El bordado: Día 3 (bis)

Ha revivido el taller de los jueves y me da mucho gusto. Marcelo avanza mucho en su proceso de escritura y eso me da más gustó aún. Hay dos presentaciones de libros que se traslapan y no coinciden con el tiempo que puedo dedicar a hacerme presente en ellas. Acudo un momento a ver a Montelongo en la UCA, su guitarra y la fuerza de sus venas le regalan notas a mi alma silente. De ahí me paso a saludar a Penélope en el Trece Lunas.  Disfruto su amistad. Tengo ganas de ver a Diana. Cuando regreso a casa, las copias y ampliaciones del patrón están sobre la mesa. Ya no tengo más excusa. Además la obsesión de los primeros días persiste.

La temperatura ha descendido. Espero que no vuelva a hacer tanto frío. Esto es demasiado doméstico, pero tengo mucha ropa qué lavar. Tomo un chocolate mientras cuento las puntadas que ya están hechas para marcarlas sobre el patrón. Parece que hay un error. Junté todos los huecos del cuadrillé y se fueron directo a mi estómago para sentir el vacío del error. Me tranquilizo. Sobre la copia voy marcando las puntadas ya hechas. No hay error. Hasta el momento todo va bien.

Esto de marcar las puntadas ya elaboradas facilita el trabajo. Es probable que sí me lo pueda aventar como estoy acostumbrada y no cuadro por cuadro, aunque el asunto de ir cuadro por cuadro, me permitiría medir el avance. En el camino decidiré. Termino un par de hilazas para hacer la semicrónica de hoy y leer un rato para dormir. Las hilazas podrían ser otra unidad de medida, pero ¿qué hacer cuando una hilaza sólo sirve para hacer unas cuántas puntadas? Por lo pronto, haré el fondo y después cambiaré de estrategia. Ya tengo más o menos definido lo que haré la próxima vez que pueda tomar la tela entre las manos. Mañana viene un día pesado y el fin de semana pinta igual.

Mis ojos recorren una y otra vez el patrón. A veces parece tan sencillo, pan comido que terminaré en un suspiro. A veces parece misión imposible. Por lo pronto, ahí va la cosa, avanzando. Así deben avanzar también todos los demás proyectos. Libros de Nuevo León necesita retomar su aire para continuar. Igual que los planos a medias en el restirador, que a mitad de la noche, cuando me recostaba un rato a descansar me gritaban: “¡Eh, tú, levántate, no me hago solo!” Así creo escuchar los demás proyectos que conforman mi vida haciéndose cabañuela creativa. Adelante, pues.

Estalló un coche bomba en San Bernabé. Kalimba fue apresado en El Paso, Texas. Hace un mes liberaron a El Jefe Diego y ahora sale en la televisión diciendo casi casi que es un Iluminado y que los secuestradores le dijeron que hiciera algo contra la pobreza. No es buena idea escuchar la televisión mientras bordo.

Apenas llevaré unas 200 puntadas. Lo bueno que sólo son 24,000.  Apenas el 0.8%. Quizá alguien le reclame a mi existencia que esto no es productivo. ¿Y si al final fuera sólo ficción? ¿Un  ejercicio literario? Lo que sea que sea, por hoy, a dormir. Tengo hambre.

Lorena Sanmillán

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