Para escribir una carta

… se necesita papel y valor pa’ hacer las cosas como las hizo Raquel. Sirva este verso del corrido “La carta de Raquel” como una introducción bravía para conminarles a escribir cartas de verdad para esta época donde los abrazos son justificados, donde los sensibles tenemos permiso de expresar buenos deseos sin que se nos considere fuera de lugar, donde los grinch también tendemos a escondernos y escabullirnos de un montón de compromisos adquiridos.

Pero sí, el corrido tiene razón, para escribir una carta se necesita papel, pluma, el respectivo sobre, dinero para pagar la estampilla, paciencia y suerte.

No importa de qué tipo de papel se escoja, lo que cuenta es lo que se va a escribir. Mi recomendación es el papel cebolla, porque es muy sensual tanto al escribir sobre él como al leerlo. Se siente la presión de la pluma en el papel y eso se transmite como un cálido abrazo a la distancia. El sonido al desdoblar las hojas se instala en los oídos cual suave melodía y además, como es muy ligero se pueden enviar cartas de veinte hojas por el mismo precio de cuatro. La opalina, muy elegante es otra buena opción, pero es muy difícil de doblar y meter en el sobre precisamente por lo gruesa; el pergamino es otra posibilidad aunque tiende a quebrarse en el momento del doblez.

Todo papel es bueno, aquí sí, lo que importa es el contenido. Así que andando, a tomar esa hoja del cuaderno, no importa que tenga rayas o cuadros, la lista del super, o lo que sea que sea que tengan a la mano para ponerse a escribir esa carta a un ser querido y que se encuentra a la distancia de una estrella solitaria. O mejor aún, sorprender con una carta en el buzón a un compañero de la oficina, a quien duerme contigo o a la misma familia.

También se puede comprar una tarjeta de esas de Navidad y sobre de ella escribir o bien papel impreso ex profeso con motivos navideños. Uno mismo puede personalizar el papel de sus cartas y se vuelve un detalle más elegante e íntimo.

Importante, importante muy importante. Las cartas personales DEBEN ser escritas a mano. Importante. No se vale enviar escritas a máquina. Bueno, sí se vale pero no es lo más adecuado. Se trata de regalarle a esa persona especial un momento con ella, se trata de aclarar la mente y ponerse en contacto metafísico con la persona a la que le escribes. Se trata de hablar de amor, de amistad, de cariño y eso no lo puede hacer cualquier máquina por más sofisticada que sea. Hay que dejarse ser en lo que se escribe, poner el corazón. Las letras escritas se quedan para siempre y el placer de la relectura las vuelve perennes; por eso hay que saber escoger las palabras adecuadas que expresen nuestro sentir.

La atmósfera de la escritura también cobra un papel decisivo. Quizá sea buena idea poner de música de fondo aquella canción que cantaban juntos o aquella música que te sirve de relax o inspiración. Un poco de incienso para que el papel de las cartas se impregne de la esencia de tu momento o ya en un acto decididamente cursi y emotivo, un poco de perfume entre las hojas para que al abrir la carta se respire tu esencia. Luz tenue, incandescente, que es más cálida que la fluorescente. La pluma, si es pluma fuente, mejor; si no usar en todo caso un bolígrafo que corra suave para que transmita la sensación de fluidez, que retrate la emisión del sentimiento.

En la parte superior derecha de la primera hoja, se consigna el lugar y la fecha del momento en que se escribe. Dicen los manuales que se debe empezar con un saludo. Coincido con ello. Primero saludar y después soltarse. No hay que decir “Querid@…” sólo por cortesía, sino porque realmente se siente. Después del saludo, recordarle a esa persona lo importante que es para nosotros, contarle algo de nuestra vida y en retribución preguntarle por la suya. Es buena estrategia dejar algunas preguntas sueltas que propicien que el destinatario nos responda. Y luego, terminar enviándole buenos deseos para esta época y para siempre y al final, dejarle un beso, un abrazo y todo nuestro cariño. La firma va al centro o ligeramente hacia la derecha. Es buena idea numerar las hojas, así, en caso de que se caigan o que se vuelen con el aire, será más fácil acomodarlas. Si las enumeras, esto se hace en la esquina inferior derecha.

Después viene el asunto de doblar la carta para meterla en el sobre. Éste debe ser de preferencia blanco para que los datos sean legibles fácilmente. Si el sobre es tamaño carta, ésta se dobla en tres partes y un cuarto doblez del tamaño justo para que quepa en el sobre. Si el sobre es tamaño oficio, sólo se dobla tres veces y ya cabe perfecta. El toque final lo da el lacre. Conviene mandarse hacer un sello con la inicial o con algún símbolo de su elección y con ello lacrar la carta como se hacía en la época medieval en los edictos y demás. El lacre se coloca en la parte trasera, justo donde la punta del sobre cierra la carta. Se derrite la cera con un cerillo o con un encendedor, se deja caer la cantidad suficiente del tamaño del lacre, se deja secar un poco y se estampa la inicial o el símbolo que habrá de identificar tus cartas. En ausencia de lacre, sellar con pegamento.

Para rotular el sobre, se pone en la esquina superior izquierda el remitente, osea quien envía la carta. Ahí pones tus datos. Nombres y apellidos, calle, colonia, municipio y Estado. Es determinante anotar el código postal. Si no te lo sabes, en las oficinas de correos tienen libros donde vienen los códigos postales de todo el país. El destinatario, osea a quien va dirigida la carta, va usualmente al centro, con los mismos datos. Para estos nombres, puedo acceder a que sean escritos a máquina, puesto que aquí lo que importa es que sean legibles para los empleados de correos. Así que aquí hay opción: o escribes remitente y destinatario con muy buena letra o mejor los escribes a máquina. Hay quienes hasta acostumbran mandarse hacer sobres rotulados o tarjetas autoadheribles y eso es una muy buena idea.

Hasta aquí el asunto romántico de la carta. Ahora vamos a la cuestión práctica, monetaria y burocrática. Los Palacios de Correos de México, Madrid y Monterrey son una hermosura. La visita vale la pena por sí sola y vale la alegría por el eslabón de comunicación que a partir de ellos se puede trazar. Hay que ir a la ventanilla donde venden las estampillas. Entregar la carta a la señorita para que la pese y establecer la tarifa. Te venden entonces los sellos postales. Pagas y las pegas en la esquina superior derecha del sobre o en donde quepan. Te pueden ofrecer acuse de recibo, registrado o correo ordinario. Ahí ya es tu decisión. El acuse de recibo, como su nombre indica, volverá a ti con la firma de quién recibió el paquete; el registrado, sólo te informan si ha sido entregada y el ordinario, pues es cuestión de fe que llegue a su destino, pero es el más barato.

Después viene el asunto del desprendimiento para renacer. Depositarla en el buzón. Soltarla. Dejarla ir a la buena de Dios. Regresar a tu casa con la sonrisa en los labios por la sorpresa que acabas de enviar, pues como dice Víctor Hugo en Los Miserables, “Una carta en el buzón alegra siempre el corazón”. Así que andando, a revivir la tradición, piérdanle el amor a $15.00 pesos, que eso es el promedio de lo que cuesta enviar una carta al interior del país.

Me despido con un abrazo, un beso y todo mi cariño, deseando haber conmovido a alguien que se anime a revivir la tradición de enviar tarjetas de Navidad o una carta a algún amigo o familiar.

Con amor
Lorena Sanmillán

p.s. Y si ya de plano no hay manera, pues Virtual Florist tiene muy buenas tarjetas virtuales http://www.virtualflorist.com
p.s. Tengo antojo de churros con chocolate.

15 Responses to “Para escribir una carta”

  1. walvarez Says:

    Los Cadetes tenian razon, lo confirmas.
    Gracias por enviarlo al correo y deleitarnos con tu escrito, saludos cordiales!

  2. muerdecabras Says:

    Arquitecta:
    Me parece una excelente idea…

    Hace unos días recibí unos telegramas, me encantaron, fué hasta original en este tiempo de correos electrónicos y mensajes instantaneos. Me sorprendieron.
    Debo confesar que me gusto mucho el detalle.

    Efectivamente… una carta siempre alegra el corazón. Una carta puede llevarte a un viaje a través de sus letras, por el alma de quien escribe.

    Una carta puede convertirse en tantas cosas…

    Asi que estoy pensando seriamente en ponerme a escribir esta Navidad y alegrar corazones.

  3. Porfirio Hernández Says:

    Por eso: a escribir cartas, que nada reemplazará el placer de haberlas escrito. Nunca.

  4. Porfirio Hernández Says:

    Alegrar los corazones, sí. No para otra cosa deberían escribirse las cartas. Pero, ay, ¡cuánto dolor cuando te regresan —te avientan— las cartas que un día escribiste con tanta emoción! Es una forma de negar el pasado y conjurar el futuro: ¡ten, éste eras tú!

  5. incitatüs Says:

    7:12 a.m. Un pequeño ruido me despierta, y ésta no es mi cama, me doy cuenta que estoy en la de alguna clinica, mi vista está un poco borrosa, me duele un poco la cintura y la espalda, y por fin recuerdo lo que pasó.

    Anoche me llamó la Doctora Esperanza, me llamó algo angustiada, me pidió que fuera a hasta la clínica donde esa noche hacía su guardia, alguien había tratado de entrar a la fuerza y ella se encontraba sóla con la enfermera de turno. Aunque eran apenas las diez de la noche, ya estaba bien dormido, había sido un día pesado, la luz y el estéreo seguía encendidos, seguía la posada de Horizonte 107.3 y el libro que leía “Cómo Ganar Amigos e Influenciar en las Personas” de Dale Carnegie que estaba leyendo, había caído al suelo. Aún con el dolor de la cintura y la espalda por hacer mal las pesas hace un par de semanas, salí y caminé hasta la avenida; realmente no quería ir, pero sentí que debía hacerlo, me lo pedía de favor.

    7:37 a.m. Despúes de salir del baño me disponía a salir de la clínica, era muy de madrugada para mí éstas horas, Espe (como le digo a la doctora) me dío mil veces gracias por acompañarlas en la noche (afortunadamente no es de mis gustos y no intenté nada pecaminoso), y dice, “si te vas por ésta calle, llegas a la calle de Maricela… o, cómo se llama tu ex-novia?”, hice una cara de asombro, ¿cuándo había hablado con Espe a cerca de Maricela?, y ella, sonriendo corrigió, “ah, no, Gabriela se llama, no?”, -sí-, asentí, no sin antes sentir una pequeña descarga eléctrica, pensaba, acaso hablé dormido y mencioné a “ella”, mencioné el nombre de Maricela…?

    7:52 a.m. “Buenos dias…”, “buenos días joven”, me responde una señora un poco grande de edad, sonreí por vez primera en el día, recordé cuando en Escuintla Chiapas, salía temprano y solía saludar a cuanta persona grande de edad veía, y ellos me saludaban bien gustosos, una práctica un poco o un mucho descontinuada en ésta ciudad. Aunque tambien raro sonreir a tan temprana hora, y más cuando estoy acostumbrado a leventarme a las diez de la mañana.

    8:00 a.m. “Son las ocho, -me digo a mismo- a las ocho y cuarto se va “ella”, y estoy a unas cuantas cuadras de verla”, aunque tenemos más de tres años de haber terminado, no hay resentimiento, y aunque tampoco amistad, no nos vemos casi nunca. Me dirijo entonces a esa avenida, donde “ella” espera su combi para irse a trabajar, me encantaría verla, aunque no le hable, sólo estar un poco cerca, ver cómo está. Creo que el hecho de que Espe me la recordara me motivaba a hacerlo.

    8:16 a.m. Recibo un mensaje, es Elena, mi novia de 38 años, la chava más guapa con la que he salido, alta, ojos verdes, delgada, espectacular!. Me dice en el mensaje “que tengas una excelente día niño hermoso”; le contesto “igual tú, my special girl, pero no me mandaste mi beso…”, cierro el cel, pero no sin antes ver el protector de pantalla, y ver la foto de las manos “ella” con la leyenda “Impossible is Nothing!”, y con esa esperanza de alguna vez volver a tocar y besar esas manos que tanto amo.

    8:17 a.m. Aparece. Se ve lindísima, trae una chamarra de mezclilla que nunca había visto, su cabello mojado, su porte y elegancia. Me ve y me sonríe, abre la puerta de la combi y con su mano me dice “bay”, sonrío tambien (ya son dos veces a éstas altas horas de la madrugada), mientras veo que se va, voltea y vuelve a sonreir.

    8:20 a.m. De regreso a casa un nuevo mensaje, es “ella”, pensé, pero no, “ella” no tiene mi número, es Elena: “mua, mua, mua, te quiero mucho niño hermoso”, “yo tambien, see you soon…” contesto; sentí un sentimiento encontrado muy fuerte que de repente me nubla la vista, ¿porqué no puede ser “ella” quien me escriba, me hable a casa, me mande una postal…? me pregunto, aunque ya son tres años de preguntarme lo mismo y no encontrar la respuesta.

    8:27 a.m. Llego a casa, Lucas me saluda, bueno, eso creo, o tal vez me reprocha que no le dejé croquetas anoche, ya no entro a casa, mejor voy a buscar una tienda a ver si a éstas altas horas de la madrugada ya hay una abierta.

    8:35 a.m. “Buenos días güero, quiero un kilo de croquetas, ah, y véndeme un foco de sesenta” “no hay de sesenta, sólo de cien”, “¡me lleva! -pienso-, puse focos de sesenta porque la otra vez no había de 100, pero bueno…”

    8:45 a.m. Por fin entro, Lucas se para en dos patas y casi me llega a la cara, ya olió su comida y está contento, “hola Lú, cómo te portas?”, mientras en el suelo veo algo diferente a lo de siempre, una postal o algo así, “que raro, anoche no estaba, y a éstas altas horas de la madrugada no sé quien la pudo haber traido”, y aún más sorprendido porque Lucas ni lo ha tocado, como suele hacer con todos esos folletos de tiendas de autoservicios o los estados de cuenta de los bancos o el recibo del telefono.- “Que raro…!, entonces lo levanto, veo que es una postal, ¡será de “ella” me pregunto de nuevo?, pero no, leo, y por fin, y antes de de las nueve de la madrugada sonrío por tercera vez en éste día, “Sanmillán” es la firma, y yo recibí por vez primera en mis treintayun años de vida, una postal dedicada…

    No sabía cómo ponerle, si “cronología de una postal”, “las tres sonrisas a éstas altas horas de la madrugada”, o “el Lucas no tenía hambre”, pero creo que el titulo que más me gusta es “Gracias Lore”.

    Gracias, me hubiera gustado que mandaras tambien tu dirección, me gustaría mandarte una postal dedicada tambien…

  6. mariana Says:

    pongan de lo que se nesecita no de las partes♣………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………

  7. Imelda Says:

    Hola, interesantes comentarios sobre la comunicación escrita, me parece una maravillosa idea enviar cartas, yo las hago, pero ilustradas con dibujos, para ocasiones especiales o saludos a mis amigos, por ello las escribo en computadora, pues combino colores con las ilustraciones, bien dices, te retiras del correo satisfecho por haber enviado alegrias, a ello escribí, una vez: El correo se lleva las alegrias azules y no se sabe si las olas que se retiran al mar vuelvan siempre a la misma playa, saludos!!!

  8. ludmila Says:

    muy bonita esta buenisima

  9. samira Says:

    hola como andas? espero q bien🙂 te dejo esto
    para q lo leas tranquila oqqa?
    te super banco q te valla bien:P
    bye suerte
    bss…

  10. anita:*=) Says:

    ps padree jeje peroo pongann mas cosass nooo?
    como como hacer sobre, pero de todas maneras estubo
    SUPER!!

  11. yami Says:

    holas c ee tambien tarea

  12. yadira Says:

    hola yo me llamo yadira y quiero organisar una fiesta normal hasta las 2 de la mañana ………….

  13. gabriela ester correa alvarado Says:

    bueno miamor te escribo esta carta para decirte ,lo mucho k te amo amor no soporto un diasz mas sin ti
    te nesecito ami lado

    te amo con todo mi corazon

    tu eres mi vida y mi razon para existir
    de tu amor gabi

  14. gabriela ester correa alvarado Says:

    para mi mamita

    mamita te amo kon todo mi corazon te echo cualquier demenos me gustaria mucho estar atu lado

    apesar k no estemos juntas te amo con todo mi corazon

    tu hija gabita chao cuidate juego tye itre a ver

    chao te amooooooo…

  15. 2010 in review « Lorena Sanmillán Says:

    […] Para escribir una carta November 2007 14 comments 4 […]

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