El oso de la tía

Diciembre: navidad. Otra vez a pensar en los regalos de mis siete sobrinos, escribo en mi Palm. Nuevamente la Coca Cola gobierna la lista de compras. Ya se instala en tradición familiar su promoción decembrina. Que si las casas de años anteriores; que si los peluches; que si el buzón; que si el cofre. Y de nuevo hay que juntar fichas, taparroscas y dinero para comprar lo que vendan, no importa qué.

El artículo de este año son los osos ya emblemáticos, sólo que ahora no son de peluche, ni tienen casa. Ahora resulta que los osos hablan. Graban un mensaje breve que repiten tanto como le piques a un botón. La publicidad me atrapa y voy a buscarlos para regalo de mis sobrinos, especialmente de Víctor, el más pequeño.

Recorro todos los Oxxos del área metropolitana sin éxito. En el último, me dicen que en el Oxxo que está en la esquina de Pino Suárez y Cuauhtémoc todavía hay. Esas calles no cruzan, le increpo de inmediato al desinformado dependiente. Sí, en Anáhuac sí, me responde el sujeto con la boca llena de verdad y me lanzo hasta los suburbios a conseguir el multimentado oso Coca-Cola.

Después de gastar un tanque de gasolina en mi recorrido, regreso a mi casa con el ansiado obsequio. En una de sus garras, el oso tiene una botella de refresco. Lo envuelvo con la ilusión de ver la cara de mi sobrino cuando abra su regalo. Me siento realizada, encantada, poderosa. No seré Santa Claus pero sorprenderé al chamaco.

Víctor llega de visita el siguiente sábado. No puedo esperar hasta Navidad y le muestro su regalo. Mi triunfo y su felicidad son inminentes. Le encantará.

Le doy su regalo llena de entusiasmo. Él, lo desenvuelve, y transparente como nadie en su expresión, no puede ocultar sus emociones. Su rostro es la definición exacta de la decepción. Y encima, sin piedad, sin el mínimo atisbo de clemencia termina de romper mi corazón: Los ozohz no toman coca, me dice tajante y lapidario con el ceño fruncido en total desaprobación. Se da la media vuelta y se va; dejándome inmersa en una profunda y prenavideña depresión.

LSM; Diciembre de 2004-2007

14 Responses to “El oso de la tía”

  1. Eduardo Sastrías Says:

    Más que un cuento toda una realidad y una enseñanza

  2. Enis Says:

    eso me recordó mis 3 años cuando mi abuelo llegó con un elefante rosa y lo hizo “volar” frente a mi, a lo que contesté:

    “Abuelito, los elefantes no vuelan y no son rosas”

    e igual me di la media vuelta y me fui.
    😀

  3. Canibal Says:

    ESteeeeem… es predecible: desde que se hizo tanto énfasis en lo difícil de conseguir el oso hasta la descripción de la emoción de quien regalaba, supe que no le gustaría el regalo al niño.
    Pensé que habría un final inesperado y que por eso se me avisaba tanto un final que ya esperaba. Pero no, nomás no.

    Jojojojo, pequeña crítica del texto, pero muy realista, por cierto. Casi siempre pasa lo mismo con los regalos que uno da con tanta ilusión.

    Feliz Post-navidad!😀

    Canibal:
    Muchas gracias por tu comentario literario. Tienes razón. Me quedé prendida de tu penúltima frase “Casi siempre pasa lo mismo con los regalos que uno da con tanta ilusión”. Creo que habríamos de aprender el gusto de dar sin importar la reacción del obsequiado, pero no, siempre esperamos sorprender. Otro día, en otro post, cuento lo que sucedió cuando a mí me regalaron algo con mucha ilusión y yo no lo quise.
    Un abrazo
    LSM

  4. incitatüs Says:

    Enero, otro día de reyes. Me pregunto ahora que les regalaré a mis sobrinos. Recuerdo que el año pasado me propuse regales juguetes típicos mexicanos, me lanzé hasta esa tienda de juguetes de madera y compré desde trompos, baleros, carritos y ese trailer de madera que decía K-Paz de la Sierra, y seguro que ahora mismo valdría más que el año pasado.

    Recuerdo tambien la frustración al ver a Miguel Ángel preguntándole a su papá: ¿qué es ésto?, ¿para qué sirve? refiriendose al balero y aventándolo casi luego luego por ser un juguete que no usaba pilas. O a Jhovanny, con su cara de total indiferencia hacía todo aquello que “mis” reyes les habían traido. Recuerdo que entre todo lo que les llevé de juguetes de madera estaba un caballito de palo, el cual creo nunca lo tocaron, les conté la historia de Juanito Farías con su célebre canción “caballo de palo”, el cual llevaba casi seis años con el mismo juguete ya que Santa Claus nunca le llevaba nada en Navidad. Sé que incluso mi hermana lo guardó hasta arriba del clóset, lo sé porque lo he visto en una de mis visitas a su casa.

    Ahora mismo, un año después, los juguetes de pilas que “sus” reyes les trajeron se han marchado, seguro al bote de los juguetes rotos o al de la basura, seguro que tal vez ya no se acuerdan de ellos, así como esos carritos y el trailer de madera de K-Paz de la Sierra ya están sin ruedas o los trompos y el balero sin cuerda, pero seguro estoy tambien, que ese caballito de palo, el cual nunca tocaron sigue guardado, arriba del clóset, y que seguro que tal vez, al igual que el de Juanito farías, tambien dure más de seis años…

    Incitatus:
    Muchas gracias por compartir esta historia en este blog. Se percibe tu ternura. Esa canción de Juanito Farías cuánto dolía. Cuánta melancolía puso en su interpretación y cuánta verdad guardaba. A veces se aprende más cuando no recibes las cosas. Y que ese viejo caballo de palo alegre en algún día aburrido a tus sobrinos. Hay que hacer lo posible por rescatar la imaginación, dar paso a la creatividad, incitarlos a que con cajas de cartón creen algo, con tapones de las coca colas, con frijoles, con huesitos de durazno. Hay que hacerlos proactivos en vez de pasivos.
    Un abrazo
    LSM

  5. Sara Says:

    Si, definitivamente Feliz Post-Navidad!

    Y llego temprano para Año Nuevo! Saludos!

    Sara:
    Feliz año nuevo también para ti!!!
    Feliz postnavidad 2007 y Feliz Navidad 2008 adelantada.
    Un abrazo
    LSM

  6. Rebeca Says:

    Caníbal¡¡¡ Realmente eres una Caníbal Navideño¡.
    Lorena, que grande y hermoso es el amor a los sobrinos ¿verdad? te apuesto que aún con la experiencias sigues albergando ilusiones y maquinando sorpresas para el pequeño. Ni modo soy una sentimental.

    Rebeca:
    Siempre. Siempre le buscaré una sorpresa al chamaco y las otras tres gremlins que son mis sobrinas y para Antares, que aún no nace, ya también tengo un regalito. Gracias por tu comentario y por darte la vuelta por el blog.
    LSM

  7. Claudia F Says:

    Que desencantadora experiencia que todos vivimos algún día de nuestra vida en cualquiera de los dos lados, como padres o tios, como hijos o sobrinos. Para beneplácito de todos, especialmente de Incitatus, les contaré una vivencia personal. Al único sobrino que tenemos, este año yo decidí regalarle “ropa”, de antemano sabía la decepción del niño (de dos años por cierto), la verdad es que quise proteger mis emociones y sentimientos de experiencias como la del cuento, me fui a lo seguro, creo que mi cuñada fue la más agradecida. Cabe señalar que este año todos habíamos decidido no gastar cantidades deshorbitadas en grandes regalos que en tan poco tiempo se acaban o dejan de ser útiles y llamar la atención para un niño de dos años. Pero el que si le dió al clavo fue otro de mis hermanos, y creo que con la alegría que el le dio a mi sobrino fue más que suficiente para todos, no para él que a pesar de la emoción expresada pedía “oto, oto regalo”; mi hermano convive más con mi sobrino, y no sé si él mismo lo condicionó a pedirle este regalo, porque no me explico como un niño tan pequeño se puede emocionar con esto – yo aun no soy mamá y no estoy familiarizada con esto de los juguestes – pero en fin, mi sobrino le pidió a “santa” unos “luchadores con su respectivo rin de lucha libre”. Cuando llegó el momento de abrir los regalos, la emoción de mi sobrino fue tan grande al ver su bolsita de luchadores con capita y todo el kit, aunque creo que el todavía no los identifica pero ahí estaban el santo, la parca y claro místico no podía faltar. Nos contagió a todos al ver que la felicidad no cabía en su carita, y las carcajadas de todos no se hicieron esperar cuando esbozó: “no hay rin”, entonces, mi hermano sacó su segundo regalo y le pidió que lo abriera; obviamente la alegría fue mayor, pero todos llegamos al climax de la felicidad cuando mi sobrino sin poder contener su emoción gritó: “rin, si trajo, si trajo”, refiriéndose a “santa”, para este momento yo ya no pude contener las lágrimas. Verdaderamente, ese humilde regalo, fue la alegría de todos en mi familia esta navidad. Y bueno, el tema sobre la existencia de santa quedará para otro relato, cuando mi sobrino crezca unos años más, cuando quizá influenciado por la cultura de masas en la que vivimos espere más que sus luchadores y el rin, porque seguro sucederá. Estaré prevenida. Gracias Lorena, por desencadenarme a escribir este texto que guardaba en el corazón.

    Claudia:
    Me transportaste con tu historia. Es que eso de tener luchadores no es cualquier cosa. Y además tener el cuadrilátero donde luchan tampoco. Yo recuerdo esa tarde que mi padre me lo compró. Lo traía en la parrilla de su bicicleta. No era Navidad, era un día cualquiera y yo lo había pedido porque mis luchadores no tenían donde practicar sus llaves y demás. Y el llegó con el ring azul, de madera, chafo, pero para mí era lo máximo. Claro que es un buen recuerdo y claro que se salen las lágrimas cuando ves que con algo aparentemente tan sencillo los niños se quedan felices. Hay que rescatar ese tipo de cosas. Hay que seguir creyendo en el Santo y que el bien siempre gana a la tercera caída. Y no, Claudia, gracias a ti por compartir la historia. Este blog lo inicié yo, pero el espacio es de todos.
    Un abrazo enorme y que ganen los técnicos contra los rudos siempre.
    LSM

  8. Jaime Velázquez Says:

    Lorena, feliz año nuevo

    Ni modo, soy muy fijado. En la respuesta de Incitatüs hay un cuento completo que contar: ¿por qué revisa el closet de su hermana, si está de visita? En cuanto a los juguetes de pilas: depende de la edad. De más o menos cinco años para abajo no se fijan en las pilas: saben, sí; las piden, para que funcione el aparato, pero el sobrino de Incitatüs no eventó el juguete por no ser de pilas, sino de madera, o mejor, por no ser de plástico, pero sobre todo por no moverse solo, prender y apagar luces, hacer ruidos, etc. Las pilas es lo destacable a la edad que tenemos, de adultos, con hijos.
    Y, por favor, que ya no ande asomándose al closet-escondite de la hermana.

    Jaime:
    Muchas gracias por tu comentarios. La lección es clara: si se regala un juguete que use pilas, también hay que regalar las pilas.
    Un abrazo.
    LSM

  9. Agla Says:

    canibal: lo que sucede es que tu tambien ya eres de los Max Steell (o como se llamen) para acá… pero yo si hubiera aceptado gustosa los juguetes de colección de Coca cola, pero creo que mi querida Lore fue un poco atemporal y estos niños cada vez más raros, jajaja, la próxima vez seguro preguntarás.
    Yo me recuerdo jugando en el jardin con un columpio hecho con una llanta, o en las idas a casa de mis abuelos jugando con cazuelitas de barro, esos juguetes mexicanos que aun le compro a mi hija y que le encantan
    Feliz año!!!!

    Agla:
    Muchas gracias por tu comentario. Tu mención del columpio de llanta me hizo recordar el que yo tuve colgado de la jacaranda en el jardín al fondo de la casa. Las cazuelitas de barro también. De hecho mi madre guarda las que sobrevivieron a mi infancia, como adornos en su cocina. Un abrazo para ti y para tu hija.
    LSM

  10. Miriam Says:

    Una verdad como alud!
    Yo disfruté buscando un regalo para mi sobrina nieta, como enana. Peor esá en chino encontrar algo que sea una mezcla de lo que les gusta con algún toque especial de uno mismo. Por lo pronto estoy dada a la tarea buscando que le gusten los libros y me gozo cuando llega y me dice que quiere leerme un cuento -tiene 4 lindos años-.
    Aquí lo importante es amarlos y amarlos y amarlos y aceptarlos como son.
    Saludos casi de nuevo año.
    Gracias, Lorena, recibí tu postal y es hermosa la sensación de recibir saludos y no solo cuentas y propagandas……Un abrazo.

    Miriam:
    Muchas gracias por tu comentario. Efectivamente, lo que cuenta es amarlos amarlos y amarlos. Es difícil buscar un regalo pero tienes razón: un libro siempre será un buen regalo. Encantada de que la postal haya alegrado tu buzón.
    Un abrazo de año nuevo.
    LSM

  11. incitatüs Says:

    Bueno, en referencia al comentario fijado de Jaime Velázquez, pues sí, es cierto, los niños pequeños no se fijan si tienen pilas o no sus juguetes, claro que buscan el juego, pero en éste caso en particular, sentí la desilusión de que ellos obtuvieron algo que no era una pista de carreras o un auto de control remoto, como les hubiera gustado.
    Ahora, la casa de mi hermana es muy chica, es dificil no fijarse en el closet, si la recamara está en la misma sala de visita…
    Saludos y gracias…

    Incitatus:
    Gracias por tu comentario. Me gusta que juntos, mis lectores, se contesten, se conozcan y se complementen.
    Un abrazo
    LSM

  12. Abogada del Diablo Says:

    Vine a visitar sus tierras y desearle un excelente 2008.

    Reciba un abrazo

    Abogada del Diablo:
    Muchas gracias por su visita a mis tierras. Bienvenida siempre que así lo decida.
    Un abrazo recíproco.
    LSM

  13. Gina Halliwell Says:

    ¡Pero cómo me hiciste reír!!!

    Gina:
    Gracias por tu comentario. Me alegra saber que mis letras provocaron que tu sonrisa se posara nuevamente en ese hermoso rostro que tienes.
    LSM

  14. Laura Says:

    Con tu relato y los de los lectores, sale a relucir lo agradable que es saber que aún existen niños, que prefieren los regalos más simples y sencillos, ojalá que generación tras generación mantengan esos gustos y esa gracia por ser felices con un simple juguete.

    Laura:
    Gracias por tu comentario. A mí me encanta ver a mi sobrino jugando con caracoles, con canicas. Yo todavía creo en los juguetes simples. Como adultos nos toca esa chamba de hacerles conocer los juguetes sin pilas, los baleros, los trompos, y todas esas cosas que desarrollan su imaginación y evitar en lo posible que se pasen el día sentadotes en la compu o frente a la tele o con el psp. Un abrazo y seguimos leyéndonos.
    LSM

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