Hoy toca, Germán

Hoy toca no leer tu columna nueva sino releer la primera que publicaste en El Norte, en 1987.

Hoy toca ver en los periódicos y en la televisión la noticia de tu muerte.

Hoy toca llorarte.

Hoy toca extrañarte.

Hoy toca leer a Sergio Sarmiento y hacer eco de sus palabras.

Hoy toca recordar lo feliz que fuiste cuando nació Bebeto.

Hoy toca preguntarnos por ti cómo dormirá Montiel.

Hoy toca saludar a Colima.

Hoy toca mostrar luto por Veracruz.

Hoy toca enviarte un par de orquídeas y un perro café.

Hoy toca recordar la última vez que te vi, junto a Denise Dresser y no pude saludarte.  Los organizadores te disculparon, dijeron que te sentías mal y que necesitabas descansar.

Hoy toca decirle a la señora potosina que ya no se apure, ya no hablarás ni escribirás más de tu familia.

Hoy toca preguntarnos qué pasará con la Capufe.

Hoy toca pedirle a tus Pumas que ganen, que queden campeones.

Hoy toca detener el tiempo para alimentar a los perros cafés.

Hoy toca tomar la estafeta y organizarnos para continuar con la Operación Cobija.

Hoy toca verte en pijamas de madera.

Hoy toca que tus libros sean acariciados, ahí, sobre tu autógrafo, donde pusiste tu mano.

Hoy toca recordar nuestro encuentro en la Feria del Libro.

Hoy toca cancelar la esperanza de que me respondieras la carta que te escribí.

Hoy toca envidiar de nueva cuenta tus guayaberas blancas siempre tan bien planchadas.

Hoy toca cerrar los ojos y volverte a ver entrar apresurado a tu conferencia en la FIL, calzando unos tenis puma que estaban de moda y escucharte reír de ti mismo. ¿Verdá que están muy maricones mis zapatos?

Hoy toca llevarte a descansar al Papaloapan.

Hoy toca recordar cómo lloraste cuando Viruta se graduó.

Hoy toca que te vuelvas inmortal.

Hoy toca lamentarnos, pues no estarás aquí para contarnos sobre el nacimiento de tus nietos.

Hoy toca que te unas a Borges, Paz, Saramago, Sabines, Caíto y Monsiváis.

Hoy toca que tu madre vuelva a regañarte, ¿por qué llegaste aquí tan pronto?

Hoy toca que tu padre y tu hermano te vuelvan a abrazar.

Hoy toca sonreír ante tantos personajes que creaste: El Pulpo, La Tractor, La Tatcher, La Jaguara, El Bucles…

Hoy toca escribir la crónica de éste, tu último viaje.

Hoy toca que sigan los homenajes.

Hoy toca que rindas cuentas. Tal vez te salgan debiendo.

Hoy toca comer huazontles, campechanas y café.

Hoy toca, Germán, hoy toca, aunque no estés.

Hoy toca compartirte.

Hoy toca estar triste.

Hoy toca romper el silencio.

Hoy toca decirte gracias.

Hoy toca decirte adiós.

Lorena Sanmillán

2 Responses to “Hoy toca, Germán”

  1. maria Says:

    no debería haber tocado, al menos no a él…

  2. Emilio Guerra Says:

    Que intensa hermosura de decir todo, de hacerme sentir que perdí a un gran amigo que no conocí y de envidiar estas palabras que no salieron primero de mí.

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