Amaya, ¿ya te aliviaste?

Amaya, ¿cómo se cierra una bufanda en telar? le pregunté en el Facebook una de las primeras ocasiones que interactué con ella. Al día siguiente amanecieron en mi inbox tres videos de cómo cerrarlas.

Amaya, ¿puedo usar un texto de tu blog para el suplemento cultural de la Revista La Quincena? Como respuesta tuve una aprobación tan contundente como para celebrarse.

Amaya, ¿podrías pasarme un texto sobre ecología para antier? Cerraba edición el lunes y aún no completo los textos, ya es miércoles, ¿podrías? Para las tres de la mañana tenía en mi buzón un texto completo, práctico y hasta con fotografías sobre Jesús León Santos.

Amaya, ¿tienes cáncer? Sí. El sí de respuesta en esta ocasión no fue inmediato, se tardó en responder debido a los tratamientos que necesita llevar para luchar contra su enfermedad y que la han mantenido fuera de sus territorios cibernéticos.

Hay amigos a los que les puedes pedir un favor y es casi obligación que lo hagan y enojo seguro si no lo hacen.  Hay quien te dice que sí lo hará y luego se olvida. Hay conocidos y amigos del facebook a los que les pides un favor y de inmediato responden. La sorpresa es grata, mayúscula. Amaya es así.

Me hice adicta a sus entradas en el Twitter, a las cosas que postea en su blog, a sus diseños de bufandas. #yoconfieso que más de una vez googlee varias de las cosas que mencionaba en sus artículos para saber de qué iba la cosa. Siempre sonaba interesante, amena y concisa. No siempre coincidíamos en gustos ni en opiniones, pero siempre salía ganando algo. La ignorancia sobre temas insospechados quedaba descartada. Y ha de señalarse algo innegable en su expresión: su dinamismo, la generosidad para compartir su punto de vista acerca de asuntos cotidianos, su mirada crítica acerca de las situaciones trascendentes.

Este pasado diciembre de pronto dejé de verla en el Twitter y en el Facebook. Hay gente que oscila su estadía, amén de que estos últimos meses del año son para las carreras locas inherentes a las fiestas. Sin embargo, en su muro, alguien posteó un mensaje que me preocupó. Le preguntaban si se sentía bien y le mandaban las mejores vibras para la situación que vives en estos momentos tan difíciles. Me preocupó su hijo recién nacido, su familia, su entorno inmediato. Como buena stalker investigué en su profile. Cáncer fue la palabra que encontré más veces.

La sonrisa con la que imagino a su hijo se borró en el holograma de mi mente. Cáncer de pulmones. Cáncer de fémur. Cáncer de no sé qué otra parte del cuerpo. Cáncer, pues.

Seguramente era fumadora, pensé cuando vi lo de los pulmones. De inmediato recordé su twitter “El único cigarro que me he fumado fue a los 25”. También vino a mi mente que alguna vez posteó algo sobre correr un maratón y de cuando en cuando ponía un cronómetro y la distancia que había recorrido en ese lapso de tiempo. Entonces es deportista. No se pueden entender las causas del cáncer. Creo que a todos nos asusta. Ahora bien, el cáncer no siempre ataca el órgano que se supone ha de ser su blanco.

Ante esta enfermedad, no hay recursos económicos suficientes para afrontarla. Saber ser amiga la ha hecho tener amigos. En su nombre y para colaborar a sufragar los gastos de sus tratamientos se han creado cuentas de banco, se han realizado ventas de flores, rifas y demás.  Comparto la infomación.


Quien pueda, quien quiera, los invito a que depositen lo que puedan, lo que quieran. Nada es poco. Pensemos  por un momento en la palabra “solidaridad” , activemos el karma por si alguna vez nos vemos en una situación tan desfavorecedora como ésta.  Retransmitamos esta información. A ninguno nos sobra el dinero, pero a ella le hace falta. ahora. Si algún médico lee este blog y quiere colaborar con sus conocimientos, también es bienvenida la ayuda. Es hora de tenderle la mano a Amaya.

Amaya, querida Amaya, me da mucho gusto saber que te has sentido un poco mejor y has reactivado tu blog desde la silla de ruedas. Es mi deseo que todo resulte de lo mejor. La lección que esta enfermedad tiene para ti, sé que nos la podrás compartir. Seremos mejores por haber crecido contigo. Algún día no tan lejano, el cáncer será sólo una anécdota más de las que leemos en tu blog,  y volverás a cobijarnos con tu bufanda de ingenio y creatividad.  Guardo para ti una pregunta que espero me la respondas con un “Sí” rotundo: Amaya, ¿ya te recuperaste?

Un abrazo, mujer querida. Un abrazo, mujer guerrera. Recibe la lección que esta etapa guarda para ti y dale una lección a esa enfermedad que pretende terminar contigo. Lo mejor para ti, para Alex y tu hijo.

Lorena Sanmillán


2 Responses to “Amaya, ¿ya te aliviaste?”

  1. Ernesto PC Says:

    Te leo y en tus letras me leo. Y en ellas también leo a Amaya. Todos los días pienso en ella, aunque no se lo diga tanto porque extrañamente siento que se estresa un poquitín al ver a tantos movilizándose en torno a ella. Pero es evidente que por cosas como las que hermosamente has descrito tantos estemos pensando hoy en ella y en su recuperación. Un abrazo.

  2. Azalia Says:

    Hola Amaya..

    Desde que me entere no lo podia creer me la pase en vela esa noche pensando como? porque? tan joven y con una Gran vida por delante su familia, ahora he estado enterado de todo el amor que te tienen amifos familia amigos de amigos pero me di cuenta que es por que sabes ser amiga cuando estudiabamos en la Miguel Aleman eras la chica mas buena onda que habiamos conocido… y vas a salir de esta por tu gran animo y tus ganas de vivir……..Animo aqui estamos apoyando…

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