El bordado: Día 15

Así ocurrirá. Sólo habrá crónica de bordado cuando haya puntadas. De no hacerlo así, estas croniquitas llegarán al número 500. o más,  lo cual no es problema, pero resulta que no quiero que eso suceda. Es interesante esta práctica nocturna. Afloja la mano. Como ejercicio literario es válido. Cruza un poco la frontera del diario personal. Back to the basics: el bordado. A pesar de que hizo un frío terrible, 0°C, y de que la aguja estaba heladísima, avancé mucho por la tarde. Avancé es un decir, porque tuve que deshacer otra vez lo que ya había hecho mal el domingo. El punto de cruz es así, se pierde una puntada y no sale el error hasta más tarde.

Hoy, por primera vez,  estuve a punto de aventar el bordado a la basura. Hasta pensé en decir que se me había perdido y se suspendían las crónicas por causas de fuerza mayor, pero no. Continuaré. Se supone que esto es una actividad relajante pero hoy sí me desesperó. Me puso de malas, malísimas.  Una mala puntada y a deshacer un buen del trabajo. Los hilos quedaron hechos trizas. Lo bueno que son de algodón. Fue buena la opción de hacerlo así en vez de usar seda. No hay prisa. Se trata de disfrutarlo. No hay prisa. La luz de la cocina es muy buena. Los trabajadores avanzaron en el piso de la sala. Mañana hay que mover las cosas de lo que será la librería y que hoy es bodega, para que puedan poner el piso allá. Nos espera una buena faena.

Compré una cajita para acomodar las hilazas por color. Se ve lindo. También conseguí unas agujas que tienen el ojo más grande así que son más fáciles de ensartar. Deshice lo que estuvo mal y dejé la tela lista para volver a comenzar. Lo abandoné por media hora o algo así y más tarde decidí continuar y dejarlo como hubiera estado de no haber cometido algún error.

Después suspendí el trabajo pues fue necesario ponerme a forrar las tuberías del agua para evitar que los fríos que han pronosticado los próximos días rompan los tubos de cobre. No creo en las cuestiones de pronóstico del tiempo, pero por esta vez les haré caso. El viento de la noche comienza a hablar de ausencias. Parece que el sol ha decidido irse de vacaciones.

Para ser hoy día de la Candelaria, no llegó ni un tamal. Mañana pondrán el piso en la cocina y no se podrá cocinar.

Lorena Sanmillán

 

 

Ayer fue un día especialmente violento en Monterrey.

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