Cabañuela 20

Natalia, de la Quinta Estación, insiste en cantar la misma canción en mi coche y en mi memoria auditiva, con un montón de sueños rotos en la piel. Estoy conmovida por su interpretación y busco, espero y rezo por un reencuentro con los ojitos empapados en ayer, con la dulzura de un amor que nadie ve.

Ayer escuchaba un programa en el Canal Infinito acerca del tiempo, donde el conductor insistía en que el tiempo dura lo mismo siempre y hablaba de los relojes y el modo en que los seres humanos hemos convenido en que gobiernen nuestras acciones. El caso es que hoy fue más o menos así, corrí contra el reloj y a favor de él todo el -valga la redundancia- tiempo. Lo cual, sin embargo, no me impidió tomar nota del asunto climático. Entre las idas y venidas, 34ºC máxima a media tarde y el sol más intenso que de costumbre. Mayo sigue siendo el del sol increíble, según estas cabañuelas. Ni una nube en el cielo. Ni una gota de agua.

Antes de irme a la presentación, comí pollo Kentucky. No pude ni quise evitar el recuerdo de la primera vez que lo probé y sentí que el mundo valía la pena. Algún día contaré eso; quizá después actualice este post que ahora sólo se trata o debe enfocarse en cuestiones climáticas. Empezar a deshojar la cebolla luego lleva a explicar o querer hablar de cada una de esas capas y ahora mismo este ejercicio es para hablar del clima; ya habrá tiempo de hablar de la primera vez que probé ese pollo. Por cierto que la comida estuvo rica, nada espectacular pero muy agradecible. Quiero volver a tener la inocencia de la infancia.

La noche fue por demás espectacular. En el estacionamiento de la Macroplaza hasta sudamos al caminar. El evento fue un suceso que se merece crónica aparte, con fotos y todo. Al salir del brindis, una luna sonriente nos dio las buenas noches y bendijo el camino a casa. Todavía se sentía tibio el ambiente, 24ºC a las doce de la noche. Me descolgué a la Gargantúa a participar en el Maratón por Haití, pero ya no había nadie. Depositaré mi donativo en otra instancia. Lamento que los eventos se hayan empalmado.

Y lamento también la muerte del chamaco que partió su coche en cuatro partes en Las Torres. ¿Cuándo demonios aprenderán a manejar con precaución? Para sus padres, no hubo cabañuela que les predijera el frío que sentirán en el alma en el próximo cumpleaños del muchacho. Descanse en paz y ojalá que liberen pronto al otro conductor.

34ºC máxima por la tarde; 24ºC por la noche. Un tanto seco. Mayo avisa que será pesado.

Lorena Sanmillán

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