Los poemas suelen ser

Conocí a Irene en la preparatoria. En uno de mis cumpleaños, junto con el disco Aidalai de Mecano, me regaló una tarjeta con el poema de Mario Benedetti “Hagamos un trato”: Compañera, usted sabe que puede contar conmigo, no hasta dos ni hasta diez sino contar conmigo…(…) No ya para que acuda, presurosa en mi auxilio, sino para saber, a ciencia cierta, que usted sabe que puede contar conmigo. Desde entonces se convirtió en nuestra bandera, una promesa tácita de amistad. Hemos compartido muchas cosas a lo largo de la vida y ahora tenía una fuga en un tubo de agua fría en su casa. El puedes contar conmigo, del poema se revistió de asunto práctico. Las palabras son huecas cuando no se acompañan de significados.

En ese orden de ideas, el domingo pasado llegué a su casa con mis herramientas para reparar la avería. La dichosa fuga estaba en uno de los tubos bajo la cocina integral. Un sitio incómodo. No había más opción que tirarse en el suelo para intentar repararla. Pon unos periódicos, no te acuestes en el piso, que sirva de algo El Norte. Así lo hicimos. Se necesitaba romper el tubo e instalar un par de coples con una reducción. Al fragmentar el tubo con la segueta, el agua contenida en la tubería comenzó a salir, mojándome a mí y al tapete de tinta. Sí, hay que cambiar esto, cuestión de media hora y listo. Necesitamos dos coples y cemento para PVC, dije levantándome, mientras recogía los periódicos empapados. Las noticias se confundieron en una amalgama de colores. Sólo aquello que se incrusta en el alma se salva de llegar a la basura.

Aproveché ese momento para comentarle a Irene sobre el poema “Papel mojado”, de Benedetti.

Papel mojado

Con ríos

con sangre

con lluvia o rocío

con semen

con vino

con nieve

con llanto

los poemas suelen ser

papel mojado.

Entre coples, llave steelson y teflón, hablamos sobre el estado de salud del autor y la importancia de hacer poesía a partir de las cosas cotidianas. Tuvimos una plática sumamente espiritual donde intercambiamos puntos de vista sobre “La tregua”, “Buzón del tiempo”, “Inventario”, “El amor, las mujeres y la vida” y “La borra del café”. La reparación que me llevaría treinta minutos se demoró casi tres horas, no sólo por la charla, sino por la fuga. En lo simple se perfila lo complejo.

Nos despedimos con un beso de lejos dada mi camiseta mojada. En el camino escuché a Tania Libertad cantar sus poemas. Cuando llegué a casa me enteré que el escritor había fallecido. Decir que me llené de tristeza es no decir gran cosa. Benedetti murió y con él se va parte de su sensibilidad así como esos textos que no alcanzó a pasar en limpio y a los que ya no tendremos acceso.

Nos quedan sus libros, llenos de historias, sus personajes entrañables, su espíritu plasmado en palabras, las imágenes y metáforas. Escritos certeros que nunca transitarán el viaje inexorable hacia la muerte. Esta primavera se queda con una esquina rota y no habrá un cople capaz de repararla.

Artículo publicado en el suplemento cultural 15 Diario el 20/05/09

Lorena Sanmillán

One Response to “Los poemas suelen ser”

  1. xit Says:

    Qué bella anécdota, Lorena. Qué bella es la cotidaneidad. Qué bello acuerdo cumplido.

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