Archive for July, 2019

Mis subrayados: El show de Gary. Nell Leyshon

July 31, 2019

Captura de pantalla 2019-07-31 a la(s) 16.17.15

La verdad es que yo siempre lo esquivo todo.

La gente cambia. Cambia continuamente. Todos cambiamos.

No es de extrañar que el amor sea tan difícil de conservar cuando nuestro corazón vive en un cambio constante.

…ahora tenemos que volver al principio para entender. Porque no nacemos en mitad de la nada en este mundo.

Si cierro los ojos es como si no existieran el pasado y el presente.

Puedo ser el de entonces. Puedo ser el de ahora.

Preguntas demasiado, Gary. Si sigues así, algún día te van a dar respuestas que no quieres oír.

Siempre es verano cuando eres pequeño. Habría que llamarlo veranez en lugar de niñez.

Siempre he tenido algo que los demás no tienen.

Soy capaz de oír cómo se abre un ojo, el susurro de las pestañas y el pliegue de la piel de los párpados.

Cuanto más lo deje pasar, más se meterá en problemas por no encontrarme. Pero si lo dejo pasar demasiado, seré yo quien me lleve la chinga.

No conoce esta historia en la que está atrapada: no sabe cómo termina; ni siquiera si tiene final.

…yo puedo leer los pensamientos de todo el mundo escritos en su frente antes de que ellos mismos sepan siquiera lo que están pensando.

Parece que si no me muevo sin parar me vaya a reventar la piel.

Que tiene la cabeza llena de viejos sueños, de retazos de historias y recuerdos. Llena de sombras de lo que creía que iba a conseguir en la vida.

Si pudiera treparía a lo alto de los árboles, volvería a colocar el sol en el cielo. Lo que fuese para que esta tarde no terminara.

A veces eres más listo de lo que te conviene. Lo sé. Y ojalá no lo fuera. Ojalá fuera un idiota.

Para esta parte yo no necesito saber qué edad tenía porque es mi vida y es como es, pero tú sí necesitas saberlo.

La luna es tu enemiga.

Cruzamos el umbral, cierra de nuevo la puerta y la noche, ya oscura, pasa a serlo todavía más.

Sólo oigo mi corazón y su corazón y nuestra respiración.

Yo me hago más alto bajo su mano. Soy su hijo y él es mi padre. Y ésta es la primera vez que recuerdo que me toca sin pegarme.

… desconcertarme a mí mismo no es mi estado normal.

…(él sabe cosas, pero no como yo sé cosas)…

Qué suerte, tener alas.

Sé que me ve porque sus ojos se cruzan con los míos. Sé que me ve y ella sabe que sé que me ve.

Tenemos los ojos clavados en la tele, nuestra amiga de vidrio.

Todo le resbala y nunca mira atrás.

Pero yo no sé hacer eso. Yo no soy así.

No es más que la verdad, ¿o no? Pero nadie quiere oírla cuando la digo. Y me caen a mí las culpas, aunque no tenga nada que ver conmigo. Yo sólo soy el que la dice.

En sus tiempos la gente vivía en cuevas y cocinaba en fogatas.

Hay veces en que está bien mandar a la gente a la chingada. Pero otras veces no es tan inteligente.

No quieres oírlo, ¿verdad? No quieres oírlo, no vaya a ser que no puedas hacer lo que te dé la gana.

Y mientras la camioneta avanza, siento que algo empieza a cambiar dentro de mí.

Puedo sentir cómo se cierra a mi alrededor, en torno a mis pulmones y mi hígado y mi estómago. En torno a mi corazón.

La vida sigue porque eso es lo que hace la vida.

… lo mejor es que este verano mamá no va detrás de mí y vuelvo a casa más tarde que nunca.

Y el caso es que, me acueste a la hora que me acueste, me levanto cuando sale el sol. Sigo teniendo la bombilla en la cabeza. Sigo siendo yo.

Ahí hay todo un mundo que mirar.

Las vacaciones se acercan; días largos sin nadie que me diga lo que tengo que hacer.

Parece que haya pasado una eternidad desde que tenía tus años.

La mira como si no hubiera comido en meses.

Para, está escuchando, y puede que sea lo bastante mayor para fumarse un cigarro, pero aún no lo es para conocer los bailes horizontales que se marcan los hombres y las mujeres.

Lo que daría yo por ir a un restaurante. Pero no me lleva nunca nadie.

Pero estoy intentando ser franco contigo y no quiero fingir que siento cosas que no siento.

El mundo está lleno de gente que obedece las normas no escritas de la vida.

La gente se pasa la vida juntando cosas y luego guardándolas bajo llave para que otra gente no pueda ponerles un dedo encima.

Soy yo el que sabe lo frágil que es todo.

Porque si nos levantásemos todos un día y decidiéramos no obedecer las normas no escritas todo se caería a pedazos.

Partes de tu cuerpo que no sabías ni que existían están activadas.

Siempre hay un motivo para ofrecer algo.

Yo no tengo por qué hacer siempre lo que tú digas.

Esta conversación volverá y te perseguirá. Se convertirá en uno de esos momentos en los que tu vida podría haber cambiado.

Duele, pero no pasa nada, ¿sabes? No pasa nada.

Es la primera vez que nos vemos, y por la forma en la que arranca sé que no es la persona más lista del mundo.

Es más fácil de lo que te imaginas localizar las casas en las que no hay nadie. Ningún coche estacionado. Ninguna luz. Cortinas descorridas. Los botes de basura fuera.

Y además, yo lo sé: lo sé por las moléculas reposadas y en calma que hay a su alrededor.

Voy afuera y me siento en el corredor hasta que la oscuridad empieza a iluminarse.

Porque el problema con los patrones es que te acostumbras a ellos y ya sabes qué esperar.

Tu cuerpo se aprende el ritmo y puede poner a punto sus defensas.

He aprendido más cosas sobre la puta raza humana de las que hubiese querido saber nunca.

¿Sabes cuál es la mejor solución? -le digo-. Tú me ignoras a mí y yo te ignoro a ti.

No merece la pena malgastar palabras o sangre.

Hay bastante luna como para proyectar mi sombra sobre el suelo, y observo mi propio andar.

Hay demasiada luz, mi enemiga está en el cielo. Los planetas están en la órbita equivocada.

Y, además, ¿sabes qué?, no quiero nada. Sólo quiero esto, la acera bajo mis pies.

No dejo de imaginármelo, una y otra vez, y me gusta la idea, esa escenita que no llegaré a ver pero que me la sé entera.

Este lado del planeta está totalmente dormido.

Conoce todos mis juegos. Conoce cualquier juego al que yo pueda jugar.

Las manecillas del reloj giran y es imparable, hagas lo que hagas nunca conseguirás ser más joven.

Sólo hay un camino en la vida: cuesta abajo por la pendiente resbaladiza hasta caer en el infierno.

Antes de que pienses que estoy siendo demasiado oscuro, recuerda que de camino a ese infierno te topas con algunas cosas buenas, y más te vale aprovecharlas porque sólo vas a tener una oportunidad.

Tú no me tienes que decir quién eres. Te conoce todo el mundo.

Como si hubiese crecido especialmente para encajar conmigo, como si mi mano fuera el molde en el que la hubiesen vertido.

La balanza está demasiado inclinada hacia el lado de que esto pase.

La luz de la calle entra por las cortinas bordadas y dibuja figuras en las paredes.

Cuántas maneras distintas hay de ser una persona.

El pasillo es largo y mi corazón está a tope.

… y el tiempo pasará, porque el tiempo pasa.

… y me cuenta la historia de cada ley que ha quebrantado, cada nariz que ha partido, cada corazón que ha roto.

Sólo quiero ser libre y eso es lo único que no puedo ser.

Está todo ahí afuera y tú no has visto nada.

Ha encontrado la grieta en la armadura, la parte blanda bajo el caparazón.

No puedes dejar de ser padre.

Es lo único que he hecho en la vida: lanzar cosas.

Algunas cosas, Gary, no son para gente como nosotros. No son las vidas que tenemos escritas.

Tus cartas están todas echadas el día que naces.

Y creo que todo va a salir como yo quiero.

Llevo dinero en el bolsillo y camino como si pudiera continuar caminando para siempre. Como si nunca nada fuera a pararme.

En algún lugar dentro de ella, queda un resto de sentimiento humano, de orgullo.

Los toma como si fuese la primera vez que ve dinero.

Nada lo hará renunciar a conseguir exactamente lo que quiere.

Y no lo olvido. Es uno de los momentos que sabes que no vas a olvidar nunca.

Soy una prostituta del arte.

Quedas bien aquí. Tus ojos hacen juego con las paredes.

Llevo puesta la ropa de Tony, Y no sé de quién será la cabeza que tengo encima de los hombros, pero la mía no es.

La cuestión, Gary, es que te puedes partir la madre el resto de tu vida para que otro gane dinero, o puedes usar la cabeza y ganar una lana decente como yo.

Tienes que saber que la madera es algo hermoso, Gary.

La mitad del arte de vivir consiste en saber cuándo hay que callar para no quedar como un imbécil.

Las antigüedades son el camino.

…cuánto trabajo puso en la parte trasera de un cajón, aunque no iba a estar nunca a la vista.

Sólo valen lo que valen porque jugamos todos al mismo juego y nos ponemos de acuerdo en que sí, este trocito de papel vale más que el papel en sí en el que está impreso.

Tengo una lanza en la mano, una película de sudor sobre la piel.

Pero su problema es que ella es inglesa, y si es inglesa, tiene que ser educada.

Asegúrate de aprender todas las lecciones. No desperdicies lo que tienes.

Ya he dicho que todos nacemos en una familia, que es como una jaula de metal que nos da forma a medida que crecemos.

Mira a los hermanos: a veces son iguales. Y otras tan distintos que son como enemigos dentro de una  familia.

Y cuando tienes un hijo tuyo, empiezas a pensar en lo que haces.

A la familia tienes que pedirle permiso más que a nadie.

Tan pronto la bebida roza su mundo interior, cada célula de su cuerpo comienza a ablandarse.

Están escritas, esas palabras, en sangre de cordón umbilical.

Me olvidé de las mujeres cuando dejé de poder verme la verga.

No queda fuera de los límites de lo posible.

El mundo se mueve tan de prisa que tiene la sensación de que va a resbalarse de él.

Hay un boom de la ciudad en expansión, y nosotros tenemos las llaves.

Hasta ayer -dice el Enano-, pensaba que iba a tener que buscarme un trabajo.

Los ves yendo al trabajo por la mañana. Con la cabeza gacha. Sólo les falta llevar una bola atada al tobillo.

Toda esta mierda no tiene sentido. Vivir así, que haga falta dinero para todo lo que queremos.

Al final de una semana de trabajo te dan unas cuantas de éstas, y luego se las das a otro a cambio de cosas que tendrías que estar cazando.

Y por ahí te llevará andar con él. Ustedes se dan cuerda el uno al otro. La gente se pierde, Gary.

El caso es que somos misterios.

Yo sé lo que hago. Estoy bien. Siempre estaré bien.

Eso decimos todos. Eso pensamos. Pero todo esto, todo esto que hay fuera, es mucho más grande que cualquiera de nosotros.

Dentro apesta a sudor, a suelas de goma, a miedo y a rabia.

Flexiono el brazo, veo cómo lo que he hecho me ha convertido en lo que soy.

Mi historia va a tomar un camino distinto al de partida, me va a llevar a un final distinto.

Tienes que aprender algunas cosas, hijo, y espero que las aprendas antes de morir.

El mundo es así, te va a echar a la cara cosas que no te gustan. Lo que cuenta es cómo lo afrontes.

No hay el más mínimo espacio para perder los estribos, no hay espacio para la falta de disciplina.

Tienes unos ojos muy bonitos. Como el lapislázuli con el que perfilaron los de Tutankamón.

Es una alegría liberarse de este mundo de mierda, claro, pero luego no te acuerdas de las cosas divertidas.

Un hombre necesita un sitio donde descansar los pies.

Dime una cosa que necesite y que no tenga.

… y si no saco lo bastante por ellos me va a pesar en la conciencia…

Ya sé que soy un gordo asqueroso, eso lo tienes delante.

Mientras que tú, lo que tú eres no es visible al ojo humano.

Mira, puede que yo esté gordo, pero nunca te robaría nada.

Creo que será mejor que te preguntes a ti mismo cómo es que te morías tanto por vender que ignoraste a esa voz dentro de ti que te gritaba que no lo hicieras.

Porque tienes una voz que te dice lo que está bien y lo que está mal, y te veo en la cara que desearías no haberlo hecho.

… te arrancaré la piel a tiras con una aguja de ganchillo…

No estoy trabajando de nueve a cinco. No estoy a las órdenes de nadie.

Somos animales apestosos, enroscados.

Un coche cruza por delante de la ventana.

Todo humano que hable con otro humano quiere algo.

En eso consiste la vida, todos corriendo de aquí para allá intentando conseguir lo que queremos.

Veo a la gente antes de que me vean a mí, huelo los plátanos cuando hay monos cerca.

Pero no voy a pegarle un puñetazo a nadie si no tengo que hacerlo.

La mayoría de las veces la violencia no consiste en la acción. Consiste en la actitud. Consiste en la amenaza de usarla.

Lo único que hay que hacer es ponerse firme, tener la actitud apropiada y se echan atrás.

Es como si fuera una puerta y yo entrase por ella, como si estuviera hecha a mi medida. Es como llegar a casa.

Si estuviéramos los dos en persona, y no hablando a través de esta página, te llevaría de paseo.

El sol no sale sólo por nosotros.

Los planetas no giran sólo en torno a nosotros.

Nos daríamos cuenta de que ya pasaban cosas antes de que existiéramos y de que van a seguir pasando cuando dejemos de existir.

Me hizo pensar en un pájaro arrancándose las plumas del pecho y forrando el nido.

Es como si llevara toda la vida muerto y ahora estuviese vivo.

Somos como una pareja de verdad, tomando algo por ahí.

Erase una vez un tiempo en el que los humanos no necesitaban dinero para nada.

Y así nació el dinero. Y eso, ese dinero, hizo que todo el mundo se alejara de lo que importaba y de lo que es la vida, que es: nacimiento, comida, sexo, nacimiento, más comida, muerte. En ese orden.

Y desde que se inventó el dinero, nos pasamos la vida corriendo de aquí para allá para conseguir tanto como podamos, tanto si nos hace falta como si no.

No pareces ni tú, con ese aspecto.

Yo ya he trabajado bastante -dice-. Quita demasiado tiempo. Me estorba para lo que quiero hacer.

Para ti la verdad siempre es muy aburrida.

Es sólo que creo que la gente joven merece una oportunidad -dice ella.

Nunca me cuesta demasiado decidir quién me gusta. Salta a la puñetera vista, ¿no? La gente tiene que ir arreglada, oler bien.

Hay que asegurarse siempre de las intenciones de la gente para saber a qué atenerse.

Si lo único que importa es ganar dinero, sólo podemos ir por un camino. Porque una vez que abres la caja y dejas suelta a la avaricia, no hay manera de hacerla regresar.

Puede que no tengan dinero, pero se tienen el uno al otro. Tienen juventud. Tienen belleza.

Lo único que tienes que recordar, hijo mío, es que hay que contarles una historia. Todo consiste en contar historias. Hazlo bien, incluye bastantes detalles, y te creerán.

Mira, yo leo a las personas igual que otros leen libros.

Según lo que uno dice y cómo lo dice yo sé lo que le pasa por dentro realmente.

Es el gran misterio humano: nunca sabemos qué es lo que pasa de verdad por dentro a otra persona.

Todo está en lo que proyectes.

Si te inventas una historia que puedan creer, son tuyos.

Recuérdalo siempre, a la gente le gusta que la reafirmen.

Camina como si todo fuera tuyo. No seas accesible. Sé altivo.

Puedo hacer lo que quiera. No hay nada que no pueda hacer.

Que las marcas se crean para que tengamos algo por lo que ahorrar.

Soy el único que se da cuenta de que es un timo, los palurdos no lo ven.

Inundan las tiendas, pagan por llevar logos y se convierten en anuncios con patas.

Nadie me hace preguntas porque cuento una historia.

No me tocará, porque yo sé quién soy.

Una gota de sudor me resbala cerca de la columna, una bola de mercurio deslizándose por la piel.

Te has pasado toda la noche llorando.

Una intención vale lo mismo que un grano de sal en una barrica de arenques.

No confundas atención con cuidado. No es lo mismo.

Eres un idiota metido en un pellejo de viejo. No sirves para nada. El sexo es historia.

Todo en nuestra vida gira en torno al contenido de una caja de madera.

Cuando miro atrás, hay un vacío en su lugar y es un puto alivio.

No mires atrás, pase lo que pase, no mires atrás.

Estoy sudado, y el corazón me aporrea una canción en el pecho.

Es la labor de un hombre arrinconado. La labor de un emprendedor.

De hecho, cuanto más tranquilo y despacio, mejores son los resultados.

Van alardeando de lo que tienen y tendrían que imaginarse consecuencias.

Vivo de la miseria de otra gente.

El halcón no gira la cabeza para ver a un gorrión que pasa volando. El halcón sabe que está ahí.

He tomado una decisión dentro de mí y el exterior sólo está reflejando el interior.

No hay una única manera de ser -dice-. Que hayamos sido así no significa que tengamos que serlo siempre.

Mi corazón late en morse y ella lo entiende.

Mis ojos cuentan historias y ella las escucha. ‘

El tiempo pasa porque tiene que pasar; si pudiera se pararía.

Bajo la piel se mueven cosas.

No saben que estar ahí mirándolo me ha vuelto del revés.

Siento como si tuviera el corazón en el fondo del estómago.

Como si tuviera el estómago en la garganta.

No te he obligado nunca a nada.

Es el juego de las culpas, y en los juegos sólo hay un ganador.

Y luego ya puedo ir y comprarme algo que detenga estos pensamientos.

Si te viene a la cabeza un pensamiento que no te gusta, no dejes que hable. No escuches.

Sé lo que es porque yo lo sé todo.

…porque si hay luna me pueden ver y pueden saber lo que pienso.

Mi piel es cristal y ven a través, hasta mi corazón y la corriente de mis venas.

Ninguna de nuestras historias ha terminado aún.

Hay una cosa en la vida que te puedo garantizar: nunca sabes qué va a pasar mañana.

No sabes lo que es un final hasta que llegas.

El sol se ha ido y nadie ha pensado en poner a punto la luna.

Estoy atrapado dentro de mí mismo.

Estoy de rodillas y no sé cómo volver a ponerme de pie.

Al hombro, una bolsa con una muda de ropa. Es todo lo que tengo en el mundo.

Abro la boca para pedir un café, pero sale la palabra whisky. Doble.

Y antes de que me dé cuenta, un monedero ha saltado de un bolso a mi mano.

No tengo ni idea de dónde estoy o de qué soy. Ni siquiera de si soy.

Me estiran la piel y la doblan en pliegues.

Y a pesar de que soy lo que soy, se lo que está pensando: se pregunta por mi madre, porque todo hombre es un niño y tiene una madre.

La primera vez que salgo por la puerta, la luz duele.

He estado alterado todo este tiempo, y ahora el mundo parece recién hecho.

Sigo caminando hasta que el agua me levanta de mis propios pies y me deja suspendido.

Cuando meto la cabeza debajo del agua parece que me esté lavando el cerebro, como si entrara hielo en los pliegues.

Antes podía ahogar los recuerdos en alcohol, nublarlos con humo. Ahora no. Ahora tengo que afrontar lo que sea que soy y lo que sea que he hecho.

Tengo que afrontar lo que dejé atrás.

Tengo que afrontar lo que perdí.

Vivo en la Casa de los Confundidos.

Tengo que aprender a combatir el viejo patrón; tengo  que combatir todo lo que soy para poder ser yo tal como lo habría sido en otra vida.

Todavía tengo la piel como si hubiera dormido debajo de una lona diez años.

La cárcel era mi vida anterior. Esto de ahora es libertad.

La paciencia compensa. La paciencia es una virtud.

Esa apariencia respetable que tanto se ha esforzado en construir es como un pesado papel pintado despegándose de la pared.

Está bien que tengas un sitio para ti.

No es que tenga mucha idea de lo que es ser padre.

Tú espera y todo se aclarará.

Esperan que te vuelvas del revés y que todos tus secretos caigan rodando como si fueras un bolsillo.

Me siento como si estuviera despierto pero soñando. Como si el tiempo hubiese colapsado y estuviera al mismo tiempo en aquel entonces y aquí y ahora.

Es tragarse el intentar no discutir sobre el tema, es tragarse el instinto de no dejarme marchar.

Depende todo de mí, lo que haga, cómo actúe.

Han podado los plátanos y las ramas y troncos desnudos parecen puños cerrados listos para golpear.

Yo estoy en su cabeza, yo soy él.

No sé qué esperaba que hubiera pasado, pero no era esto.

Me está cayendo todo encima.

El recuerdo se ha apoderado de mí, las imágenes trepan a mi cerebro.

Sé lo que son. Tú sabes lo que son.

Tengo los dientes tan apretados que casi no pasa el aire entre ellos.

Sé que si doy un sorbo a esto, no voy a ver el fondo del vaso.

Me dijiste que tendría que aprender que la luna era mi enemiga.

Nunca robes con luna llena.

Ojalá la vida fuera tan sencilla. Nacemos de tal manera y ya está. Toda nuestra vida está escrita.

Suelto el aire que ni siquiera sabía que estaba conteniendo; viene de un lugar tan profundo que es como si lo hubiese llevado dentro desde el útero.

Me dirijo hacia una vida totalmente nueva y no tengo otra opción que acudir a ella.

Nadie sabe todo sobre otra persona.

Me río por dentro, pienso, es increíble, no hay nadie que diga eso como lo dice un niño.

¿Qué mierda te ha pasado? Te has convertido en un ser humano.

Los dos llegamos demasiado tarde.

Tienes mucho por lo que pedir perdón.

Hay que pensar antes de hacer las cosas, así no tienes que ir por ahí pidiendo perdón.

… y me doy cuenta de que nunca la había visto así, con el peso correcto, con la piel limpia. Con el aspecto para el que fue hecha.

Todo el mundo quiere algo siempre.

No te he olvidado nunca.

Yo estaba a medio hacer cuando nos conocimos.

No creo que estemos nunca terminados, que estemos hechos del todo. Nos quedamos sin tiempo, nada más.

Y cuando venga, tenemos que tener algo que enseñarle.

Tenemos que demostrarle que no somos las mismas personas que entonces. -Me escucha-. Tenemos que demostrarle que sabemos lo que hicimos, pero que le hemos puesto remedio.

Tienes que darte cuenta de que si no nos hubiésemos conocido, él no existiría.

Y como soy una persona que lo sabe todo, sé lo que piensas. Y sé lo que quieres.

Tienes que contar una historia que la gente vaya a creer, la historia que quiere escuchar.

Y aunque llevo todos estos años despertándome a su lado, nunca dejo de valorarlo.

Si tiene algo que ver contigo, no puede ser feo de ninguna manera.

Estoy tan asustado que no quiero que el día ocurra.

Pero el animal que llevo dentro sabe que ahora mismo está aquí conmigo, y no quiero saber nada más.

Habría días en que la mierda salte por los aires y resbale por las paredes. Habrá días en que querré abrazarlo tan fuerte que podría dejarlo sin aire en los pulmones, matarlo de amor.

Pero pase lo que pase, por ahora, en este momento, está aquí con nosotros.

Lo miro, hablando con ella. Y la miro a ella mirándolo a él.

Y entonces se vuelve hacía mí y ve que los estoy mirando, y sabe lo que pienso, porque lo sabe, y yo sé que lo sabe, y sonríe.

Como si estuviera menos solo de lo que he estado nunca.

Y entonces siento que se me hincha el corazón. Se me llenan los ojos de lágrimas.

Soy un blando.

Leyshon, Nell; El show de Gary; Sexto Piso Ediciones; Primera edición; 2016. 292pp.

Lorena Sanmillán

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Crónicas de lo habitual. Claudia Guillén

July 17, 2019

Captura de pantalla 2019-09-15 a la(s) 17.49.45

“…creo que las certezas siempre tienen sus matices…”

Claudia Guillén

Crónicas de lo habitual: el viewmaster de los matices

Agradezco la invitación a esta presentación en el marco de la Escuela de Verano de la UANL 2019 en el Colegio Civil, Centro Cultural Universitario, por parte del Dr. Celso José Garza; asimismo a la Editorial Universitaria, y al Lic. Antonio Ramos Revillas, así como la presencia de Carolina Farías y, por supuesto, a Claudia Guillén. 

67263317_10157264855857591_1384894393365823488_o

¿Qué es lo habitual? Lo que ocurre o se repite por hábito. Derivado del haber, de lo que hay. Disposición física de ser. Según la cuarta acepción de la RAE, es la forma externa que presenta un grupo de cristales. Me quedo con esta acepción porque este libro -dedicado a sus padres y compuesto por más de cuarenta textos híbridos breves- nos muestra los diferentes brillos y reflejos de un cristal. 

Claudia Guillén ama la vida y es de las pocas personas que conservan la bonita y elegante costumbre de desearle buenos días al prójimo. En este libro, que es una invitación a la nostalgia, utiliza la crónica ensayística para compartirnos parte de su visión del mundo. 

La recordamos en su libro de cuentos  “Los otros” (Cal y Arena, 2009), reconocemos su trayectoria como periodista y académica. Para quien ha acudido a sus clases ha sido un lujo compartir el espacio de aprendizaje en sus talleres. 

En esta ocasión, Claudia Guillén nos ofrece un viewmaster cubierto de nostalgia informada y crónica didáctica. Abrimos el libro y no sólo nos permite reflejarnos como seres humanos en el retrato que nos entrega, sino que además nos invita a abstraernos de la realidad en un viaje al pasado en el que va con nosotros como guía del museo, pero nos deja recorrerlo en diferentes tiempos. La narradora nos sitúa en el viaje desde la primera persona del plural.

Claudia comienza hablando del oficio de escritor y esa imagen romántica de escribir a la luz de las velas con una copa de vino tinto acompañando el proceso de escritura y termina hablando de los cambios tecnológicos y cómo nos adaptamos o no a ellos. Cita a Virginia Woolf con su Habitación propia y esta necesidad de escribir como una herramienta para la trascendencia.

¿Son crónicas, relatos, reseñas, retratos o ensayos? Todo al mismo tiempo. Dice Guillén: “Lo que se guarda en la memoria es un ejercicio de ficción”; aunque hayamos compartido los mismos eventos,  nadie tendrá el mismo recuerdo de ellos. Aún los hermanos recordamos de manera distinta a nuestros padres. Aplaudo y agradezco la generosidad y valentía de Claudia al compartirse de esta manera a través de estos textos.

Ella entrevista diversas personalidades y nos cuenta las cosas desde un punto de vista entrañable, íntimo. Confidencias que se convierten en testimonio. La labor literaria nos puede hacer cuestionarlas: ¿Es Claudia Guillén, la autora de Crónicas de lo habitual, o es Poniatowska -en el Sena, y la maravilla de tener el cabello suelto- la que nos habla? La respuesta es: las dos. 

Nos hablará de nuestra Catrina y su origen, de los mayas y sus códices, así como de la poética de los pueblos originarios. No le pasa desapercibida la fiesta de todos los santos, donde nos transporta por medio de sensaciones para revivirla a través de sus letras y también comparte reflexiones dogmáticas: “…la muerte se presenta como una mejor forma de encontrar un buen camino. Un camino que estará cargado por recompensas fruto de nuestras acciones mientras nos encontramos en el mundo de los vivos.”

“La fiesta de los muertos, pues, proviene desde esa naturaleza humana que nos remite que no todo deja de existir en tanto sea recordado”

Los retratos, las diapositivas, se suceden unas a otras de acuerdo a nuestra elección. Tengo en las manos un libro que se convierte en un viewmaster rodando, y me encuentro en unas páginas leyendo sobre Fray Servando Teresa de Mier y la virgen de Guadalupe, mientras que en otras me entero de los oficios que ya han pasado a ser de otro tiempo. El afilador, por ejemplo. Viajo con la autora y recuerdo El museo del Estanquillo y la colección de tiendas de Carlos Monsivais; veo a los escribientes que hacían las cartas para quienes no supieran leer o escribir y de aquí vuelvo a girar para ver otra clase de texto, esta vez tridimensional: los albañiles que ponen los cimientos de la ciudad. Ese es un oficio que no va a desaparecer. Yo, siendo arquitecta, tengo que confesar que no sabía que Santa Elena tuviera qué ver con las construcciones. Sabía de la Santa Cruz, pero no de Santa Elena. Gracias, Claudia. 

67329442_10157264854892591_7215905572539858944_o

Nos brinda un espacio literario para reflexionar acerca del tiempo y los espacios arquitectónicos. Recorremos junto a ella la Torre Latinoamericana, la Castañeda, el Zócalo, el Paseo de la Reforma y segundos después estaremos bailando con el poeta de la salsa y preguntándonos ¿Cuáles circunstancias rodearían el nacimiento de Rubén Blades? ¿Cómo es que compone Pedro Navajas? Precisamente ayer -16 de julio- cumplió años. A través de la lectura conozco datos sobre la problemática social y política como parte fundamental de las piezas de Rubén Blades. 

Giro un poco el caleidoscopio y me encuentro a Sara García y, aunque es canícula, apenas pienso en su nombre se me antoja un chocolate. Conozco detalles de su familia. Ahora que está de moda la App de Facebook para mostrar una foto del rostro envejecido, veo que Sara García a los 45 años ya estaba protagonizando a la abuela y se quitó los dientes, se lastimó la rodilla y se tiñó el cabello para cumplir cabalmente con el papel. 

Claudia nos habla también de sus maestros: la maestra Aurorita, Rosita, Arturo Suoto (curiosamente no le llama en diminutivo) su maestro de letras españolas.  “No puedo pensar que hubiera cosa que no supiera, sin embargo, y tal vez por esa sabiduría siempre estaba dispuesto para compartir cualquier conocimiento”. “Los alumnos nos convertimos en una suerte de cómplices de esta pasión en el momento en el que encontramos sentido a lo dicho por los docentes.” Los maestros que se quedan entre los recuerdos. Gracias a nombre de ellos, por este homenaje de gratitud y reconocimiento.

No puede negar el oficio de narradora y el aderezo de poesía. No sólo hacen falta los libros que nos hagan salir de la vida, también hacen falta libros como éste, que nos hacen valorar y revalorar la vida, al vivirla y narrarla tal y como la recordamos e incentivar nuestros propios recuerdos para subrayar nuestra presencia en el mundo.

En “Sacrificado en la pasión”, habla de la lengua que hablamos, el monje San Millán que se encierra en una cueva para redactar escritos para lo que hoy es nuestra lengua y engarza esta historia con el festejo de san Valentín y las distintas formas que se tienen de alcanzar la inmortalidad. 

Después sigue “Las mujeres de Sor Juana”. Donde, a través de la reseña de la novela histórica de Mónica Lavín, acompañamos a las mujeres que de forma real o ficticia estuvieron con Sor Juana. Es una invitación a leer el libro de Mónica y a mi vez, invito a leer este libro, Crónicas de lo habitual, dado que podemos tenerlo en la mesita de noche y disfrutar de una conversación con la académica, que nos habla de los temas que estamos viviendo, con la narradora que hace un listado de las cosas que nos pasan por enfrente en estos momentos convulsos que nos ha tocado compartir. Guillén se enfoca y nos lleva punto por punto con detalles precisos, contraria a Sor Juana, que decía “Y por mirarlo todo, nada veía.”

Giro nuevamente mi Viewmaster y observo la llegada del año 2000 y los cambios que trajo consigo. ¿Qué estamos haciendo en el planeta? Son preguntas existenciales y literarias. Los relatos de Claudia, son “Formas distintas de enunciar el mundo, más allá de la época en la que se haga”. 

También están presentes Fuente ovejuna, Edmundo Valadés, lecciones de historia o de biología, nuevas formas de convivencia para este siglo, sin distinción de razas. Cervantes, el nacimiento del Día del Libro. Mucho aprendizaje en estas hojas, de manera didáctica. La fiesta del libro que nos reúne en torno a lo que amamos quienes amamos las letras. Las fiestas son un ingrediente indispensable para esta compilación, pues también nos habla de la fiesta de la Candelaria y su relación con la fiesta del maíz. Este libro es una fiesta.

También sabe ponerse seria y citar a Miguel de Unamuno para luego compartir datos imprescindibles acerca de la historia de los tacos, la relación de Benito Juárez y la primavera, Elena Garro y Los recuerdos del porvenir, García Lorca, Rafael Alberti, la inclusión de la luna en la poesía, “Como no hablar de poesía, si a través de ella se puede lograr que un suceso tan trágico, como la muerte de un niño se convierta en un canto dulce que arropa esa pérdida”.

Hay un sitio para las mujeres de la historia: Lilith, Madame Bovary y Ana Karenina, acuden a esta convocatoria y dialogan sobre filosofía, religión mientras Angeles Mastreta -con su Arráncame la vida-, Isadora Duncan descalza, Rosario Castellanos viajando de Chiapas a la ciudad de México, las hermanas Mirabal -que se enfrentan al mundo con el nombre de “Las mariposas” y que fueron asesinadas el 25 de noviembre de 1960- las acompañan. 

Cambio el enfoque y veo a Agustín Lara conviviendo con Rubén Darío mientras Natalia Lafourcade y José Alfredo Jiménez se escuchan de música de fondo. Marco Aurelio Carballo canta. Giro una vez más y descubro el relato íntimo sobre las cenizas de su madre. Su perra Laika, enterrada en el patio de su casa y me siento ahí, acompañándola en sus pérdidas más significativas. 

En un cambio de perspectiva, compara las redes sociales con La Celestina, personaje que nos permite sacar a la luz los temas más oscuros. Narra la fiesta de la identidad hispana el 5 de mayo en los Estados Unidos; la devoción hacia la Santa Muerte, la conquista religiosa de México, el paso por el tiempo del rostro de Jesús crucificado y que ahora lo vemos tan normal, Marcelino, pan y vino, como el preámbulo para adorar a la Santa Muerte o sentir empatía por sus seguidores. 

Es un libro pivote que nos conduce a más libros,  a la literatura exótica, a obras de teatro como El gesticulador o a la cinematografía de Los olvidados, de Buñuel. Los autores exponen la sociedad con lo bello y lo bueno que tiene, así como lo malo. Claudia no juzga, sólo presenta los hechos que también se manifiestan en las redes sociales y disfruta la contemplación de mariposas en su placenta de oruga, 

Los organilleros no se quedan fuera del desfile de personajes que ha creado la autora, ni el primer viaje a la Luna, que incluye la leyenda de Quetzalcóatl y su triada existencial,  para después saltar a Guatemala, su ciudad natal, la celebración de la virgen de Guadalupe, los mitos y las leyendas, ¿por qué los lobos le aúllan a la luna? ¿qué pasa si las embarazadas ven un eclipse? ¿por qué es presagio de malestar un gato negro? Lean Crónicas de lo habitual y lo descubrirán. 

Dice Tomás González: “Escribir es un ejercicio de memoria, y la memoria es un ejercicio de ficción. Es muy difícil separar ficción del recuerdo porque uno crea y llena los vacíos sin darse cuenta. Esa separación es poco sólida. Pasar de una cosa a otra es viable cuando uno está haciendo literatura.” Guillén lo sabe, y lo comparte.

Intimista, sin ser cursi; histórico sin ser arcaico; personal, sin ser anécdótico; compilación que no es antología; sencillez, que no es simpleza. Una caja de galletas para una tarde de otoño, jícama con limón en este verano. Un Viewmaster, un caleidoscopio, una mirada ajena que podemos volver nuestra. Un camaleón de recuerdos que se posa en la pared de la literatura para solaz nuestro. 

El 17 de Julio de 2019, en el Colegio Civil Centro Cultural Universitario, a las 19:00 horas tuvo inicio la presentación del libro de crónicas, relatos, ensayos y costumbres, Crónicas de lo habitual, de la escritora Claudia Guillén. Así podría comenzar ese libro que seguramente provocará. Esperemos que alguien más nos comparta sus propios recuerdos en un Celebrity ‘89 que haga las veces de un Plymouth 1957.

Lorena Sanmillán