Archive for October, 2007

Crucero

October 29, 2007

Adrián Boyero, me regala en un mensajito del celular el siguiente minicuento. Con su autorización, lo comparto. LSM 

Amarillo. Rojo. Un chico muy guapo hace la parada a un autobús. Éste se pasa de largo. Él encoge los hombros y frunce los labios lleno de sensualidad. Todo su gesto me colma de ternura. Se resigna a esperar el próximo. La luz cambia a verde. Y yo me resigno a no volverlo a ver.

Adrián Boyero

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Definida

October 29, 2007

Fui un montón de cromosomas.

Rompecabezas disperso

sobre mesa de cristal.

Perdida

Tropecé con el diccionario

a medio abrir de tu entrepierna

ese que encierra y blinda

los secretos que guardas.

Volví  convertida

en un par de palabras:

tu mujer.

Plena

Entera

Entregada

LSM; Octubre 28 de 2007

Papitour

October 22, 2007

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Disfrutamos la nota del periódico antes de irnos al concierto. Nos acomodamos en un coche a como pudimos. Lilia, Susana, Grace, Xóchitl, Diana, Sanmillán, mi ego y yo. Apenas cabíamos. Compramos souvenirs. Fui por Rosaura y Marisa Iluminada que esperaban del otro lado del auditorio. Mónica y Rocío llegaron después. Ximena…fuera de la ciudad. Jez a más de mil kilómetros de mí.

Las luces se apagaron cuando las manecillas del reloj llegaron a las nueve cero cinco. Aún había gente buscando su butaca. Hay que resolver -y pronto- el asunto del estacionamiento.

Aunque había prometido permanecer sentada, rompí mi promesa. Los primeros acordes de Amazonas se impusieron por encima del grito unificador de diez mil y un gargantas. La mía cuenta por dos. La escala de Sereno fue la tercer impresión auditiva. J llega en ese momento desde Saltillo. Abrazarla fue otro regalo de la vida.

Escenografía minimalista rayando en lo escueta. Bosé confiaba en llenar el escenario sólo con su voz y presencia y lo consiguió. Aparece detrás de la escalera. Todas las luces y todas las miradas se concentran en él. Baja lentamente mientras informa que es el antónimo perfecto del público del auditorio. Todos y todas perdimos la serenidad. No dejo de recordar lo increíble que fue tenerle ayer en mis brazos.

Se transforma en Duende para contarnos una fábula. El anónimo deseo tiene nombre de Ciudad de Monterrey. Quiero saber quién diseña los trazos que sigue el pincel que baila en el óleo del escenario. Magia de imágenes con sus movimientos. Brillos de silencio en su sonrisa.

Como todo un caballero, me saluda en particular. Me dice Nena mientras casi todas bailamos. Lilia tiene sus pies pegados al piso y sus ojos brincan de un lado a otro desde un asombro inédito. ¿Quién saluda? Por supuesto, El hijo del Capitán Trueno. ¡Buenas noches, Monterrey! ¿Qué quieres que os dé? La respuesta es obvia mas no por eso innecesaria. Pedimos Bambú. Gulliver conduce el navío que nos envuelve dentro de un ensueño musical y recorremos maquilladas de melancolía y misterio el Reino de la Salamandra.

Bailo, río, abrazo a mis amigas. La energía de este sujeto y los treinta grados en pleno 18 de octubre provocan que sude. Limpio mis ojos y mis anteojos. La emoción humedece toda mi piel. Cambia la introducción de la canción que espero con más ansias. Hasta teníamos coreografía sin embargo permanezco estática mientras me conmina a Tirar p’alante hasta que el corazón aguante.

Su voz grave toma una gota de sudor que nace en el sitio donde me dio un beso el día anterior. Sigue el compás de su primer estrofa y cincela mi espalda con maestría. Abandono el control de mis emociones y le ofrendo todos mis estremecimientos. La gota hierve de fría y se instala en el centro de mi cuerpo venciendo la gravedad. Atraviesa mi interior y decide volver a salir convertida en lágrima. El ciclo se repite mientras en el coro juega con las palabras amar amarte amante amada amor amado y solo amarte. Punto y aparte. Sí, Bosé, sí; sólo mirarte. Mirarte. Mirarte. Caigo vencida en la butaca.

Partisano me vuelve a poner de pie. El escenario se viste de rojos intensos. Él destaca vestido de negro. No identifico la canción. La flauta me ayuda. ¡Se-vi-lla! Nunca estaré a favor del asunto taurino, pero aplaudo sus movimientos de quien realiza una faena con el viento. A la derecha del escenario unos abanicos blancos subrayan la presencia de las Boseídas. El que avisa nunca engaña: como a una reina te trataré, te seduciré.

No es bien nacido el que no es agradecido. Agradece el apoyo por sus treinta años de carrera y declara inaugurado el momento emotivo de las baladas de inicio. Cuando apenas dibujaba el estilo que lo definiría para la posteridad.

Sentado en la escalera, borda Amiga en una pléyade de emociones. Mis ojos se posan en mis acompañantes. Sí, soy cursi y me vale. Qué dulce esa palabra y qué sencilla esa palabra suena hoy. Teorema es la segunda de este bloque. Las jovencitas del auditorio quedan en silencio. Sólo saben las nuevas. Las de más de treinta nos enternecemos. Hila este sentir con Creo en ti y Morir de amor. Sentadas lo escuchamos, perdidas en los setentas y los ochentas y viviendo intensamente el 2007.

Linda nos levanta a todos. Incluso a él. Camina de un lado a otro del escenario. Tan bello es caer a sus pies. El auditorio revive haciéndole los coros. Ya de pie, nos regala el momento de humor bailando y cantando Don Diablo con sus brazos estirados en su versión libre -muy libre- de algún baile hawaiano.

Sabe cómo manejar la escala de emociones. Del ron con coca cola nos lleva a la paz de las montañas para cantar Te amaré. Un piano, una guitarra y su voz. Nada más. Él sabe lo que provoca, sabe lo que pasa. Canalla cínico. Emerge de su momento vulnerable estableciendo que Los chicos no lloran. Bien que sabe lo que sucede.

Pregunta si estamos bien. ¿Bien, bien, bien? Contestamos que sí. ¿Cómo decirle que no? ¿Cómo reclamarle que no trajo pantallas? ¿Cómo exigirle más escenografía? ¿Cómo recomendarle un gimnasio? Comprendo entonces que no es un concierto, es una celebración entre amigos. Vuelve a preguntar si estamos bien. La respuesta es la misma. Nos ofrece Morena mía. Mis oídos le escuchan Lorena mía. Las chamacas detrás de mí dicen “es la que canta con Julieta”. Esa sí se la saben. Me contengo. De la Gente! no quiero saltar a la nota roja por asesina.

Entramos a un sax para cantar Como un lobo. Si tú no vuelves es el preámbulo de Nada particular. Se despide. Regresa ahora con una camisa blanca. Nada más seductor que una camisa así planchada hasta el oro. La Belleza, de Aute, es una belleza en su voz. Reivindica el espejismo de intentar ser uno mismo.

Un berbiquí de significados se abre paso hasta lo más recóndito de mi corazón. Exijo junto con él Olvídame tú que yo no puedo. Ilusa imbécil incoherente, como si no me hubiera olvidado ya. El Amante Bandido cierra la sesión, bailando de lado a lado del escenario. Que por eso es bailarín. Que por eso es cineasta. Que por eso escribe guiones. Para crear atmósferas y hacer licuados de sensaciones. Seis años o más esperó tener el hit pegajoso que lo hiciera popular y ahora suele cerrar con esa canción. ¿Qué pensará él de esto? ¿Arte, perseverancia, popularidad? ¿Qué lo lleva hasta algunos duetos espeluznantes de Papito?

Repite Nena y yo bailo con el poco aliento que me queda. Está por terminarse. Poco más de dos horas de espectáculo, aunque no cumplió con cantar los treinta éxitos que prometió. Le quedó lugar para Sol forastero, Este mundo va, No hay un corazón que valga la pena y desde luego Aire Soy. Se agradece la intención. ¡Bravo, príncipe Luchino, bravo!

Lo convencemos con aplausos y vuelve. Claro que sabe lo que hace. Abre y cierra con antónimos. Canta Manos vacías, pero todas sabemos que las tenemos llenas de él. Brindarle aplausos es un abrazo multitudinario. Las luces se encienden. Ahora es oficial. Ya se ha terminado. tras de él se va un tropel de sonrisas y suspiros. Sí, Miguel. Sí, Bosé. Fue tan tan tan bello caer a sus pies.

LSM; Octubre 19 de 2007

Ponlo en el periódico

October 22, 2007

En mi familia, y supongo que en la de mucha gente, cuando repites mucho una noticia decimos ponlo en el periódico. Marcelo me dice en el msn ¿Ya te viste con Bosé? ¡Saliste en El Norte? No le creo. Asumo que es parte de la carrilla del día anterior; máxime que él era de los que más bromeaban con el asunto.

Me llama uno de mis hermanos. ¡Salió Lorena Sanmillán con Bosé! ¿A poco? Sí. Doña Juanita corre a comprar el periódico. Y ahí estamos. Acá va la nota completa:

Llega Bosé, ¡A guuuuusto!; Monterrey, México,(17/10/07)
Por Idalia Barrera

Visiblemente relajado, amable, sencillo, sin poses de estrella, Miguel Bosé arribó ayer al Aeropuerto Internacional de Monterrey para ofrecer aquí tres conciertos de su Papitour.

Minutos antes de las 13:00 horas, el cantante español apareció en la salida nacional proveniente de la Ciudad de México, acompañado de su staff.

Pocos lo reconocieron, quizás porque no se armó al alboroto a su llegada, aunque una fan, Lorena Sanmillán, detuvo su paso para abrazarlo y besarlo, además de entregarle una carpeta con poemas de su inspiración basados en los temas del artista.

“Soy escritora, los poemas los hice con tus canciones, con mucho cariño, espero que los leas”, dijo Lorena a Bosé y él, en tono amable, le respondió con un “Muchas gracias”.

Se intentó entrevistarlo, pero se disculpó y prometió una charla extensa más tarde.

“Sé que nos vamos a ver más tarde, vamos a poder charlar más extensamente, ahora, si me permiten, tengo que irme, pero nos vemos más tarde, ¿vale?”.

El artista fue llevado al hotel Presidente Intercontinental, y después de descender de la camioneta en el hotel, estiró sus brazos como descansando y se dispuso a checar personalmente su equipaje.

¡Te diré, aquí tienes los cuentos que escribí! Sí, señor, fue tan tan tan bello caer a sus pies.

 LSM; 18 de octubre de 2007

¿Serena?

October 22, 2007

Ya en casa, desahogo mi emoción y comienzo los agradecimientos hablando por teléfono. Marisa feliz. Jez también. Lo mismo mi madre y mis hermanos. Ximena desde Mérida.

Declino ir a la conferencia de prensa. Hay que seguir con la vida real. Llevar a mamá al médico y hacer vueltas. Llevo el libreto a Talparte para que me hagan favor de entregárselo. Me gustaría que sepa que busqué por todos lados la forma de hacérselo llegar.

Más tarde llego a mi taller de escritura cantando ¡Alegría! Los Bocetos empatizan conmigo lo mismo que se burlan. Ironizan sobre que mañana saldrá en el periódico el encuentro. Soporto la carrilla y compartimos emociones y textos. Marcelo se muestra entusiasta. Jorge, Lorena y Daniel, sonríen.

Cuando se termina el taller, aún cantando ¡Alegría!, decido pasar por donde da el concierto privado. Se necesita invitación, de ir, sólo podré escucharlo fuera. Dejo a Lorena en la parada del camión cerca de Fundidora. Me acerco. Se escucha su voz. Encuentro donde dejar mi coche. Me bajo.

Partisano me sirve de alfombra para encontrar un lugar frente a la reja. Hay varias personas afuera. Comienzo a bailar y cantar. Me freno. Son un montón de extraños viéndome hacer el ridículo. La frase resuena en mi mente. Exacto: son un montón de extraños viéndome hacer el ridículo. Me desato. Bailo y canto sola como cuando lo fui a escuchar afuera de la Monumental Monterrey.

Cuando canta Amiga, le doy un repaso a todas las amigas de mi vida. Me detengo en Marisa. Quisiera compartir el momento con ella. Pero nada. Sigo sola. Bailando en una sola pierna.

Un hombre se acerca. Pienso que me va a pedir que me esté quieta. Lo veo feo. Él extiende su mano derecha y me ofrece un boleto al mismo tiempo que pone en mis hombros una camiseta. Es que tú tienes que estar dentro, se ve que te gusta mucho. Cojo el boleto, le planto un beso y le doy un abrazo y me interno hasta un muy buen lugar en el centro del auditorio.

Bosé está en el escenario, disfrutando su hacer. Dame una isla en el medio del mar… ¿Y dónde más la quieres, corazón? Hasta le perdono el pleonasmo entendiéndolo como licencia poética. Yo lo veo y lo veo y lo veo y estática ahora no puedo dejar de pensar que hace sólo unas horas lo tuve entre mis brazos. Termina el concierto cantándome Nena, una ola, una ola, una ola, una ola de emoción. ¡Papito, acá está tu hijita!

Lamento el sudor de mi cuerpo, pues con él se borra toda evidencia de su paso por mi piel. No importa. Yo sé lo que sé. Regreso a casa. Apenas tengo ánimo de escribir un mail. Vuelvo a ver la foto donde estamos juntos. Caigo cual salamandra en su escondrijo, agotada por todas las emociones de las últimas treintayseis horas de mi vida. ¿Sucedió o lo soñé?

LSM; Octubre 17 de 2007

Fue tan bello caer a sus pies

October 22, 2007

Despierto temprano. Ilusionada y enamorada. En la televisión aún no hay noticias. Voy a la papelería a que me engargolen los libretos. Café para la desmañanada. La chamaca me entrega los libretos. Los reviso. En el primero aparecía de portada la página quince, en el segundo la veintidós, en el tercero la cuarenta y uno y así en los demás.

No lo puedo creer. Es tan inconcebible. No sé en qué momento sucedió eso. Se traspapelaron. ¿Cómo? Nunca lo sabré. Retiramos el espiral y comienzo a compaginarlos de nuevo. Sin prisa, despacio, pero acelerada en el alma. La parte sensata de mí me regaña. Y qué tienes tú que andar haciendo estas jaladas.

Ya con los libretos listos regreso a casa por Grace. Marcela Boseída informa. Dice el periódico que se prevee que llegará por la mañana. Ya son las diez. ¿Aeropuerto o Talparte? La decisión me toma un minuto. Vámonos al aeropuerto.

En el coche escuchamos la canción emblemática Te diré, aquí tienes los cuentos que escribí. Camino al aeropuerto veo el carril contrario. Todas las camionetas con vidrios polarizados podrían ser Lacamioneta. Llegamos al aeropuerto.

Pregunto a los taxistas. Llegó ayer. Pregunto a las intendentes. Ah, yo no sé, sólo trabajo de día. Pregunto a los de las tiendas. Los reporteros iban para llegadas internacionales. Voy al otro extremo del aeropuerto. Pregunto a los reporteros. Esperamos a Incubus. ¿Y de Bosé no saben nada? Llegó ayer, en la noche. Uh.

Regreso con Grace. Una persona se ofrece a preguntar a la torre de control, pues algunos artistas piden seguridad. No saben a qué hora llegará, pero sabe que no llegó ayer. Un hombre se acerca y me dice Oiga, pero él llega al Aeropuerto del Norte. Yo ya no sé qué hacer. Sólo esperar. Esperar y confiar, como dice El Conde de Montecristi en su línea final.

Mientras lo esperaba, llega un vuelo. Ahí vienen los de Incubus. Uno de los chavitos arreglaba su maleta frente a mí. Supuse que cualquier fan de ese grupo se cambiaría por mí. Pensé que tal vez en alguna parte del aeropuerto estaba sucediendo lo mismo pero en sentido inverso. Entrevistan a una modelo que viene en el mismo avión. Me acerco para ver si es Rebeca de Alba. No es. Me retiro. Un hombre sostiene un cartel con el nombre de Jordi Rosquillas impreso. Aunque me sonaba el nombre, lo confundí con el cuate que sale con Adal Ramones. Grace me lo lee en voz alta. ¿Qué no es tu amigo? No, yo no me junto con esas personas.

El tiempo pasa en cámara loca. Se va acabando la oportunidad. Me repaso en tantas cosas. Pensamientos inconexos ocupan mi mente. Siempre me han gustado los aviones. Los viajes. Viene a mi memoria la llegada a Madrid, el regreso a México. Todos los abrazos que he dado en esa sala. Todas las alegrías y los dolores de las despedidas. Y entonces, llegó.

Siempre pensé que en cuanto lo viera, mis piernas se derretirían, pero no fue así. Apenas lo vi, aún sin poderlo creer, mis ojos llenos de la imagen por tanto tiempo anhelada. Ahí estaba, frente a mí, a sólo unos metros de distancia. Efímero pero tan real. Mi sueño alcanzado. Mi meta lograda. Voltee para buscar a Grace, que se había ido a curiosear a una tienda.

Apenas lo vi, en mis pies estalló la pólvora contenida por años y me lancé a su encuentro. Le pedí prestados a Jez sus tatuajes de alas de ángel para que mis tobillos me condujeran a sus brazos. Her-mo-so. Se-re-no. Mi corazón se convirtió en el eco estereofónico de un maremoto existencial.

Me acerqué a él, transida de emoción. Abrazó a la chica que había ido a recogerlo. Y entonces sucedió algo mucho más allá de cualquiera de mis grandes sueños. Por inercia me abraza. Hola, mis niñas Su voz. Ah, que será que será que será esa voz… Su voz, lo más cerca de mis oídos.

Me perdí en su abrazo para reencontrarme con su cuerpo pegado al mío. Su imagen, su arte, su figura, su filosofía. Su voz profunda, escuchada en discos, en la tele, en concierto, ahora rasgaba el aire para instalarse en el espacio que para él había guardado desde siempre en mis oídos.

En su abrazo sentí a Dalí, a Picasso, a Andy Wharhol, Camilo Sesto, Lucía Bosé. Trae consigo todo su acervo de personas importantes. Borré de mi mente y del mundo a Paulina Rubio, Julieta Venegas y demás. Y esos mismos brazos ahora rodeaban mi cuerpo. Su barba raspó mi mejilla derecha. Espinas de la rosa de Jericó en mi rostro. Sentí en mi piel una tormenta de caricias arrancándome la última capa de la epidermis. Una cicatriz deliciosa que deseo conservar para siempre. Olía a causas y azahares. Olía a tranquilidad. Olía a cincuenta años de talento. Olía a Don Diablo, a Amante Bandido y al Hijo del Capitán Trueno.

Al soltar el abrazo, de puntitas, le planté un beso en la mejilla. No de esos besos que se dan al aire. No. Un beso a toda regla. Buscando sanar esa cicatriz de infancia, misterio entre sus misterios, que le sienta tan bien. Sus ojos, de un azul verde irremediable, detrás de sus anteojos.

No sé, no recuerdo qué le dije mientras le entregué los textos. Su perfil, las venas de sus manos, la extensión de sus dedos sobre mis letras llenaron la imagen hueca en el centro de mis ojos. Salimos juntos del aeropuerto. Abordó su camioneta.

La chica del periódico me pregunta qué le entregué. Le contesto. Grace me abraza como sólo ella sabe hacerlo. ¡Lo lograste! Sí. Contesto temblando viendo frente a mí el movimiento entero del universo. El aeropuerto sigue siendo el mismo, pero todo el mundo frente a mí se ha detenido. Lo veo en su camioneta. Vamos a pedirle una foto. No, ya déjalo, no lo molestes. Vamos. No, ya déjalo, ya conseguiste lo que querías, ya hiciste lo que esperabas, ya le dijiste lo que necesitabas. ¡No! Se me olvidó decirle eso de tan bello es caer a tus pies! Yá déjalo. No. A eso sí me regreso.

Voy hasta su camioneta. Le pido que baje el vidrio. Lo hace. Trastabillo y tiemblo. Le extiendo mi libreta de notas pidiéndole un autógrafo como adolescente y fan predecible. ¿Cómo dijiste que te llamáis? Para Lorena, por favor. Mientras firma le digo No me quiero ir y no me voy a ir sin antes decirte Tan bello es caer a tus pies. Interrumpe la firma. Se sorprende. ¡Ah! De su extenso repertorio saca la mejor y más espontánea de sus sonrisas. Su voz ronca me acaricia entera. Aire soy. Sí, señor, aire eres. Pues muchas gracias, Lorena. Gracias a ti.

La camioneta arranca. Él se va. Ignora que se quedó para siempre inscrito en la piel de mi alma. Grace y yo caminamos hacia el coche. Yo que era toda palabras, ahora estoy en total silencio. Besé el aire. Abracé el aliento. Llegamos al coche. Olvidó pagar.

Regreso al cajero. Tiemblo, batallo para insertar el boleto. Alguien pone la mano sobre mi hombro derecho. Señorita Sanmillán, qué gusto de verla. Es Jordi Rosquillas, mi amigo. Su rostro encierra la definición de un hombre guapo y afable. No hilé el nombre con su imagen por andar en las nubes, boseída. Te traje con el pensamiento. Todo mi vuelo venía pensando en ti; Bosé venía en el mismo avión. No sabía cómo avisarte.

Es al primer amigo que le cuento mi encuentro. En un abrazo le comparto mi emoción. No cabe duda, tener amigos es fascinante. Saber que tus cosas, por pequeñas que sean, le importan a alguien. Decir te quiero es tan cierto, tan verdadero. Cierro los ojos, guardo en mis párpados la sonrisa de Bosé, los ojos de Jordi, la mirada de Grace y abandono el aeropuerto con el corazón envuelto en una salsa de afectos.

LSM; Octubre 17 de 2007

¿Te diré aquí tienes los cuentos que escribí?

October 22, 2007

A las cuatro de la mañana, revisé elnorte.com. Llega Miguel Bosé a Monterrey. Mi grito se escuchó hasta la Puerta del Sol de Madrid. Más de veinte años y once meses esperándolo y me perdí el recibirlo en el aeropuerto. Más de viente años y once meses contando los días y en la televisión confirmaron la noticia. Mi corazón quedó herido de guerra. El ceño fruncido. La úlcera en el estómago. Pero el sujeto ya estaba en mi ciudad y yo quería entregarle en su mano mis cuentos y decirle aquello de tan bello es caer a tus pies.

Había pasado una noche inolvidable e intensa leyendo, escribiendo. Derrotando a la distancia y los imposibles con un alud de kilobytes enviados por medio de un enter. Grace recomendó dormir. Necesitaba hacer unas llamadas sobre mi trabajo, cuestiones de unos planos y concertar citas. Hablo a la imprenta a ver si ya están los libretos. Aún no llega el tipo que me los imprimirá. Ya que logré resolver esos pendientes, me dispuse a dormir.

Me recuesto en la cama. Suena el teléfono. ¿Ya viste que llegó Bosé? Alcohol en la herida abierta. Sí. ¿No estás de humor? No. Bye. Bye. Teléfono de nuevo. ¡Ya llegó Bosé! ¿Lo viste? No. ¡Pendeja! Pues no, no fui. Oh. Teléfono insiste. ¿Tienes con qué anotar? Hotel Equisequis. ¡No mames, ese está muy chafa! Pues sí, pero ahí está, me lo dijo una buena fuente. Pues sí, puede ser. Investiga. Investigaré. Llamo al Hotel, por supuesto, no me pelan.

Llamo a la imprenta de nuevo. No, pues se los tenemos hasta pasado mediodía. Llámenos a las dos. Ok. Teléfono. Córrele, está en el Quinta Real. Sí, pero aún no tengo los libretos. Otra llamada. Lánzate, está en el Presidente Intercontinental. Pero no tengo aún los libretos. ¿Qué no los pediste antes? Sí, desde el miércoles, para el sábado, pero hoy es martes y aún no los tienen. Uh. Uh.

Marisa me recomienda que llame a Estaparte y que les diga de qué se trata. Llamo a Estaparte. No, no te puedo decir nada. Mira, es que yo soy escritora y sólo necesito un minuto con él para entregarle unos escritos que le he hecho. No sabes cuánto tiempo lo he esperado. Sólo necesito un minuto con él para dárselos en la mano y decirle que lo he hecho para mí y para él y que los reciba y que si tiene tiempo los lea. Eso es lo que necesito o si me dijeras quién lo podrá ver de cerca que me haga favor de entregárselos. La recepcionista se conmueve. Ok. Mira, no puedo hacer gran cosa por ti, lo único que puedo decirte es que le llames a Fulana, pero no le digas quién te dio su teléfono. Ok.

Llamo a Fulana, diez minutos en el celular, mi cartera empequeñeciendo en cada intento. Mira, al ARTISTA no se le puede molestar con esas cosas. Él viene a sus conciertos, no tiene tiempo para esos asuntos. Si gustas, envíale tus textos a su página web o a la disquera. Ya se los mandé. Todos los lunes le envío un cuento nuevo y todos los días la dirección de mi blog a su página web. Bueno, entonces espera a que te contesten. Yo no puedo hacer nada por ti. Podrías ser amable. Eso lo pensé pero no lo dije. Mi política fue no pelear con nadie. Cuesta, pero vale.

Marcela Boseída informa. Viene a un evento a beneficio mañana. Conferencia de prensa en Talhotel. Eso me da la idea de llamar a la fundación que lo trae. No hay alguien que pueda ayudarme. Me piden que llame 13:30 para hablar con la doctora encargada del evento.

Como ya había agarrado vuelo. Llamo a la Fundación CIE a México. Ahí me informan que los encargados del evento son los de Otraparte. Me enlazan a Otraparte. Repito mi letanía. Entonces se me ocurre dictarle el link de mi página. La persona lo ve. Oye, está muy padre lo que has hecho, mira, llámale a Estapersona.

Consigo hablar con la secretaria de Estapersona. Me deja en espera quince minutos. Durante la espera, en el msn un mensajito Córrele a Talparte o se te pela. La secretaria se cansa. Dice que le de mi teléfono y que ella me llama. Esperé sentada un rato. Estupefacta como una intrépida libélula viéndome en el espejo toda incrédula. La mañana se ha escurrido de mis manos entre llamadas de teléfono y noticias. En fin, es sólo un día el que paralizo mi vida. Sólo un día.

Tomo un baño. El agua me tranquiliza. Una pera, un durazno y una manzana inauguran mi garganta. El café me sabe a agua de tanta adrenalina. Dos tazas no consiguen ponerme a tono. Subo de nuevo al estudio. Sigo con las llamadas.

El honor existe. La secretaria me devuelve la llamada. Me indica a dónde me dirija para dejar mis textos. Alguien se lo entregará. Por lo menos consigo eso como cierto. Llamo a Ladoctora. El círculo se cierra, pues me remite a la misma Otraparte. Concluyen mis negociaciones.

Grace y yo comemos juntas. ¿No te dormiste? No. ¿Y qué vas a hacer? Llamar a la imprenta. ¿Y luego? Ir a dejar el texto a donde me dijeron, pero primero voy a hacer el contacto, a ver si es posible el asunto del encuentro.

Voy al centro. Hago unas vueltas. Observo catálogos de luminarias para exteriores, pues lo necesito para un proyecto. Regreso a casa. Aún no están los libretos. Decido dar por concluida la Operación Tan bello es caer a tus pies. Duermo. Duermo de una pieza hasta que suena el timbre de la casa con las hojas impresas. No tuvieron opalina, se irán en papel bond. Renuncio a salir a engargolarlos. Mañana será otro día. El día B. Como vivo cerca del aeropuerto, me escuece un poco pensar que por aquí pasará y no lo veré. Marisa llama más noche. Hasta propone rentar una habitación en el hotel para que me dejen pasar y lo pueda interceptar.

Aunque el dice Tirar p’adelante, hasta que el corazón aguante, yo ya no puedo más. ¿Realmente será tan bello caer a sus pies? No lo sé. Lo que sí sé, es que lo mejor de este día ha sido tener amigos tan solidarios, tan enterados y tan dispuestos a ser parte de esta locura.

LSM; Octubre 16 de2007

Para Lore o Nohe

October 22, 2007

Gracias, Eligio, por este regalo. Coincidir contigo en la vida y en las letras sigue siendo mágico.

Lore y Nohe

 

O LORE O NOHE

Para Lorena y Nohemí, ambas dos.

O Lore o Nohe, nunca sé cuál es cuál. Como siempre están juntas, ambas dos a la par que mezcladas e indisolubles, aunque nunca siamesas y no sé si codependientes. Vaya duplicidad de espíritu. Y yo enfermo de los ojos. Lo bueno es que una es el reflejo de la otra y rompiendo la luna del espejo, pues…, pero, ¿y si quiebro la metáfora equivocada? Me quedaría sin Lore o Nohe, cualquiera que ellas sean. ¿Qué debo hacer, demonios sanmillanos? ¿Me ayudarán ustedes, ángeles hinojosos? Ya sé: necesito un gemelo. Alguien que me ayude a librar la certera batalla de la duda o al menos a conjurar a las dos deidades del unicuerpo. ¿Y si me desorienta el desconcierto? ¿Y si en la dura justa de las conciencias se desajustan nuestras identidades y yo termino siendo Lore y Nohe mi gemelo? ¿Qué ocurrirá entonces con Eli y el Coronas? ¿Sabremos cuál es cuál? Como siempre están juntos, ambos dos a la par que mezclados e indisolubles, aunque nunca siameses y no sé si codependientes. Vaya duplicidad de espíritu. Y nosotras enfermas de los ojos. Lo bueno es que uno es el reflejo del otro y (¡al diablo la metáfora!) nosotras sí romperíamos el espejo.

ELIGIO CORONADO

Días feriados con mi padre

October 22, 2007

Gracias a la iniciativa de Pedro de Isla, los escritores de Nuevo León, consagrados e incipientes, tenemos un espacio dentro de la Feria Internacional del Libro de Monterrey. Nuestra hora de lectura se llama Días Feriados y en ella disponemos de un escenario para leer nuestra obra entre amigos y lectores; sinonimias fascinantes. Este año, la organización corrió a cargo de Gaby Torres. Tuve compañeros de mesa de lujo, lo mismo que el año pasado. Inauguramos el ciclo Yolanda Aguirre, Eligio Coronado, Natalia Luna, José de la Paz,  Gabriela España y yo.

La lectura empezó a tiempo. Primero las damas. Aguirre, poeta, leyó parte de su proyecto como becaria del Centro de Escritores. Su voz es pausada. Sus letras son las de la fuerza. Alas de mariposa que le permiten volar alto. Es una caricia intensa con mano lánguida. Entre sus poemas, con su arte transformó una anécdota particular en algo para compartir con todos. Así hacen los artistas. En humilde agradecimiento, una sonrisa bidireccional por encima de la mesa.

Vestido de gris, Coronado, el segundo de la tarde,  sentado a un lado mío, leyó diez minicuentos y un cuento largo de casi una cuartilla. Dedicado a una amiga escritora valiente a quien no sé si llamarle Hinojosa o Sanmillán. Hinojosa quería llorar, pero Sanmillán congeló el agua bajo sus párpados. El prisma hexagonal de mis afectos esenciales se dibujó por encima de los lectores, rodeándome. Sí, Eligio, sí, nosotras sí romperíamos el espejo.

Seguía mi turno. Una de las primeras buenas noticias de este año, fue el ganar el Premio Especial del Jurado en el Primer Certamen Internacional de Relatos convocado por la Revista Artesanías Literarias de Israel, dirigida por Andrés Aldao. En ese escrito hablo de mi padre. Narro nuestra visita a comprar la despensa. A sugerencia de una amiga decidí leerlo. Invité a Don Polo para que escuchara su relato.

Me intrigaba su reacción al conocer algo que escribí donde hablo tanto de él. Suena un tanto redundante hablar de la relación tensa pero afectuosa entre los dos. ¿Se levantará y se irá? ¿Aguantará hasta el final? ¿Y si resulta que se conmueve? La interrogación flotaba en el aire. Apocosí, mi sobrina, también me acompañó.

Eligio dejó mis emociones en ebullición. Empecé a leer Dos horas muy padres desde lo emotivo y pendiente de los movimientos del último hombre sentado al final de las butacas. Después ya me instalé en lo narrativo. Grace vigilaba la reacción de mi padre. Me perdí en mis letras, siguiendo el laberinto que me conduce hasta aquel momento cada vez que lo leo. Marisa, La Chapis, Marcela y Cecy estaban ahí. Ximena y sus ojos verdes acompañada de Barrera Enderle. No sólo acompañan mi vida, también caminan en mis sueños y son papel de mis letras.

Terminé de leer, con sudor en la frente. Le aplauden a mi padre. Fue una buena elección leer su texto. Continué con Divertimento y finalicé con Y duermes. Me sublima traer a la luz letras que brotan en medio de mis noches de insomnio y oscuridad. El deseo nocturno se vuelve transparente. Orgasmo en tinta de mi pluma fuente. Y yo, leyendo, desnudándome, aunque aparente estar vestida impecable. Mi mascada baila con el aire en su ritmo de felicidad.

Enseguida de mí, de la Paz leyó dos cuentos con humor negro, muy gratos. Luna extendió su poesía sobre la caída de la tarde caminando enfundada en sus Convers por encima de un halo violáceo. España nos regaló frases e imágenes fantásticas con sus relatos.

Sesión de fotos. Abrazos varios, pero nunca confusos. Cada abrazo con su propio amor, intensidad y significado. Olguín, Carreño, Ximena. Grace, Lilia. ¿Cuántos abrazos le caben a mi vida? ¿Entre más doy, más necesito? ¿Entre más recibo, más provoco? Pienso en la película Matrix y en algún plano existencial veo sobre mí todos los abrazos desde el momento en que nací. Me gusta abrazar, apretar y que me abracen y me aprieten. Así siento que saltan las letras cuando entro a mi estudio. Olvidan los diccionarios y corren a abrazarme, esperando que las escoja y las plasme en algún papel.

Pero no abrazo a mi papá. No me sale. Ni entre hermanos somos proclives a abrazarnos a pesar de querernos tanto. Sólo le paso el brazo por encima de su hombro. Grace nos toma una foto. Camino al coche le pregunto qué le ha parecido el evento. Entonces me doy cuenta de algo que en definitiva no hurto, pero heredo, Polo Modesto me contesta Bien, me pareció muy bien. Lo que escribas de mí siempre va a estar bien, porque yo soy un tipazo.

LSM; Octubre 15 de 2007

Fantasiofrenia II

October 14, 2007

¡El libro Fantasiofrenia II está listo!!!

El próximo martes 23 de octubre, a las 19:00 horas, tendrá lugar la presentación del libro  No somos tiernas las suripantas, de Fernando Reyes, primer volumen de cuentos publicados por el IMC. Lo acompaña en su presentación Yolanda Rubioceja.

La cita es en el Foro Rodolfo Usigli (Héroes del 47, #122, Col Churubusco, Coyoacán. A una cuadra de División del Norte).

Según entrecomilla la invitación “Habrá sotol, charanda, mezcal y otras bebidas para hombres. También vinito de honor para las damitas” (sic). El libro costará nada menos que 60 pesitos pa’los cuates y para todo el que desee comprarlo.

Fantasiofrenia II, más cuentos dañados, incluye el texto de Gina Halliwell A cualquier madre podría pasarle, y títulos de figuras como Edgar Omar Avilés, Mauricio Carrera, Marcial Fernández, Guillermo Samperio, los Maestros Alberto Chimal, Gerardo de la Torre y súper Guillermo Vega Zaragoza, por mencionar algunos.

No falten los que puedan y quieran ir.

LSM