Mékxico mi amuor, mi amuor. Mi amuor.

En Junio de 1986, la Selección Alemana de futbol, con su capitán Franz Beckenbauer al frente, cantaba aquello de Mékxico, mi amour, mi amour. Mi amour. Me gustaba el candor con el cual intentaban pronunciar las palabras desconocidas y sobre todo, verlos cantar cuando esa no era de todos habilidad. El intento era bueno y conmovía. Además eran mis favoritos y estaba enamorada de Rummenige. Ahora, en Julio de 2007, preparaba mis maletas rumbo a México y tarareaba la canción cubierta de nostalgia y emoción.

Regresar a México, D.F., invitada por la UNAM, a la Clausura del Primer Virtuality Literario reabría un capítulo de encuentros en mi vida. Conocer a mis compañeros de Caza de Letras, a los Jurados y a algunos lectores le daba un giro a un camino iniciado en palabras que se transformaría en abrazos y miradas. Visitar Los Azulejos era escala obligada dentro del itinerario. A pesar de lo conocido, todo sorpresas, el viaje instalaba la ilusión de recorrer la paciencia del pasado con la gracia del presente y el ansia del futuro.

El viaje superó mis expectativas. Hoy, a varios días de haber regresado a Monterrey hago un recuento de las cosas. Estoy feliz y también muy cansada. Fue agotador e intenso. De principio a fin.

Primero, el apuro para llegar al aeropuerto. Desperté setenta minutos antes de la hora que partía mi vuelo. Grace vivió su sueño de convertirse por unos cuantos minutos en piloto de la Fórmula 1. Cómo admiro sus reflejos y su intrepidez. Aunque fue breve el trayecto, para mí se me hizo eterno. La velocidad no es algo que yo disfrute. Llegamos en doce minutos, con el tiempo justo para documentar la maleta. Casi cierran el vuelo conmigo en tierra regia.

Llegué a México a las ocho de la mañana. El dolor de espalda a última hora decidió que sí me acompañaba y se prendió de mi existencia desde ese momento y durante todo el viaje fue presencia constante. Suerte que no tuve que pagar exceso de equipaje. Cuando recogí mi maleta en la banda, supe que no sería un día fácil. La voz de mi madre, por el celular, sigue siendo la mejor medicina, el sostén metafórico del cual agarrarme.

Yo, que iba preparada para decir No pictures, please apenas llegara al aeropuerto Benito Juárez, ni siquiera tuve alfombra roja pues Mónica y Jez llegaron doce minutos tarde por mí. Fuimos a desayunar al Vips que está cerca del WTC. Ahí cobré conciencia de que estaba en el D.F. No sólo por la cuestión del tráfico frenético, sino porque las construcciones dan carácter a las ciudades. Ahí también conocí la hospitalaria sonrisa de Laconta y fue una delicia verla desayunar cereal, con tantas cosas que ofrecía la carta. Fui testigo también del amor, que está en todas partes, pues había un romance entre una mesera y un comensal. Todo eso pasó delante de mis ojos. La sonrisa de enamorada de la chica era evidente, sin embargo, la mirada cómplice no le gustó y evadió verse descubierta en su relación. En definitiva, esas cosas son de dos.  

Pacté cita con Tristanomuere, hablé con Juan de Lobos. Después del desayuno, enfilamos hacia la Zona Rosa, me registré en el Hotel NH y pregunté por Sabinazo o Marvin Durán. No había llegado.  Subimos a la habitación. Envié el saco a la tintorería y pedí que estuviera listo para las cinco de la tarde. Recibí masajes y mimos para la espalda enferma. Tanto me dolía que hasta permití sin chistar que Jez dentro de otro de los aspectos de su amabilidad se hiciera cargo de mi ropa que se arrugó en la maleta. Compartimos comentarios y miradas. Frases sueltas que poco a poco van hilando el ritmo de una conversación entrañable.

Bajé al Lobby renqueando. Hubiera sido mejor traer un bastón. Urge bajar de peso.  Tristanomuere no mintió cuando dijo que tenía el pelo largo como signo de identidad. Sí que lo tiene. Mi primer interacción con un lector en persona fue muy grata. Jez y Mónica salieron a conseguir pastillas para el dolor de espalda y agua. La plática con Tristanomuere fue de suyo nutritiva. Encantador, lleno de poesía y claridad en las ideas.

Regresamos a la habitación del hotel y dispusieron la forma de recostarme para que no me siguiera lastimando. El dolor era intenso. Ambas sonrieron comparándome en sutil ironía con Frida, que debido a sus múltiples operaciones trabajaba acostada. La idea de ir a ver la exposición en Bellas Artes se abrió ante mis ojos como una posibilidad láser. Bajé más tarde a buscar algo de comer y una bolsa para envolver el regalo de Falanja. Sabinazo aún no llegaba.  Después me recosté en la tina de hidromasaje. Fue una terapia de agua deliciosa. A las cinco empecé a inquietarme pues mi saco no llegaba. Rebeca llegó por mí, puntual, a la hora acordada. Conocerle fue un gustazo. Con suma familiaridad nuestro encuentro inicial tuvo como escenario el baño, mientras me maquillaba. Yo, de pie frente al espejo y ella sentada en la taza cortesía de LAMOSA. Libertad debida a las palabras, que no cabe duda, te atan o te matan.

Localicé por fin a Sabinazo, que se hospedaba en el mismo piso. Él pensaba que la cita era a las ocho de la noche. Salimos a darnos un abrazo en el pasillo. Cuánta calidez. Alabo lo grato de nuestro lazo. Es un tipazo. Un hombre sumamente magnético y atractivo. Mi saco llegó a las seis y media. Me sentí el Dr. House, cojeando y masticando pastillas para el dolor. Rebeca y yo nos fuimos a la ceremonia. En el camino, una llamada a Ximena para que me acompañara y sentirla cerca.

LSM; Julio 16 de 2007

7 Responses to “Mékxico mi amuor, mi amuor. Mi amuor.”

  1. Dulce Adame Says:

    Hola:
    Lamentablemente no pude asistir a ninguna de las reuniones a las que convocaron, pero me da un gusto enorme que tu visita haya sido una muy buena experiencia.
    He de decirte, que mi familia escuchaba los avances de Caza de letras en las secciones que Loret de Mola le dedicaba y al igual que a mi, les agradó mucho lo que haces.
    Esperamos seguir conociéndote a través de tus escritos. Saludos.

    Atte.
    Dulce.

    Dulce:
    Mil gracias por tu comentario. Saludos para ti y para tu familia. Ya habrá más reuniones y seguramente te convocaremos para que estés con nosotros compartiendo el pan y la sal y las letras. Un abrazo
    LSM

  2. Infinite Says:

    Pues igualmente no me fue posible asistir …
    muy agradecido por el tiempo dedicado…

    Infinite:
    Ya tendremos más oportunidades. Un abrazo hasta entonces, mientras las letras nos alcancen.
    LSM

  3. Hugo Flores alias Langarodomé Says:

    ¡Fuera mascaras!

    Qué gusto que te gustó el viaje. Yo desde aqui los veo, en un momento mas abro las fotos.

    Un saludo,
    Hugo Flores
    Silao, Gto

    Langarodome:
    Sí, ¡Fuera máscaras! El viaje fue una maravilla. Luego me cuentas qué te parecieron las fotos.
    Un abrazo hasta tu ciudad.
    LSM

  4. Jaime Velázquez Says:

    Primero seguiré leyendo y ya luego responderé. Tengo muchos mensajes en espera porque yo también anduve fuera. Lamento no haber podido estar cerca de ustedes. Igual comparto su felicidad. Ya escribiré más, lo prometo.

    Jaime:
    Gracias por continuar leyendo. Aquí te espero, que esto no se borra.
    Un abrazo
    LSM

  5. Agla Says:

    Excelente crónica, pues no avisaste si no te hubiesemos recibido en el aeropuerto…para los que vivimos aqui creo que es un orgullo mostrar nuesra Ciudad, muy a pesar del tránsito, smog y demás, lo que sea de cada quien esta Cd. tiene lo suyo.Que pena lo de tu espalda, cuando más quieres estar al 100% algo pasa… y que tal al otro dia eh?? buscando un lugar para platicar y entre la lluvia, los enmascarados, el Ibérico y el rollo de quién es quién pues apenas todos nos vimos unos segundos. Te seguimos leyendo, ojalá un día coincidamos en Mty.

    Langa…. o ya Hugo?? en qué bonita Ciudad vives, tal vez en una de esas coincidimos pues suelo ir a León y Gto.

    Agla:
    ¡Cuánta hospitalidad! Para mi próxima visita sí les aviso. Encantada de conocer la ciudad bajo tus ojos, según tu mundivivencia. Sí, definitivamente, la ciudad de México tiene lo suyo. La crónica del día siguiente la tengo pendiente, vaya que andar de un lado para otro y claro con mi dolor de espalda, pero esa merece un comentario aparte. El Ibérico, los enmascarados… tanto por decir. Ya pasó una semana y todo sigue fresco. Y cuando gustes venir a Monterrey, bienvenida, con todo y tu nena y a quien quieras traer.
    Un besazo
    LSM

  6. Edith Martelll Says:

    que emocion, a mi, que no estoy tan lejos de la ciudad de mexico, se me sigue haciendo una ciudad impresionante. Y comparto tu emocion por conocer a tus compañeros, con los que viviste esta extraordinaria esperiencia.
    un besototote…
    Martella

    Edith:
    México, D.F, es, sin duda, una ciudad impresionante. Cuando la conozcas, vívela completa. Recorre Paseo de la Reforma desde Chapultepec hasta el Zócalo. Es una buena caminata y verás la historia de la ciudad a través de su arquitectura. Nada igual a ver la bandera frente a Catedral. Bellas Artes. Los Azulejos. Conócela en cuanto puedas.
    Un abrazo
    LSM

  7. Miriam Says:

    Me encantaron las crónicas y fotos. Fue agradable conocerlos a todos.
    Deseo ya estés bien de tu espalda.
    Continúa disfrutando de la vida y compartiendo con nosotros……..}
    Saludos

    Miriam:
    Gracias por tus comentarios. Gracias a Dios ya estoy un poco mejor de la espalda. Poco a poco. Sí, fue muy agradable conocer a todos mis compañeros. Ojalá algún día podamos interactuar también con nuestros lectores. Gracias por tus buenos deseos. Y encantada de seguirnos leyendo por aquí.
    Un abrazo
    LSM

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