Viernes de Taller. Ejercicio 2

Para todo aquel y aquella que guste entrarle a la onda de la escritura, los viernes publicaré un ejercicio tomado del libro Taller de Escritura: 1303 Ejercicios de Creación Literaria del escritor regiomontano Felipe Montes. Quien guste entrarle y que no sea tímido deje su tarea como un comentario y a su debido tiempo vemos el asunto de la retroalimentación. Lo trascendente surge a partir de lo cotidiano.

Ejercicio 14.- DURMIENTES. En un pueblo, todos duermen. Ahora escribe un poema o una narración al respecto.

Gracias por su participación. Felicidades por su fantasía y creatividad. El próximo jueves escribiré algunos comentarios y el viernes tendremos un nuevo ejercicio.

¡Fernanda, Jero, Liltih, Incitatus y Ada entregaron su ejercicio! ¡Bien!

Lorena Sanmillán

6 Responses to “Viernes de Taller. Ejercicio 2”

  1. Fernanda Says:

    Lo que me pareció más raro cuando llegué fue que ningún perro me recibiera. La niebla estaba tan cerrada que esperaba sus ladridos como señal de bienvenida. Para no perderme caminando a través de esa pesada nube blanca, decidí seguir la vía del ferrocarril, dejando mis pasos sobre los durmientes. Caminé durante muchas horas, no sé cuantas, realmente estaba exhausta cuando vi las primeras casas quietas y frías y unos cuantos perros famélicos, dormitando indiferentes a mis pasos.

    Todo en el pueblo parecía sumido en un sopor cargado. No había un alma en las calles ni oía más ruidos que los de mis pensamientos. Caminé por el caserío desierto hasta que me animé a llamar a una de las casas que se abrió en cuanto golpeé el puño contra la puerta. Dentro una anciana completamente desnuda dormía a pierna suelta. A pesar de mis palabras, que pronto convertí en gritos no conseguí despertarla.

    Desesperada fui de casa en casa encontrándome con escenas parecidas. Todos vivían un sueño profundo del que era imposible arrancarlos. De pronto vi, al fondo de la calle una casa pintada de rojo que, sin saber porqué, me parecía conocida. En la ventana tintinaba una luz tímida como la de una vela. Corrí hasta allá pensando que me estaría esperando Segismundo con sus brazos abiertos, sus sábanas tibias y sus frases sabias. Entré a un cuarto en el que una mujer dormía con las manos empalmadas bajo sus mejillas. Era yo.

    Sonreí mientras sentía que me iba desmoronando como si estuviera hecha de azúcar.

    Fernanda, siempre

    Fernanda:
    Conozco tu trabajo como cronista, mismo que vas perfeccionando de la mejor manera posible que existe para afinar una habilidad: practicando. Ahora leo el inicio de un muy buen cuento y me alegra saber que no se te da nada mal. Es un ejercicio muy padre. Felicidades, Fernanda. Con rapidez supiste plasmar el boceto de una idea completa. Hay varias cosas de puntuación que podrían mejorar y facilitarían la lectura así como la reconstrucción de algunas oraciones.
    Tiene una anfibología en el primer párrafo. Aunque sabemos que es del perro de quien se esperan los ladridos, estos parecen ser atribuibles a la niebla.
    Evitar la repetición de caminé, caminando, camino.
    Caminé durante muchas horas, no sé cuántas… podría reescribirse de la siguiente manera: Caminé durante no sé cuántas horas…
    Caminé… hasta que me animé por el sonido habría de reescribirse. Una sugerencia: Caminé… hasta que me llené de valor/hasta que reuní la valentía suficiente… Algo así. Aunque por otro lado le corresponde al registro coloquial que asumes en tu texto.
    Otra sugerencia: En la ventana titilaba la tímida luz de una vela… le da más atmósfera y evitas la comparación. Regalas una mejor imagen.
    El final es un poco flojo. Retrabaja la última línea con algo más contundente. Sería bueno pensar en algún título para este cuento corto.
    LSM

  2. jero Says:

    En un pueblo
    todos duermen
    dulcemente
    bajo tierra
    desde hace siglos

    Alrededor no hay nada

    Sólo
    remolinos de polvo
    bailotean en silencio
    por callejas calcinadas

    Es allí adonde voy
    casi todos los fines de semana

    Y como no me gusta dormir solo
    llevo una pala.

  3. jero Says:

    (No… Mejor así:)

    En un pueblo
    todos duermen
    dulcemente
    bajo tierra
    desde hace siglos

    Alrededor no hay nada

    Sólo
    remolinos de polvo
    bailotean en silencio
    por callejas calcinadas

    Es allí adonde voy
    casi todos los fines de semana

    Y para no dormir solo
    llevo una pala.

    Jero:
    Un ejercicio sencillo con una idea completa. Retrabajado. Lo intentas dos veces hasta que quedas conforme. Bien por el repaso de las ideas, de eso se tratan los ejercicios. De intentar hasta lograr. Plasmas imágenes certeras sin meterte en vericuetos. Tiene ritmo. Mi sugerencia es que elimines el dulcemente el Sólo, el casi y la y.
    Reléelo así a ver qué te parece.
    LSM

  4. Liltih Says:

    Bajo el sol, el mismo que miro esta civilizacion en esplendor, mis pasos llegan a sus tumbas, siguiendo las huellas de faraones, de reinas, de sacerdotizas, de esclavos. Cada paso es estar mas cerca de el pasado, de sus secretos, para mi ellos no son solamente momias estos cuerpos que tengo que clasificar, ordenar y pasar por el carbono 14 y los rayos x, junto con el equipo de arqueólogos y antropólogos en el que estoy.

    Para mi, ellos son durmientes, que descansan en un sueño dulce, Hijos de Isis, bajo un sol egipcio llamado Ra,

    Sus tumbas hablan de épocas perdidas, de siglos que hoy son arena, de esplendores pasados, de saqueos,Mis ojos apenas creen que sean los mismos monumentos tanto tiempo estudiados en los libros, en la escuela,

    El valle de los Reyes, el valle de las Reinas, son mas que simples legados de historia, que lugares obligados al turista, son pueblos de durmientes, de hermosos durmientes,

    Querido sol,
    ayer llamado Ra
    sigue iluminando a tus hijos
    a tus hijos que hoy duermen
    el desierto es el mismo
    el tiempo es otro.

    Todo aqui es color del oro
    un tanatos brillante
    una muerte lujosa
    una muerte amable.

    Liltih:
    El Valle de los Reyes es un grato ejemplo de un pueblo de durmientes y también es un tema que obliga a un desafío mayor puesto que mucha gente ha escrito sobre él y es precisamente porque se trata de un sitio que siento que a tu texto le falta atmósfera. Percibo bien lo que siente el espectador, el narrador pero lo siento flojo en el asunto descriptivo del sitio mismo. Combinas la narrativa con la poesía y eso es válido.
    En la enumeración del principio evita los “de” para facilitar la lectura: “siguiendo huellas de faraones, princesas, sacerdotizas y esclavos.”
    De + el, se contrae y forma “del”.
    Después de secretos considero conveniente un punto y seguido.
    Hay que retrabajar el primer párrafo, sobre todo en lo referente al trabajo del arqueólogo.
    Suprime los “un” del poema y dale una relectura así, para que escuches cómo suena.
    Buen ejercicio que da para mucho más.
    LSM

  5. incitatüs Says:

    No señor fiscal,
    ellos no están muertos, solo están dormidos.

    Y a pesar de todo lo que usted pueda decirme,
    debe saber que les hice un favor.
    Usted no sabe lo que es despertar cada día,
    mirar a nuestros hijos con la carne partida y los huesos rotos.

    No sabe lo que es andar entre la podredumbre,
    entre calles llenas de mierda y salpicadas de pus.
    Entre almas carentes de vida,
    y muertos que caminan sin esperanza.

    No señor fiscal,
    ellos no están muertos, solo están dormidos.

    Usted no sabe lo que es la incertidumbre del nuevo día.
    El esperarlo y saber que seguramente será peor que el anterior,
    aguardar desde el cielo la señal de los predicadores de la fe,
    y añorar aqullas tardes donde la lluvia cobijaba nuestros campos.

    Usted no sabe lo que es mirar a los ojos de los fuereños,
    ver que les dábamos asco y vomitaban nuestras sombras;
    saber que nos espera dentro del cementerio un espacio cada vez más cercano,
    y sembrar en la nada la lucha inútil de un mejor mañana.

    No señor fiscal,
    ellos no están muertos, solo están dormidos.

    No teníamos que esperar a que los blancos llegaran a salvarnos,
    que vinieran a llenarnos de polvos y ungüentos extraños.
    No teníamos que esperar a que los verdes llegaran a asesinarnos,
    para derrumbar nuestras casas llenas de sangre y nuestros sueños llenos de tristeza.

    No señor fiscal,
    ellos no están muertos, solo están dormidos.
    al agua sólo agregué un poco de nuestros propios sueños,
    un poco de la tranquilidad arrebatada y una eternidad mejor.

    Señor fiscal:
    éste no es el pueblo de los muertos que respiran pobreza,
    éste es el pueblo de la paz eterna,
    el pueblo de los que todos duermen,
    y como tal,
    algún día,
    despertarán.

    incitatüs
    (noviembre’08)

    Incitatus:
    Dos de las premisas de la poesía son el ritmo y las imágenes. Ambas están presentes en este ejercicio. Hay algunas cuestiones de ortografía que habría que revisar. Mi sugerencia es que suprimas las “y” pues tropiezas al leerlo, hacen una pausa innecesaria que impide la fluidez. Si cambias de verso no es necesario que pongas coma al final del renglón. El asunto de cambiar de renglón ya implica la coma sin necesidad de escribirla.
    Sugerencia: saber que nos espera dentro del cementerio un espacio cada vez más cercano
    Reescribirla: saber que dentro del cementerio nos espera un espacio cada vez más cercano,
    El octavo verso “No teníamos…” lo siento suelto, sin integración al texto, por el cambio de voz. Si lo quitas no pasa nada, el poema se entiende igual. Si lo conservas, te sugiero retrabajarlo dentro de la misma voz narrativa. Tal vez ayude ponerla en futuro o presente imperfecto.
    El último verso, que es la conclusión, le falta fuerza y contrario al resto del texto, donde las repeticiones son gratas, en éste la repetición de pueblo, cansa y habría que hacer una concordancia de número entre el singular y el plural.
    “El pueblo de los que todos duermen” No entendí la frase. No sé qué quisiste decir.
    Le falta título y trabajo de edición, pero es un buen acercamiento y mueve a la melancolía. Se plasma el sentimiento en tus letras. Posee imágenes acertadas.
    LSM

  6. Ada Hinojosa Says:

    CUANDO EL DESTINO NOS ALCANZA
    ¿Sueño o realidad?

    El hombre, con un pequeño morral bajo el brazo, caminaba por un polvoriento camino para él desconocido, nunca había tenido oportunidad de llegar a aquellos lugares, a pesar de haber recorrido la región durante mucho tiempo, y creer que conocía todos y cada uno de los pueblos de alrededor.
    Llevaba ya muchas horas de viaje y sus piernas no respondían bien, las sentía débiles a pesar del cayado en el que se apoyaba.
    Al llegar a una hondonada divisó en lo alto de la colina, unas cuantas casas grises, sucias, con techos aún más sucios que se alineaban formando una larga y sinuosa callejuela.
    Vaya, pensó, al fin podré descansar un poco, mis piernas ya no tienen la fuerza de la juventud. Espero en este pueblo tengan una posada donde pueda comer, ay, y sobre todo dormir una noche bajo techo, por suerte tengo algunas monedas, después, Dios proveerá.
    Continúo su lento caminar hasta la entrada del poblado, mas al llegar, empezó a notar algo extraño. Le llamó la atención la falta de los sonidos normales de una villa.
    No se escuchaba el ruido del ganado, el mugido de las vacas, ni el cacareo de los animales de corral, las gallinas no parecían existían.
    No percibió el alegre sonido de los pequeños en sus juegos normales, los perros no ladraban, peor aún, ni tan siquiera los pájaros trinaban en los árboles. Acaso pensó el anciano, ¿será un pueblo muerto?, pero, más que muerto, consideró, inexistente. ¿Será un espejismo lo que veo?, ¿tan sólo existe en mi mente?, ¿o mi imaginación me están jugando una broma?
    A pesar de su extrañeza era tal el cansancio, que continúo caminando por la polvorosa callejuela. Al pasar en cada una de las casas veía a sus habitantes a través de los sucios ventanucos. Parecían familias normales sentadas en la mesa, mujeres sirviendo la comida, otras, en sus mecedoras con tejidos en mano, pero todas estáticos, parecían congeladas en el tiempo.
    En la calle, un hombre también inmóvil tras un burro, ambos sin movimiento alguno. Los niños sentados, recostados o en actitud de correr bajo los árboles, parecía una pintura al pastel con escaso colorido, pero, lo que más asombró al hombre: fue no tan sólo la falta de movilidad, su pasividad, todos permanecían inertes con los ojos abiertos, nada en toda la población tenía movimiento, ni tan siquiera las hojas de los árboles ¡vaya! ni aún el viento parecía llegar a la población.
    Todo muerto, pero no, no era así…los habitantes respiraban, sus ojos continuaban abiertos, tan sólo parecía habían quedado como estatuas en las variadas actitudes en que se encontraban en ese momento, suspendidos en el tiempo, como dormidos en un sueño eterno.
    El asombro no le permitió pensar que hacer, el cansancio lo obligó a dirigirse a la posada, Al llegar, vio al mesonero en la cocina con las manos sobre los panes que llevaría al horno donde no ardía fuego. Subió a una habitación y se recostó en una cama tras haber tomado un trago de agua, de ahí, ya no supo nada, cerró los ojos para descanar y quedó profundamente dormido.
    Horas después al despertar, todo en la población parecía normal, las casas limpias, como recién pintadas, los niños jugando en las calles, las mujeres platicando con las vecinas, los hombres tras sus animales, el mesonero cocinado su pan.
    El posadero preguntó al viejo, en que podía servirle, si deseaba algo de alimento.
    El hombre no supo que pensar, ¿acaso habría sido tan sólo un sueño lo que había percibido? ¿Estaría perdiendo la razón?
    Mas no quiso quedarse con la duda y preguntó al dueño de la posada, si había algún motivo para esa falta de movimiento, ese dormir de toda la comarca.
    El hombre caviló por unos momentos y optó por responder:
    -. ¡Que pena haya preguntado!; le voy a contar en muy pocas palabras nuestra historia Hace ya muchos siglos llegamos otro mundo, nos establecimos aquí, pero para poder sobrevivir requerimos recuperar las fuerzas que perdemos durante algunos años, para hacerlo, quedamos atrapados en el tiempo juntamente con todo a nuestro alrededor, todo duerme durante algunos días, pero al regresar a nuestra vida normal, vivimos algunos años más sin hacernos viejos, sin que los niños crezcan sin cambio alguno en nuestro entorno, pero…mucho me temo que quien aquí llega durante nuestra recuperación, jamás podrá salir, quedará, como nosotros congelado en el tiempo, pero al contrario del pueblo, no podrá recuperarse jamás. Será capaz de ver, oír, sentir, y no morirá nunca, quedará dormido dentro de su cuerpo.
    Ahora deberé llevarlo hasta donde se encuentran quienes arribaron a nuestro pueblo desde el principio de los tiempos, es inútil trate de escapar, todo lo tenemos perfectamente calculado, la vida para nosotros, debe continuar.

    Ada Hinojosa

    Ada:
    Este es un ejercicio de largo aliento. Es notable tu manejo del lenguaje, de alto registro y se perciben habilidades narrativas. Considero un acierto el título e innecesario el subtítulo. Todos y cada uno, es un lugar común que demerita la historia. Te recomiendo integrar las preguntas al monólogo del hombre y dejar el suspenso para el lector. Con las preguntas avisas que ahí pasa algo. No avises, mejor narra y condúcenos a ese misterio. Entrega las pistas poco a poco. Integra las preguntas como narración o elimínalas, excepto en el diálogo, que ahí sí son necesarias para que ocurra la transición.
    Todo se resuelve en el último párrafo. Dosifícalo. Pierde el equilibrio. La respuesta-explicación del mesonero es un minicuento en sí misma. No queda muy claro cuál es el destino final de la visita, está revuelto, confuso. Elimina la frase “todo lo tenemos calculado” construye algo más poético, el texto lo requiere.
    Hay algunos errores de dedo y de ortografía que en una revisión exhaustiva pueden corregirse y sé que los sabrás corregir fácilmente.
    Trabájalo. Es una buena historia y va contándose muy bien. Felicidades.
    LSM

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