Viernes de Taller: Ejercicio 6

Para todo aquel y aquella que guste entrarle a la onda de la escritura, los viernes publicaré un ejercicio tomado del libro Taller de Escritura: 1303 Ejercicios de Creación Literaria del escritor regiomontano Felipe Montes. Quien guste entrarle y que no sea tímido deje su tarea como un comentario y a su debido tiempo vemos el asunto de la retroalimentación. Lo trascendente surge a partir de lo cotidiano.

Ejercicio 360. ENTREVISTA Escribe una entrevista con un ser a quien nadie ha entrevistado.

Gracias por su participación. Felicidades por su fantasía y creatividad. El próximo jueves escribiré algunos comentarios y el viernes tendremos un nuevo ejercicio.

Lorena Sanmillán

5 Responses to “Viernes de Taller: Ejercicio 6”

  1. porfirio hernández Says:

    Ana deja su bolsa sobre la mesa del mantel pintado a mano. Me mira con sus ojos grandes y me dice que sí. “está bien, pero que sea corta”.

    Yo prendo la grabadora y, cual si fuera reportero consumado, tomo la pluma y la libreta.

    Había empezado la conversación con una pregunta: “¿Quieres contarme tu vida?” Su asombro fue mayor cuando le dije que yo la escribiré, amanuense de besos breves y abrazos largos.

    La primera pregunta que le haré será que me cuente cómo nació, en Tequila. Será el comienzo de una larga conversación, profunda y sola como es ella, Ana de mi vida.

  2. Fernanda Says:

    Es difícil entrevistar a alguien que tiene sobre su pescuezo (aunque todo su cuerpo es pescuezo), ralo y descarapelado, una severa bota condenatoria, no obstante, aquel reptil jaló fuerzas de flaqueza y admitió responder sólo dos preguntas:

    -Es usted, señora serpiente, la representación del mal, el pecado encarnado, la sevicia, la seducción perversa. Su engaño nos condenó a todos a vivir el castigo justo de nuestro trabajo, a tener que luchar por conseguir un crédito inmobiliario en un terreno paradisiaco que, de origen, era nuestro. Por su culpa, por su culpa y por su grandísima culpa, miles de millones de almas hemos pagado una eternidad a cambio de una mezquina mordida a un fruto cuyo sabor seguramente sería amargo. Su perversidad nos reveló nuestras deficiencias, nos condenó a la vergüenza, al sudor, al llanto ¿Disfruta usted su obra?

    -¿Mi obra? Mi obra, jovencita, es el resultado de una muy diestra y milenaria campaña de desprestigio. Mi maldad consiste en ser libre, en ceder a mis dudas. En querer descubrir, conocer, sentir. Me condené el día que decidí no bajar la cabeza y disfrutar sin vergüenza ni imposiciones el don de mis sentidos.

    -Pero tu negligencia víbora maldita no se ciñó a ti. Tenías que condenarnos a la humanidad toda a vivir tu oprobio, a sucumbir a debilidades hechas a tu imagen y semejanza. Tenías que engañar a nuestra madre primera y contagiarle tus dudas y debilidades. ¿No sientes remordimiento?

    -En la mujer está el deseo. Ella es madre, agricultora, descubridora, poeta, luz, libertad, conciencia, fe, responsabilidad. No hay belleza en el mundo que no sea revelada por ella. Aquel dátil era suyo aun antes de que se hubiera sembrado ¿cómo entonces puedo yo sentir remordimientos? Si no soy más que un pobre diablo.

  3. incitatüs Says:

    Toda la noche pensé en cuál sería la pregunta con la cual iniciaría ésta plática. Había pensado en un ataque directo, duro y conciso; tratar de acorralarla con la pregunta que seguro trataría de evitar a cualquier cosa. Sin embargo, sabía que al tenerla frente a frente, ella podía con su sola presencia intimidarme, a tal grado de llevar el control de la entrevista. En mis casi cuarenta años de carrera periodística, en la cual había entrevistado desde jefes de gobiernos y monarcas, hasta la gente más intelectual del mundo, nunca había tenido una entrevista igual. Tenía ya un premio Pullitzer por aquella que le realicé a Albert Einstein a unos cuantos años de su fallecimiento, en la que describía su total remordimiento por no haber podido evitar los ataques de Estados Unidos con la bomba atómica a Japón. No era un periodista amateur, y ese sentimiento me ponía en una situación bastante incómoda.

    Todo esto pensaba mientras la esperaba en un pequeño balcón de su residencia. Sentado frente a la mesa de herraje de color blanco y junto a un par de enormes macetas donde alguna planta extraña pero hermosa la adornaba. Tenía elaborada una entrevista con casi cincuenta preguntas, bien formuladas, pero que en ese momento me habían hecho dudar de la misma. Por vez primera, en mis casi cuarenta años de periodista, tenía temor de hacer mal mi trabajo.

    -A mi mente vienen varias preguntas para formularle, sin embargo no creo que ninguna se lo suficientemente clara. ¿Porqué?, ¿porqué existe usted, señora Muerte?
    -Porque yo soy el motivo principal de todas las cosas. No sólo de aquello que ustedes llaman vida, sino de todo lo que de alguna manera se ha creado. Yo existo porque soy quien da el justo valor a todo, para que nada sea eterno. Lo eterno no es justo. Yo soy ese dador de esa justicia.
    -Sin embargo, es usted el principal motivo de temor entre la gente. Temor y ansiedad.
    -Eso se debe a que la gente no sabe vivir. La gente no está consiente de aquel estado en el cual se encuentra. Lo que ustedes llaman vida, no es mas que un estado en el cual el creador le ha dado algo que en otros estados no existe. El libre albedrío, la razón, la inteligencia. El poder de decisión. Ese es el mayor regalo que tienen es este estado. Sin embargo, también tiene que terminar. Y termina simplemente porque ese libre albedrío se debe regenerar, resurgir; esto solo sucede gracias a mí.
    -Algunos la tachan de injusta. Hay personas, niños sobretodo que…
    -Sí, lo sé, y sé perfectamente a lo que va. La gente que muere demasiado pronto. La gente que ha sido buena y que aún así me he llevado. La respuesta es muy simple. Se tienen que ir. No es injusticia. De hecho, si tenemos que darle algún tipo de calificativo, es precisamente “justicia”. Esa gente debe terminar en el momento justo su paso por este estado llamado vida. No voy a decir si hay algo mejor después, eso no me incumbe, pero si que yo no soy quien lo decide.
    -¿Quiere decir que usted no obra por voluntad propia?
    -Así es. Yo solo soy un empleado, del Creador, por así ejemplificarlo. Es él quien decide. Es él quien juzga y es él quien ejecuta. Yo solo soy el medio. Sin embargo, sí puedo decirle que no hay nada de injusto en lo que él decide y yo hago. Soy quien hace la parte amarga. Soy yo quien se enfrenta al dolor de la gente y es a veces maldecida. Para eso me creó. Él me creo para hacer ese trabajo. Esa es mi función. Eso tal vez conteste su primera pregunta.
    -Creo que sí. Le agradezco su tiempo.
    -Nos veremos pronto.

  4. Ada Hinojosa Says:

    EREMINTA

    Esa noche, como muchas otras, me sentí acompañada durante mi sueño. Tu no estas para saberlo, pero yo sí para contarlo. Como mi pecho no es bodega para guardar cualquier suceso, voy a compartirte mi sueño de prácticamente todas las noches.
    Antes de continuar me voy a presentar: Oliva, así, Oliva como el color de los uniformes militares, el aceite o la sabrosa aceituna, y no Olivia, como en ocasiones me llaman quienes poco me conocen.
    Nací, así me registraron y bautizaron, como Oliva Rincón de la Colina, al casarme pasé a ser Oliva Rincón de Bacca, y ahora, de regreso a la conversación inicial.
    Al ir a la cama, a dormir, eh, no seas mal pensada, y después de toda la parafernalia usual en las mujeres, al menos las de cierta edad, educadas desde la adolescencia para cuidar nuestro cuerpo y en especial nuestra cara, e igualmente como me enseñaron en mi tierna infancia los rezos de mi madre y abuela, llamo a mi ángel de la guarda para pedirle me custodie durante la noche. Ángel de mi guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día.
    Todo empezó hace varios meses cuando tuve una perdida muy seria. Mi marido, con quien había compartido cerca de 40 años de vida, por cierto aburridillos, me dejó. Pero no, no porque quisiera irse, le llegó su momento de partir, había cumplido su misión en esta tierra.
    Como es normal, resentí la soledad, por ello regresé a llamar a mi Ángel guardián. En mi ya lejana juventud lo imaginaba como un hombre ya madurón, pero eso sí, muy pero muy bien parecido, como artista de cine, de aquellos atractivos no por su “belleza”, sino por ser de facciones fuertes, recias, muy masculinos, parecido a Indiana Jones o James Bond, el original, Sean Connory, vestido con una larga túnica blanca, como aparecen en los cuadros de la iglesia, algo incorpóreo, pero con bien marcada musculatura.
    En aquel entonces lo había bautizado como Rex, así lo sentía, como un verdadero rey. A partir de cuando lo empecé a llamar de nuevo, le ha dado por estar, si no todas y cada una de las noches al bordo de mi cama, muy, pero muy seguido.
    Te voy a contar algo más de mí. Casé con un hombre mayor, pero eso si, con una buena cartera fácil de abrir. Durante mi matrimonio, como no me bastaba tan sólo la compañía de mi marido para sentirme realizada, me dedique a muchas otras actividades. Me interesé en el negocio de Rafael y olvidé por completo a mi Ángel guardián, hasta ahora que como paliativo a mi tristeza, recurrí a él para sentirme acompañada tras haber apagado la T. V., y cerrado mi acostumbrado libro.
    Ah, sí, tengo un par de hijos ya casados, pero en realidad poco nos vemos.
    Como buen ángel custodio, pronto respondió, muchas noches en semi vela lo veía, lo soñaba, le platicaba, y en cierta forma, sentía me apapachaba.
    Al principio todo me parecía bien, yo charlaba y él tan sólo me miraba con ojos no precisamente dulces, más bien interrogativos. Así estuvimos una buena temporada, tal vez seis meses, cuando un día, ya medio fastidiada de no recibir respuesta, empecé a interrogarlo, por la mañana encontraba replica en mi mente, a casi todas mis preguntas.
    Quiero conocerte, le decía según yo en voz alta, qioerp saber todo de ti. Cuando naciste; ¿los ángeles nacen o son eternos?, ¿fueron creados desde el principio de los tiempos? Aun cuando eso del “principio de los tiempos” no me suena muy bien, me parece muy complicado.
    También quiero saber si siempre fuiste ángel o subiste de categoría, o por el contrario, te degradaron a ángel de la guarda cuando tal vez eras arcángel, querubín o alguna otra cosa.
    Así diciendo, se quedó dormida, y durante su sueño, o como ella creía, en una semi velación, recibió la visita de Rex, quien parecía dispuesto a revelarle su secreto.
    En la empresa de su marido, dedicada a buscar talentos, sí, “Head Hunters”, Oliva, ocupaba la Dirección de Relaciones Públicas, pero antes, durante muchos años, fue Directora de Recursos Humanos y por su deformación profesional, pretendió entrevistar a Rex, como si fuese aspirante a ocupar un cargo de primer nivel en el Gobierno Federal.
    -¿Qué quieres saber? –dijo el Ángel.
    -Bien, empecemos como debe de ser por el principio,- pregunta Oliva.
    -¿Cuál es tu nombre?; ¿dónde naciste?; ¿cuántos años tienes?; ¿qué estudiaste y dónde?; ¿cuáles han sido tus trabajos y tu experiencia como ángel guardián?; y eso tan sólo para empezar, debemos ampliar tu curricula lo más posible.
    Rex sonrió con ironía, aquella mujer quería prácticamente una fotografía hasta de sus entrañas, la verdad, no estaba acostumbrado a ello.
    Ahhh, suspiró – me la estás poniendo difícil, no sé por donde empezar. En toooda mi muy larga existencia es la primera ocasión que alguien se interesa en mi persona, ¿dije persona?, dije mal, en mi espíritu, pero trataré de darte respuesta para calmar tus inquietudes.
    Fui creado con el nombre de Ereminta, no muy atractivo, ¿verdad?, ahora tan sólo me llaman Ángel.
    -Los ángeles no nacemos, hemos sido creados por Dios Padre, y sí, desde el principio de los tiempos, al mismo tiempo que el universo. Cuando Yahvé inauguró nuestro cielo, la situación estuvo muy caldeada, Luzbel, el principal ángel de todos los ejércitos de Jehová, el más bello, pretendió dar golpe de estado, buscó a muchos de nosotros para que lo siguiéramos, y no creas, la tentación era mucha, por fortuna pude salvarme y quedarme al lado de Dios y de los buenos.
    -Y sí, tienes razón, fui degradado por haber estado coqueteando con Luzbel, yo era Arcángel, tenía mi espada y estaba al lado del Señor para su defensa, pero Yahvé, quien no tiene, o tal deba decir, que no tenia la paciencia ni el amor de su hijo, me tuvo en el congelador durante muchos miles de milenios.
    -Cuando Cristo intervino por mí, de nuevo me dio un puesto al lado de los ángeles, pero tan sólo para ayudar a los humanos cuando éstos solicitaran apoyo, por eso, te habrás dado cuenta, durante cerca de 40 años no estuve a tu lado, hasta ahora, cuando de nuevo me has invocado.
    -¿Cuál es tu siguiente pregunta? –Ah, si ya recuerdo, años, años, naturalmente no tengo, los seres espirituales somos inmortales, como no nacimos sino fuimos creados, no podemos como ustedes, cumplir años, ay, sabes, a veces les envidio eso de tener “un año más”, o por mejor decir, un año menos de vida, pero eso no está en tu investigación.
    -¿Qué estudié? Eso de estudiar, estudiar, no se da precisamente en el entorno “angelil”, a mi nadie me enseñó como ser ángel custodio, y ya llevo un sinnúmero de mortales a quienes he acompañado en su vida en la tierra, tal vez mi experiencia me permite ayudar a quien Dios, en su infinita sabiduría, me lo encomienda para apoyarlo en su protección.
    -Creo que no te puedo decir nada más de mi…, iba decir persona, pero no lo soy, soy un soplo con energía. Estaré a tu lado mientras Dios lo permita, también a nosotros nos castiga si no cumplimos con el protocolo como debe de ser, ya me sucedió cuando consideró no cumplí bien con mi trabajo en Sodoma.
    Yo era, -dijo con voz de ensoñación- uno de los hermosos ángeles, y perdona la poca modestia, de los enviados por Yahvé a casa de Lot, si, ya sabes, el sobrino de Abraham, pero cuando los habitantes de la ciudad se enamoraron de nosotros y pretendieron que nos entregara para, para, bueno, tu ya sabes para qué, le urgimos a Lot, abandonara juntamente con toda su familia, la ciudad, con la estricta instrucción de no ver hacia atrás. La curiosidad femenina venció a su esposa…,¿sabes que no recuerdo su nombre?
    Jehová consideró que yo permití volteara hacia la humeante Sodoma, cuando lo había formalmente prohibido, pero, umm, no puedo hablar de eso, no debo.
    -Por favor, -dijo la mujer – cuéntame, ¿cómo fue aquello?, debe haber sido impresionante.
    -No estoy autorizado a hacerlo, hay que …hay queee…, se fue desvaneciendo la figura del Ángel guardián del sueño de Oliva. Sintió de repente, inesperadamente, un fuerte dolor en el pecho, poco más tarde, flotaba, y en efecto, al ver hacia abajo, vio su cama y a ella misma, acostada, con una gran tranquilidad en su rostro y una sonrisa.
    Ángel de mi guarda, .dulce compañía, por favor, ven conmigo, tengo un largo camino por recorrer, necesito alguien a mi lado, tengo miedo, ¿qué va a ser de mi?

  5. Liltih Says:

    Hay algo en la diosa Isis que inquieta y es que al verla y sentirla cerca, es tan familiar,tan habitual, algo raro, pues al ser una diosa egipcia, es difícil entenderlo viviendo al otro lado del mundo, además después de varios siglos del apogeo de su culto, pero por fin me encuentro frente a ella, y las preguntas son difíciles de plantear, mas ella responde dulcemente.

    Querida Isis, ¿cual es su sentimiento respecto a la manera de vivir de la humanidad actual?
    Pues es el mismo que tuve en el ayer, porque a pesar de su avanzada tecnología, en esencia siguen siendo los mismos, no han cambiado mucho sus corazones, sus miedos, sus esperanzas, nacen , crecen y mueren queriendo ser felices, buscado el poder, la gloria, la felicidad.

    Dígame señora, ¿Le preocupa nuestro destino como raza?
    Por supuesto por eso siempre sigo presente entre ustedes, claro hoy tengo otros nombres, otras maneras de ser llamada, y otros vestidos, pero yo siempre estoy junto a sus almas.

    Me gustaría que me respondiera a una pregunta,¿Es usted feliz?
    Claro, ante todo, tengo esperanza en ustedes, son mis niños, y ustedes son la razón de mi ser.

    Señora Isis ¿Cual es su pensar acerca de las mujeres actuales?.
    Ese es un tema difícil, el cual me ha entristecido mucho a través de los últimos milenios, pues he visto a mis hijas sufrir, de ser mis sacerdotizas sagradas pasaron a la violencia, al burdel, a ser olvidadas, engañadas y esclavizadas, y sin darse cuenta hombres y mujeres pagan un precio muy alto, al olvidar que las mujeres guardan una parte de mi en su interior, magia desde siempre y para siempre.

    ¿Que la hace sufrir ?
    Los niños sufrientes, las lágrimas de dolor, la sombra del mal en sus espíritus, que muchos de ustedes olvidaron la palabra amor y la palabra misericordia. ustedes han vertido mas lágrimas de tristeza que todos los océanos juntos.

    ¿Qué hace usted para revertirlos, usted es todopoderosa, es que acaso no se conmueve?.
    Mira, antes que nada, yo soy libre, y quise que ustedes también lo fueran, por eso los dioses les dimos el don de su libertad, o el llamado libre albeldrio para ser exactos, pues yo quiero que ustedes sean concientes, y ayuden a su projimo, no por temor a los dioses , si no por amor a sus hermanos, se que hay mucho dolor en el mundo , pero quiero que ustedes mismos aprendan la belleza de la vida, y puedan ser felices con o sin mi, con o sin los dioses.

    Isis me conmueve, y no puedo evitar formular una ultima pregunta.

    ¿En donde la encontramos actualmente?
    Isis me mira dulcemente, y llena de misericordia me dice.
    Al igual que en el ayer, yo he tenido muchos rostros, soy Venus, Athena, Maria, Tonanzin, Parvati, Kali, Shekina, y muchas otras, yo soy todas, yo soy tu, buscame en tu corazón, yo soy la sangre fluye por tus venas, la mirada de tu amante despues de hacer el amor, yo soy el abrazo de tu madre, la risa de tus hermanos, las nubes del cielo, la tierra seca y la que florece, yo soy tu abuea cansada, yo soy la lluvia, la Natividad, la muerte, la vida y la esperanza.
    Yo soy la que escucha tus suplicas, la que jamas te olvidara, Yo soy Isis, la diosa de los mil nombres…

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