Hoy leo en el Colegio Civil

Julio 1989
Salgo de mi casa temprano.
Clase de siete
planta baja norte
del Colegio Civil.
Veinte años después
recordaré lo que escribí.

Este miércoles 29 de julio, gracias a la invitación de Zaira Espinosa (Editora de la Revista Posdata), participaré en el ciclo de poesía Verso Norte. La cita es en la “Sala Cinema Fósforo” en el Colegio Civil, a las 20:00 horas. Comparto la mesa de lectura con Nancy Meza, Alejandro del Bosque y Román Castañeda Vázquez.

Leer poesía en este edificio es la definición exacta de un pleonasmo y quien se atreva a ponerlo en palabras ha perdido la razón. Como Universitaria y como persona, este espacio arquitectónico significa mucho para mí. Mis primeros textos los escribí sentada en los escalones del Aula Magna, allá y entonces, a lápiz, en las hojas de mi Trapper Keeper, casi veinte años antes, cuando pensaba que el verso rimado era lo máximo y que ponerles a los poemas “Sin título” era sinónimo de elocuencia:

Sin título
Aunque dudo que dediques
para mí un pensamiento
quisiera que lo hicieras
sólo por un momento.

Distante
Te veo de lejos
y pareces tan cercana.
te acercas
e inauguras la distancia.

Las primeras confesiones de lo extraordinario se quedaron grabadas en el Dios Bola. En el labrado de la puerta del Aula Magna, se ocultaron sentimientos entonces impronunciables. Algún boceto de poema fue a dar, en avioncito, hasta los palomares. Deslicé, por la escalera de caracol, las palabras que se agolpaban en la garganta sólo para ir a buscarle a su aula. De PBS 15 a PBN 7 fluían ríos de cursilería que no sólo a mí me humedecían. Los barandales primero fueron frontera y después ancla, al atreverme a saltar el vacío que se llenó con una declaración de amor primero. Las tonalidades de mis sentimientos nunca superarán las de los vitrales. Más de una vez, las notas de mi guitarra me llevaron a la prefectura. ¿Cuántas letras se quedaron perdidas en las arcadas? ¿Cuántos amaneceres han visto sus balcones? ¿Cuántas emociones atesora el Aula Magna? El Colegio Civil, hermoso desde siempre, después de la remodelación se ve majestuoso. Veinte años esperé para vivir un momento así y sepultar con un sentir nuevo, recién nacido, los fantasmas del pasado, dentro de mi propia remodelación. Esta es una atenta invitación a que me acompañen a este espacio, a este momento, a este reencuentro.

Julio 2009
Salgo de mi casa tarde.
Lectura de ocho
en el Ciclo Verso Norte
del Colegio Civil.
Veinte años antes
soñé lo que viví.

p.s. Dios tuvo un sueño y le puso tu nombre.

Artículo publicado en el Suplemento Cultural 15Diario el 29/07/09

Lorena Sanmillán

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