Viernes de Taller. Ejercicio 3

Para todo aquel y aquella que guste entrarle a la onda de la escritura, los viernes publicaré un ejercicio tomado del libro Taller de Escritura: 1303 Ejercicios de Creación Literaria del escritor regiomontano Felipe Montes. Quien guste entrarle y que no sea tímido deje su tarea como un comentario y recibirá bien intencionada retroalimentación.

Ejercicio 138.- MUNDO A ESCALA. Describe cuanto ocurre en una caja de zapatos.

Gracias por su participación. Felicidades por su fantasía y creatividad. Durante la semana escribiré algunos comentarios y el viernes tendremos un nuevo ejercicio.

Este ejercicio ha recibido sólo respuestas femeninas: Fernanda, Liltih y la señora Leticia Damm, junto con Ada. Incitatus, bendito eres entre todas las mujeres. ¡Felicidades! Los comentarios se publicarán este fin de semana.

Lorena Sanmillán

7 Responses to “Viernes de Taller. Ejercicio 3”

  1. Fernanda Says:

    La vida en una caja de zapatos.

    “En una caja de zapatos no cabe una vida”, concluyó ella cuando pensaba en la tarea que su profesora le había encomendado como última oportunidad para acreditar -de panzazo- el taller de redacción que le faltaba para salir de la prepa.

    Llegó a su habitación, abrió el clóset y sacó de una torre que la enorgullecía, la caja de sus zapatos favoritos, sus Dolce&Gabbana azules que le encantaba usar con minifalda. Sonrió.-En una caja de zapatos sólo caben zapatos- dijo para sí. Acarició el terciopelo de sus tacones preferidos, como si se tratara de piezas de museo, se les quedó viendo fijamente.

    La cámara se aleja. Primero se enfoca su cuarto desde arriba, luego el techo de la casa, su barrio, la ciudad, el planeta, el universo entero, de pronto, más allá de las galaxias se dibuja el contorno una caja de zapatos y, conforme la toma sigue alejándose, se ve a una joven en cuclillas, entre preocupada y divertida observando el interior de una caja de cartón y pensando que la vida es demasiado grande.

    Fernanda:
    Integra lo que pones en guiones al texto. Hay que mejorar la forma del monólogo interno. No queda claro qué tiene que ver la caja de zapatos con la tarea de redacción, y ese podría ser el misterio del minicuento. Dos sugerencias: o exploras esta idea o la esclareces.
    Repites mucho la palabra “sus”; podrías suprimir alguna.
    Nada es como nada. Felipe Montes recomienda no usar los comos cuando son comparación, sin embargo son muy socorridos como recurso narrativo. Hay que hacer el esfuerzo para suprimirlos. Podrías construir algo más elaborado con la línea donde comparas los zapatos preferidos con las piezas de un museo.
    Los dos primeros párrafos se hilan de forma imperceptible pero en el tercero noto un salto muy grande que no concuerda con lo anterior. Es un final forzado que merece retrabajarse puesto que la idea es buena. Había que reforzar esta idea con el párrafo de inicio y cerrar el espiral de la historia con una vuelta de tuerca.
    LSM

  2. Liltih Says:

    Hola, yo soy una caja de zapatos, y digo de zapatos porque prefiero decir que de cartón, el cartón es común, ordinario, los zapatos en cambio invitan a soñar, aun recuerdo cuando dormían dentro de mi, las zapatillas que hicieron feliz a mi dueña, mi sueño era uno de tantos, en la bodega de una zapatería.

    De pronto unas manos me agitaron , me sacaron a la luz, y me llevaron con ella, cuando me abrieron y mostré mi contenido su expresión fue mágica, era una cenicienta moderna, y yo sabia que me iría para siempre de esos estantes, eso si tuve un poco de miedo, pensando que me depararía el futuro. Pues solo le temo a tres cosas, el fuego, el agua y el basurero.

    Cuando llegue a mi nuevo hogar, creí que seria abandonada para siempre, pero cuando los días pasaron, un día llego ella, mi dueña, y metió una carta en mi, recuerdo que estaba perfumada, con un moñito, y así fue mete y mete cartas en mi interior, y un diario, yo estaba feliz, pues era un cómplice de su amor, de sus sentimientos, de sus alegrias, así vivimos mucho tiempo, pero un día, cuando me abrió, me puso en su cama, y releímos juntas todas las cartas ella lloraba, un llanto copioso, me hubiera entregado al fuego, para que no estuviera triste, y si hubiera tenido voz, le hubiera pedido que me tirara en la basura, con todas esas notas que le producían dolor.

    Desde ese día, mi hogar paso de ser del ropero, a estar debajo de su cama, y me gusta mas este lugar, un gato aveces viene y jala mis cordones, veo la luz del sol, y me gusta la oscuridad, todavía llega a abrirme, ahora ya no llora, cada dia creo que es feliz, aveces me vacía entera, y besa todas las notas, y las vuelve a guardar, me cierra, me pone un cordón, y vuelvo abajo de su cama.

    Un dia escuche que le decía a alguien, en esa cajita, esta la historia del amor mas grande que he sentido, además era la caja de unos zapatos preciosos, Que feliz fui, ser el receptáculo, de un gran amor, y de su historia, y fue cuando perdí para siempre, el miedo al fuego , al agua, y al basurero, Pues supe que había cumplido con una misión hermosa, Dejo de atormentarme ser simplemente una caja de zapatos, una caja de cartón.

    Liltih:
    Presentas situaciones de puntuación y acentos que pueden y deben mejorarse. De tus ejercicios, son notables las imágenes poéticas que sabes crear.
    Hay que retrabajar el primer párrafo. Es importante que le des más carácter a la caja si la haces hablar. Busca la forma de decir que es una caja de zapatos sin decirlo explícito. Elimina el Hola inicial, pues suena como un artificio.
    Es interesante cuando haces el giro de la Cenicienta moderna a la Julieta clásica enamorada. La epifanía de la caja es linda; puede rayar en lo cursi pero el registro le ayuda a ser distinta. Describe el perfume de las cartas, la textura de los listones, el contenido, la tensión de las manos cuando lee. Instala una imagen poética con las lágrimas en lugar de concluir en sólo un llanto copioso. Tú tienes recursos para hacer eso.
    La inclusión del gato le da movimiento y habla de sus interrelaciones con el exterior. Juega con la luz, es otro elemento que puede estar presente desde los aparadores y la oscuridad de la bodega, en el ropero y debajo de la cama. Juega con eso, especialmente con los rayos del sol que la caja percibe de vez en cuando. Buen redondeo de la idea de las cosas que le aterran. Es una buena historia contada sin pretensiones y eso se agradece porque se nota la naturalidad. Buen ejercicio.
    LSM

  3. Leticia Damm Says:

    Destapada, la caja parece boca de jurila: el tamaño perfecto para meter los prelios que la última jauría dejó en el patio después de hartarse. Son saborosos, pero poco llenadores. En tal caso, los trabinos son mucho más nutritivos Pero ¿quién piensa en eso? Hay cosas más importantes y el tiempo apremia. Pepeno mis pensamientos, pero no soportan la confinación y escapan. Entre mis dedos se escurre “los vítreos copalios joglaban…”, sobre la mesa se derrama “avanza la borcada apoyada en una patopla…”, flota hacia el techo “presa de una caprolina morulenta….”. De nada me sirven fragmentados. Desisto.

    Por la ventana se asoman dos ramas cargadas de pareñas, pero están verdes y su leche viscosa estropearía todo el contenido. Si estuvieran secas se acomodarían perfectamente, pero ayer las trituré todas para el postre. En la mesa un estrénico parece guiñarme y lo meto.

    Sobra espacio en la dichosa caja y el reloj marca tres para las doce. A la carrera, del aparador de antigüedades echo seis diskettes, el misal, dos agendas, la navaja de afeitar, el rizador de pelo y las tijeras de uñas. Luego retaco las serpentinas con el pelapapas y termino echándolo también.

    Voy por la tapa. Ajusta bien. ¡Ya está, justo a tiempo!
    Leticia Damm

  4. incitatus Says:

    La Caja de Cartón

    La luz tenue y amarillenta de su lámpara es la que lo alumbra.
    Un escritorio de madera roída por las ratas y una vieja máquina de escribir.
    La ventana cuadrada está dibujada y sellada en la pared de cartón.
    Los antiguos trazos son de crayolas de cera. Crayolas baratas.

    Él, se levanta, avanza unos cuantos pasos y regresa.
    Llena un vaso de agua y mientras lo toma, vuelve a su vieja silla giratoria.
    Las manos a la cabeza buscando una motivación, una inspiración.
    El sueño parece vencerlo, pero aún no desiste de su enmienda.

    Lleva así pesados los años, esforzando y obligando a la imaginación.
    Quiere arrancarle y saciar como sea su necesidad y plasmarla en sus hojas.
    Los libros en la estantería se volvieron de cartón, como las paredes.
    La esencia de cada uno sigue intacta e imperceptible a su tinta blanca.

    Ésta es la hora en que tapo la caja con un sueño insaciable de letras.
    Ésta tarde no encontré el instinto inspirado de mi huésped innombrable.
    Ésta noche quiero devolverlo bajo la cama, entre la pelusa y las cucarachas.
    Ésta vez, podré dormir con la luna del armario apagada.

    Incitatüs
    (noviembre’08)

    Incitatus:
    Primero: se nota la mejoría en tus escritos. Has cuidado más el asunto ortográfico y de puntuación. Felicidades.
    Es notable la metáfora que planteas de la existencia misma como una caja de cartón. Tiene atmósfera y ese toque personal de melancolía que planteas en tus escritos. Hay que reconstruir la primera línea, pues se tropieza a leerla por la sucesión de sonidos.
    Lo que me salta de este ejercicio es el cambio de voz en el último párrafo/verso. Cambias la voz del narrador y el tiempo verbal y eso hace que pierda hilo con lo anterior a pesar de ser donde se concentran las imágenes más potentes del texto. Hay que ponerle atención a eso. Cuéntame cuál era tu intención para poder ofrecerte mejores sugerencias.
    LSM

  5. Leticia Damm Says:

    Espero no acelerarme la próxima vez.:-)
    Bexos,
    Leticia

    Todo cabe sabiéndolo acomodar
    Leticia

    La caja de zapatos abierta parece hocico de jurila: del tamaño preciso para meter los prelios que dejó regados la última jauría de bestias. Mejor no los llevo, son poco nutritivos. En tal caso, prefiero los trabinos. Voy por media docena y los acomodo bien apretaditos.

    ¿Pero qué me pasa? ¡Hay cosas más importantes! Pepeno las canciones y se me escapa los vítreos copalios joglaban, sobre la mesa cae apoyada en una patopla avanza la borcada y hostigada por una insistente crapolina sale volando por la ventana arrastrada por una ráfaga de aire. Desisto.

    Veo dos ramas cargadas de pareñas y me tientan, pero están verdes y su leche viscosa estropearía el contenido. Si estuvieran secas se acomodarían perfectamente, mas ayer las trituré todas para el postre. Desde la alacena, un aromático estrénico parece guiñarme y lo meto junto con cuatro latas.

    Queda espacio en la caja y el reloj apremia. Angustiada, la llevo hasta mi vitrina de reliquias y agrego el misal, dos agendas, una máquina de afeitar y las tijeras de uñas. Luego retaco las serpentinas con el pelapapas y termino echándolo también.

    Voy por la tapa y ajusta bien. Justo a tiempo. Abro la puerta y huyo.
    LD

    Leticia:
    Ambos ejercicios son geniales. Se nota el oficio del escritor que escribe y reescribe sus textos. Cuando se dominan las palabras existentes es cuando se tiene permiso de crear nuevas, como lo haces. Lo que sí no me gusta es el título; sé que puedes mejorarlo y lo harás. Es fácil subirte a las metáforas y que el lector cree su propia historia a través de sus nuevos significados.
    El final lo cambiaría por punto y seguido en vez de la y. Voy por la tapa. Ajusta bien. Abro la puerta. Huyo. Incluso podría sugerirte que el Huyo final se escribiera en un renglón aparte para darle un poco de drama. ¿Porqué huye? ¿De qué huye? Es interesante que mueve al cuestionamiento. El final también me parece apresurado para el nivel de desarrollo que has manejado en todo lo demás. Muy buen ejercicio.
    p.s. Acelérate cuántas veces quieras. Que tus palabras sigan el ritmo de tus ideas.
    LSM

  6. Ada Hinojosa Says:

    Siempre fui bueno

    ¿Porqué, porqué, porqué a mi me ha sucedido esta desgracia si siempre he sido bueno?
    Comprendo, cierto, tal vez se pueda decir que en ocasiones he sido un poco vanidoso, pero en realidad no es vanidad, sino tan sólo deseo reconozcan que valgo mucho, mucho más que los demás.
    Nací en pañales de seda, cuando empezó mi vida, estuve en los mejores lugares del mundo. Pronto llegué a Italia, ahí fui la de admiración de los colegas, y sin que suene a presunción, de todos aquellos que me veían después de todo, mi belleza era incomparable.
    Más tarde, Andrea me llevó a su casa, me trataba como me lo merecía, siempre estaba en un lugar especial, así durante mucho tiempo, hasta que llegó un momento de adversidad, de infortunio, de desdicha.
    ¿Por qué?, no lo sé, sin más ni más. Sin esperarlo, un día me envió con Josefa, si, nada menos que al mínimo departamento de su sirvienta. Bueno, la verdad es tampoco me puedo quejarme de ella, se portó muy bien conmigo. Pero no es lo mismo vivir en una casa de lujo que en ese minúsculo departamento mal amueblado, y sobre todo con tanta gente alrededor.
    Y de ahí en adelante si llegó mi desgracia. Me entregó a manos de sus nietas, quienes como era de esperarse, niñas irresponsables, me trataron como un juguete de poco valor, me empujaban, me tomaban con sus manos sucias, me aventaban, me enviaban a los rincones, y miren en lo que he terminado…, en un camión de basura después de haber sido una de las cajas de zapatos más caros del mundo, y ahora, después de apenas dos años de vida, en medio de lechugas, tomates podridos, cigarros mal fumados, ay, ay, ay, porqué me sucedió a mi que siempre fue bueno.

    Ada

    Ada
    Tu historia comenzaría mejor si suprimieras la pregunta inicial y empezaras por “Tal vez se pueda decir que en ocasiones soy vanidoso… “ y de ahí te sueltas a contar la vida de la caja o el caja, porque curiosamente lo manejas en género masculino. No entendí el porqué. Quizá te refieres al espíritu. No me quedó claro.
    Entiendo que se dice que los mejores zapatos del mundo son los italianos. Si esto es cierto, ¿porqué llega a Italia? ¿No habría de iniciar su vida en Italia? Puede ser que las cajas las hagan en otra parte y entonces llegue a ese país. Si esa era la intención ignora mi comentario.
    Para ser un minicuento pinta bien. Tiene sentido del humor y de la narración. Le falta más carácter a la caja y atmósfera. Por ejemplo, cuando dices “un departamento mal amueblado” cuéntanos cómo es, tiene muebles rotos? Muebles corrientes? Mal combinados? Se me antoja una caja muy fijada, con alto sentido de la estética y el diseño. Hazlo sentir, transmítelo.
    Me parece muy grato el sentido frívolo de la caja y cómo añora su vida llena de glamour. Quizá aquí habría que hacer más patente su indignación por las situaciones que enfrenta. También es interesante como plasmas tu sentido del humor. Al igual que Incitatus, en quien se percibe melancolía, en ti se percibe la ironía.

    Lo he releído y pienso que hablas de un zapato, por eso el masculino. Si es así, atención a las últimas líneas donde dices “…después de haber sido una de las cajas de zapatos más caros del mundo…” quizá se podría evitar la confusión de quién habla agregando lo siguiente: “… después de haber sido huésped/habitante/parte de una de las cajas de zapatos más caros del mundo…” Atención a eso. Buen ejercicio. Buen inicio de una historia que promete vericuetos llenos de humor.

    LSM

  7. feedbackguitar.com Says:

    ¿Haas pensado еn añadir más videos ɑ tus mensajes ppara mantener ɑ lօs lectores más entretenido?
    Ahora Һe leídо a torcimiento del poste y fսe
    sobrado bueno … muchas gracias porr ayudar

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