Viernes de Taller: Ejercicio 9

Para todo aquel y aquella que guste entrarle a la onda de la escritura, los viernes publicaré un ejercicio tomado del libro Taller de Escritura: 1303 Ejercicios de Creación Literaria del escritor regiomontano Felipe Montes. Quien guste entrarle y que no sea tímido deje su tarea como un comentario y a su debido tiempo vemos el asunto de la retroalimentación. Lo trascendente surge a partir de lo cotidiano.

Ejercicio 536: OBSEQUIOS. Narra un intercambio de regalos con seres imaginarios. Describe los regalos.

Gracias por su participación. Felicidades por su fantasía y creatividad. El próximo jueves escribiré algunos comentarios y el viernes tendremos un nuevo ejercicio.

Lorena Sanmillán

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6 Responses to “Viernes de Taller: Ejercicio 9”

  1. marvin Says:

    Lo imaginario sería, Madame, no recibir un regalo de Usted. Y qué espléndido regalo fue este. Aun viniendo de una hada, el regalo es extraordinario.
    Me encantan las vasijas, ¿sabe? Y esta, tan blanca, tan lisa, tan perfecta. Nunca pensé que en 0.0012 milímetros pudiera existir tanta hermosura. Y mire que, esta pequeña mancha es casi imperceptible ¿o acaso es parte del decorado? En fin.
    Le agradezco el gesto de enviar esta vasija que, no por ser lisa y sin adornos, es insípida.

    Marvin:
    Gracias siempre por el regalo de tus letras. Texto críptico con tintes poéticos.
    Hay que evitar la repetición de palabras pues le quita pureza al texto.
    Procura no decir que el regalo es extraordinario: relátalo y que sepamos entonces por qué lo consideras así.
    Interesante la última línea, donde se concentra el motivo del regalo imaginario.
    LSM

  2. Palomilla Apocatastásica Says:

    Entre Actos

    Los pétalos de rosas estaban rebozantes, el dulce líquido embriagaba con su olor.

    La Palomilla, con las alas relucientes trataba de encontrar un sitio adecuado para ver lo que sucedía.

    Allá abajo, sobre el musgo, los Oontos estaban listos, todos ellos con sus mejores galas. Unos irradiando luces de colores, los otros lanzando destellos purpurinos.

    El viejo y alto Urbu mecía sus ramas, que sonaban como campanillas alegres. Acompañado de las Meelias, quienes vibraban en diferentes tonos, al rítmo de la tierra, del agua, del viento, del fuego.

    Palomilla se sentía un poco incómoda, nunca antes había sido invitada a tan solemne ceremonia, donde la abundancia de vida era la razón del encuentro. El mago no tardaría en llegar, traía con él sus tan apreciados frascos.

    Por fin la madre de madres, inició con su lento murmullo, que el momento había llegado. El mago hizo su aparición, destapando al momento un frasco verde, que dejó escapar una delgada línea que comenzó a hacer figuras extrañas en el centro del altar circular.

    Todos los Oontos siguieron admirados los dibujos, que contaban leyendas antiguas, incapaces de traducirse a ningún lenguaje humano.

    Luego las Meelias aplaudieron, haciendo sonar sus vaporosos cuerpos. Así inició la celebración.

    La madre de madres agradeció al Mago, quien lentamente hizo una señal a la Palomilla para que descendiera y se sentara junto a él.

    El líquido de los pétalos fue derramado sobre la alfombra de musgo de la cual comenzaron a brotar partículas que se transformaban en el alimento que cada quien deseara.

    Al momento de los obsequios, el Mago le entregó a la Palomilla una pequeña caja de roble, que en su interior tenía un frasco. Contenía la voz que había extraviado cuando dejó el Bosque, la sonrisa que dejó al Mago mucho tiempo atrás.

    Así reflejada en la profundidad de la mirada del Mago, supo que era tiempo de regresar, de volver a ser el Hada que fue.

    Palomilla:
    ¡Bienvenida al Taller del Marumito! Gracias por el regalo de tu presencia. El inicio de un texto de fantasía, donde se explora la imaginación y al que recomiendo continuar o hacer más breve. Si lo continúas, puedes darle más ambiente, describir los lugares, darle carácter a los personajes, nutrirlo de atmósfera, transportarnos. Si lo haces breve, habría que concentrarse en los detalles que sean imprescindibles para que la historia funcione y se entienda a cabalidad.
    Me gusta mucho el título, porque no denuncia el contenido y eso mantiene intrigado al lector.
    Las dos primeras líneas pueden suprimirse. El texto puede empezar en “Los Oontos estaban listos…”
    “Las mejores galas” es un lugar común que puede evitarse narrando y describiendo las vestiduras, sería interesante. Si ya creaste nombres y mundos, puedes también diseñar sus vestuarios. Presentas buenas imágenes y eso es de agradecer. Hay que darle una revisada a la puntuación y algunos acentos se te pasaron. La idea es buena, persíguela hasta que la alcances.
    Se te olvida la Palomilla al final…¿se transforma en hada? Si la vas a conservar dentro de la historia, habría que redondear su presencia.
    Buen debut.
    LSM

  3. Alisma Says:

    Buenos días:

    Desde hace tiempo ando dando vueltas por aquí y me gustaría saber si cualquier mortal -como yo- puede participar. Gracias.

    Un saludo,
    Alisma.

    Alisma:
    ¡Bienvenida! Para entrar a este Taller basta con escribir. Escribir los textos de los ejercicios, escribir comentarios sobre lo que hacen los compañeros. Aquí, si escribes, aprendemos. Nada es obligatorio, haz los ejercicios que te llamen, aquellos que te busquen, que te digan algo. Comienza por donde quieras y aquí esperamos tus colaboraciones. Gracias por el regalo de tu lectura.
    LSM

  4. Fernanda Says:

    FICCIONES

    De aquel sótano demolido Beatriz Viterbo rescató, en el último momento, una esfera tornasolada de apenas una pulgada de diámetro, a la cual su amigo y amante Carlos Argentino Daneri le tenía un aprecio que rayaba en lo grotesco. Muerto yo, muerto él y muerta ella, decidió como un acto último de generosidad poner dentro de un cofrecito dorado la reliquia cabalística, envolverla cuidadosamente en papel celofán y atarla con un listón colorado para, a propósito de las celebraciones de fin de año, obsequiársela a Teodelina Villar.

    Teodolina, en vida, fue siempre una mujer afecta a la medianía. Sin aspavientos recibió aquella gema única, la guardó en un cajón y, para corresponder la atención, sacó de su cartera una vieja moneda de veinte centavos que, con delicadeza, puso en las manos de su amiga.

    Beatriz se despidió cortésmente, pero con una sensación de indignación atragantada. Pensó que el obsequio de su amiga era una tacañería tan obscena que decidió no volver a verla, no obstante, no pudo, desde entonces, pensar en otra cosa que en la moneda que llevaba en su bolso.

    Fernanda:
    Gracias por el regalo de tu sensualidad y por todo lo compartido. De tu ejercicio, los nombres me cayeron gordos. No sé si sea alguna referencia. Pero bueno, son decisión del autor y es irrelevante mi opinión. No obstante quise hacértela patente. Me parece un texto circular bueno. Hay que darle una estudiada a las cuestiones de puntuación que son una constante en tus textos. Los regalos poseen imaginación, esa de la que eres dueña. Felicidades por ello.
    En el primer párrafo, se pierde la voz narrativa. No se sabe quién habla. Hay que hilarlo mejor con la historia.
    “… sensación de indignación…” hay que evitar la cacofonía.
    Buen ejercicio, Fernanda. Dale una revisada a la puntuación.
    Un abrazo
    LSM

  5. Leticia Damm Says:

    Incompatibilidad

    Cuando llegó Navidad, Beto le regaló “El príncipe” de Machiavelo. Marcela le había comprado “El principito” de Saint-Exupéry.
    El noviazgo no prosperó.
    Leticia Damm

    Leticia:
    Lo bueno, si breve, dos veces bueno. ¡Muy bien, Lety! A ver qué dice Tomás Corona cuando lo lea.
    Un beso
    LSM

  6. Fernanda Says:

    Es fácil, el nombre del narrador que se pierde en el primer párrafo es Jorge Luis. Es sólo un guiño a dos de los cuentos que más me gustan de Borges (o Borgues dirían por ahí).

    “El Aleph”, en el que a través una esfera tornasolada de una pulgada de diámetro se puede ver la vastedad del universo (el tiempo y el espacio) y “El Zahir” que trata sobre una moneda de veinte centavos que abstrae a su portador del resto del universo.

    Los dos son cuentos que totalizan, pero mientras el aleph permite verlo todo desde un lente diminito, el zahir -por el contrario- provoca que todo se olvide para pensar solamente en algo tan diminuto como una moneda. Uno es el contrario del otro, los dos son cuentos padrísimos.

    Beatriz y Teodolina son las mujeres inolvidables que en ambos cuentos, respectivamente, provocan en Borges esta búsqueda del microcosmos. Insisto, es sólo un giño a los cuentos borgeanos.

    Fernanda:
    Gracias por las referencias! Lo intuí desde que leí el título pero no me atreví a ponerlo. Sé lo mucho que te encantan estos cuentos, este autor. Te informo que en tu nombre me los he comprado y que pienso leerlos en cuanto avancen los libros que tengo en la fila. Gracias por la aclaración. Espero que después podamos comentarlos.
    Entonces el comentario a tu ejercicio sería una oda a la intertextualidad. Bien logrado, Fernanda. Sólo que, como en todas las referencias, éstas funcionan para los versados en el tema. Lo interesante es cuando funcionan a pesar de todo para los no versados.
    Bien, Fernanda, bien.
    LSM

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