El bordado: Día 12

Trazar el piso en una construcción parece un asunto sencillo. No lo es. Decidir dónde van los cortes lleva su tiempo. En los planos se dibuja de una manera, pero a la hora de ponerlo en términos reales es cuando se presentan los pros y contras de colocarlo de tal o cual forma. Esta mañana decidimos el trazado del piso en la sala, que es el que va a gobernar las piezas que dan a la puerta principal. Para el final de la jornada, ya se había puesto la línea guía y unas tres carreras. Se ve lindo. Ya terminado se verá mejor. Cuestión de paciencia y perseverancia.

En el entretanto, un ojo aquí y otro allá, pude continuar con el bordado. Hoy sí me clavé en el asunto. La abstracción que me provoca es tal que me relajé. Para decirlo en términos coloquiales me piqué y le di una buena avanzada. Los colores poco a poco van poblando la tela y aunque todavía no tiene forma ya va la cosa avanzando.

Mientras seguía el patrón, recordé mi primer libro de colorear con números. Era de Scooby Doo y me lo regalaron en la iglesia. Cuando lo abrí, no supe cómo lo iba a hacer. Frente a mí tenía un montón de colores y una serie de láminas con distintos numeritos  en la parte inferior. No entendí en que consistía exactamente la diversión. Alguno de mis hermanos llegó a explicarme y así me fui color por color. Treinta y tantos años después estoy haciendo lo mismo, pero ahora sobre tela y con hilazas. Me gustan estos momentos de recuerdos. Supongo que esa es otra razón para escribir: perpetuar momentos.

En el radio de los muchachos, programaron el corrido de Carmela la michoacana. Espeluznante. A la difunta le metían la droga en los pechos. Cuando encontraron el cuerpo, no los tenía. La imagen es terrible. Alejo, que no pierde oportunidad de platicar, me cuenta que hay una novela que se trata de eso, Sin tetas no hay paraíso. Investigaré.

Sigo con dolor de espalda. A media tarde, trajeron tamales para comercenar. Ya me puedo saltar los de La Candelaria. En las noticias, la semana ha sido especialmente violenta, Kalimba salió libre y cantará una canción que hable de su experiencia en la cárcel, los Tigres volvieron a perder. Y para dormir, cantaré ésta de Camilo Sesto, en la versión cantada por él mismo. Y sí, estoy presa entre las redes de un poema.

Lorena Sanmillán

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