El jilguero. Donna Tartt. XXII

Creo que hoy terminaré el libro de Donna Tartt. Suspiro. Tal vez necesite distancia para evaluarlo. Tal vez este libro no era para mí. Boris habla muy animado del argumento del libro “El idiota” pretendiendo explicarle a Theo su comportamiento. Es el libro que ha marcado su vida. ¿Será que siempre nos pasa lo que merecemos? ¿De lo malo puede salir algo bueno? Sí, holísticamente hablando, cuando tenemos la paciencia para trabajarlo. El bien y el mal siempre han entretenido a la humanidad. El amor como un motor que nos conduce a donde queremos ir. Boris se pone denso. El tiempo nos ayuda siempre a poner las cosas en su lugar. Comedia es igual a tragedia más tiempo. Lamento no recordar de quién es la cita para consignarla como es debido. Viajan a Amberes y Theo regresa a Estados Unidos. Lucius ha visitado a Hobie y lo ha puesto al tanto de las cosas que hizo Theo. Los anticuarios y el apego. El cuidar a los muebles como lo más preciado. Las cosas hermosas nos ponen en contacto con una belleza mayor. Pienso en cómo me encanta Mondrian y lo que sentí al ver sus cuadros en el MoMA. La necesidad que tenemos los seres humanos de crear y observar el arte. Cómo un cuadro nos toca de tal forma que podemos pasar horas observándolo y siempre encontrándole algo distinto. Clavos ardientes que nos enganchan a la vida. Theo abandona Nueva York y se va de viaje por el mundo. Tengo ganas de escuchar “La belleza” de Aute. Tartt va cerrando las puertas que abrió, y aunque siento que sobra mucha información, me satisfacen las reflexiones finales. Mucho por reflexionar ahora que casi lo termino. Las ilusiones que me han dado vida siempre han merecido la pena. Disfruto la humanización del personaje y sus cuestionamientos finales. Se desnuda como escritor y confiesa que comenzó a escribirlo desde los 13 años. Son nuestros secretos los que nos definen y no la cara que mostramos al mundo, escribe Theo y yo coincido. Habla de El jilguero, como cuadro y lo describe desde el punto de vista académico y desde el humano. Lo que hacemos nos retrata. Vamos dejando rastro nuestro en cada pequeña cosa que hacemos. Del cuadro pasa a hablar de la vida y la muerte, de la tristeza y la alegría. ¿Escogemos lo que queremos? Ayer pensaba en eso, cuando tomé agua de jamaica. Seguro hay gente a la que no le gusta. ¿Cómo se forman los paladares? ¿Por qué nos gustan unas cosas y otras no? Habla de la importancia de los detalles y comprendo tanto detalle en la narración. A pesar de todo lo que me he quejado y las cosas que no he comprendido, me deja un gran sabor de boca la última página. Tengo muchas ganas de releer el último capítulo. Página final, 1143. En los agradecimientos menciona más de cincuenta personas. Asumo que todas ellas le dieron los datos precisos para detallar lo que narra. Gracias, Donna Tartt.

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