La autoestima de Lorena Sanmillán

Por Eligio Coronado

Leer es entrar al ritual que otro ha iniciado, pero el placer depende de uno. El autor establece su dominio, su paso y su cadencia, pero si el lector se distrae, se aburre o se cansa, entonces no habrá paseo y el autor se quedará solo con su ritual.

El ritual es, claro está, su texto y la forma como lo ha estructurado. Pero vayamos al punto, porque la teoría es siempre un sorprendente tejido de dictámenes en el vacío.

AUTOESTIMA

Mis padres siempre dicen que muy apenas soy el milésimo borrador del boceto imperfecto de un pésimo intento de la falsa copia pirata del reflejo de una caricatura apócrifa vista a través de un empañado espejo, realizada por la mano derecha de un pintor zurdo que tiene los ojos vendados en plena oscuridad mientras bailotea un pincel calvo encima de acuarelas deshidratadas sobre un pasante de papel cebolla reciclado, corriendo de espaldas en el techo de un tren de alta velocidad que recién entra a un túnel a desnivel en curva. De tal suerte, que lo único bueno que he hecho en toda mi vida ha sido participar del placer orgásmico que provocó la eyaculación en la cual fui concebida.

Y yo lo creo.

En este minicuento, Lorena Sanmillán (Monterrey, N.L., 1973) nos comenta con excelente humor la increíble cantidad de vicisitudes que posibilitaron su nacimiento: “milésimo borrador”, “boceto imperfecto”, “pésimo intento de la falsa copia pirata”, “reflejo de una caricatura apócrifa”, etc., y además encadenadas como una serie de sucesos fortuitos, o sea, completamente accidentales, para acabar de reducir a nada su autoestima. Y sin embargo, al final, con un guiño cómplice, nos revela que ella está de acuerdo y que, por lo tanto, su autoestima goza de perfecta salud.

Este texto está tan ingeniosamente estructurado que mantiene al lector cautivo con la divertida y, por momentos risible, enumeración de casualidades (“bailotea un pincel calvo”, “acuarelas deshidratadas”, etc.) que constituye todo un deliberado ejercicio de autosatirización, con lo cual el paseo concluye pletórico de sonrisas.

Eligio Coronado; 15 Diario; Febrero 11 de 2009

2 Responses to “La autoestima de Lorena Sanmillán”

  1. Inanna* Says:

    Recuerdo haber escuchado ese cuento en la 1era lectura de Bocetos… Siguen activos? Sería bueno saberlo

  2. Renato Tinajero Says:

    Me he reído tanto con el minicuento.

    Gracias, querida Sanmillán. Todavía no paro de reírme.

    “Y yo lo creo”. Qué final, qué inolvidable final…

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