Viernes de Taller: Ejercicio 24

Para todo aquel y aquella que guste entrarle a la onda de la escritura, los viernes publicaré un ejercicio tomado del libro Taller de Escritura: 1303 Ejercicios de Creación Literaria del escritor regiomontano Felipe Montes. Quien guste entrarle y que no sea tímido deje su tarea como un comentario y recibirá bien intencionada retroalimentación.

Ejercicio 181. REGALO. Una persona atraviesa la ciudad con una caja de regalo o un pastel en las manos.

Gracias por su participación. Felicidades por su fantasía y creatividad. Durante la semana escribiré algunos comentarios y el viernes tendremos un nuevo ejercicio.

Lorena Sanmillán

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11 Responses to “Viernes de Taller: Ejercicio 24”

  1. rostizado Says:

    No se que chingados hacer con esta maldita caja, no se si me de tiempo de entregarla…a final de cuentas no se que chingados estoy haciendo aquí, y ni tiempo me dará de nada, apenas lo tomará y adiós, esa es la cosa.
    Bien, aquí voy:
    -buenas tardes, ¿se encuentra el Lic. Salinas?… si, el sabe de mi visita…espero…
    Ya, Ya estoy adentro ahora calma, mucha calma, este pinche traje me queda chico…
    -si, buenas tardes,..no disculpe, pero es un presente de la primera dama y me pidió que se lo entregara personalmente…no, disculpe pero es un caso privado y no me puedo arriesgar..la clave..Hhhaa si: halcón dorado…no, perdón, halcón plateado F5, si sorry…espero…
    Licenciado, buenas tardes, si, mire disculpe la interrupción pero me pidió que como era su cumpleaños merecía una sorpresa… ¿hhaaa una llamada?, si, pero no se moleste, ella me mandó, no, soy de la agencia, bueno, pero es solo una caja, tenga,(¡ maldita sea, recíbela ya desgraciado que esta chingadera me quema las manos!), está bien Licenciado, no gracias, así estoy bien.
    ¡No, es para el licenciado Salinas!, ¡es de parte de la primera dama!,¡ no!, ¡es una orden que tengo personalmente!,¡ yo también solo recibo órdenes!, deja esto cabrón,…¡ya valió esto pa’pura chingada!DEJA ESTO QUE SE VA A ACTIVAR!!, PENDEJO, PENDEJO….¡¡CHIN!!

    Rostizado:
    La puntuación le ayudaría muchísimo a tu texto para entender cuánto es diálogo interno del mensajero y cuánto es atmósfera. Hay que estirar el misterio. Se plasma la ansiedad del personaje/mensajero, pero hay que hacerla de más emoción. Es muy acertado el detalle del traje, denota que no está acostumbrado y nos da una imagen precisa del personaje que lo porta.
    Por otro lado, la misma ansiedad del personaje es su debilidad. Normalmente los espías son de sangre fría. No suelen demostrar sus emociones. Esto, si el cuate es un espía y parece que lo es, porque hasta tiene clave secreta. Si es un advenedizo, pues dudo mucho que con esa ansiedad pueda pasar los filtros que se supone este tipo de personas -a las que va dirigido el regalo- deben tener.
    El párrafo que habla de la llamada se queda colgado. Hay que reconstruirlo. Acomodarlo mejor. La llamada parece no tener sentido. El diálogo entre los personajes tampoco. ¿Qué ondas con la llamada, para qué era, para quién era?
    No, gracias, así estoy bien. ¿Qué quieres decir con eso? ¿Quién lo dice, a quién se lo dice, porqué lo dice?
    Mantén el misterio. No digas que es una bomba. Sólo sugiérelo. Deja el suspenso. Déjanos adivinar qué pasa con la cosa que lleva el mensajero. Dinos que explota sin decirnos que explota, por ejemplo y aunque sea lugar común “miles de papeles volaron por los aires…” algo así, dinos lo que pasa con una imagen, no sólo con una palabra. Cuenta, narra, esa es la chamba del escritor.
    Hay demasiados signos de admiración. Respecto a estos, no hay que olvidar que funcionan como puntos y seguido, así que al comenzar a escribir después de estos, hay que hacerlo con mayúsculas.
    Establece el tono y de acuerdo al tono del personaje desarrolla las acciones.
    Ejemplos de puntuación:
    Escribes:
    No, es para el licenciado Salinas!, ¡es de parte de la primera dama!,¡ no!, ¡es una orden que tengo personalmente!,¡ yo también solo recibo órdenes!, deja esto cabrón,…¡ya valió esto pa’pura chingada!
    Sugiero:
    ¡No! ¡Es para el licenciado Salinas! ¡Es de parte de la primera dama! ¡No! ¡Es una orden que tengo personalmente! ¡Yo también sólo recibo órdenes! Deja esto, cabrón. ¡Ya valió esto pa’pura chingada!
    Saludos y cuidado con los paquetes a entregar y más si piensas entregar el alma.
    LSM

  2. rostizado Says:

    ¿por que no aparecen las negritas y cursivas?

    Rostizado:
    No sé porqué no aparecen en los comentarios. Déjame investigar y te respondo más acertadamente. ¿Qué necesitas poner en cursiva? Mándame el texto en word, tal y como lo quieres y le doy un vistazo.
    Un saludo de lejecitos
    LSM

  3. Alisma Says:

    DESTINO

    Al instante supo que nunca llegaría.
    Regresaba a casa con el paquete que su madre le había ordenado ir a recoger cuando los vio atravesar la banqueta. Se detuvo en seco, presionó la caja en sus manos y recordó las instrucciones de sus padres. Le habían dicho que se escondiera y no dejara que lo vieran.
    De inmediato dio media vuelta y quedó dando la cara a un cortante viento que le llenó los pulmones de un aire con olor a miedo. Hizo un esfuerzo para olvidar el sonido de los pasos agitados sobre el pavimento y continúo caminando en sentido contrario a esos gritos que por más que avanzaba, lo perseguían.
    Se escondió detrás de un árbol, soltó el paquete y colocó sus manos sobre el pecho para controlar el martilleo que lo inquietaba. Al no conseguirlo, intentó llenar su mente con la cara de su padre y las caricias de su madre. El recuerdo duró muy poco, esa imagen fue remplazada por una que los mostraba con la frente levantada y avanzando hacia un destino marcado por otros.
    En ese momento, un brazo le jaló el hombro.
    El niño tembló y giró la cara. Al encontrarse ambas miradas, el soldado nazi vaciló un momento, pero el odio aprendido suprimió la duda y lanzó un golpe con su metralleta en las costillas del niño para obligarlo a dirigirse al camión que lo llevaría hacia los campos.
    El pequeño se dobló y se incorporó con dificultad. Quiso ser capaz de huir, pero en lugar de hacerlo, empezó a caminar.

    Alisma:
    FUERA LA PRIMERA FRASE. Entregas el cuento y ya no hay emoción. Ya sé que no va a llegar. Ya me contaste el final. Bye la primera frase. (Disculpa que empiece con esto y que sea hasta un poco brusca, pero fue lo primero que me saltó a la vista). Por lo demás es una historia clara, viñeta de las muchas que seguramente sucedieron en el contexto que presentas.
    El inicio también es complicado “Regresaba” No se sabe quién regresaba, ¿el narrador? ¿tú? ¿el personaje? Hay que especificarlo. Quizá con un nombre sea suficiente o un pronombre.
    Aire con olor a miedo es una frase muy afortunada.
    ¿Qué gritos lo perseguían? No queda clara esa frase.
    La última frase suena floja. Hay demasiadas emociones inmersas en el relato como para soltarlas así.
    ¿Qué pasó con el paquete?
    Dale una revisada para que redondees las ideas sueltas. Explora y explota las emociones del personaje, sin caer en la cursilería de lo que ya todos sabemos.
    Un abrazo de lejecitos y sigue archivando instantes para que nos los compartas con tus textos.
    LSM

  4. mex Says:

    Recibió mi caja en el portal de su casa. No podía abrirla por orden mía, pues era un regalo suyo pero aún no estaba listo para ser entregado. Él no lo sabía.

    Pensó en empacarlo en la maleta, pero era algo delicado así que le pedí que me lo trajese en sus manos. Después de alistar su equipaje y hacer el respectivo check in se dispuso a pasar por la seguridad del aeropuerto. Venía a verme!

    Le preguntaron qué contenía la caja pero él no supo qué responder; sólo sabía que no debía salir de sus manos. Le hicieron abrirla. Nunca supe si llegó a ver lo que contenía; él dice que no y se suponía que no dabía hacerlo; se lo aclaré con antelación.

    Subió al avión y atravesó no sólo la ciudad; sino todo un mar, de continente a continente con aquel paquete en sus manos, las que además morían de curiosidad por abrirlo y que aunque abierto, él sabía que no debía mirar.

    Llegó a su destino no sólo él sino también mi caja. Bajó del avión cogiéndola nuevamente en sus manos con sumo cuidado, como si se tratase de copas de cristal. Era una caja casi plana, rectangular y alargada; no era difícil adivinar lo que podía hallarse en su interior.

    Lo ví salir de aduana con la caja en manos, el regalo llegó a mí, pero si era suyo!

    Un marco para colgar en la pared, con su nombre y el mío entrelazados con un corazón que representaba el amor que nos unía. Con letras huecas para rellenar con fotos…. Un regalo para nuestro 3er aniversario; uno que jamás llegó a pesar de que el regalo lo hizo antes de tiempo…

    ¿Qué hacer con él ahora que nuestra relación terminó?

    Mex:
    Alargaste demasiado la anécdota y al final se queda colgada. Hay que adentrarse en las emociones. Es un texto que tiene demasiadas explicaciones y pocas sensaciones a pesar de estar inmerso en una situación de suyo emotiva.
    ¿Con qué sentido se viaja a ver a alguien con quien has terminado la relación? A todos nos da curiosidad un regalo pero no es creíble la situación.
    Queda colgado el tema del texto. Hay demasiadas interrogantes. Pero sobre las interrogantes, sobra la última, es innecesaria.
    ¿La narradora le envía el retrato? ¿Quién terminó con quién? ¿Terminaron cuando el regalo iba en camino y por eso perdió el sentido? ¿Qué pasa entre los personajes? ¿Qué siente en el avión? ¿Qué piensa? Son muchas horas y se puede aprovechar ese monólogo interno.
    En este texto conviene explorar la curiosidad, la nostalgia, la ambigüedad. Si acaso es una señal de reconciliación o así la toma quien recibe el regalo.
    Y en cuanto al regalo, puede ser una buena idea que siempre dejes con la incógnita de qué le envió.
    También es recomendable que lo leas en voz alta para que evites la repetición de sonidos.
    Adelante, Mex, a retrabajarlo
    LSM

  5. Inanna* Says:

    El cumpleaños de Diego es hoy, y sí, se que por un momento lo olvidé; ahora vendrán todas esas dudas sobre:¿qué puedo regalarle? Todo esto no tendría nada que malo, si Diego no viviera hasta el otro lado de la ciudad, y yo tuviera carro.
    Además de que mi economía no es muy buena últimamente, no tengo más que hacer algo de esas cosas que valen más por el detalle que por lo que cuestan.
    Dos camiones tengo que tomar para llegar hasta la colonia niños héroes. Y yo con mi cajota de esas de madera que venden en UPS que dice: Nunca cambies, vales mil, te súper quiero y recontra amo 4ever. Y dentro de eso una cartita muy bonita que le hice con hojas de colores y plumas de esas que llaman mucho la atención. Donde dice que podría regalarle todo el oro del mundo y ese montón de cosas que uno dice cuando realmente quiere a una persona. Sin más, salí de mi casa como a eso de las 5:00pm para poder llegar a la suya a las 7:00pm. Pidiéndoles a todos los santos que conozco que el camión pasara rápido para llegar yo antes que él.
    Esta pinche caja no me deja ver (dije entre dientes) entonces me la puse así de lado para que mis miopes ojos no se distrajeran con el volumen de la caja y pudieran guiarme hasta la parada del camión 202, que si bien saben, son de esos camiones que su lema es “primero muertos que llegar tarde” ya se han de imaginar como van los desgraciados. Ya me iba yo imaginando el trayecto cuando ¡zaz! Estúpida piedra que se me atravesó… Por un momento pensé que todo lo que había hecho iba a quedar como estampilla en el suelo, pero no, sólo fue un pequeño tropiezo que hizo que mi cajita temblara un poco y de paso que me diera un poco de taquicardia por el susto, así que seguí con más cuidado que antes hasta donde según yo me iba a esperar el camión. Llegué a la esquina de Antonio I. Villareal y Magnolia y…. ¡ahí viene el camión¡ Nombre ya la hice, voy a llegar bien temprano, pensé entre mi haciéndole la ya tan conocida seña al chofer que me tenía que subir. Y como era de esperase, todas las miradas hacia mi, una señora dijo:-Pinche ridícula, pudiendo tomar un taxi- alguna otra dijo: -¡ay cosa! Que romántico- otros sólo se dedicaron a mandar de esas miradas que se te encajan en el cuerpo. Me bajé en la Y griega para tomar mi otro camión, yo decía: está perfecto voy con muy buen tiempo, llegaré antes de él y así será más sorpresa todavía. Entonces fue que de nuevo hice la seña de que me iba a subir al otro camión, pero… Se pasó de largo, ni adiós dijo el muy cabrón. – ¡OK! Calma, todo con calma, no pasa nada- me dije para no entrar en la histeria. Otro, y otro, y otro, y otro más. ¿Pues qué se creen estos? Ya se me habían pasado cinco camiones y yo seguía en la Y griega a las 5:50pm con una caja inmensa en las manos y más o menos encabronada. El sol a su máxima expresión y con una sed, horrible.
    6:00pm. Un buen samaritano y trabajador de la ruta de Xochimilco me hizo el grande favor de subir a el camión, entre que cabía y no cabía por la puerta, y que el dinero y que tres mil cosas más, subí. Eran las 6:05pm. Ni por arte de magia iba a llegar a tiempo la sorpresa ya no iba a ser tan sorpresa y lo que tenía planeado ya no iba a ser igual. ¡oh! Pero en mi aún no acaba de funcionar mi cerebrito, así que me dije: Si le mando un mensaje a su celular y le digo que si por favor pasa por equis cosa a equis lugar, puede que me de tiempo para llegar y hacer todo aquello de poner globos serpentinas y todo el show junto con mi coreografía que ya había planeado para las mañanitas. Justo cuando iba a mandar el mensaje, se sienta un señor (bastante corpulento) a lado mío, -¡óigame señor no me aplaste! Pinche señor, parecía que no cabía (y sí, no cabía) yo con mi cajota y conmigo, encima viene y se sienta a lado mío sin importarle que me estaba maltratando y dejando sin aire… Hasta que me levanté como pude y le dije: Con permiso, gracias. Y me fui a otro asiento un poco atrás pero bueno, eso no importaba ya. Le mandé el mensaje lo más rápido que pude. “Oye ¿me puedes ir a comprar unos boletos para el juego de los Tigres? Te lo pago cuando llegues a la casa, ¿va?” Entonces fue que sonó un timbre igualito al que tiene Diego en su celular -¿¡ah chinga!? Que raro, dije en voz media baja. –No puedo ya voy para la casa, te lo compro mañana- ¡uuuuta! Expresé. Ya no contesté nada. Piip piip piip Sonaba para anunciar que debía bajar, cuando el camión hizo alto me levanté y me dirigí a la salida. Pero… Ahí estaba Diego, a unos cuantos pasos de mí, esperando que el camión abriera sus puertas para también salir de él. Y con unas cuantas carcajadas bajamos los dos del camión Xochimilco yo con mi caja cargada y él con su cara de sorpresa justo como yo la quería. Y caminamos hasta su casa riendo y platicando como mi sorpresa resultó ser una sorpresa para mí. Y con un abrazo fuerte le entregue en la puerta de su casa mi regalo tan paseado.

    Inanna*
    A este relato hay que quitarle cosas que le sobran pero no quitarle el tono íntimo que tiene. Sus tintes de crónica son un acierto.
    Sé que escribes para ti y yo que soy de Monterrey me ubiqué perfecto, pero si alguien más te lee no entenderá muchas referencias espaciales. La Y griega, el Xochimilco, cosas así.
    Dale más énfasis al sentir de la narradora. “No importa que viva del otro lado de la ciudad, que yo tenga que tomar dos camiones y el metro. No importa que me tarde dos horas en llegar. Lo que quiero es darle una sorpresa, bla bla bla”
    Ahora, algunas contradicciones. Si la economía de quien narra no es buena, ¿cómo le compra regalo en UPS?
    Reescribe “Dos camiones tengo que tomar…” Se lee mejor “Tendré que tomar dos camiones…”
    “Una cartita muy bonita…” Además de la repetición de sonido, pues no, si vas a ser cursi, hay que clavarse hasta el fondo. “Y yo con mi cartita, esa donde le escribí todo lo que sentía con plumas de colores…bla bla bla” No le tengas miedo a dejar salir esa parte íntima. De eso se nutren los textos. Se revisten con los elementos ortográficos y literarios pero se visten de sentimientos. Hay que saber plasmarlos.
    El texto bien podría empezar en “Salí de mi casa a las cinco de la tarde…” y de ahí hilar el sentido de la narración. “Salí de mi casa… Hoy es el cumpleaños de Diego…Vive bien lejos”. Este puede ser un buen inicio que atrapa más.
    Cuéntanos cómo le va en el camión. Así como se tropieza con la piedrita, cuéntanos cómo le va. Si el camión va lleno, si va haciendo equilibrio, si le ceden el asiento. A esas horas los camiones van repletos.
    Quítale el otro y otro y otro más y sólo enlista que se te pasaron cinco camiones.
    Otra contradicción, ¿si no tiene lana, cómo compra boletos para los tigres? Que le encargue otra cosa.
    En ese momento, cuando suena el celular igualito al de él, ahí es el clímax del asunto. Explótalo, dale relevancia.
    El encuentro en la puerta del camión, casi para bajarse sácale más provecho. Nárralo. ¿Qué sintieron cuando se vieron?
    Lo del abrazo fuerte quítalo, abre el abanico de las emociones que sintieron ahí. A lo mejor al chavo le fastidió el asunto. A lo mejor iba acompañado, que esto es un lugar común, pero bueno. A lo mejor no se lo esperaba. A lo mejor… explora las ideas más allá de la anécdota o plasma la anécdota exprimiendo las ideas.
    Dale más imágenes al relato para que avance hacia un texto literario.
    Buen ejercicio Inanna*, ahora a pulirlo.
    Bien
    LSM

  6. Palomilla Apocatastásica Says:

    OBSEQUIO

    Así con el paquete bajo el brazo, con la cabeza gacha y el ánimo roto, hechó a andar, sin rumbo.

    Una fina lluvia comenzó a caer, mojando el papel y el moño del regalo que cargaba. Se recargó en el dintel de una puerta, que apenas lograba cubrirlo un poco del agua, que de pronto había mostrado su furia.

    Esa mañana quería que todo fuera maravilloso, en la mesa, la caja perfectamente envuelta desentonaba con la limitada decoración.

    Mucho había trabajado para comprar el obsequio, pero por fin, ahí estaba, su monótono y aburrido trabajo había rendido fruto.

    Tomó el autobús muy temprano, con la esperanza de que el tiempo pasara rápido. Al llegar al trabajo, sintió como sus compañeros volteaban a verlo y cuchicheaban a su espalda.

    Sí, se había esmerado un poco más en su aspecto, usaba su camiseta perferida y los pantalones azules que tanto le agradaban. A pesar de su buen animo, no pudo evitar sentirse incómodo.

    ¡Estúpidos! pensó ¡Qué chingados les importa! Así colocó la preciada caja junto a él, para iniciar la jornada frente a la línea de producción que parecía no cansarse jamás.

    A la hora del desayuno, tomó su caja y se dirigió al comedor, al entrar, escuchó una voz que le decía:

    ¡Hey moreno! ¿A dónde llevas eso?, mientras se pasaba la lengua alrededor de los labios en forma sugerente, era una joven de otra línea. Él, sintió como un calor bochornoso le subía por el cuerpo, enfurecido y sin poder hacer nada al respecto.

    Mientras las chicas sentadas junto a ella se reían.

    Por fin, llegó la hora de la salida, su corazón comenzó a latirle muy fuerte, de nuevo con su caja en mano, tomó el autobus. Acomodó delicadamente el moño, que se había estropeado un poco. A medida que se acercaba a su destino, el tamborileo en su pecho se hacía más fuerte. Tenía que llegar, faltaba muy poco.

    El camión se detuvo cerca de la puerta, él se arregló la playera, sacudió su pantalón, acomodó su cabello, revuelto por el aire que entraba por la ventana y dio una última ojeada a la caja. ¡Lo había logrado! Entró directamente, sin detenerse en recepción. Apenas había avanzado unos cuantos pasos cuando una enfermera lo detuvo.

    En el hospital lo conocían bien, llevaba meses acudiendo diario a la misma hora. Tratando de alegrar a Lidia, que luchaba por sobrevivir día a día. Él era el único que podía hacerle sonreír y quería sorprenderla en su cumpleaños.

    Pero el tiempo se había detenido, él lo supo en cuanto vio a la enfermera acercarse, sólo escuchó frases entrecortadas, como en un sueño. Crisis, paro respiratorio, no hubo que hacer…

    De nuevo la lluvia, que no traía consuelo. Enojado, confundido, adolorido, se hechó a correr abandonando la caja, que comenzó a ablandarse en un charco de color azul sobre la banqueta, mientas del interior, salía el sonido de la melodía de una cajita de música.

    Palomilla:
    El primer “Así” sale sobrando. Inicia con la actitud de quien lleva el regalo. Elimina la repetición de “con”.
    Las primeras cuatro líneas, agrúpalas en un párrafo, pues le corresponden a la misma idea. Nútrelo de atmósfera. Cuida el uso de los gerundios (ando, iendo)
    Hay una contradicción importante. En la primer línea dice “ánimo roto” y el otra línea dice “a pesar de su buen ánimo”. ¿En qué momento cambió su perspectiva? ¿Cómo anda sin rumbo si va a su trabajo? Necesitas corregir el espacio temporal en el que se desarrolla la historia.
    ¿Para qué se llevó la caja al comedor? ¿En la fábrica no había un locker? ¿Algo así donde pudiera guardarla? ¿La tenía cerca para estarla viendo?
    Las chicas que se ríen no tienen sentido dentro de la historia. La chica que lo cuestiona tampoco. Son irrelevantes como personajes y tienen mucho peso dentro de la narración. Basta con algún comentario en el que expliques que sus compañeros se burlaban.
    ¡Lo había logrado! Suprímelo. Llévanos de la mano con él. Transmítelo sin usar los signos de admiración.
    Escribes:
    Entró directamente, sin detenerse en recepción. Apenas había avanzado unos cuantos pasos cuando una enfermera lo detuvo.
    En el hospital lo conocían bien, llevaba meses acudiendo diario a la misma hora. Tratando de alegrar a Lidia, que luchaba por sobrevivir día a día. Él era el único que podía hacerle sonreír y quería sorprenderla en su cumpleaños.
    Sugiero:
    Entró directamente, sin detenerse en recepción. En el hospital lo conocían bien, llevaba meses acudiendo diario a la misma hora. Tratando de alegrar a Lidia, que luchaba por sobrevivir día a día. Él era el único que podía hacerle sonreír y quería sorprenderla en su cumpleaños. Apenas había avanzado unos cuantos pasos cuando una enfermera lo detuvo. (Aquí, si ya es conocido, convendría decir el nombre de una enfermera, o decir que era la enfermera que siempre estaba ahí. Esto le da calidez, máxime cuando llevaba meses apareciéndose por ahí, a la misma hora, las enfermeras de ese turno ya lo conocían)
    Como es una historia mil veces contada, hay que darle detalles particulares para destacarla. Reescribe los dos últimos párrafos. Quítales el asunto de lugares comunes, métele esa poesía que sabes explotar, mándalo a esos mundos que sabes crear con su impotencia, con su dolor.
    Por último, veo poco probable que una caja de música funcione sola. Hay que abrirlas. Si es así, cuéntanos que la aventó, que la caja se abrió. Que el espíritu de la fallecida escuchó la música. Algo así. Si no, no es creíble que funcione sola.
    Ahí está la historia, sólo falta desarrollar los detalles.
    Avánzale, Palomilla, que tienes con qué hacerlo.
    LSM

  7. Fernanda Says:

    ¿A quién diablos se le ocurre comprar un pastel en Iztapalapa para llevarlo a una fiesta en Atizapán de Zaragoza? Pero cómo negarle algo a esa mujer que ha cuidado de mí por tantos años. Si tanto le gustan los pasteles de mil hojas que preparan justo en esa panadería, lo menos que puedo hacer en su cumpleaños es llevarle uno. No importa que para ello deba subir con mi pastelote bien envuelto a un microbús en calle siete y subir por Canal de San Juan hasta el metro Constitución de 1917, transbordar en la estación de Ermita y agarrar rumbo a Toreo, treparme a un guajolotero en Cuatro Caminos, recorrer a vuelta de rueda hasta Atizapán, y allí subir en combi por avenida de los maestros y luego por esas callecitas sin nombre, bajarme en la esquina donde está el estanquillo y caminar unos doscientos metros hasta el pequeño cementerio donde descansa y dejar allí el pastel que tanto le gustaba. Vale la pena a cambio de recordarla sonriendo.

    Fer:
    Como yo no sé qué tan lejos queden los lugares que mencionas, no entiendo el asunto. Hay que especificar que son puntos antípodas o evidenciarlos con la narración. Ayuda que lo hagas señalando los transbordos. Ayuda mucho. Logras transmitir la travesía.
    Hay una pista falsa. “Esa mujer que ha cuidado de mí por tantos años” porque da indicio que está viva.No se me ocurre cómo corregirlo porque poner “que cuidó de mí por tantos años” podría entregar el cuento, el relatito. Quizá ponerle “a esa mujer a quien le debo tantas cosas…”, “a esa mujer que significa tanto”. Algo así, indefinido que no diga que está muerta ni viva. Que no delate su condición.
    Es muy interesante la vuelta de tuerca que le das. ¿Sigues diciendo que estos ejercicios no son lo tuyo? Aquí va un buen ejemplo de lo que sabes hacer si te lo propones.
    En la última línea, un poco más de drama “Todo lo anterior vale la pena a cambio de recordarla sonriendo” y para más drama “Todo lo anterior vale la pena a cambio de recordarla sonriéndome”.
    Un poco de atmósfera podría ayudarle aunque no es indispensable. Lo interesante viene en las emociones apenas veladas del narrador, que, al sacarlas en la última línea, se vuelven contundentes.
    Un beso. Llévale un pastel a tu madre, si aún la tienes contigo.
    LSM

  8. Liltih Says:

    Cuando se encargo este pastel, pensé que estarías conmigo, ahora voy rumbo a mi hogar, con un hermoso sueño de merengue y dulce que sera compartido con las personas que quiero, pero me faltas tu.

    Soñé que vendríamos juntos por mi pastel, mis ojos visualizaron tu abrazo al brillo de las velas, sabia que deseo iba a pedir.

    Quisiera llorar, pero mis lágrimas se contienen no quiero lastimar la ternura de los familiares que están a mi lado, miro por la ventanilla como la vida sigue igual en la ciudad, y aunque tengo esperanza, también tengo tu ausencia, y me duele, miro mi pastel, cumulo de las esperanzas y del agradecimiento por todo lo que he vivido, soy feliz a un día de mi cumpleaños, pero me faltas tu.

    Liltih:
    Bien. Ejercicio breve y conciso. Bien. No uses varias palabras si puedes usar una: sabía que deseo iba a pedir: sabía que deseo pediría. Aquí te va una sugerencia de reescritura, con puntuación y acentos corregidos.

    Una sugerencia de reescritura:
    Cuando encargamos el pastel, pensé que estarías conmigo. Ahora voy rumbo a mi hogar, con un hermoso sueño de merengue que compartiré con las personas que quiero. Soñé que vendríamos juntos por mi pastel. Mis ojos visualizaron tu abrazo al brillo de las velas. Sabía que deseo pediría.

    Quiero llorar/tengo ganas de llorar pero contengo mis lágrimas pues no quiero lastimar la ternura de quienes sí están a mi lado. Por la ventana miro cómo la vida sigue igual en la ciudad, y aunque tengo esperanza, también tengo tu ausencia. Y me dueles. Miro mi pastel, cúmulo de las esperanzas y del agradecimiento por todo lo que he vivido.

    Soy feliz a un día de mi cumpleaños; pero me faltas tú. (Las cosas que importan hay que decirlas una sola vez para que causen más impacto, por lo menos en textos tan pequeños. De otra manera, la puedes usar como una frase final en un texto largo, que hasta le daría ritmo a la narración)

    Saludos. Buen ejercicio.
    LSM

  9. Liltih Says:

    Ir por tu pastel desde aquella fecha es mas que una fecha para hacer una fiesta, es hacer una fiesta a la vida, al milagro de la ciencia, es celebrar que has sobrevivido un año mas a la muerte, a la enfermedad, a lo terrible.

    Ir por tu pastel es decirle a Caronte que espere un poco, es mirar al cielo y sentir que quiza los dioses existan, y agradecerles con dulce y fuego el hecho de tenerte un año mas a mi lado.

    La idea de la muerte esta presente en mi corazón, pero también el logro de la esperanza, siento que tengo que disfrutar tanto este momento, saborear tanto este pastel, es difícil saber que para ti los pasteles de cumpleaños tal vez están contados, que quiza no habrá muchos, por eso cada tarta de cumpleaños es también el símbolo de que burlaste la tumba.

    Como cada año miro tu pastel y pido a la vida, que por favor puedas disfrutar el del año siguiente, ese es mi mayor deseo cada día que es tu cumpleaños, porque el vih es fuerte, pero el amor también querido hermano.

    Liltih:
    Es muy complicada de leer la primera frase. Se entiende lo que quieres decir. Que nada es igual desde el accidente o suceso o diagnóstico. Que esa fecha los marcó. No te ayudan las repeticiones ni los juegos de palabras. Si la suprimes no pasa nada y se enriquece tu texto. El segundo párrafo es muy acertado.
    El tercero y el cuarto, tienen sentimiento pero les falta fuerza.
    LSM

    Estos ejercicios fueron un poco dificiles, apesar de que hace unos dias fue el cumple de mi hermano, y el lunes el mio, jajaja, eso si mi ser amado si estubo a mi lado, todo se arreglo a tiempo 🙂


    Liltih:
    Escribir es una acto de valentía. Gracias por compartir algo tan íntimo. Las pasiones, los dolores más intensos del ser humano pueden ser y son fuente de muchas cosas en el arte. No te quedes a medias, explóralo. Sácalo. Háblale a la vida, agradécele, reclámale. Dile lo que sientes y después lo maquillamos. Bien. Adelante. Felicidades por tu cumpleaños y qué bueno que tu amor llegó a tiempo para no hacerte falta.
    Un beso de cumpleaños, de lejecitos por la influenza.
    LSM

  10. Ciencia Vudú Says:

    PALABRAS A MEDIAS

    ¿Quieres que pase por ti?

    Puta madre, pienso, esta mañana tenía todo preparado para tomar el metro. PERIFERIA: es lo que leo en el periódico del tipo que espera junto a mí en el andén del HIDALGO. El tipo voltea la página y ahora leo LA OMS PREOCUPADA POR LA EPIDE…, su mano tapa el resto de la frase.

    Hay un montón de gente aquí, me pregunto si debería estar preocupado. Muchos llevan un tapaboca azul. Esto parece episodio de ER, sin Maura Tierney, claro. El metro llega. Viernes y a esta hora debería ir repleto. Va lleno, pero se puede vivir. Me subo. Al poco rato leo …UAREZ en la pared de la estación a través de la ventana: el brazo de una señora tapa el comienzo de la palabra. Son las 19:25.

    ¿Por qué el hombre que va al final del vagón trae lentes oscuros?

    ¿Qué?, le pregunté, el teléfono se escuchaba muy mal y yo me estaba bañando cuando entró la llamada. Qué si quieres que pase por ti. Silencio. Está bien. Por la ventana del vagón entra una bocanada de aire caliente. Buenas tardes, señoras y señores usuarios, Crónicas de América pone a la venta Historia de Tlaxcala… la voz de la chica que me está gritando al oído no me deja ni pensar lo que escribo. Lo vengo entregando a veinte pesos, se llama Historia de Tlaxcala… A veces pienso que soy un imán para los vendedores ambulantes. Llegamos a CENTRO MEDI… eso es todo lo que puedo leer a través de las cabezas de los demás pasajeros. 19:38.

    ETIOPÍA/PLAZA DE (los barrotes de la ventana se interponen) ENCIA.

    Mi oficina cerró temprano y nos mandaron a todos a casa. Hay alarma en toda la ciudad.

    El vagón se detiene y los ventiladores del techo me azotan la cara con más aire caliente. Me pregunto cuántos miles de millones de virus puede contener. Tengo hasta las 20 horas, después cierra el local de envíos.

    Suspiró, ¿quieres o no que te recoja? Tuve que aceptar, no hacerlo hubiera significado una pelea y dar explicaciones. Yo prefería viajar en metro e ir a dejar el paquete en la mañana, pero no tuve opción. El vagón no se ha movido. Nos mandaron a todos a casa, pero yo hice tiempo para que ella se fuera. Necesitaba el metro. Necesitaba llegar. 19:45. Si no pongo el paquete hoy, no llegará a tiempo para el cumpleaños de la Vaquera. Tengo hasta las 20 horas, de otro modo habrá que esperar hasta la semana que entra. Por qué tengo que esperar, me pregunto. Más de ciento cincuenta temas en MP3: suena Juanga a mi lado. Soy un imán. A mi lado hay una sudadera que dice RAIDERS, una viejita me tapa la mitad, pero completo la palabra en mi mente.

    Han cancelado todas las funciones de cine. Es probable que vayan a hacer lo mismo con el futbol. No viajen en metro. No se saluden de beso. No se abracen ni se den la mano. No viajen en metro. No viajen en metro. En la mañana, mientras íbamos en el auto no dijimos nada, sólo escuchamos en la radio que alguien explicaba que esto no es una epidemia, sino un brote epidemiológico. Para las dos de la tarde ya era una epidemia de nuevo. Intenté hacer tiempo para que ella se fuera y no se ofreciera a llevarme de nuevo. Han dicho que van veinte muertos hasta ahora. Se rumora que en realidad han muerto un promedio de cinco personas por hospital. Están clausurando la ciudad. 19:50.

    El aire caliente sigue golpeándome la cara. Siento que mi cabeza comienza a sudar. Esto es un caldo de cultivo. No viaje en metro. ¿Voy a morir por estar aquí?, me pregunto. Sé que es una pregunta ingenua, pero también sé que los otros, los cinco en promedio por hospital pudieron preguntarse lo mismo en algún momento. No sé si voy a llegar a tiempo, porque el vagón sigue sin moverse.

    Ciencia Vudú:
    Muy buen ejercicio. Hay que buscar dónde publicarlo sobre todo ahora que está tan acorde con la situación.
    Tiene mucha atmósfera y mucho movimiento. El Metro va, de estación en estación, entremezclado con las noticias y la vivencia del día.
    Siento que mi cabeza comienza a sudar… No, lo que sientes es el sudor en la cabeza. Cuéntanos cómo.
    Al final, considero un mejor cierre lo siguiente: No sé si voy a llegar a tiempo. El vagón no se mueve. No viajen en metro. No viajen en metro.
    ¡Ah, qué Vaquera! En qué lío mete al narrador. Ojalá valga la pena.
    Te sugiero que también cambies el título.
    Saludos. Muy buen ejercicio.
    LSM

  11. Fernanda Says:

    &

    Apenas puede una moverse a empujones y cuidándose las nachas para que no fuera a sobrosearte algún cabrón. Muchos llevan el rosto maquillado con motivos patrióticos. Huele a gente, pan de nata y la pólvora de los cohetones que algunos irresponsables truenan junto a nuestros tobillos. Encuengtras un huequito junto a la Catedral donde podemos acurrucarnos a ver el espectáculo:

    ¡Viva México!
    ¡Vivaaaaaaaaa!

    ¡Viva México!
    ¡Vivaaaaaaaaa!

    ¡Puuuum!

    Tiembla el suelo. Del castillo brincan las luces multicolores que pintan el cielo y nos distraen a todos del tibio olor a pólvora que nos inunda los pulmones. Con cada nueva explosión, el fuego hace figuras, dibuja espirales, ilumina a los héroes que nos dieron patria. Entre vivas, risas y trompetas, Zapatas con bigotes falsos y Adelitas celebran su independencia.

    De pronto una ambulancia se abre paso entre la gente, los soldados corren y nos atropellan a todos. Llega la policía.

    -¿Qué pasa?
    -Alguien se accidentó seguramente…

    No entiendes nada. Hay gente en el piso, bañada en sangre. Aunque lo ves, no atinas a entender si es real o tienes una pesadilla. Hay gente rota, dolor, lágrimas. El bracito de un niño, tirado, sin el cuerpo. Una cadena de hombres te pide que aceleres el paso, que no veas ni te detengas. El miedo cunde como una enfermedad que no alcanzamos a entender.

    Fer:
    Este va en el otro ejercicio. Allá te dejo los comentarios.
    Un beso
    LSM

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