Archive for the ‘Arquitectura’ Category

Los que hacen los parques

April 1, 2011

Sábado por la tarde, relajada y divertida viviendo mi rol de tía. Eugenia -mi sobrina- tomada de mi mano, paseando por el parque, platicando de mil cosas y de nada en realidad, disfrutando el momento.

Tengo sed, dijo de pronto.  La escuché y miré a mi alrededor sin decirle nada, buscando alguna máquina expendedora de refrescos, una tiendita, o algún vendedor de agua. No tuve la precaución de cargar con agua para tomar por si acaso se necesitara.

“Quiero tomar agua, busquemos un bebedero”. Agregó, impaciente.

¿Un bebedero? ¿Dónde hay uno, viste alguno ya? Le respondí con muchas preguntas, tratando de ganar tiempo. Me sorprendió que preguntara por un bebedero porque conozco muy bien ese parque y nunca he visto alguno.

“¡Claro que debe haber un bebedero! Los que hacen los parques saben que vienen niños y que les puede dar sed y ponen bebederos para que los niños tomen agua”. Tal fue su inocente contestación.

Su planteamiento y su respuesta me impactaron y me pusieron a pensar. Más allá de la ternura que me inspiraba su demanda, se me presentó también un dilema no resuelto. ¿Quién le había enseñado eso?, ¿Cómo lo había aprendido?, ¿Cómo lo sabía?, ¿Qué la llevaba a afirmarlo con tanta seguridad?, ¿Los que hacen los parques realmente piensan en que a los niños les puede dar sed?, ¿Quiénes hacen los parques, y qué se debe tomar en cuenta al diseñar un parque?

Observé lo que me rodeaba, tratando de hacer un inventario mental de sus elementos. Muy bien cuidado, limpio y equipado con juegos para los niños y hasta un área cercada para los bebés, arborización variada, rampas de acceso para los discapacitados, bancas cómodas y la mayoría sombreadas. La fuente del centro crea un ambiente muy agradable a su alrededor. Un parque bonito en su conjunto, pero sin bebederos: pequeño detalle que afecta a todo lo anterior.

Los que hacen los parques (y los que hacen las oficinas, las casas, los hospitales, los hoteles, las escuelas,etc.), necesitan estar atentos a todos los requerimientos de los usuarios, a los detalles mínimos que marcan la diferencia entre lo funcional y lo no funcional. Los espacios arquitectónicos deben ser respuesta, estética y funcional, a las necesidades de los usuarios. Los arquitectos necesitan conocer a su cliente.

El diseño arquitectónico debe apegarse a las necesidades del usuario, sus costumbres, el orden en que realiza sus actividades, las preferencias de color, textura, orientación y relación de cada uno de los sitios donde se desenvolverá, para que pueda ser un diseño de lo más funcional y por lo tanto, de alto valor utilitario. El usuario es el elemento más importante de la arquitectura, no deben olvidar esto los que hacen los parques, los arquitectos.

…y en el parque sin bebederos, Eugenia siguió con sed…

NHINOJOSAR/Diciembre 1999

Lorena Sanmillán

Cien personajes: un arquitecto*

April 1, 2011
¿Qué fue primero, las revisterías o las paradas de camiones? Cualquiera que sea la respuesta, me parece muy buena idea este binomio. Especialmente cuando tengo dinero y dispongo de tiempo para husmear entre los estantes, mientras llega mi transporte. Leer es un hábito compulsivo y fascinante al que no deseo renunciar.

CIEN PERSONAJES DEL MILENIO. HOMBRES Y MUJERES QUE CAMBIARON EL MUNDO; ambicioso título de una revista que se describe como La revista mensual para saber más de  todo y que, por supuesto, me atrajo para hojearla y finalmente adquirirla. Abordé el camión, contenta con mi nueva revista.

Inventores y descubridores, Pensadores, Exploradores, Líderes y, por último, Creadores son las cinco categorías en las que divide a las cien personas que -según el criterio de su cuerpo editorial- son lo más representativo de este milenio (que, para mí, aún no termina; pero ese es otro tema).

Einstein y Galileo encabezan la lista de los Inventores y descubridores; Freud y Kant, dignos representantes de los Pensadores; Colón y Marco Polo destacan entre los Exploradores; los Líderes incluyen personajes como Napoleón y Juana de Arco;  Cervantes y Shakespeare figuran entre los Creadores; estos son solamente algunos de los nombres que aquí se mencionan. Ninguna sorpresa, pero de acuerdo con mi particular percepción, algunas omisiones. La lectura de este documento fue aleccionadora, destacando la importancia de hacer de nuestra profesión algo realmente importante para la humanidad como un medio que nos conduzca a la trascendencia. Es decir, lo mejor de nosotros mismos al servicio de la sociedad a la que pertenecemos; partícipes de nuestro mundo, protagonistas de nuestra historia.

Letra tras letra y personaje tras personaje, aprendía y aplaudía. Felicitaba en silencio a los grandes de nuestro tiempo y agradecía su colaboración para que mi vida pudiera ser más sencilla respecto a la que ellos gozaron. Llegué a la última página del documento y aunque supongo que el orden de aparición no tiene que ver con la importancia de su aportación -y no se hacía precisión alguna al respecto- después de pasar por un sinnúmero de profesiones y oficios dignamente representados por uno o más exponentes reconocidos mundialmente, por fin, por fin, encontré un arquitecto.  Cien personajes, cada uno en su momento y con sus recursos supo hacer algo digno de recordarse. Solamente un arquitecto entre estos cien individuos notables: Andrea Palladio. Ninguno más. Uno entre cien.

Palladio es descrito como “El arquitecto más imitado de la historia…”; “Utilizó con sabiduría  elementos del templo clásico y los puso al servicio de una arquitectura exquisita”;  “…dejó su huella clasicista y reflexiva alrededor de su ciudad natal,…”; y tienen razón, en general es una buena sinopsis de alguien tan creativo y genial.

Me inquieta el hecho de que sólo un arquitecto figure en este recuento cuando, por un lado,  para que todos los demás hicieran lo que los convierte en extraordinarios, necesitaron a la arquitectura, a los espacios arquitectónicos para desarrollar sus actividades y, por otro lado, no es el único arquitecto que ha hecho construcciones trascendentes en este milenio.

¿De qué se trata? Pensé y recordé aquélla canción de Serrat: “…si cuando se abre la flor al olor de la flor se le olvida la flor…” ¿Quién le diseñó su estudio a Mozart, o el laboratorio de Einstein, o las estaciones de estudios aeroespaciales y las naves? ¿Quién? ¿Es Palladio realmente el único arquitecto notable del milenio?, ¿Qué me pueden decir de Gaudí, Wright, Venturi, Le Corbusier, Rossi, Botta, Calatrava, Renzo Piano, por nombrar algunos?

¿Qué fue lo que Palladio hizo de una manera diferente que le permitió trascender a su tiempo? Sin duda alguna, sus innovaciones y sus conceptos estéticos, su capacidad de respuesta a las necesidades que los usuarios le planteaban y su visión global del contexto, dado que también se dedicó al diseño urbano. Pero eso no lo es todo, si consideramos a las anteriores como actividades cotidianas de los arquitectos.  Palladio no es el único ni el mejor.

¿Qué fue lo que los demás arquitectos dejaron de hacer para no figurar en la lista? ¿Cometerían algún error? ¿Por qué no son representantes de su tiempo, de su momento? ¿Cómo se evalúa a la arquitectura? ¿Cuál es la importancia de nuestra profesión en el desarrollo de una ciudad, de un país o de la humanidad misma? ¿Porqué no somos tan importantes como las demás profesiones? ¿Porqué sólo un arquitecto en medio de cien personajes? ¿Qué pasa? ¿Qué necesitamos hacer para recobrar nuestra calidad como profesionistas? ¿Qué necesita aprender la sociedad para valorarnos objetivamente?

Palabras más, palabras menos, dice Bruno Zevi que “la arquitectura es el escenario en el cual se desarrolla nuestra vida”, ¿porqué no reconocer a las personas que hicieron posible este escenario, es decir, a los arquitectos?, ¿porqué vemos a la arquitectura como algo tan cotidiano, tan siempre con nosotros? Si intentamos metaforizar a la vida misma como una obra de teatro, la arquitectura es escenografía, escenario y protagonista.

Creo que pertenecemos a las cinco categorías que esta revista propone: somos una interesante amalgama de Inventores y descubridores, Pensadores, Exploradores, Líderes y Creadores. Esa es la importancia de nuestra profesión y más que como una serie de preguntas sin respuesta, quiero afrontar esta situación como un reto que me invite a ver en mi profesión un medio que me conduzca a la trascendencia, porque vivir sin trascender no siempre tiene sentido.

Y sigo sin saber qué fue primero, las paradas de camiones o las revisterías, pero sin duda alguna,  esta interrogante me habla de la naturaleza de ser arquitecto: resolver las necesidades de tus usuarios aún antes de que te las digan, tal como lo hizo Palladio cuando se adelantaba a su tiempo.

* Este fue el primer artículo que tuvieron a bien publicarme, en Común, por allá de 1999.

NHINOJOSAR/NOVIEMBRE1999

Lorena Sanmillán