El bordado Enero 4 2013

Apenas escribir la fecha y escuece saber que ha pasado tanto tiempo desde la última escritura, desde la última puntada. Sin embargo sé que cada escrito tiene su tiempo y me da mucho gusto saber que Los Bocetos mañana sábado retomaremos nuestro Taller de Escritura.
Los pendientes de escribir me persiguen. No ha sido un año fácil. ¿Cuál, de mis 39, lo ha sido? Tal vez sólo los primeros, cuando todo estaba dicho. Que hayan sido fáciles no quiere decir muchas otras cosas que pueden pensarse por implicación.
El caso es que este 2012 no fue fácil escapar tiempo para pasar en limpio las notas del Moleskine y aunque ahora cuento con un Moleskine digital tampoco le he escrito gran cosa. Tampoco he tenido mucho tiempo para bordar, sobre todo en el último trimestre del año. También he necesitado tiempo para mí, para el silencio, roto a veces con la fuerza del sentir que se convierte en Tweegram. Éste es otro proyecto interesante que ha de ver la luz.
Aquí estoy, con 4 grados centígrados volviendo a bordar y a escribir. Contra lo acumulado sólo me resta avanzar, contra lo nuevo lo que puedo hacer es que no se acumule.
El bordado es uno de mis proyectos para este año, tal como lo ha sido en los años anteriores. He de verle el final, porque lo quiero hacer por mí y porque lleva dedicatoria.
Tengo las manos frías cuando comienzo a bordar. Recién regreso de la calle y lavé los trastes de la comida. Suficiente frío para que las manos sigan afuera de sus guantes.
Hace rato me pasó uno de esos momentos mágicos que me enternecen. Les llevé chocolate al Alejo y Lalo (su ayudante). Chocolate Abuelita hecho con toda la mano, suficiente leche y espuma del molinillo. Pan de dulce para acompañar. Cuando Alejo lo probó no pudo ni quiso disimular su asombro. Del fondo de su garganta -quizá de su alma- surgió un profundo “Nunca había probado un chocolate así”. Sobreviven con salario mínimo y se la pasan bien, comiendo lo que pueden. Ha sido un gusto llevarles chocolate. Valió la pena el detalle.
Cuatro puntadas. Resulta fácil volver a agarrar el hilo al asunto. Muchas cosas han pasado desde la última sesión de bordado. Ya habrá forma de ir poniendo todo al corriente. Esto de los pendientes sólo se arregla trabajando.
Hoy es un buen día para volver y comenzar y, por ello, avanzar. Seguir hasta terminar.
He leído el primer libro del año. “Justicia” de Laveaga. Me da más pena reconocerlo que el de Sombras de Grey. Este último es el best seller del que todo mundo habla y Justicia fue recomendación de una sola persona. Libro obviable, aunque buen compañero en la fila de cuatro horas para pagar la Tenencia y el Refrendo de mi coche. No lo recomiendo para nada.
Por la mañana compuse la bicicleta fija. Me urge bajar de peso. Subí tres kilos desde noviembre y necesito bajar esos y bajar, por lo menos, otros cinco más. La cosa es que con el frío da mucha hambre.
Twitter tuvo 8 Poncianos. No supimos de quién son hijos. Hoy por la tarde se llevaron a la primera perrita y mañana vendrán por otros tres. Poco a poco se irán yendo. ¿Twitter sentirá algo? ¿Los echará de menos? Tal vez sea la naturaleza tan sabía que ya sabe que al poderse valer por sí mismos ya se pueden ir a buscar su vida, mientras muchos humanos siguen viviendo a expensas de sus padres aunque sean mayores.
Veo los estatus de Facebook y pienso en la obsolescencia del tiempo real. Lo que pasa muchas veces no se queda. Machado nos podría orientar desde su tumba. Bordemos pues, que hay muchas historias por contar, que el mejor cuadro se puede lograr a diario.
Silencio. En casa hay silencio. Disfruto mucho, muchísimo el silencio y la soledad. Sólo se escucha la lluvia y me encanta ese sonido.
Me lleva media hora hacer cuatro puntadas más. Definitivamente este bordado se entregará enmarcado. Hay que volver a tomar el ritmo, no se podrá avanzar de otra manera.
De pronto me ha venido a la mente Germán Dehesa. ¿Alguno de sus lectores lo echó de menos en Navidad? Era grinch, según recuerdo.
8 puntadas más. Hora y media y muy poco avance. Pero es avance.
Las contaré, a ver cuántas me faltan para llegar a la mitad. Tal vez las pueda completar para Febrero, cuando se cumplen justos dos años que comencé El Bordado. ¿Significará eso que me tomará cuatro?
571 puntadas. Basta de elucubraciones. Este proyecto tomará el tiempo necesario. Se hace por amor y es por amor que habré de terminarlo.

Lorena Sanmillán

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