La desaparición de la Vida!

José Alfredo Jiménez, lleno de razón, enuncia una pregunta: ¿Quién no llega a la cantina, exigiendo su tequila y pidiendo su canción? Por mi parte, llego a casa y exijo mi periódico y mi taza de café. Leo los titulares por la mañana en mi computadora, antes de salir a trabajar, pero no hay nada igual a sentir el papel entre las manos, así que a mediodía necesito la edición impresa para que acompañe mi comida. Si no, me siento incompleta, perdida, indefensa.

Desde siempre, comida y periódico son un binomio indisoluble en mi existencia. En alguna época anterior, en mi casa compraban todos los periódicos: Tribuna, Diario, El Norte, El Porvenir, Másnoticias y entonces era un gran banquete. Ahora sólo compramos El Norte. Caliento mi comida mientras lo busco. No me gusta sentarme a comer con el periódico incompleto. Sé que no lo leeré todo de golpe pero lo necesito completo para sólo entonces sentarme a gusto. No importa si en este proceso la comida se enfría. Lo acomodo y lo leo en orden, desde la sección internacional hasta los deportes. Los anuncios y las secciones de sociales y demás las tiro sin verlas.

Hoy hubo drama en casa, pues no encontraba la sección Vida! Mis hermanos suelen llevarse a sus recámaras la sección que leen y allá la dejan, olvidada como si ésta tuviera extremidades funcionando, dispuestas a moverse para situarse junto a sus hermanas. No encontraba esa parte del periódico. En la mesa, unos chilaquiles se enfriaban y un refresco se calentaba.

Con pasos de mamut enfurecido recorrí la casa. Violé la intimidad de mis hermanos al entrar a su cuarto sin permiso. Ni modo, para qué se llevan el periódico y no lo devuelven. Todo se vale para conseguir información. No la encontré, regresé a la cocina. Mamá, ¿no ha visto la Vida!? M’ijita, no empieces con tus preguntitas. ¿Dónde la dejaron? Ay, no sé, y te la regalé hace más de treinta años. ¡La Vida!, mamá, la Vida! Cállate y siéntate a comer que se te enfría.

Quizá puedo desobedecer a mi madre pero no al reloj que marca la rutina. Me quedaba el tiempo justo para llegar a mi cita. Hojeé el periódico molesta y de pasadita. En la sección Gente!, junto a las noticias de Rihanna, Paris Milton y Britney Spears estaba la Vida!, mimetizada entre la frivolidad, reducida ahora a tres paginitas, sin descontar el insoportable sudoku y anuncios que restan espacio a la información cultural que una ciudad como Monterrey necesita. ¡No puede ser! Casi mato a mis hermanos por no encontrarla. Y sin embargo el periódico cuesta lo mismo.

¿Qué pasa? ¿Por qué mutilar así, la ya de por sí mínima sección cultural? ¿Primero la recortan y después la desaparecerán? ¿Y las presentaciones de libros? ¿Y los talleres? ¿Y las entrevistas con escritores de Nuevo León y de otras latitudes? ¿Y las noticias de los premios literarios? ¿Y la Feria del Libro? ¿Y la danza? ¿Y el buen teatro? ¿Y la pintura? ¿Y la escultura? ¿Y el cine? ¿Qué no es rentable la sección? Justamente ahí está el reto para los vendedores de anuncios. Hay muchos eventos que merecen difusión. En la cultura reside la riqueza de un pueblo, su trascendencia por encima de los eventos cotidianos.

El fantasma de la recesión recorre el mundo y se come la Vida! Y ni el buen José Alfredo nos consolará ante su partida.

Lorena Sanmillán

*Artículo publicado en el suplemento cultural 15 Diario 18/02/09

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s


%d bloggers like this: