Archive for May, 2018

El jilguero. Donna Tartt. XI

May 31, 2018

Los técnicos de Axel me despertaron. Vinieron súper temprano a arreglar lo que sucedió con el cable ayer. Luego ya vino el día y sus actividades. Pausa de media mañana para leer. En la noche tengo consultas. Se termina Mayo y comienza el mes de mi cumpleaños. Theo pasa por Utah, Denver, Kansas. El perro nunca ladra. Pacto ficcional, repito para mí. Illinois. Indiana. Cleveland. Buffalo. Más de sesenta horas viajando en autobús, consigna el relato mientras yo hacía cuentas mentales de la duración del trayecto al tiempo que consultaba un mapa para ver el recorrido. Llega a Nueva York. Camina por la ciudad y lo acompaño. ¿Qué se sentirá huir y volver a comenzar? Todo se le hacía fácil cuando lo planeó, ahora no sabe qué hacer. Entre toda la gente que podría haberse topado en la Quinta Avenida, encuentra al señor Barbour. Es obvio que irá hacia la casa de Hobie. Tartt dice que casi no sale de su casa, me pregunto cómo inventa estas historias. La imagino deambulando por Central Park observando a la gente, con su imaginación dictándole pasados. O quizá sólo lo hace desde su soledad en un estudio, observando a la gente por la ventana. En la casa de Hobie, Pippa abre la puerta. Tanta vuelta para encontrarse con ella, de nuevo. Ok. Seguiré leyendo. Comienza la Tercera Parte, con epígrafe de Rochefoucauld:

Estamos tan acostumbrados a disfrazarnos para los demás

que al final nos disfrazamos para nosotros mismos.

¿Qué hará con su síndrome de abstinencia? Si se drogaba y tomaba a diario con Boris, ¿qué hará ahora? Está enfermo, tiene fiebre. Hobie le da asilo por el tiempo que necesite. Pippa escucha a Arvo Pärt y lo pongo para tenerlo de música de fondo. Pippa se marcha de regreso a su internado. Theo visita al abogado de su madre. No menciona nada de la abstinencia. Saco la nueva carga de ropa de la lavadora. Esta lectura ha estado accidentada. Theo sigue sin saber qué hacer con el cuadro. Estudia para entrar en una escuela, después de haber dejado los estudios por un tiempo. Nueva palabra: filariosis. Es una enfermedad parasitaria causada por un gusano llamado Dirofilaria immitis que se instala en el corazón y vasos pulmonares de los perros causando problemas que pueden ser de marcada gravedad. La vida transcurre sin sobresaltos para Theo en la casa de Hobie. De cuando en cuando recibe mensajes de Pippa. De pronto ha dejado de comunicarse con Boris. Página 591

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El jilguero. Donna Tartt. X

May 31, 2018

No perdí el archivo de “Mis subrayados”, perdí un día de este diario de lectura. Irrecuperable. Prescindible. Pienso en la atención a los detalles, de Donna Tartt y ahora me concentro en ello en esta lectura. Theo piensa en mover el cuadro. Escucho ruidos afuera, las perras ladran. Veré qué sucede. Un tráiler se ha llevado un cable. Al menos no fue un cable de la luz. Los vecinos, que apenas nos saludamos, hacemos equipo y solucionamos el problema. Hablamos acerca del calor. Vuelvo a mi estudio. ¿Por qué quiere mover el cuadro de lugar? Atmósferas, Tartt tiene la magia de crear atmósferas creíbles y sensoriales. Una gota de sudor cae de mi frente y ensucio el libro. El padre quiere dejar las apuestas y montar un restaurante. Theo habla con el abogado de su madre. Por supuesto, me entero de los detalles de la vida de este hombre. Otra puerta abierta. Alguien ha intentado tomar el dinero que la madre le heredó a Theo. Los gritos de llanto pueden ser muy desgarradores, mas nunca se me había ocurrido compararlos con alguien a quien lo están quemando con un soplete. Así es llorar, para Donna. Coincido. Así son los desgarres emocionales. Boris se irá de la ciudad. Quiere huir. Reaparece Silver. Ese mismo día Theo recibe otra noticia que volverá a trastocar su vida. Los planes de huir son entretenidos. Otra palabra nueva: almiar. Montón que se hace colocando paja, heno o mies alrededor de un palo vertical al descubierto para su conservación. Theo decide huir. La despedida de Boris me conmueve. Los imagino perfecto en aquella calle abandonada en las afueras de Las Vegas.  Un “te quiero” se queda en sus labios, a veces no es necesario decirlo. A veces es absolutamente necesario que ahoga. Por fin me emociona un poco la idea de la huída. Espero que toda la información cobre más sentido del que ahora tiene. Página 532

El jilguero. Donna Tartt. IX

May 30, 2018

Perdí una parte de mi archivo “Mis subrayados”, logré recuperar algo. Eso me demuestra que no siempre se pueden estar haciendo dos cosas a la vez. No siempre es buena idea. Anduve en la calle la mayor parte de la mañana, resolviendo algunos pendientes y no avancé la lectura. No es un libro cómodo para cargar y además es un libro ajeno que no debo maltratar. Así que apenas leeré este día. Desde mi celular pude resolver algunas cosas. La maravilla de la tecnología. Estoy contenta de haber recuperado por lo menos la mitad del archivo. Estoy tranquila con la idea de hacer una cosa a la vez. Ayer murió María Dolores Pradera, me pregunto si saldrá ella de música de fondo en alguna novela o algún texto. Theo vuelve a las pesadillas. Son muy claros los elementos de sus sueños, pero faltarían sus significados. Sería un buen ejercicio de psicología de personajes. Hobie vuelve a escribirle una carta. Boris entabla amistad con el padre de Theo y se convierte en un mediador para mejorar su comunicación. Comienza el apartado 6.  Se afianza la amistad entre Theo y Boris, hasta que aparece Kotku, una chica que es amiga de Boris y de la que está enamorado. Me adentro en el mundo de los apostadores, la dinámica de los casinos. Cuando era niña, vivía fascinada por las ruletas y el dominó. Theo es Cáncer, como yo. El padre cree en los horóscopos. ¿Influyen en nosotros los planetas? A su madre le gustaba Shostakovich, lo pondré de música de fondo para seguir leyendo. Theo vuelve a pensar en el cuadro y pide prestados en la biblioteca libros de arte para recordar a su madre. Cobran importancia los conocimientos de anticuario que aprendió con Hobie. Fabrituios también murió en una explosión. Interesante la filosofía de los apostadores. Creo que a fin de cuentas, todos apostamos. Algunos dinero, algunos la fe en algo. ¿Si yo fuera el jilguero del cuadro, cuál sería mi cadena? Theo mejora un poco la relación con su padre. Tengo ganas de leer el libro en inglés. Se acerca nuevamente el día de Acción de Gracias. Ha pasado un año en unas cuantas hojas. Alguien toca el timbre de la casa de los Decker. Naaman Silver, un acreedor de su padre. Página 470.

Lorena Sanmillán

El jilguero. Donna Tartt. VII

May 28, 2018

Hoy vi algunas de las raras, muy raras entrevistas que concede Donna Tartt. Habló sobre su proceso creativo y resalta la importancia de los detalles. Procuraré leerla ahora bajo ese enfoque. Las voces de los personajes la acompañan en todo momento. Nueve años le tomó terminar esta novela. No sabe ni le gusta escribir rápido. Dice que las cosas toman su tiempo. Platt sigue metiéndose en problemas. Theo y su padre ahora se mudan a Las Vegas. Tartt habló de este salto de Nueva York a California y yo recordé mi viaje espectacular. Leo sobre la mudanza y pienso en todas esas cosas que nos dejan los muertos. ¿Qué hacer con ellas? ¿Quién se hará cargo de mis mascadas cuando yo fallezca? Tartt usa corbatas. Me encantó el detalle. ¿Qué hizo Theo con el cuadro? Comienzo la segunda parte, que tiene un epígrafe de Rimbaud:

Cuando somos muy fuertes, ¿quién retrocede?

Cuando estamos muy alegres, ¿quién cae en el ridículo?

Cuando seamos muy malos, ¿qué harán con nosotros?

Comienza hablando del cuadro. Bien. Trato de leerlo con la voz de un adolescente. Es complicado. Creo que ha cambiado el ritmo y no he encontrado paréntesis alguno. Rescata el cuadro y vuela hacia Las Vegas. Hay que hacer un pacto ficcional grande. El cuadro seguramente viajaba súper embalado y ahora va envuelto en periódicos en una maleta de lona. ¿Acaso no se maltrata? Ok. Sigo con la historia. ¡Pat Benatar! Vaya con los recuerdos. Regalaron las cosas de la madre. Dejaron todo para comenzar una nueva vida en Las Vegas. Es un cambio radical de ciudad, de contexto. Me gusta acariciar las hojas del libro conforme lo voy leyendo. Theo entra al colegio. Habla de sus compañeros y la esposa de su padre. Su clase favorita es la de lengua y literatura. Conoce a Boris. Página 351.

Lorena Sanmillán

El jilguero. Donna Tartt. VI

May 27, 2018

Mi celular tiene más pila que yo para terminar este día. Ha hecho demasiado calor en Monterrey. Quizá pasamos hoy de los cuarenta grados Celsius y apenas es Mayo. Antes de dormir, lectura. Sigo enfadada por los paréntesis de Donna Tartt, pero aquí estoy, leyéndola. Más pronto lo termine, más pronto podré leer otras cosas. También quiero que me sorprenda. La escritoterapia como herramienta para el duelo de Theo. Las ocupaciones también. Hay puertas que sólo se abren por dentro, cuando se tiene el valor para hacerlo. ¿Cómo es que Theo va al taller de Hobie? ¿Qué dijeron los Barbour? ¿Supieron? Otro paréntesis. ¿Los contaré? Ok, página 254, comienzo el conteo. 1. ¡Woolworth! ¡Cómo me gustaba esa tienda! Desde sus aparadores hasta las cosas que vendían. Fue la primera tienda que conocí donde vendían chocolates a granel. Hoy mismo suena tan extraño saber que estaba en la calle Colón, cerca de la Central de Autobuses. ¿Habría sucursales? Creo que estaba una en Morelos. 2.3. ¿Qué tanto le aportan a la historia los paréntesis? 4. 5. 6. 7. 8. Hay problemas con el hijo mayor en la casa de los Barbour. 9. Me intriga saber si el cuadro existe. Sí, existe. Es un dato real.

Cuadro de “El jilguero”

10. Pienso en la Capilla Sixtina y el desgaste que tiene continuamente. ¿Habrá algún plan para conservarla como es? ¿Qué sucederá si hay un terremoto? ¡Qué afortunados somos los que hemos podido verla! ¿Cómo se podrá preservar el trabajo de Miguel Angel? 11. 12. Quiero perderme en sus divagaciones y detalles. Anda, cuéntame. Tomaré lo que cuentas como ejemplos de descripciones y retratos. Cuenta el pasado de Hobie. Aparece el padre de Theo. 13. ¡El cuadro! ¿Qué pasará con él? 14. 15. 16. 17. Nueva mención a Madonna. Vuelvo a sonreír. Cuando fui a Nueva York pensaba si de pronto podría encontrarme con ella en una calle cualquiera o corriendo por el Central Park. 18. El padre cuenta otra historia. Todos tenemos nuestra versión de las cosas. 19. 20. Ir al cine y hamburguesas. ¿Hace cuánto que no hago eso? ¿Alguna vez lo he hecho? 21. 22. 23. Wellfleet, la mencionan en “Las horas” ¿Será un espacio para visitar? 24. 25. 26. 27. Los conserjes del edificio le dan dinero. 28. 29. 30. 31. 32. 33. 34. 35. 36. El padre culpa a todos los que lo rodean de su fracaso. Típico. 37. Tiempo transcurrido. Página 302. Me emociona más leer “El Quijote” en el reto Cervantes 2018.

Lorena Sanmillán

El jilguero. Donna Tartt. V

May 26, 2018

Cansada. Muy cansada. Un día pesado. Día pesado, pero muy interesante. Hoy pensé en la innecesaria explicación de las cosas, la prisa, los detalles. Diplomado en Literatura intenso. Muchas lecturas por hacer, mas ahora estoy con este libro. Mi propia disciplina. ¿Será necesaria? Los detalles de la narración. ¿Serán necesarios? Seguiré. Theo estaba en la tienda con el conocido del dueño del anillo. ¿No lo buscaron los Barbour? Nueva palabra: paracemios. Son protistas ciliados con forma ovalada, habituales en aguas dulces estancadas con abundante materia orgánica, como charcos y estanques. Son probablemente los seres unicelulares mejor conocidos y los protozoos ciliados más estudiados por la Ciencia. Lo intuí, pero quise comprobarlo. ¿Cómo sabe que está con el señor Blackwell? Tanto detalle y no ha dicho que está con él. Habla de su padre con Hobie. Tartt insiste con los paréntesis, para mí siguen siendo información innecesaria. Theo encuentra a la chica de la que se enamoró en el museo. ¿Cuánto tiempo ha pasado? Aparece otro personaje más. Cuánto detalle. ¿A dónde va la historia? Habla de caballos con Pippa. Pregunta por los colores. Recuerdo el primero que bordé, en una hilaza de color café matizado que compré en el mercadito de los miércoles y que después mi madre hizo funda de almohada. Yo estaba muy orgullosa del resultado. ¿Dónde estará ese caballo? Habla de la música de Palestrina y quiero escucharla. Buscaré en Youtube. La pongo para que me acompañe mientras leo.

https://www.youtube.com/watch?v=BRfF7W4El60

Un primer beso sucede. ¿Alguien habrá olvidado su primer beso? Yo lo recuerdo completo. Aunque ha importado más en mi vida un primer beso con otra mujer. Escucho la música e imagino el encuentro. Sí, tiene ese halo del primer beso. Yo también tuve el corazón en el cielo. La primera vez que la besé… ¿cómo describirlo? ¿podré hacerlo algún día? Los anuncios de Youtube son un incordio. Estoy en este momento y mientras escucho la música salta un anuncio anodino, apenas lo escucho, sin embargo me desconcentra. La primera vez que la besé. El más bello recuerdo en mi vida. Theo va a la trastienda de Hobie mientras yo sigo escuchando música y preguntándome por qué sigo leyendo a Donna Tartt. Quiero que me cuente algo. Quiero más palabras nuevas. Quiero leer algo. ¿A dónde iría a parar el libro que presté de la colección de Disney? ¿Podré volver a tenerla completa algún día? ¿Podré conseguirla? Pienso en ello mientras Theo observa muebles estilo Chippendale, pues así les llamaban a las ardillas que siempre estaban con el Pato Donald y era uno de los cuentos del libro que perdí. Página 249. Sigue la música. Quiero saber qué pasa, pero Tartt insiste en hacer arqueología.

Lorena Sanmillán

El jilguero. Donna Tartt. IV

May 25, 2018

Hoy pensé mucho en la narrativa de Donna Tartt y sus interminables detalles. ¿Por qué no describe con acciones lo que sí pone en palabras utilitarias? ¿Serán importantes tantos detalles? Me gustan las nuevas palabras aprendidas y espero el momento para poder usarlas. Siguen los paréntesis que son para mí información innecesaria. En la casa de los abuelos de Theo hay bordados en punto de cruz enmarcados. Por fin vuelve a hablar del departamento que compartía con su madre. Estaba intrigada con eso, en la narración y en la vida real. ¿Qué sería de su apartamento? Si apenas llegaban a fin de mes, supuse que el rentero habría desalojado el piso lo más pronto posible. Los psicólogos de la escuela le recomiendan a Theo respirar y pintar mandalas. Tartt cierra otra de las puertas que abrió. Ya comprendí por qué no encontró a nadie después de la explosión. Poesía de Whitmann en la clase de literatura. Macbeth. ¿Para qué querrían guardar las cosas que tenían en el departamento? ¿Por qué no venderlas? Comienzan las pesadillas, mismas con las que inició el libro. Nueva palabra: Arcádicos. Perteneciente o relativo a Arcadia. ¿Por qué le mintió a los investigadores? Sale de casa de los Barbour y se lanza a la aventura. Encuentra la dirección que andaba buscando. Tengo ganas de volver a caminar por Nueva York. Capítulo 4. Quiero que me cuente una historia, no todos los detalles de una historia que aún no sé dibujar en mi mente. Recuerdo cuando leí “Los miserables”, en 1997. Mi hermano estaba en París y yo quería acercarme a esa ciudad.  Adoré a Víctor Hugo y sus detalles. Tenía mucho tiempo para leer lo que quisiera. Lo cargaba a todos lados, aunque fuera un ladrillo. Era la edición de Porrúa “Sepan cuántos…”. La letra era muy pequeña, pero en ese tiempo mi vista era perfecta. Quizá es lo que me pasa con este libro, ahora ya no hay tiempo para leer historias tan largas. Quizá no me ha atrapado de manera tal que no me importe la extensión. Se acaba el tiempo y además tengo tarea del Diplomado. Página 188.

Lorena Sanmillán

El jiguero. Donna Tartt. III

May 24, 2018

Hoy me levanté pensando en el Met. Tomé el baño recordando la novela de Donna Tart. Tuve un día pesado, pero bello. Trámites burocráticos que hay que hacer. Después vi a mi madre comer mamey por primera vez. Vuelvo a casa a cenar, leer y dormir. Voy pues a continuar. Sigo enfadada con sus enlistados, pero dice uno de sus admiradores que todo tiene un sentido y conforme avance el libro irá cerrando lo que ha abierto. Eso sería fabuloso pues son múltiples detalles. Continuaré. Theo sigue esperando que aparezca su madre. Detengo la lectura recordando aquella noche que me dormí llorando repitiendo Ese no era el plan, abatida por lo que había sucedido, mientras Theo repasa el plan de catástrofes que había diseñado su madre. Tartt abre otra puerta hacia su infancia. Me detengo ante una palabra: rebeca. Busco el significado: Chaqueta femenina corta y ligera, de punto, abierta por delante, con botones, escote redondo y manga larga. Oh! Por un momento pensé que era una mascada. Bien. Cierra una de las puertas. Ok. Otra palabra: bayeta. Significado: Pieza de tela de lana afelpada u otro tejido grueso, generalmente cuadrada o rectangular, que se emplea para limpiar superficies o absorber líquidos. Ay, Tartt, aquí le decimos trapo. Otra palabra más: batiburillo. Me suena a desorden, pero buscaré el significado: Mezcla desordenada de cosas que no guardan relación entre sí. Sonrío ante las nuevas palabras aprendidas. ¿Por qué niega que está solo cuando suena el teléfono? Abril. Las cosas suceden en Abril. ¿Será importante la referencia temporal? El segundo capítulo cierra con algo interesante. Comienzo el tercer capítulo. Cierto: la comida y sus olores evocan momentos. ¿Serán necesarios los paréntesis? Me lo he imaginado sucio y herido después de la explosión. Tiene tantos detalles la narración, sin embargo creo que me he perdido el momento en que se bañó. ¿Dónde quedó la bolsa que cargaba? Muchas preguntas ante la catástrofe. Los hubieras son universales. “…estar ocupado es lo único que hará que te sientas mejor”, mmm, no al principio, pero puede funcionar. Creo que es necesario darle su tiempo a la tristeza. Las ocupaciones hacen que el engranaje tome de nuevo su rumbo y no se puede seguir como si nada hubiera pasado. Me está siendo muy difícil desprenderme de lo que amo. La novela está tocando esa fibra en mí. Empiezo a ver emociones y siento la identificación. La última nueva palabra de la noche: trenca. Abrigo de lana tupida, corto, con capucha, canesú y bolsillos en el frente con tapa, que se abrocha pasando unas piezas alargadas de madera o hueso por unas presillas. Ya se acabó el tiempo. Leer es, a veces, una evasión. Suficiente por hoy. Página 137. Hizo muy bien quien haya inventado los separadores.

Lorena Sanmillán

El jilguero. Donna Tartt. II

May 23, 2018

No es sencillo adentrarme en Donna Tartt. Tiene la vara muy alta. Vengo de leer a Fernanda Melchor y su “Temporada de huracanes”. Frente a su narrativa, este libro le queda chico. No tengo aún el interés que sí tenía con el libro de Melchor: esas ansias de regresar a casa para continuar con mi lectura. Lo hago por disciplina, otra gorupera que se me ha ocurrido. Es cierto que sigo encantada de la atmósfera del Met. Hoy llovió en Monterrey y no pude meterme en ningún museo a guarecerme de la lluvia. Ya lo dije, la idea me encantó. Continúo con la lectura. No es un libro para cargar y leerlo en la calle, es pesado y voluminoso, además es prestado y habré de cuidarlo mucho, por eso tendré que leerlo en casa, en mi estudio. Me evado de la lectura y pienso en alguien que siempre recordaré. Wow! De pronto el museo explota. El pacto ficcional se abre ante mí, con alguna brecha. No comprendo varias cosas. Releo y trato de captar la escena. Quizá estoy muy cansada. Releo y sigo. ¿Por qué no busca a su madre? Abre otra puerta de recuerdos. Otra puerta de la narración. Tartt ya tiene varias abiertas. En este momento no me interesa tanto la veracidad historia, pero sí su forma de narrar y su imaginación. ¿De dónde sacó todo lo que está contando? Siento el pánico  y la explosión. Disfruto la atmósfera. Cita el “Blanco sobre blanco” dentro de un espacio caótico. No comprendo por qué el chamaco no busca a su madre. Es enternecedora la última frase del primer capítulo. Aunque estoy confusa en algunos detalles, no amerita volver a leerlo. Espero no equivocarme en esta apreciación. El tiempo de la espera, cómo pesa a veces, cómo es fuente de ilusión en otras ocasiones. Theo vuelve a su casa. Cuenta lo referente a su padre. Hago mis suposiciones en cuanto a algunos simbolismos sobre su enamoramiento en el museo. Pienso en los múltiples elementos y no atino a saber cuáles serán de todos ellos los importantes para el suceso narrativo. Se acaba el tiempo cuando estoy metida en la búsqueda de su madre. Sigo hasta terminar el párrafo. Los párrafos, aunque largos, no tienen nada qué ver con la maestría narrativa de Melchor que hace capítulos de un solo párrafo sin perder la idea. Página 99.

Lorena Sanmillán

El jilguero. Donna Tartt. I

May 22, 2018

Mayo 21, 2018. Comienzo a leer “El jilguero” de Donna Tartt. Más por evasión y por simpatía con quien me lo prestó, que por verdadero interés. No tengo ganas de hacer nada de mis pendientes y este libro me está haciendo guiños desde mi librero. 1143 páginas. Lo que sí quiero hacer patente, es la disciplina de la lectura literaria. A ver cuánto alcanzo a leer en una hora. Aún no lo abro y ya me dio sueño. Lo edita Lumen. Buena editorial. Es un libro bonito y muy pesado. Tiene buen tamaño de letra, por lo que será fácil la lectura. Lo dedica a su madre. Ya investigaré después cómo se llevaban y si eso es relevante. La primera parte tiene un epígrafe de Camus: “Lo absurdo no libera: ata”. Sólo hago un gesto, prefiero no comentarlo. Capítulo I. Niño con calavera. El protagonista, Theo, sueña a su madre. Siento el frío y la Navidad en Amsterdam. Tartt narra cómo llevan los árboles de Navidad en las bicicletas del mismo modo que nosotros lo hacemos en nuestros coches. Estoy entretenida leyendo, aunque me sobran algunos datos. Narración atmosférica. Sin darme cuenta, ahora estoy en Nueva York. “Deambulando” aparece como una palabra exótica en los oídos del protagonista. Esto me lleva a pensar en el lenguaje y las palabras que caen en desuso. Su madre ama el arte. Ya sé qué les va a suceder una desgracia, pero me gusta cómo me lo está contando. Qué envidia que en las horas libres la madre se va al MoMA o al Met. Página 37, menciona a Madonna y yo sonrío. Tartt abre múltiples temas delante de mí. Describe La lección de anatomía, cuadro que fue referente en mis clases de Apreciación de las Artes y recuerdo a mis alumnos y estoy feliz por las fotos de su próxima graduación. No sé si me gustan o no las múltiples enumeraciones que va haciendo. No me gusta leer los paréntesis, ¿me los puedo saltar? Disfruto el recorrido por el Met. ¿Será casualidad que Madonna haya estado ahí apenas hace una semana? Aparece otro personaje, una chica que le llama la atención a Theo. ¿Existirá el cuadro del que habla? ¿Cuál sería el primer cuadro del que yo me enamoré? Genial la idea de meterse a un museo mientras pasa la lluvia. Nunca se me había ocurrido. Quiero ir a Marco el próximo miércoles. El chamaco se enamora en el museo y decide quedarse en la tienda de regalos para observar de cerca a la chica que le ha llamado la atención mientras su madre vuelve a la exposición para observar de nueva cuenta uno de sus cuadros favoritos. Detengo la lectura. Se ha terminado el tiempo. Página 51.

Lorena Sanmillán