Los que hacen los parques

Sábado por la tarde, relajada y divertida viviendo mi rol de tía. Eugenia -mi sobrina- tomada de mi mano, paseando por el parque, platicando de mil cosas y de nada en realidad, disfrutando el momento.

Tengo sed, dijo de pronto.  La escuché y miré a mi alrededor sin decirle nada, buscando alguna máquina expendedora de refrescos, una tiendita, o algún vendedor de agua. No tuve la precaución de cargar con agua para tomar por si acaso se necesitara.

“Quiero tomar agua, busquemos un bebedero”. Agregó, impaciente.

¿Un bebedero? ¿Dónde hay uno, viste alguno ya? Le respondí con muchas preguntas, tratando de ganar tiempo. Me sorprendió que preguntara por un bebedero porque conozco muy bien ese parque y nunca he visto alguno.

“¡Claro que debe haber un bebedero! Los que hacen los parques saben que vienen niños y que les puede dar sed y ponen bebederos para que los niños tomen agua”. Tal fue su inocente contestación.

Su planteamiento y su respuesta me impactaron y me pusieron a pensar. Más allá de la ternura que me inspiraba su demanda, se me presentó también un dilema no resuelto. ¿Quién le había enseñado eso?, ¿Cómo lo había aprendido?, ¿Cómo lo sabía?, ¿Qué la llevaba a afirmarlo con tanta seguridad?, ¿Los que hacen los parques realmente piensan en que a los niños les puede dar sed?, ¿Quiénes hacen los parques, y qué se debe tomar en cuenta al diseñar un parque?

Observé lo que me rodeaba, tratando de hacer un inventario mental de sus elementos. Muy bien cuidado, limpio y equipado con juegos para los niños y hasta un área cercada para los bebés, arborización variada, rampas de acceso para los discapacitados, bancas cómodas y la mayoría sombreadas. La fuente del centro crea un ambiente muy agradable a su alrededor. Un parque bonito en su conjunto, pero sin bebederos: pequeño detalle que afecta a todo lo anterior.

Los que hacen los parques (y los que hacen las oficinas, las casas, los hospitales, los hoteles, las escuelas,etc.), necesitan estar atentos a todos los requerimientos de los usuarios, a los detalles mínimos que marcan la diferencia entre lo funcional y lo no funcional. Los espacios arquitectónicos deben ser respuesta, estética y funcional, a las necesidades de los usuarios. Los arquitectos necesitan conocer a su cliente.

El diseño arquitectónico debe apegarse a las necesidades del usuario, sus costumbres, el orden en que realiza sus actividades, las preferencias de color, textura, orientación y relación de cada uno de los sitios donde se desenvolverá, para que pueda ser un diseño de lo más funcional y por lo tanto, de alto valor utilitario. El usuario es el elemento más importante de la arquitectura, no deben olvidar esto los que hacen los parques, los arquitectos.

…y en el parque sin bebederos, Eugenia siguió con sed…

NHINOJOSAR/Diciembre 1999

Lorena Sanmillán

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