El bordado: Día 34

Hoy ha sido un domingo completo de pintar. Desde en la mañana hasta el momento de escribir estas líneas. Pinto los arrimaderos, las esquinas y los detalles para mañana dedicarme a detallar cada uno de los espacios. Es ocupación, es terapia. Es trabajo.

Sólo pude hacer unas cuantas puntadas del patrón azul por la mañana. Fue bueno avanzar en un manchón cobalto dentro de la tela color marfil. Se va viendo bonito. Ha de quedar soberbio.

A media tarde hice una pausa para ir a casa de mi madre. Ahí pude leer el periódico de verdad. Hace mucho que no lo hacía, acostumbrada ahora a leerlo en la computadora o en el Ipod. La sensación es distinta. Es verdad que también el periódico lo es. Antes me demoraba un buen leyendo cada una de las secciones; ahora, son tan escuetas que termino en un santiamén. Joaquín Hurtado nos encargó leer los diarios y las noticias son escalofriantes. Hablan de una realidad que me rodea, nos rodea, y está más cerca de nosotros de lo que pensamos, de lo que nos gustaría pensar. No es un país lejano el que retratan. La violencia, el caos, la corrupción, los asesinatos, los secuestrados son paisanos, gente cercana a nosotros. El círculo se reduce. Duele. Duele perder así la tranquilidad.

Este domingo dio inicio la temporada de nieve de postre para mis sobrinos. Pelones y con piojos, no les gustó porque no era de chocolate. Si vieran a la gente en Cuba hacer fila por horas para encontrar con que sólo hay nieve de plátano. La abundancia, a veces, ciega la vista.

Regresé a casa a pintar. A las diez de la noche, como me dio flojera bajar de la escalera para apagar el radio, no tuve más opción que escuchar La hora nacional. Años, pero años, muchos años sin escucharla. Recordé que cuando era niña se me hacía un asunto de lo más interesante. Que, dijeran lo que dijeran,  si lo decían ahí, debía ser verdad. Me impresionaba, además, cambiarle al radio y que todas todas las estaciones estuvieran pasando lo mismo. Este día hablaron de Zacatecas, lugar de nacimiento de mi madre. Me gustó todo lo que aprendí. Supe que La Marcha de Zacatecas en un tiempo fue considerada como Himno Nacional. Quiero volver a ir. Quiero volver a la casa donde nació Manuela. Ahí donde tuvo su primera sonrisa, arrancársela al aire y traérmela para cuando haga falta en mis días azul de Prusia.

Después hablaron del turismo de aventura, promoviendo Monterrey como  un buen destino turístico. ¿Lo que dicen, digan lo que digan, sigue siendo verdad? Yo estaba asombradísima. Es cierto que no hay que perder la fe, pero tampoco podemos ser optimistas a ciegas. Para empeorar las cosas, el próximo domingo estará Dulce María -sí, la de RBD- en el apartado de música. En el programa de hoy tuvieron a JLB.  Yo a ti te comparo, con una antena parabólica, la parabólica, la parabólica…


Mañana comienza una semana más. Pintar. Limpiar. Pintar. Limpiar. Pintar.

Lorena Sanmillán

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