Viernes de Taller. Ejercicio 1

Para todo aquel y aquella que guste entrarle a la onda de la escritura, los viernes publicaré un ejercicio tomado del libro Taller de Escritura: 1303 Ejercicios de Creación Literaria del escritor regiomontano Felipe Montes. Quien guste entrarle y que no sea tímido deje su tarea como un comentario y a su debido tiempo vemos el asunto de la retroalimentación. Lo trascendente surge a partir de lo cotidiano.

Ejercicio 35.- MI MAMÁ ME REGALÓ UN MARUMITO. Escribe un cuento corto (una cuartilla) titulado Mi mamá me regaló un marumito, en el que describas qué es un marumito y qué vas a hacer con él.

¡Renato Tinajero y Fernanda Siempre ya han enviado su ejercicio! ¡Incitatus se suma a la idea!

¡Liltih, Camila,  Jorge Urrutia  y Muerdecabras ya entregaron su ejercicio

Gracias por su participación. Felicidades por su fantasía y creatividad. El próximo jueves escribiré algunos comentarios y el viernes tendremos un nuevo ejercicio.

 

Lorena Sanmillán

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14 Responses to “Viernes de Taller. Ejercicio 1”

  1. Renato Tinajero Says:

    Para mi cumpleaños mi madre me regaló un marumito. Pero no uno de ésos con antenas parlantes y tres tallos, con un grueso vello bajo los pétalos y caparazón de esmeraldas. No. El mío es más bien pequeño, un solo ojo, una sola boca, un solo vientre minúsculo donde brota tímidamente el ala de una mariposa azul.

    Lo he puesto en la repisa. Me mira. Con su solo ojo sin párpado. Intenta comunicarse conmigo, lo sé. Arquea el cuerpo como si el cuerpo entero fuera una mano que gesticula, pero no lo entiendo. No está en la naturaleza de los marumitos ser entendidos. Se enfadan por eso. Se pliegan y saltan y golpean los muebles, con fuerza, como un puño sin brazo, como el puño de alguien que reclamara ser escuchado y comprendido.

    Por eso se mueren de tristeza. Y hete aquí que el año entrante, otra vez en septiembre, mi madre vuelve a regalarme un marumito, otro, de remplazo, uno más bien pequeño, con un solo ojo y una sola boca, un solo vientre minúsculo donde tímidamente brota el ala de una mariposa azul.

    Renato:
    Se nota el oficio del poeta en las imágenes acertadas que se plasman caparazón de esmeraldas. Buen registro. Un ejercicio nostálgico que responde a las dos premisas: qué es y qué voy a hacer con él. Dotas al marumito de vehículo físico y espiritual. Logro imaginarlo. Las repeticiones de palabras le dan ritmo a la escritura.
    Donde enumeras actividades enlazándolas con una “y” te sugiero modificarlas por punto y seguido. Le da más movimiento al texto. Se pliegan. Saltan. Golpean los muebles.
    También podrías suprimir algunas “se” (se pliegan… se enfadan…se mueren).
    En el tiempo verbal “Hete aquí que mi madre vuelve a regalarme…” Recomiendo reconstruirla con “Hete aquí que mi madre volverá a regalarme…” y para complementarla “… donde tímidamente brote/brotará el ala de una mariposa azul” para que los verbos coincidan.
    Un texto breve pero entrañable y poético. Realizado además en tiempo récord.
    LSM

  2. Fernanda Says:

    Mi mamá me regaló un marumito

    Mi mamá me regaló un marumito, es peludito como el de ella y me da muchas satisfacciones. Todos los días lo lavo muy bien, me gusta perfumarlo y acariciarlo. Mi marumito es la delicia de mis clientes, que se emocionan cuando les digo que mi mamá y mi hermana tienen uno igual. Es algo que nos distingue a las mujeres de la familia.

    Todas, desde mi tatarabuela, hemos sabido darle muy buen uso a nuestros marumitos que, aunque lo heredamos de generación en generación, cada una tiene el suyo y es enterrado con él. El mío mide ocho centímetros, es rosa, con centros colorados y una aura unos tonos más oscura. Cuando está contento sonrie y hace guiños y cuando está enojado no recomiendo a nadie que se le acerque, pero cuando lo sabes tratar y encuentras el lugar justo para provocarlo, puedes ver en él el universo todo, el alba y la tarde, la negra pirámide y la telaraña plateada. Entonces mi marumito es el Aleph.

    Fernanda:
    En arquitectura, es muy difícil si no es que imposible que los diseños surjan ajenos a su contexto y funcionen. Compruebo ahora que lo mismo sucede en la escritura. Es interesante cómo plasmas tu estilo de vida sin explicitarlo dejando la naturaleza del marumito a la imaginación de los demás. Es un ejercicio breve y conciso lleno de tu sentido del humor. Se plasma el vehículo físico y espiritual.
    Hay algunas situaciones de puntuación que podrían mejorarse.
    Cuéntame qué hace cuando está enojado si ya dijiste qué hace cuando está feliz.
    Elimina el “pero” sustitúyelo por un “Si lo sabes tratar…”.
    Renato nos dice que él pondrá el suyo en una repisa, tú lo dejas colgado. ¿Qué vas a hacer con tu marumito?
    El final no es de mi agrado total. Me gusta el asunto de que sea el Aleph, me sorprendió leerlo y hasta sonreí; sin embargo me consta que – en cuanto a letras se refiere- tú tienes más capacidad para que tu marumito sea único, sin comparación con nada existente en el mundo.
    LSM

  3. incitatüs Says:

    Mi mamá me regaló un marumito.

    Hace ya varios años, justo después de cumplir los siete, mi mamá me regaló un marumito. Recuerdo perfectamente lo que pasó esa tarde. Fué una tarde especial. Esa día, le había quitado la torta a Raulito, mi compañero de banca; le había tirado de un balonazo los lentes al profesor de deportes y le había visto los calzones a Teresita, la niña más bonita del segundo “b”. En casa, le puse sal al azucarero, le pegué un chicle en el cabello a mi hermana y le puse tinta de zapatos al blanqueador de ropa de mi mamá. Recuerdo que hasta antes de ese día, mi mamá solía gritarme cada vez que la hacía enojar: “¡José Alberto!, ven para acá!”. Era la única manera que me llamaba por mi nombre completo. Sin embargo, esa tarde no fué así. Se acercó, se puso de conclillas frente a mí y muy seria me dijo: “Aquí dentro, en ésta cajita, está un marumito, ese es tu regalo por hacer enojar tantas veces a tu madre, lo voy a dejar debajo de tu cama, para que no te olvide dónde está”.

    Recuerdo que esa noche no pude dormir. Mi marumito se movia y trataba de salir de la pequeña caja. Tomé el palo de una escoba, y quise aplastarlo, sin embargo, algo extraño hacía que los palazos no le hicieran daño. Recuerdo que soñaba que me jalaba hacía dentro de la caja y ahí mismo me atacaba. A veces cambiaba de forma, era parecido a los gorilas, pero luego se un volvía payaso horrible y con su mano con largas garras me ahorcaba. Nunca le ví la cara. No me comía porque decía que apestaba y que seguramente mi sabor era horrendo.

    Desde esa noche todo cambió. No volví a hacer travesuras en la escuela y mucho menos en la casa. Mis calificaciones fueron en ascenso. Nunca más volví a responderle a mi mamá ni a faltarle el respeto a mi hermana. Nunca más mi mamá volvió a llamarme por mi nombre completo.

    Sin embargo, no todo es felicidad. Hace unos días fué mi boda. Hoy hemos llegado de luna de miel a la casa que voy a compartir con mi esposa. Ella abrió los regalos. “Mi amor, mira, el ragalo de mi mamá para tí, es una cajita pequeña, ¿qué será?”.

    Incitatus:
    Incitatus:
    Es el primer ejercicio de largo aliento. Pleno de detalles que dotan de atmósfera el contexto donde surge el marumito y como detalles hay que trabajarlos. Aquí hay una historia alrededor de este personaje, está rodeado de más gente que cobra relevancia para su presencia.
    Poner atención a la puntuación. Cuidar los puntos seguidos, los puntos y comas, las comas. Leerlo en voz alta para vigilar el ritmo.
    Hay que cuidar las reiteraciones. Dosificarlas.
    Fue nunca lleva acento. Los monosílabos no se acentúan a menos que sean diacríticos. Darle una estudiada a eso.
    En tres renglones repites mucho la palaba “había” y en dos párrafos inicias con “Recuerdo”. Si no es una reiteración pensada “salta” al leerlo. Si ya abriste la memoria y nos cuentas recuerdos, es innecesario repetirlo. Los lectores ya sabemos que estás hablando en pasado.
    ¿Conclillas? ¿No será cuclillas?
    Le falta desarrollo al vehículo físico del personaje central.
    El final es flojo con respecto a la historia que se plasma y no está bien dibujado. Se percibe el sentido del humor y la ironía cuando ahora se lo regala la suegra. Quizá quiere que se porte bien; pero no queda claro qué va a hacer con él y esa era una de las comandas del ejercicio.
    La idea está aquí, Incitatus, te recomiendo que lo retrabajes. Se puede lograr un buen cuento con un marumito regalado en la infancia que resurge en la madurez modificando actitudes. Quizá el segundo marumito haga que el sujeto vuelva a ser travieso como lo era antes.
    LSM

  4. Liltih Says:

    Mi mama me regalo un marumito

    Esa entidad es la historia de toda mi sangre, todas mis ancestros han cuidado a esa criatura solitaria, el es ese vinculo entre lo divino y lo terrible, probablemente se perdio del paraiso, o quedo a medio hacer en los dias de la creacion divina. una borla oscura, negra como las desgracias, con dos ojitos magicos, ojos de estrellas, Marumito, nisiquiera se quien le puso semejante nombre.

    Mi madre me lo obsequio, o mas bien paso la estafeta de su cuidado, al cumplir yo la mayoria de edad, fue algo que no me fue extraño, como un presentimiento, como si inconcientemente hubiese sido preprada para esa labor, durante siglos, el marumito ha pasado de generacion en generacion, una linea de sangre eterna, para cuidar a un ser unico en el mundo. Un ser que puede ser un hartasgo, una tortura, un conflicto, un ser que pide, que depende, que reclama el beso, el cuidado, un ser que agota, irrita, una ancla a la vida.

    Y lo se porque lo he conocido con el paso del tiempo, y se que solo los corazones jovenes pueden tolerar su ritmo, Pero tambien ahora que miro a mis hijo y pienso que ya tengo que entregar el marumito sufro, porque el es tambien el amor, la nobleza, el cuidado, la paciencia y la caridad que pude sentir,
    Y cuando veo sus ojos enormes , de cachorro eterno, llenos de ternura puedo ver lo mejor de mis ancestros, y puedo ver lo mejor de mi, por que hasta hoy el no ha sido destruido por manos humanas, protegido de generacion en generacion termina por darme lastima.

    Se que morire como todos mis ancestros que han cuidado a marumito, preocupada por su destino, por su fragilidad, preocupada por que mis hijos , nietos, y demas, sigan este trazo divino, marcado quiza por dios, quiza por la vida, quiza por el amor…

    Liltih:
    Liltih:
    Muy buena frase inicial -Esa entidad es la historia de toda mi sangre- que debería terminar con un punto y seguido. Al igual que Incitatus, esta es una historia de largo aliento. Un principio de narración.
    Hay que vigilar la puntuación y la ortografía en general aunque en este taller nos concentraremos más en la historia que en la forma. No porque no sean importantes ambas, sino por cuestión de tiempo.
    “Negra como las desgracias” es un lugar común. Es el primer texto tuyo que leo pero percibo que si puedes crear un marumito puedes decir esto de otra manera, utilizando otra imagen que sorprenda y nos indique cómo es el mentado marumito.
    Reescribir:
    “… ojos de estrellas, Marumito, nisiquiera se quien le puso semejante nombre”
    Sugerencia:
    “… ojos de estrellas. Marumito. Ni siquiera sé quién le puso semejante nombre.”
    Al contrario de Muerdecabras, que lo toma como un regalo, tú determinas que el cuidado del marumito es pasarte la estafeta. Bien. Hay que llamar a las cosas por su nombre.
    Cuando escribes “de generación en generación” abaratas el ejercicio puesto que enseguida tienes una imagen muy afortunada “una línea de sangre eterna”. ¿Si puedes poner poesía para qué ser común? Además el asunto es reiterativo. Elimina la primera frase y quédate con la segunda. Es más fuerte y dice más. En otro párrafo la repites. Te sugiero eliminarla de todo el texto. ¡Fuera! de generación en generación. En el caso de Fernanda la frase queda porque ella habla desde un registro coloquial y no la repite.
    Estableces el destino, el qué vas a hacer con él. Cumples con el ejercicio.
    Es un cuento que merece retrabajarse para contar toda la historia. Conmueve por el destino de los marumitos.

    LSM

  5. Camila. Says:

    Mi madre entra en mi habitación anunciando la fiesta familiar del día de hoy para festejar el cumpleaños 57 de mi tía Esther.

    Me invade la angustia. No es todavía quincena. No puedo hacerle un obsequio.

    Mamá saca entonces del cajón de la cómoda un marumito que coloca cuidadosamente entre mis manos. Un marumito-dice- es excelente compañía para una mujer sola y con el brío juvenil palpitándole aún en el pecho.

    -¡Mamá, no pretenderás que yo le haga entrega del marumito a mi tía! ¿Por qué no lo haces tú?

    -Yo ya tengo el regalo para mi hermana; así que ¡llevas el marumito o llevas el marumito!

    Mientras mamá se bañar, observo el marumito: cuerpo largo, cabeza grande que se antoja para lucirla con diferentes colores y tipos de gorros. Mi madre dice que se guía por instinto, yo creo que tiene un hermoso corazón detrás de aquella aparente rigidez. No tiene edad, sin embargo, bien podría ser la edad de un niño tras de los dulces más jugosos, es adicto al juego de la botella, contador de un sinfín de historias, hacedor de inolvidables noches; pareciera que no tiene oídos y boca por donde pudiera fugarse un secreto.

    -Mamá, mamá, ¡mejor regálamelo a mí, por favor!

    – ¿Y qué le darás a tu tía entonces?

    – Tengo todavía un par de horas para decidirme a robar un Waldo´s.

    – Sonriendo pícaramente me dice: definitivamente, un marumito es una excelente compañía para una mujer sola o soltera como tú, mija.

    Camila:
    Camila:
    Se aventura a contar la historia del marumito a través de diálogos. Muy bien. Hay que reconocer nuestras limitaciones y por lo tanto te comento que no estoy muy informada de la estructura que estos deban tomar, por lo tanto sólo me concentro a decir que es entendible el desarrollo y te recomiendo leer sobre construcción de diálogos y al mismo tiempo te pido me pases la bibliografía para instruirme también yo y quedar inmersas dentro de un proceso de aprendizaje mutuo.
    En cuanto a lo demás. Evita poner los números si puedes ponerlos con letra. Dotas al marumito de vehículo espiritual por encima del físico sin descuidar alguno. Suéltate. Aviéntate. Lánzate. Así como regalas la imagen de un niño tras los dulces más jugosos, cuéntame cómo es una noche inolvidable, cómo duelen las nostalgias, cómo es un corazón hermoso. Cuéntamelo. Házmelo sentir como lectora. Debe ser delicioso tener un escucha comprometido como él que tiene oídos pero no boca para divulgar los secretos.
    Afortunada la referencia urbana del Waldo’s.
    No es muy recomendable utilizar la terminación “mente”; es un buen ejercicio tratar de sustituirlas en los textos.
    Evitar la repetición de sonidos, sobre todo en el último párrafo.
    Esta historia tiene un final cerrado. Es concisa. Cumple con el ejercicio. Retrabaja los detalles y tendrás un buen cuento hasta con moraleja.
    Adecuado uso del lenguaje y se percibe la observación de la vida cotidiana.
    LSM

  6. JORGE URRUTIA Says:

    No se porque pero nunca me han gustado los marumitos, todos los años llo mismo me regalan uno,siempre lo tiro , mi mamá lo sabe, no se porque lo hace.
    No tenia idea a donde habían ido a parar, pero ya veo que. Renato, fernanda,Incitatus,liltih y Camila tienen uno cada uno, deben ser de los que yo tire, porque dice mi mamá que son hacen esclusivamente para mi.
    Espero que cundo termine el ejercicio sepa quien tiene los otros 563. o 564 porque el de Camilla creo es Pirata no se parece a los de verdad, o se me hace que se confundió , el que hanbre tiene en pan piensa.

    Jorge:
    Ingeniero, le sacó la vuelta al ejercicio o es una versión muy libre del asunto. Aunque puede ser un buen indicio de descripción que tus marumitos tirados los hayan recogido tus compañeros, no describes el tuyo y de eso se trataba esto. También puede ser una trampa, una mala broma. No se vale. No le saques la vuelta. Tienes recursos para decirnos cómo es el tuyo y porqué lo vas a tirar. Cumples con el ejercicio al decir qué harías con él –Tirarlo- pero nada más. Es interesante el sesgo que le confieres al afirmar que a los marumitos los hacen exclusivamente para ti. Esa es una buena idea para explorarla. Ándele, marumitéyele y cuéntenos cómo es su marumito.
    LSM

  7. Muerdecabras Says:

    Eran las 10 de las noche, mi hermana y yo íbamos corriendo por una oscura callejuela, sudando y sin aliento. Nos perseguía la policía intergaláctica ¿ La causa? La posesión de un marumito que me había regalado mi madre semanas antes, todo, claro, de manera subrepticia. Descansábamos un poco para seguir la travesía y escondernos en algún lado.

    Los marumitos eran criaturas de la Galaxia Marum. La superficie de su piel, era esponjosa y translucida, tenia una especie de plumas transparentes y cambiaban su tonalidad, dependiendo de las emociones e ideas de la persona que lo poseía o con la que el marumito conectaba. Se doblaba hacia dentro convirtiéndose en un cubo cristalino cuando estaba cansado o en presencia de alguna persona extraña. Así pasaba desapercibido.

    Tenían vivaces ojos negros de expresión inquieta con larguísimas pestañas y sonrisa tierna, lo mas curioso de su singular anatomía eran sus patas. Eran tan grandes, yo diría desproporcionadas.
    Emitían curiosos soniditos cuando tenia hambre, misma que alimentaba con coloridas flores, esta era la causa de su aroma fresco y silvestre.

    Lo mas interesante del marumito era que podía potenciar los poderes mentales que algunas personas en esta era habían desarrollado, eran prohibidos por ser un peligro si caía en malas manos. Ya había sucedido en otro planeta cercano, un grupo de la secta de Sandman habían destruido casi a todos los nativos usando a los marumitos.

    La familia de mi madre había sido la seleccionada para protegerlos, porque así como eran capaces de destruir, su habilidad sanadora y de pacificación era inmensa. Era por eso que los protegíamos, teníamos la esperanza de que la paz a la Galaxia regresara, en cuanto el líder que necesitamos llegara.

    Escuchamos a lo lejos el zumbido del escarabajo digital que ahora usa la policía para detectar marumitos. Seguimos corriendo en la oscuridad, trastabillando hasta encontrar el compartimiento de Lámpsaco, uno de los amigos de mi madre que me ayudaría a esconder al marumito.

    Lo que yo ignoraba era que Lámpsaco me esperaba con diferentes intenciones y esa noche, el último de los marumitos, murió.

    Muerdecabras:
    Un marumito con todo y galaxia. Personajes de fantasía entremezclados con realidades. Bien. Contexto, vehículo físico y espiritual presentes. Además el marumito tiene textura y aroma. Se apela a la sensualidad al describirlo y eso es algo muy grato especialmente por el tono emotivo que le das.
    Como en el caso de Camila, no pongas números si lo puedes escribir con letra. Dale una revisión a la ortografía y la puntuación.
    ¿La causa? La pregunta sale sobrando. Te recomiendo que la integres al texto y ofrezcas una oración completa.
    Liltih establece que su madre se lo confió para que lo cuidara. En ese sentido es más cercana a la realidad. Creo que en tu cuento es el mismo caso. Tu madre no te lo regala, te lo confía porque sabe que tú lo cuidarás. Sólo es una cuestión de propiedad, la idea se entiende y eso es lo que verdaderamente importa. En un texto, entre más claro mejor.
    Subrepticia es una palabra de alto registro que me gusta mucho. Sin embargo salta en tu texto pues es más plano y apegado a sensaciones. Rompes el ritmo y se presta a anfibiología. ¿Qué es lo subrepticio? ¿El modo en que tu madre te lo regala? ¿La persecución de la policía? ¿Ambas cosas? No está claro.
    Hay un error de número al describir a los marumitos. Comienzas en plural “Los marumitos eran…” y terminas en singular “Así pasaba desapercibido”. En el siguiente párrafo vuelves a hablar en plural. ¿?
    Después de tierna sugiero un punto y seguido.
    “Eran tan grandes, yo diría desproporcionadas” . Ya lo estás diciendo. La sugerencia aquí sería “Eran tan grandes, desproporcionadas.
    Luego vuelves a cambiar el número. “Emitían (plural) curiosos sonidos cuando tenía (singular) hambre… Atención a eso. Son errorcitos de dedo que se corrigen muy fácil y mejoran el texto.
    No estoy muy segura si Era deba escribirse con mayúsculas. Lo consultaré.
    Los escarabajos digitales son muy socorridos en las películas de ficción. Si ya creaste una galaxia, enemigos y un marumito de plumas de colores, síguele creando e inventa algo diferente.
    Al final el cuento se cae. Llega a ser predecible. Podrías decir lo mismo de otra manera si esa es tu intención. No soy fan de los cuentos cerrados. Disfruto más los finales abiertos. Esa es mi sugerencia. No saber que hace Lámpsaco con él. Que nos dejes imaginar qué pasa después de que se encuentran. O si lo vas a cerrar, ciérralo en definitiva.
    Dilo sin decirlo, es una premisa de la creación literaria. Sin decirnos qué vas a hacer con él se infiere que lo vas a proteger. Buen acierto.
    Retrabájalo. Es un buen inicio de un cuento interesante. Da para mucho más. No por la historia en sí que es muy repetida, sino por los detalles que le puedes aportar.
    LSM

  8. Hinojosa Says:

    Mi mamá me regaló un marumito

    Un marumito. Es todo lo que había pedido para varias navidades y no me cansaba de pedirlo para mi cumpleaños. Nunca llegó en esas fechas. Un sábado cualquiera, de esos en los que mamá va a la Iglesia, cuando regresó entró a mi estudio y lo colocó sobre mi restirador. Dijo que su amigo el carpintero por fin lo había podido hacer y que se había tardado tanto puesto que para construir los marumitos se necesita que en el cielo esté presente un arcoiris.
    Es de madera de mezquite mezclada con mercurio. De tal suerte que las partículas del metal se reacomodan en su interior cuando lo tocas y la energía que se genera te llena de vida. Tiene textura de alcatraz y olor de jazmines. Cambia de forma según la presión y la intención que lleves en las manos cuando lo acaricias. Cambia de color según la hora del día en que lo mires. Ante las almas puras toma su acabado piano y se convierte en un espejo duplicando la belleza. Cuando detecta personas de alma negra se vuelve ébano áspero.
    Cada día de la semana toca música con un tono diferente y le da el volumen según mi estado de ánimo, complementándome. En mi euforia se torna silencioso. Para los lunes escoge La; para los miércoles Mi. Es muy predecible, pues los domingos toca en Do sostenido. Te imita cuando cantas y es un excelente compañero de baile.
    Si le platicas, expresa su sentir con un dibujo en relieve sobre una de sus caras o sobre todo su cuerpo según le guste o no lo que le cuentas. Conoce la historia de los edificios que me gustan como los Azulejos, el Pabellón de Mies y el Taj Mahal. Si lo llevo conmigo a recorrerlos me nutre de todos los detalles de la construcción.
    Pero lo que más me gusta de él es que sabe leer. Eso lo descubrí la vez que lo usé como pisapapeles y lo puse encima de unas cartas sin abrir. Apenas dejarlo encima del escritorio fueron pasando en mi mente una a una las líneas de la correspondencia. Luego le traje el periódico y con sólo posarlo sobre la primera plana me enteró de las noticias que para mi vida tenían relevancia. Después lo deslicé por el lomo de un libro y supo contarme todo el contenido, desde el índice hasta el último capítulo. Así nos pasamos varios fines de semana. Queriendo ir más lejos, lo puse sobre un libro en un idioma extranjero y el resultado fue el mismo pues él domina todos los idiomas conocidos, sobre todo el del silencio universal.
    La próxima semana lo llevaré de viaje. Vamos a recorrer las bibliotecas y mis edificaciones favoritas de todo el mundo. Por las noches dormiremos juntos. Lo pondré a un lado de mi almohada y si es martes, bajo un tono Re, llenará mis oídos contándome historias que nunca imaginé saber.

    Hinojosa

    Hinojosa:
    No me parece un cuento por su estructura. Se apega al ejercicio y es una mera descripción. Se perciben algunos tintes poéticos. Prestar atención a las rimas involuntarias y las intertextualidades obvias. Como en el caso de Fernanda, tiene mucho que ver con tu vida. Carece de personajes y presenta poco contexto.
    No está hilado el cómo lo recibiste con el cómo lo hicieron. De nunca recibirlo a un sábado cualquiera le falta una frase copulativa. Es complicada de leer la frase “…puesto que para…” la cacofonía no le ayuda.
    Ébano áspero es complicado de leer y la imagen es muy obvia.
    Atención a la repetición de palabras. Adjetivo que no aporta, mata.
    Vehículo físico y vehículo espiritual presentes.
    Gastas varios párrafos en describirlo y uno sólo en decir qué vas a hacer con él. En ese sentido le falta equilibrio.
    “Historias que nunca imaginé saber” Cursi y no dice nada. Cuenta, ejemplifica, narra.
    Retrabájalo como descripción o reescríbelo si planeas hacerlo cuento.
    LSM

  9. Fernanda Says:

    ¿Cuándo está feliz? Ay Lore, Lore… hasta me pongo colorada…

    Pues sabrás que cuando está contento mi marmurito llora. o… ¿no serán lágrimas el agüita que le sale?

    En cualquier caso, cuando está felíz mi marumito hace maravillas. Me cae que saca chispas… Si mi sonrisa es franca, la suya es devastadora.

    Fernanda:
    Adelante con la última línea. Intégrala al texto y verás cómo y cuánto se enriquece. Si mi sonrisa es franca, la suya es devastadora. Muy buena línea. Intégrala al texto!
    LSM

  10. incitatus53 Says:

    ¿Qué iba a hacer con el marumito después que me lo regaló mi suegra? Ay Lore, Lore… No lo sé, me divorcié al otro día…

    Incitatus:
    Pues cuéntalo!! Síguele! Deja que tus lectores se enteren de qué le sucedió al marumito y al protagonista de la historia. Que sea un ejercicio de descripción no exime la posibilidad de empezar una buena narración.
    LSM

  11. Renato Tinajero Says:

    ¡Hola a todos!

    No había podido contestar este ejercicio, y a estas alturas quizás ya
    hasta circula un nuevo correo con las observaciones del último
    ejercicio, del cual tuve el descaro de escaparme.

    Gracias a todos por la lectura y a Sanmillán por los comentarios. Los
    comentarios me parecen muy buenos, y los de mi texto, bastante
    oportunos. Me han gustado todos los textos y me he sentido en muy
    buena compañía (raro en mí, en serio, Lorena lo sabe, puedo ser
    despiadado con cuentos ajenos).

    Como no se vale abundar más en un ejercicio que ya pasó, y para no
    hacer muy cansado este mensaje, sólo añadiré que mi texto preferido
    fue el de Liltih, por su enfoque original y el ritmo de hermosa
    pesadilla que va adquiriendo la narración. Sobre ese mismo texto,
    coincido con los comentarios de Sanmillán: es un texto valioso, que
    vale la pena terminar de trabajar.

    Y bueno, el segundo ejercicio ya se me pasó. Nos vemos en el tercero. Un saludo.

  12. Elizabeth Santana Says:

    Mi mamá me regaló un Marumito

    Hace tiempo, mi madre viajó a India por cosas de su trabajo, estubo dos meses fuera, y por fin era la hora de que volviera.Al día siguiente de su llegada,nos hizo a todos un regalo,a mí me regaló un ”Marumito” , algo que nadie sabe quién es.Mi madre me lo empezó a describir de esta manera: -Esto es un pequeño muñequito de India que tal como dicen allá da suerte- Yo miraba al Marumito,lo miré directamente a los ojos,y dije: -Que cosa más Fea,parece que en vez de darme suerte me va ha arruinar la vida- El Marumito,era pequeño,con un peto,era gris y de tela,tenía el pelo algo muy despelusado y tenía unos grandes ojos rojos aterradores.Yo lo aparté por mi habitación,pero mi madre a escondidas me lom metía en la mochila y desde ahora me da mucha suerte

    Espero que les guste (:

  13. Manel Says:

    Mi mamá me regaló un marumito.
    No podía ni imaginarlo mientras desenvolvía el paquete queriendo aparentar una tranquilidad que no sentía.
    Ella me observaba con una mirada tan pícara que conseguía que aún fuera más incapaz de adivinar que era lo que contenía, pues por el tamaño y la forma podía ser cualquier cosa.
    —¿Que me compraste, un osito de peluche?
    Soy demasiado mayor para esas tonterías, pero no tenía ni idea de que podía ser.
    Ella se reía y me apremiaba
    —Vamos ábrelo ya y lo verás
    Eso hago rompiendo el papel y entonces es cuando me quedé boquiabierto. ¡Un marumito!
    Su forma es ovalada, aunque ya sabéis que la cambia según el momento y el lugar y su tacto es suave, así como el color que ahora mismo es de un tono claro azulado que me gusta, sí, me gusta mucho.
    —Gracias madre—le digo dándole un abrazo que por poco no la deja hecha fosfatina.
    Ahora ya hace unas semanas que lo tengo y lo cierto es que estoy muy a gusto con él. En especial cuando estamos solos.
    Lo dejo suelto y se eleva, se dedica a moverse a mí alrededor con ese balanceo suyo tan sugestivo, cambiando de color de acuerdo con mi estado de ánimo. ¡Cuánto me relaja verlo! Me parece mentira como hemos llegado a compenetrarnos, creo que sabe lo que quiero antes de que lo piense. ¡Es increíble!
    Lo llevo siempre conmigo, colgado de mi cuello y la gente me mira sonriendo, con simpatía, es porque les cae bien a todos.
    Y lo más importante y que no sé si nadie sabe, habla conmigo. Todas las noches antes de dormir, pues le gusta hacerlo colgado de la lámpara, me explica una historia diferente hasta que me vence el sueño.
    ¡Qué contento estoy con mi marumito!

  14. nico de leon Says:

    MI MAMÁ ME REGALÓ UN MARUMITO

    Y no puedo creer que lo hiciera, yo los odio, ella lo sabe, ¿uno así de la nada? qué le sucede. A decir verdad estoy harta de ellos, aparecen como por arte de magia cuando ya los he tirado antes. Uno mas a la colección es un verdadero dolor de cabeza. ¿Alguien sabe como hacerlos desaparecer?, estoy siguiendo una dieta muy estricta y no me dejan ni consumir 100 gr de esas cosas, el psicólogo me dejó muy claro que dejaría secuelas después del primero pero no sabía a que se refería.

    Los marumitos son molestos, no me dejan avanzar en cualquier actividad de provecho que elija hacer, no me dejan ser feliz, tener paz, tener creatividad, simplemente adhieren a mi como chicles en una basurienta calle. Hay gente que aprende a vivir con ellos, incluso hasta los prefieren antes que cualquier persona. Un marumito suena algo de cuidado, algo importante, pero la verdad es que no. El marumito es tiempo que piensas que es valioso y te hace creer que vale la pena cuando en verdad te carcome por dentro, te debilita, te hace una necia y egoísta. ¿Estamos de acuerdo? no acepten marumitos como regalo, son un pequeño recordatorio de que tienes que hacer tu vida monótona y ocupada. Te hace aburrido.

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