¡10! Nadie como Nadia

1976. Olimpiadas. En casa de mis padres sólo había una televisión pequeña a blanco y negro. Siendo la más pequeña de mi familia, también era la latosa a quien le gustaba estar pegada a sus hermanos mayores y más si estos tenían prendido el televisor. No recuerdo todos los detalles dada mi edad de entonces -tres años- lo que sí no olvido, sobre todo porque sigue siendo algo constante, es que me pedían que estuviera callada.

Veían las Olimpiadas. A saber qué sería eso. Estaban en silencio, hipnotizados más de lo de costumbre frente a la tele. Me sentaron en mi sillita amarilla; no era ocasión de posarme en alguna de sus piernas. Por su actitud y por el privilegio de estar a su lado, entendí que no era momento de hacer preguntas aunque no supiera de qué se trataba la cosa. En la pantalla, unas chamaquitas flacas hacían malabares en unas barras. Brincoteaban al compás de la música clásica, esa que mi abuelo escuchaba los viernes por la tarde.

De pronto, algo me sacudió de mi estado de aburrimiento. Todo fue algarabía. Mis hermanos saltaron, se abrazaron, brincaron. ¡Diez! ¡Le dieron un diez! ¡El primero de la historia! Yo no entendía nada; sólo sabía que mis hermanos estaban felices y permanecía muda. Cuando se acordaron que existía, Daniel me levantó en brazos y me dijo Has sido testigo de un hecho histórico.

Repitieron la escena una y otra y otra vez. En los noticieros de la tele y hasta salió en el periódico. El encabezado de El Norte, es el mismo de este post. Inolvidable. Mis hermanos no hablaban de otra cosa. Me llenaban de información que tardé años en procesar.

En casa de mis padres sólo había una tele, pero había muchos radios. Prácticamente cada quién tenía el suyo y hasta la fecha siguen las cosas así. En especial, había uno que era de onda corta y se escuchaban estaciones del otro lado del mundo. Así escuchábamos la transmisión en español de Radio Rumania. Mis hermanos escribían a varias partes y en casa siempre hubo cartas con sellos postales de muchos lugares. Hubo un concurso en esa estación, que si describías cómo habías visto ganar a Nadia la medalla y tu historia era la más original, te mandaban un premio. Mis hermanos escribieron, contando precisamente lo que yo relato ahora. Su hermana, la que nunca se callaba, quedó enmudecida frente a Nadia.

Meses después la sorpresa. Habían ganado el premio. Una fotografía hermosísima de Nadia Comaneci en el podio, con su medalla y su ramo de flores. Su mirada, perdida en la inmensidad, era la definición exacta del orgullo. Una foto autografiada para mí. Y aunque era mía, no me la dieron entonces. La guardaron y me la entregaron después en un cumpleaños. Ya ni me acordaba del asunto, pero cuando me lo platicaron recordé entonces cada instante. Bendita memoria; maldito Alzheimer.

Esa foto es uno de mis tesoros esenciales; con el paso del tiempo supe valorarla. La primera mujer en obtener una calificación perfecta por su desempeño. Un ejemplo de disciplina y tenacidad. Hoy, ante la proximidad de las Olimpiadas 2008, la lluvia me hizo revivir estos momentos. Me encantan las Olimpiadas, nunca me las pierdo. Voy a rebuscar historias en mi memoria y palabras para contarlas. Y creo que el título sigue vigente: nadie nadie nadie como Nadia.

Lorena Sanmillán

6 Responses to “¡10! Nadie como Nadia”

  1. ¡nc¡tatüs Says:

    1976. El año en que nací.
    Y aunque que para mí eso es lo más importante, sé que siempre quedará como el año de Nadie como Nadia, el 10 perfecto!

  2. jero Says:

    ¿Tienes A.?

  3. alphamanuel Says:

    Interesante. Aparte de aprender algo con esto, acabo de aprender que una de mis canciones favoritas de Francisco Nixon, llamada Nadia, trata de ella. Siempre me preguntaba quien sería ella. Ahora ya se. Gracias Lorena.🙂

  4. Dra. Lewis Says:

    ¿Una foto autografiada por Nadia? ¿En serio? Por lo que veo, guardas muchos tesoros en ese estudio. Y después la foto con Bosé. Suertuda que eres.

  5. maria berenice paramo estrada Says:

    oooaau eres sensacional no he visto a ninguna gimnasta pueda hacer lo que tu hiciste. felicidades como tu no hay otra.

  6. EbertMesias Says:

    Es dificil de creer que Nadia, la gimnasta rumana, causara una sensacion tan grande en el mundo en el año 1976. Me hubiera gustado estar ahi para verlo. ahora creo que es inimaginable que esto vuelva a suceder con alguna gimnasta. Nadia es muy especial, ninguna gimnasta jamas pudo compararsele.

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