Mis subrayados: Loba. Orfa Alarcón.

Captura de pantalla 2019-03-28 a la(s) 12.38.58

El amor ha de ser de desierto, o no será, porque amor que no es de frío y de calor no es amor.

Y fue tanta mi dicha que quise llorar y que nos muriéramos ahí mismo para no tener que regresar a casa.

Era una felicidad que se inflaba de tal manera que me oprimía el corazón, no lo dejaba latir. Una asfixiante  felicidad que me obligaba a tomar aire a tragos pequeños.

Mi dicha era del tamaño de su tedio.

Las mujeres pueden maldecir porque están malditas.

La belleza de un hombre se puede medir por cuántas mujeres lo ven, y cuántas lo desean.

Yo te venero.

El tiempo se contaba a pasos: los pasos eran los de las chicas. Se alejaban para volver a acercarse.

Estoy tranquila porque sé que hasta la última letra de tu nombre olvidaré.

Como quien pertenece a una secta, nunca se me había ocurrido que tenía la posibilidad de irme.

Desnuda eres perfecta.

No podía confiar en la protección de un Dios imaginario, pero sí en la protección de mi padre.

No iba a desarmarme el frío, ni el amor.

De cualquier forma, yo seguiría a mi padre a donde fuera, a mi propia muerte lo seguiría entre brincos de alegría.

Y yo nunca le he tenido miedo a morirme.

Uno debe cuidarse solo, Diosito ya tiene mucho quehacer.

Al fin estaba completa porque tenía un descanso y un espejo. Un hogar.

Amor es una palabra estruendosa pero sorda.

Pedí muy poco para ser feliz, pero él me regaló un tigre blanco creyendo que eso era amor.

…porque el único matrimonio en el que creo es en el que uno tiene con el origen y con la lengua.

Mi cachorra había sido un anzuelo que mordí con suavidad.

No le bastaba con que yo aprendiera cosas viendo cine o leyendo.

La belleza es esa quieta armonía que nos hace latir a la par de la sintonía del mundo.

Me asomé a su boca, a sus dientes, y su risa era una puerta que yo jamás podría atravesar.

El nunca necesitaría de nadie, o al menos, no de mí.

Lo dejé voltearse hacia la ventana y concentrarse en un árbol mientras decía que al contemplar tantas hojas al fin sabía lo que era el infinito.

La primera vez que nos besamos fue en sueños.

Pensé que estar con Rosso siempre me provocaba una sensación de irrealidad.

Traté de explicarle cuán onírico se volvía el ambiente cuando estaba junto a él.

Que tuviera la facultad de enfurecer a Adán me hizo sentir en el corazón que había llegado a un destino.

Es que vivir sin tener un amo es tan difícil.

Sin un padre no existe una identidad, ¿quién podría ser yo si no lo tuviera?

Y envidié por un momento la vida mediocre de los creyentes.

Uno necesita de Dios porque necesita que alguien le cobije el corazón.

Español, dije, pero los amigos no son como los empleados, no obedecen.

Yo miraba cuánta comida quedaba en su plato, para ver cuánto tiempo me faltaba para desmaquillarme y volver a meterme en la cama.

Me da igual estar donde sea, en ningún lugar me hallo. No soy feliz en ningún lado.

No le gusta hablar conmigo, pero le gusta contar las cosas para que yo las oiga.

El dedo no se mete en el gatillo antes de tiempo porque se te puede ir un tiro.

No, Lucy, cuando uno quiere algo no se queja, ¿quieres aprender o no?

Tenía cinco años cuando supe que mi madre se llamaba Astrid. Evoco su nombre y me llega un olor a pólvora.

Y todos estos años si nombre de pólvora había estado escondido en mi mente.

…¿cómo puede madurar alguien a quien se le oculta el nombre de su madre?

Como parecía ángel, bien podría ser producto de un parpadeo.

Mi cielo está incompleto sin ti.

El no es nada mío para que tenga derecho de mencionarme.

Si tu cariño se acabó estoy tranquilo corazón, al fin que nunca comenzó.

…pero puede negarse todo, excepto lo que se es.

Tal vez con su lengua quiso destrabar mi boca, por eso me besó como se besa a lo que se ama y no se tiene.

La belleza, una vez más, no era para describirse sino para contemplarse.

No había vida a la que me hubiera invitado, y sin embargo él no salía de la mía.

Y pendejeas a todos porque viven en una realidad distinta a la tuya y tienen la necesidad de al menos resolver el mundo, pero tú que tienes un peso más pequeño eres la única pendeja, porque tu mundito eres tú y te asusta: ni siquiera quieres saber de dónde vienes porque no quieres saber quién eres.

Me gusta estar contigo porque puedo mirarte por horas.

Podría pasarte cualquier cosa, podría arrollarte el tren, y quedaría intacta tu belleza.

Nunca obtendremos el amor, pero siempre estará ahí la belleza.

El silencio es vivir en la ciudad que amo…

Yo no lo elegía. El silencio había llegado para encarnarse en mí.

Tal vez porque renuncié a validarme, esa semana fue tan nítida.

En mis días de silencio habitaban mis historias que no tenían que ser ya de nadie más.

…sólo un animal tendría la lealtad de dormir conmigo cada noche.

A veces tengo tan pocas palabras que resulto un ser muy básico.

A veces no tengo ninguna palabra y me siento hueca, liviana, vacía, y entonces entiendo por qué no peso en la existencia de nadie.

…cuantas veces estuvo conmigo fue así: conmigo.

…cuando estaba conmigo me hacía sentir como si fuera única.

Si escribo su nombre es entrar al paraíso, a la tierra prometida que fluye leche y miel.

Comimos manzanas porque nunca volveríamos a ese paraíso, aunque él no lo entendió y yo no lo sabía en ese momento.

Y es que era un bonito sueño ser la única mujer en el mundo entero.

Duermo sabiendo que los paraísos se desintegran de un día para otro.

Y es que el precio de cada paraíso son muchos, miles de infiernos.

Siempre tengo quien me cuide. Duermo con una serpiente enroscada a mis pies. Por eso los tengo tan fríos.

Soy mi única historia y mi familia.

Es del querer el callar.

Por eso se hace la tonta y de pronto me suelta una verdad como quien suelta una bala.

Dormí sola sin sentirme sola y no necesité una piel, animal o humana, en la cual reposar mi brazo.

Perder alguno de mis sentidos sería perder la mitad de mi vida.

No me quitaría la verdad el dolor de las pérdidas.

…tal vez tenía esperanzas de que en algún momento actuara con su propio cerebro y se hiciera más mi amiga que de sus hermanas.

Quería hacer tanto ruido que pudiera callar mi mente, arrancarme el cabello, enterrarme las uñas en la cara, a ver si así distraía a mi cerebro de la sensación de sangre en la piel y del olor a tabaco.

Mi vocación de muñeca había comenzado desde chiquilla.

Sentía que mi cuerpo era muerte, por eso merecía ser mutilado.

Amor es una palabra muda.

Las muñecas también se cansan de posar sobre los pasteles perfectos.

No había manera de que volviéramos a la Tierra Prometida.

…subía hasta mi boca para obligarme a pedir perdón.

No pude evitar mirarme al espejo: las ojeras eran dos círculos y dentro de ellos estaban mis ojos.

No se puede dormir toda la vida.

La muerte sería una buena forma de dormir sin tener que alternar con la vida.

Una muerte de ojos abiertos y corazón aún palpitando.

Ya no podía caerme por más que rodara en el mundo.

Dicen que mucho amor se convierte en mucho odio.

…¿cómo es que mis hijos mayores desde niños ya eran amantes?

Tomaste lo más vivo que tenía.

Como si para la vida bastara la noche.

Me llenaste la boca de palabras pero no me diste voz.

Puedo llevarme cualquier secreto a ese lugar donde van los mentirosos.

Ya no habrá un cielo sin Rosso.

Yo sólo había sido líneas de luces en su vida.

Amor es una palabra helada.

Mi amor nunca había sido una manifestación de fuerza.

Esposada con las manos hacia atrás, ni iba a darle al piloto el gusto de verme llorar.

Todo era tan real y tan injusto.

… las cadenitas de poco valor que frágilmente seguían atándome al amor de mi padre.

Tal vez vio mi blusa blanca transparente tan poca cosa a la hora de cubrirme del frío, a mí tan poca cosa a la hora de estar sola.

El amor de Rosso en infierno se había convertido.

La carretera era un mar, una corriente de arena que me conducía a un puerto al que nunca arribaba.

No mediste el daño que me hacías. Mira lo que han hecho tus mentiras.

Pero los caminos son distintos cuando se piensan a cuando se viajan.

Sin identidad no tenía dinero, no tenía familia ni amigos. Sin identidad sólo era yo.

Había arruinado mi vida y sólo obtenía que ella me colgara el teléfono.

Tal vez con los billetes que me quedaban podría tomar un taxi, pero no hay manera de volver a casa cuando ya no hay una casa.

El ambiente era una bolsa infecta que nos contenía a todos.

Yo era tan libre en esa ciudad tan libre, que tenía miedo.

Tantas personas que no había espacio para Dios.

Me sentía tan necesitada de luz, de algo de belleza.

Dejé pasar varios vagones hasta entender que nunca llegaría uno con suficiente espacio.

Hemos creído en todo: en Dios, en la Virgen… hasta en el Diablo.

Y si me la secuestran, que la pistola la traiga siempre, para que pueda matarse antes de que la hagan sufrir.

Se la ofreció a Dios, pero yo creo que Dios no la quiso.

¿Cómo se habían convertido en chiqueros esas mansiones viejas?

Era un lugar tan deprimente que si alguien llegaba a matarme, por mí estaría bien.

Estoy tranquila porque sé que hasta la última letra de tu nombre olvidaré.

No podía más que asociar la fealdad con la tristeza y la desgracia.

Una ciudad que yo no conocía me mostraba sus sucios genitales.

La soledad es morir y que nadie se entere.

Podría morirme y nadie se daría cuenta en semanas.

Hay noches que no se sabe si llegará la mañana.

Mi piel tiene una memoria perfecta, guarda todo lo que yo quiero olvidar.

Mi piel bien podría ser un diario.

Cuando muera, quien encuentre mi cuerpo desnudo nunca sabrá lo que ahí dice.

Si la muerte no llegaba a mí tendría que salir a buscarla a la calle.

La muerte andaba en las calles en la figura de una jeringa tirada junto al semáforo.

Si alguna vez rezara a una mujer me convertiría en parte de esta ciudad.

Yo pidiendo ser normal, ser feliz, no necesitar dormir todo el día. Tener una familia.

Nunca he sentido apego a mi vida.

La gente vive en las condiciones que ella misma provoca, merece las condiciones en las que vive. Yo era parte de esa gente.

El era solo y no necesitaba nada, era pleno en sí mismo, era su propio Dios y su belleza era su testimonio.

Cuando yo más lo necesitaba se fue.

Ni siquiera puedo hablarle porque es como si yo ya no fuera nadie.

¿Ser pobre era ser imperceptible, tan común como todos, una copia de los otros, pertenecer a una comuna de elementos genéricos?

Y yo me había caído del Cielo. Era una como cualquier otra.

¿Quién era para sentirse con derecho a preguntar sobre mi vida?

Cuando me duermo con él el tiempo se detiene y sueño todo como con filtros de Instagram.

Desconfío de toda la gente que dice estar escribiendo.

Será que para mí el amor y la escritura son lo mismo.

…y el corazón me iba a reventar en cascadas de agua mineral agitada.

No lloré porque ni siquiera a eso tenía derecho.

Decidí seguir amando a Rosso porque a veces al mal también se le ama.

Tal vez mi verdadera identidad era sentarme a esperar a que cualquiera llegara por mí a rescatarme.

Si yo no tenía mamá, ¿por qué iba a rezarle a una madre ajena?

Si tu cariño se acabó, estoy tranquila corazón, al fin que nunca comenzó.

Sentiría que lo necesitaba para no pegarme un tiro.

Sin embargo, si tuviera que confesar una religión, sería bautista o pentecostés.

Me gusta creer en el poder de la fe, más que en el poder del rito.

Si tuviera qué creer, si pudiera creer, lo haría.

Si pudiera creer, creería en la vida eterna, para así poder matarme y despertar a un mundo ya pasado por fuego.

Estaba tan triste que era inmensamente feliz en medio de tanta mierda.

Sólo caminé sin rumbo.

El miedo me paralizaba y el miedo me hacía avanzar.

Ella no avanzaba y por más que yo corriera siempre sus dedos estaban a dos centímetros de mi espalda.

El olor a pólvora me hacía evocar su nombre.

Que si me dolía la piel descansaba mi alma.

Es que cuando el amor es muy grande, y se vacía, hay que llenar con algo ese hoyo que queda en el corazón.

Hacía días que no me maquillaba, pero simplemente con lavarme la cara recuperaría la clase.

Lo que nos unía era el aborrecimiento.

Bien fácil distingues al lobo de los coyotes: el lobo es el que mata, el coyote nomás se come las sobras.

Porque el amor es querer saber lo que el otro sabe.

Hay justicias que no se pueden quedar en las manos de Dios.

Pero quise ver cómo avanzaba mi historia, la película de mi falta de voluntad.

No tenía ni el gusto ni la sensibilidad ni la capacidad de abstraerse del mundo para seguir siendo un ser bello y con clase.

Lo que es de Dios vuelve a Dios, dijo el Niño.

Porque los gringos son los chilangos del mundo, no tienen nada de gusto.

No conoces el infierno. Apenas lo vas a conocer.

Más difícil que ser anfitriona o invitada, es ser la novedad circense.

…la seguridad es lo que cuesta.

Así que eso era mi verdadera familia: una comunidad de enfermos.

¿Cómo podría mi alma redimirse después de haber vivido tantas horas en el horror?

¿Cómo podría mi alma existir?

La belleza es esa cálida certeza de que el mundo, a pesar de su dolor, debe seguir existiendo.

La belleza de la existencia y la conciencia de que jamás obtendríamos el amor, pero sí el deslumbramiento.

La belleza es esa eterna sintonía que nos hace olvidar el asco que produce el mundo.

La belleza es esa cálida melodía que acrecienta el miedo.

La belleza tiene la perversión del engaño: porque existe, se posterga la muerte, se olvida el horror, se desea preservar la vida para seguir posando la mirada sobre el objeto luminoso aunque de él brote un olor a sangre

La belleza es un objeto de fe.

Era tanta su belleza que me infundió miedo.

Cuando se ama también hay mucho odio.

No puedo saber de qué te sirve si no sé qué quieres.

De cualquier forma, todas saben que valen más como carne que como personas.

No puedes mirarme creyéndote superior a mí.

Te dejaste engatusar, bebé, entre un pito y mundo, siempre vas a preferir el pito.

Necesitaba volver a ser la chica a la que le sobraba todo.

Era curioso que habláramos de una familia en común.

Para someter a un hombre basta con humillar a las mujeres de su casa: esposas, hijas, nietas.

Yo era un juguete muy frágil y muy caro. Una granada de cristal

El asunto del silencio es así: a veces es la única protesta a la que se puede recurrir.

A veces la protesta se convierte en una forma de vida.

…el silencio se convierte en una condición, no en una decisión.

…es muy fácil condenar un amor de que no se es partícipe.

Mi cuerpo es su casa.

Mi cuerpo es su abrigo.

Eramos dos extrañas actuando con la amabilidad de lo inesperado.

Hacía mucho que no reía ni sentía la dignidad, o el cinismo, de ser la hija de quien era.

Pero no hay pureza ni inocencia si en el corazón late un amor insano, el amor de aquellos hermanos que viven solos en el monte y no saben de qué otra forma cobijar sus cuerpos.

Yo creo que cuando un amor así es correspondido es una bendición de Dios.

…pero yo creo que el amor siempre tiene que ver con Dios.

Si antes no me había ofrecido en sacrificio a él, era porque no sabía de su existencia.

Su latido era intenso, vibrante, era el latido más intenso que rugía desde mi cuerpo.

Mi hijo ha sido lo más vivo que ha habitado mi cuerpo.

¿Cómo pelear si no podía ni dejar de temblar?

Era mi deber cuidar a mi haz de luz.

Andaría hasta desangrarme.

Un tigre blanco aparecía de pronto así como aparece el hambre.

Me lamenté por todas las veces que había desaprovechado oportunidades para morirme.

Me besa para dejarme en la boca el sabor del amor.

El amor ha de ser de desierto, por eso a nosotros nos esperaba el destierro.

Nadie viene al Lobo si no es por mí.

Orfa Alarcón. Loba. Alfaguara. Febrero 2019. México. 330pp.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s


%d bloggers like this: