Viernes de Taller: Ejercicio 26

Para todo aquel y aquella que guste entrarle a la onda de la escritura, los viernes publicaré un ejercicio tomado del libro Taller de Escritura: 1303 Ejercicios de Creación Literaria del escritor regiomontano Felipe Montes. Quien guste entrarle y que no sea tímido deje su tarea como un comentario y recibirá bien intencionada retroalimentación.

Ejercicio 535. OBRA DE ARTE. Escribe un cuento desde el punto de vista de una obra de arte.

Gracias por su participación. Felicidades por su fantasía y creatividad. Durante la semana escribiré algunos comentarios y el viernes tendremos un nuevo ejercicio.

Lorena Sanmillán

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10 Responses to “Viernes de Taller: Ejercicio 26”

  1. Palomilla Apocatastásica Says:

    Súplica
    Si lo volviera a encontrar le pediría que no me dejara, que me llevara con él. Tal vez que me diera otra oportunidad, le pediría que tuviera paciencia por que todo toma tiempo.

    Recuerdo cuando esto comenzó, pasaba el día hablando solo, ordenando una a una las ideas, trazando bocetos en hojas y hojas que luego acababan esparcidas por el suelo.

    Así pensó por primera vez en mí. Desde ese momento toda su atención se concentró en una meta. Obsesionado, pasaba las horas conmigo, primero jugando con mis contornos, luego obsequiándome formas, abstraído del resto del mundo.

    Me confesó las ilusiones que tenía de llevarme con él, a lugares lejanos y mientras más se esmeraba en darme lo mejor, más abatido se veía. Algo no estaba bien, por que la tristeza se le marcaba en el rostro. Luego apagaba las luces y se iba sin decir nada.

    Una tarde, me colocó sobre el suelo, tomó entre sus dedos algunas gotas de pintura y comenzó a deslizarlas suavemente sobre mí, luego tomó más pintura, esta vez llenó completamente sus manos, lanzándola, en una danza frenética entre él y yo. El juego duró varias horas, hasta que exhausto, se sentó a mí lado. Noté entonces una sonrisa apenas perceptible. Era tanta mi necesidad de tenerlo junto a mí y creo que era lo mismo para él.

    Varias semanas transcurrieron en un suspiro, yo le veía deambular de un lado a otro. Recuerdo por fin su expresión satisfecha, el orgullo que reflejaba su mirada. Me contempló por horas, en silencio.

    Entonces me tomó delicadamente, me recostó sobre la mesa y me envolvió en papel estrasa, atando un delicado cordel para que no me pasara nada.

    Así me dejó esa noche, en esta fría pared, luego de hablar con una mujer que se mostró sorprendida al verme. Mientras yo, sigo esperando que cumpla las promesas que hizo, pero no lo he visto desde la noche en que se inauguró la exhibición.

  2. Inanna* Says:

    La arcilla y el Creador.

    Yo tenía varios meses guardada en ese bote color rojo con blanco y letras en negro que tomó de aquella tienda grandísima, ni siquiera recuerdo bien donde estaba. A veces viajo de tantas partes y regreso a otras más. Era tan pequeña, nadie jamás me había tocado, nadie me había formado, nadie se había interesado en mí. Quizá, había sido por que la pintura de mi bote estaba desteñida, que las letras que me describían estaban incompletas, se que era un bote viejo, pero… Un día lluvioso, las manos más lindas estaban hurgando entre el estante de materias primas, yo lo vi, claro que lo vi, era tan alto y noble, sus manos tan finas, tan lindas, parecía escapado de mis sueños. Aunque sabía que sucedería lo mismo que todos los días, me verían, me comprarían con los demás recipientes y aunque yo tuviera más contenido. Acabarían por escoger el de mejor vista. –Y encima me ponen a lado de la más utilizada arcilla súper ultra mejorada y además. En oferta- Decía mi voz interior mientras triste, agachaba mis letras y lloraba por dentro, haciendo pequeñas gotitas de agua en mi interior. Aquellas manos ya habían recorrido todos los estantes del departamento, y seguía viéndonos lentamente a cada uno de nosotros hasta que; Me tomó entre sus manos, comenzó a leer todo lo que yo era, de lo que estaba hecha, mi fortaleza, mi procedencia, quería saber todo de mi y como si una luz especial me guiara hasta la caja registradora, me llevó con él. Me abrazó, y con un cuidado casi mágico, me colocó en el carrito entre pinceles, pintura acrílica, franelas, y un sinfín de cosas. Yo era feliz, por fin alguien me había elegido, por fin… ¡Alguien estaba dispuesto a amarme y hacerme suya!
    El trayecto de la tienda a su casa no fue largo. Yo le contaba todo lo que había esperado por alguien, le decía que era la primera vez que alguien me llevaba a su casa, que me trataba con tanta amabilidad, ¡hasta me había dejado ir adelante del carro! Era mucho más de lo que yo había soñado, estaba lista, lista para ser amada, deseada. Estaba lista para ser suya por siempre. Llegamos; y de inmediato me cargó en sus brazos para llevarme hasta su estudio, era tan mágico ese lugar, estaba rodeada de figuras, de sombras de colores radiantes y tenues, había llegado al lugar perfecto. Fue entonces que después de dos largos días de espera; una noche media oscura, un poco de luz salía de la mecha de una vela encendida. Me tomó en sus manos, me quitó la cintilla de hule que guardaba mi cuerpo, con tanta delicadeza, con tanto amor, abrió lentamente la tapa que me cubría del aire y con las palabras más dulces fue deslizándome de a poco, hasta quedar completamente entre sus manos. -¡Soy tan feliz! He soñado tanto con este momento, he querido con todas mis fuerzas y mi alma estar junto a ti y ahora sólo puedo decirte: ¡gracias! Gracias por escogerme, por preferirme ¡gracias!- Él parecía no escucharme, pero me miraba y me acariciaba, se mojaba las manos dulcemente para no lastimarme después. Sus dedos estaban por toda mi piel, y él cantaba, decía, soñaba, creaba… Todo al mismo tiempo y yo… Sumergida en la sensación de sentirlo mío. Amaneció. Yo desperté, cansada, ansiosa de verlo de nuevo, voltee la mirada hacia el sillón que daba justo debajo del vitral y con esa luz que sólo el padre sol puede darnos: Él estaba ahí, dormido en ese sillón rojo en el cual quedó rendido ante el cansancio y el sueño después de nuestra noche. Poco a poco, el sol también me iluminó, quedé suspendida en al aire cuando comencé a verme. ¿Era posible que fuera yo? ¿Yo que siempre fui la mal querida, a la que miraban feo, la que no gustaba por mi envoltura? Era tan hermosa, con unas largas piernas, ligeramente cruzadas para no dejar notar mi sexo, con los brazos alzados al mundo, unos pechos firmes, maduros, lindísimos, los brazos extendidos como gritando ¡libertad! De ahí largas ramas con hojas verdísimas, era una mujer, ¡una mujer! Lo que siempre soñé. Mis piernas eran los trocos de aquel árbol gigantesco mis cabellos largos las hojas que cubrían de sombra a los pequeños jugaban en el parque. Yo. ¡Era tan bella! Que me quedé sin palabras para describirle a mi señor lo que sentía, no podía siquiera balbucear. Era maravilloso lo que había hecho de mí. -¡Oh Dios mío! ¡Gracias!- Gritaba sonriente y emocionada. Justo como en mis sueños.
    Entonces despertó. Y me miró con esos ojos llenos de gozo de verme terminada. –Eres mi máxima Obra De Arte, ¡Eres mi obra de arte!- Y bailaba y cantaba lleno de felicidad. Y yo reía con él, y me veía mil veces desde mis pies. Dentro de poco. Mil personas me habían visto, todos me admiraban, me reconocían, me adoraban. Yo era quien más aplausos recibía de toda la gente que pasaba a verme.
    El tiempo pasó. Mi creador y sus manos fueron avejentándose así como mi pintura que él retocaba siempre cuando era de noche y prendía la vela que nos alumbraba. Y platicábamos y sonreíamos y yo fui suya todas las noches y los días. Hasta que una de esas noches él enfermó, su corazón dejó de latir lo suficiente como para quedarse sin vida, y cayó al suelo, con el pincel color verde en su mano derecha. Y una paleta con diferentes tonos en su mano izquierda. Yo le gritaba, quería estar a su lado, ayudarlo, protegerlo, levantarlo, como él hizo conmigo. Pero no pude moverme. Estaba pegada a un pedazo de madera quién no me dio permiso de irme con él. Fue la noche más triste de mi vida. Yo fui su obra de arte, su inspiración, su amiga, su amante, él fue mi amor. Y ahora, poso día a día en una vitrina seca y sin color a lado de su fotografía en el museo más viejo de la ciudad. En el corredor de las esculturas que llevan su nombre.

  3. Alisma Says:

    Imperfección

    La puerta del estudio se abre y el murmullo de la mañana trae consigo al creador de fantasías.
    Lo primero que hace es encender una vara de incienso que llena el estudio de un invitante olor a canela. A lo lejos, sutiles acordes de piano invitan a comulgar con un mundo de mil tonalidades.
    No me canso de observar su mirada, sus manos, su postura. Todo en él emana el reflejo de la luz escondida en su mente. Una luz en donde pensamientos de ilusiones confusas se conjugan para formar uno solo.
    Él continúa impasible, permitiendo a su vista realizar un pausado recorrido por mi espacio en blanco. Los minutos, cansados de esperar, empiezan a divertirse creando esquivos matices sobre nosotros. Ajenos a este juego, sus ojos se entrecierran y con ademán resuelto sujeta el pincel.
    Las suaves cerdas inician bosquejos repletos de impulsos contenidos y soledades incipientes. Imágenes creadas con movimientos que ondean de la tierra al cielo y de norte a sur. Fragmentos de colores que van fundiéndose hasta cubrirme casi por completo. Casi. Sólo un pequeño rincón ha quedado al descubierto, formando un espacio virgen de sol naciente y de luna llena.
    Retrocede y clava su mirada en mis formas. Sus ojos desnudan mi historia, la historia que ha creado para que yo la cuente. Alarga la mano y las yemas de sus dedos se posan en ese espacio sin pintura, en ese eje central del torbellino de vida que me llena.
    El contacto con su piel me hace anhelar retenerlo a mi lado, pero en lugar de que esto suceda, él abandona el pincel al borde del caballete y mi deseo permanece vibrando en el ambiente.

  4. Liltih Says:

    No recuerdo exactamente quien era antes de ser lo que hoy soy, probablemente era una piedra mas entre el Trigris y el Eufrates, al igual que muchas otras iguales a mi.
    No recuerdo mucho de aquellos días, pues el destino de las piedras es estar inertes contemplando el paso del tiempo, el correr de los soles y las visiones de las lunas.Pero de un momento a otro cambio mi vida, y como si fuera ayer recuerdo que unos hombres y mujeres levantaban y contemplaban algunas rocas, unas las guardaban, otras volvían al piso,

    Yo fui levantada por unas manos grandes, me empuñaron hacia el sol, y por primera vez estube tan lejos del suelo, fui observada cuidadosamente y metida en un saco, con muchas otras, Que agradable seria hablar con mis hermanas, pero todas somos hijas del silencio.Dormí mucho tiempo en ese costal, quiza años o décadas, pero en una mañana, un hombre me despertó de mis sueños, y empezó bajo el sol a tallarme con metales, una y otra vez, al principio tube miedo de volverme polvo, pero me acostumbre a sus manos, y, a que, de cuando en cuando soplara sobre mi, durante muchos meses hizo exactamente lo mismo y no solo a mi, a todas las que estábamos en el costal.

    De un momento a otro, fuimos llamadas hermosas, se decía que eramos valiosas, que unas serian regalos exquisitos, otras dignas de la realeza y otras nos iríamos directo al templo, Yo fui una de las que fue al templo, y de pronto me vio rodeada de flores y fuego, vi a muchas mujeres venir a mi y rogar durante horas, escuche llantos, risas, insultos, agradecimientos, suplicas, yo ya tenia un nombre, me llamaban de muchas formas, Innana, Astoret, Isthar, Astarte. Vi muchas cosas en ese lugar, cosas inolvidables, seria fantástico que las piedras puedieramos hablar.

    Los siglos pasaron, y yo fui llevada muchas veces de un lugar a otro, un día fui el regalo perfecto para un novia, en otra ocasión fui el botín de guerra de un tal Alejandro, entendí que yo era una representación de una diosa y por eso dejaba de ser una piedra ordinaria. Pero las glorias se acaban y al caer mi hermosa ciudad quede sepultada bajo los escombros, escuche los gritos de la guerra, las suplicas de las mujeres, los gritos de muerte, sentí el calor de un incendio.

    Dormí durante milenios, un sueño profundo y hermoso, yo había vuelto a mis orígenes, a ser una piedra mas entre mis hermanas, las piedras solo somos piedras, no importa la forma que tengamos,

    Una mañana ardiente, fui despertada por mujer de ojos color del cielo, me desenterro de mi cama de tierra, y sus ojos azules brillaron, como los ojos de esas otras mujeres por las que fui vista.

    Me trataron como si fuera de oro, me tomaron medidas, me hacían cosquillas con una brochita, fui puesta en unas cajas de madera hermosa, cubierta por una tela ¡Transparente! que llamaban plástico.incluso no querían que me tocara el aliento de nadie, después me sometieron a pruebas con aparatos realmente increíbles, mi descubridora me acaricio antes de pasar por el carbono ¿14?,¿15?¿23?

    Decían que era una noticia mundial, y desde ese día viaje por todo el mundo, conocí las tierras de Egipto, Grecia, Roma, París, Alemania, Inglaterra, Estados Unidos, México, Chile, fui vista por miles de ojos, por miles de personas que querían tocarme, llevarme a su casa, se sorprendían de mi edad, de mi precio.También conocí a otras como yo en mis viajes por el mundo, piedras llamadas arte,que representaron a otras diosas y dioses llamados Isis, Venus, Coatlicue, Tonanzin, Hecate, Pele, Quetzalcoatl, María, Baal, Sejmet, Shekina, etc, etc, etc,

    Mi templo actual es el Museo Nacional de Iran, y mi altar es una vitrina de cristal blindado al alto vacío. MI vida es feliz, mi vitrina de cristal muestra quien fui, quien soy, y quien seré. Una piedra mas antigüa que los hombres mismos, pero a la vez una obra de arte que muestra parte de su pasado milenario, 🙂

  5. Guadalupe Says:

    Soy la hija más joven, mis hermanos y yo nacimos en esta casa, los primeros fueron planeados cuidadosamente, yo surgí de un intenso momento de euforia e inspiración. Hoy, después de treinta años regresé a la enorme habitación que ocupé durante años, donde pasé largas horas contemplando el movimiento cotidiano: niños corriendo de un lado a otro y jugando con los pinceles y pinturas que tomaban a escondidas de papá.
    Las cosas han cambiado mucho; cuando salí del pueblo nadie se fijaba en mí, a penas y notaron mi ausencia. En cambio ahora, soy la más apreciada a pesar de mi aspecto rústico. No tengo una mansión con grandes jardines, tampoco un bodegón repleto de las cosas más extrañas que se puedan imaginar, sólo cuento con una pequeña cabaña ubicada en medio del bosque, que tiene como huespedes dos pequeñas ardillas de color gris; y por la ventana pueden verse los primeros rayos del sol ilumiando el interior . La gente dice que les agrada la sensación de tranquilidad y calidez que transmito, mi colorido y luminosidad; la claridad de mis detalles.
    Después de haber viajado por tantas ciudades acompañando a mi creador en sus horas de estudio, de sueño, de triunfos y fracasos, me pregunto ¿porque no me admiraron y alabaron cuando él estaba aquí para verlo?

  6. Palomilla Apocatastásica Says:

    Se fue el Sanmillano, y con él comienza la espera para el siguiente año, lleno de letras. Pero mientras, sigo extrañando este taller, que me ha servido de mucho, que ofrece una alternativa que de otro modo no existe. Que me compromete a mejorar, a errar y volver a intentarlo.
    Vuelve taller, vuelve.

  7. Guadalupe Says:

    Cuando por fin me decidí a escribir algo y participar en este taller, y ya no tiene movimiento 😦 ojalá lo reactives.

  8. noek izardui Says:

    El Columpio

    Desde la orilla, los columpios me vienen bien.
    Y es que siempre me parecieron graciosas, las vagas ideas,
    Agrupándose a la línea de un dotar.
    Ninguna entendería mi conversación, y yo, que no apetezco sus pláticas suicidas.
    En este sitio, además de mi, esta la ausencia, ella es algo especial, no le gusta que le molesten, pero siempre tiene su mirada fija en mi, lo cual no me molesta,
    Pero cada lapso se aleja más.
    A veces le frecuentan los recuerdos, se pasan infinidad de horas sonriendo, ¡acontecimientos que desconozco!
    ¡Ah!…un día logre notarle una especie de ademán, que dedicaba para mí,
    no se lo que significaba, pero deslizaba su dedo horizontalmente por el cuello, esa fue la primera que le vi sonreír.

    No tengo idea de cuanto tiempo he permanecido aquí, supongo que mucho, porque constantemente veo caras nuevas en las vagas, ¡ellas! no son independientes, se procuran unas a otras, tanto, que he visto como se ceden los lugares para subir al columpio, y vaya que es muy importante para ellas el suceso.
    Hace días escuche, que centenares habían muerto, en un desperfecto que tuvo lugar,
    En la parte de salida del columpio, me sorprendió verles cantando con tal algarabía,
    Que me propuse acercarme y preguntarles, el porque de su insensibilidad, ante tan atroz hecho, no dudaría una de ellas en responderme…
    -¡Tu! la mas orgullosa y vanidosa de todas mis hermanas,
    ¿Crees tener el valor, de subir y arriesgar tu vida, para comprobar el regocijo que nos alienta?…no puedes juzgar las visiones, sin conocer el contexto.-. No esperó respuesta alguna, se abalanzó al artefacto, y se perdió de mi vista.
    Confieso que justo dos pasos atrás, me pareció tan grandioso, el venir hasta este lado,
    Para preguntar algo, que ahora, me es tan difícil descifrar.
    Han pasado varios días, desde aquel desden, ellas siguen viajando y aglomerándose como siempre.
    Lo que me es tan raro, es la distancia que la ausencia alargo de mi, hoy le veo
    Convidando historias de recuerdos con las vagas, al parecer, se ira para siempre,
    Pero ella esta segura, que no morirá en el intento.
    No ha perdido la vista de mi pliegue, sonríe y me dedica un ademán pasado…
    ¡Siempre deteste su enigma!.

  9. Cielo Azul Says:

    Hola Lorena y a todos los que de alguna forma nos une el mismo fin la lectura y a otros se les dà la escritura, me topè con esta liga y debo
    decir me encantò la idea de entrar a un taller, ya estaba en mente fabricando algo para agregar aqui o porque nò de lo que ya tengo, y veo asi como dice Guadalupe no hay movimiento que pasa ? no habrà alguna 2da llamada ? tercera ? me doyyyyyy jeje soy regia tambien y me gusta presumir mi hermosa ciudad, que tiene todo para divertirse o relajarse segun lo deseen, el maravilloso bosque en chipinque, un lugar que te mueve a relajarte, meditar, escuchar el canto de los pajaros y porque no ? retratarlos, despierta los sentidos del olfato, aaah y como olvidarnos de recargar baterias abrazando un gran arbol, se los recomiendo, enfin la naturaleza en todo su esplendor, bueno pues me salì del tema pero amo mi ciudad y aùn màs la naturaleza.

  10. Cielo Azul Says:

    Corrijo anterior a los que se les dà la escritura, fui redundante y esa no es la idea enfin ahi esta corregido, me declaro culpable ya esta morfeo llamandome lindo dia para todos.

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