Archive for the ‘LSM Boseída’ Category

Cardio

May 21, 2010

A la Arena Monterrey vuelve Bosé este viernes 21 de mayo
Ante más de diez mil personas se presentará
Bajo la luna que reposa en el Cerro de la Silla lo cobijará una miríada de aplausos
Cabe mencionar que hoy está más guapo que jamás
Con la historia que lo conforma pasada en limpio sobre su piel
Contra el tiempo enarbola su bandera de eternidad
De Madrid hasta Argentina. De México hasta Italia.
Desde sus inicios ha sabido distinguirse
En cada espectáculo se reinventa
Entre los clásicos de su repertorio y las nuevas creaciones
Hacia el tráfago de la vida que se llena de instantes tan perennes como efímeros
Hasta las más altas emociones y los más profundos pensamientos
Para cancelar la estática de la apatía
Por amor, pasión, convicción, decisión
Según su credo
Sin temas tabú
So pena de explotar lo impúdico de los secretos que hermetiza
Sobre la línea de tiempo que le da su medida
Tras la idea que de sí mismo se ha formado.

Lorena Sanmillán

Advertisements

Diva morena

May 20, 2010

Inocente y coqueta. Quien no te conozca, que te lo crea. Sonríes entrecerrando los ojos, con ese gesto tan inherente a tu persona. Parece casual, espontáneo y sin embargo intuyo cómo lo has ensayado. Cuántas horas frente al espejo reafirmándote bonita; tiempo disuelto en la búsqueda del mejor perfil. Exteriorizas una sonrisa: quienes la vemos, interiorizamos una caricia y la hacemos nuestra, súbditos inmediatos de tu encanto.

Ensayas, con habilidad y constancia tu mejor papel, que además te queda pintado, dentro de una partitura inconclusa diseñada al vaivén de un claro afán seductor.  Lo natural de tus movimientos hace que tu comportamiento parezca planeado, pero es tal tu esencia que te conduces como si no supieras que estás actuando. Combinas el orgullo y altivez de una diva distante, con la calidez vertida en los abrazos de amiga que incansable repartes.

Ignoras las ansias que provocas y las sigues incitando. Justo ahí reside un vértice de tu maquiavélico atractivo.

Voy sentada a un lado tuyo, en tu coche; tensa y feliz.  Metaforizas el trazado de mi destino al controlar el volante con la mano siniestra. Solas tú y yo, sin testigos. Qué miedo tomar la otra mano y qué gran tentación por la cercanía. Adivino que puedo hacerlo, pero un resquicio de prudencia me detiene y entonces permanezco inmóvil, aunque sube la tensión interna. Qué vértigo mirarte a los ojos, desnuda en mi confidencia.

Desvío la mirada para fingir que dentro de mí no pasa nada. Admiro tus cejas, y es evidente el deseo que comienza, renacen las ganas de pasearme por ellas, acariciarlas y redibujarlas sintiéndome creadora de tanta belleza. Mas tu vanidad ya se ha encargado de darles forma. Sólo resta entonces observarlas con respeto, de lejos, las manos quietas,  tal como se aprecia la estética congelada que habita los museos.

Algún diseñador, francés o italiano, te ha provisto aroma para ser recordada cada vez que alguien respire y evoque la atmósfera en la cual existes. Una mirada indiscreta –la mía- deambula por tu ropa, que se convierte en continente de las formas de tu cuerpo.

Conversamos, cada una atrincherada en sus diálogos predeterminados. En mis silencios y dentro de mis párpados, imagino la escultura de tu desnudez morena. Suspiro. Comento. Disimulo. Varias dudas arremeten de pronto, ¿y si lo notaras?, ¿y si lo supieras?, ¿y si ya lo sabes?, ¿y si es esto, precisamente,  lo que esperas?

Cambias las velocidades de tu coche, observando atenta el camino, ignorándome mientras nada te platico. Abandono mi defensa y me convierto de nuevo en prisionera voluntaria del reflejo de tu mirada suspendida en el parabrisas. Escribo en mi mente estas líneas que no sé si algún día te compartiré o existirán sólo en la pantalla de mi computadora. Es un juego de dos, donde no sé a ciencia cierta si ambas sabemos que lo estamos jugando y esto lo vuelve más excitante.

¿Si algo te escribo y te lo doy, será un tributo, un trofeo de guerra para tu vanagloria de mujer?, ¿si te lo escribo y no te lo doy, seré yo quien se queda con algo?, ¿quién tiene el control?, ¿necesitamos que exista este control? No lo sé, la tentación es el aguijón de mi cobardía. La perspectiva de fracaso infiere seguridad.

Ambiciono reunir todas las palabras que te enteren de mi aprensión, mi deseo. Abrumarte a través de halagos en blanco y negro para llegar hasta ti en medio de una tarde con frío o una noche de calor intenso. Disolver tu indecisión,  revestir la soledad que te acompaña. Homenajearte con volcánica ofrenda después de observarte engalanada sólo con el reflejo de la luna.

¿Si me perdiera en tu sonrisa, me mostrarías el camino de regreso?, ¿a dónde envío este beso que hoy no puede descansar en tu cuerpo?

Tengo miedo de dar un paso en falso pero esa es la única manera de jugar este juego. ¿Y si exhibo de pronto mis cartas en la mesa, sólo para enterarme que tú juegas algo distinto? ¿y si escondieras el comodín que en este momento necesito y completas mi jugada? Atreverse. ¿Y si perdemos el miedo  y nos dejamos fluir? ¿Habrá manera de equivocarse y continuar? Qué locura pretender darte una lección cuando eso significa caer en tu trampa.

Quisiera que descubrieras tus alarmas,  las encendieras y al encontrarme en mi delito pusieras el alto, pero al mismo tiempo me siento observada y veo cómo disfrutas cuando actúo pensando que no puedes verme de intrusa en tu territorio minado. No muevo ninguno de los cascabeles porque dentro de tu estrategia ya los has silenciado. No he pasado los límites porque desde siempre los tienes bien marcados. Y tan oronda, invitas lo mismo que impides. No sé cuánto tiempo más me podré contener.

Dos manos, llenas de lujuria e imposibilitadas para recorrerte. ¿Cuántas, cuántas caricias le caben a tu piel? Esa es la incógnita que jamás resolveré. Tal vez nunca suceda, o quizá ocurra tantas veces que hasta llegaré a perder la cuenta. No lo sé. ¿Lo sabes tú? Dos ojos, una mirada, que no entiende tu código para informarte cuánto y cómo eres deseada.

Y todo esto pasa, mientras muerdo la frustración de que no sucede nada. Tú tan mujer, plena, morena preciosa dulce y arrogante coqueteando conmigo sensible vulnerable y cautiva. Y nada sucede, porque resulta que para ti sólo somos amigas.

Lorena Sanmillán

Estuve a punto de…

January 23, 2010

Cosita hermosa. ¡Qué guapo guapo guapo se ve! ¡Pa-pi-to!

Y estuve a punto, de cambiar tu mundo, por el mundo mío…

Por un beso robado a pesar de tu boca.

Lorena Sanmillán

¡Que vivan las mujeres!

January 14, 2009

¿ … y las mujeres que escriben, apito?

Lorena Sanmillán

¿Te diré aquí tienes los cuentos que escribí?

October 22, 2007

A las cuatro de la mañana, revisé elnorte.com. Llega Miguel Bosé a Monterrey. Mi grito se escuchó hasta la Puerta del Sol de Madrid. Más de veinte años y once meses esperándolo y me perdí el recibirlo en el aeropuerto. Más de viente años y once meses contando los días y en la televisión confirmaron la noticia. Mi corazón quedó herido de guerra. El ceño fruncido. La úlcera en el estómago. Pero el sujeto ya estaba en mi ciudad y yo quería entregarle en su mano mis cuentos y decirle aquello de tan bello es caer a tus pies.

Había pasado una noche inolvidable e intensa leyendo, escribiendo. Derrotando a la distancia y los imposibles con un alud de kilobytes enviados por medio de un enter. Grace recomendó dormir. Necesitaba hacer unas llamadas sobre mi trabajo, cuestiones de unos planos y concertar citas. Hablo a la imprenta a ver si ya están los libretos. Aún no llega el tipo que me los imprimirá. Ya que logré resolver esos pendientes, me dispuse a dormir.

Me recuesto en la cama. Suena el teléfono. ¿Ya viste que llegó Bosé? Alcohol en la herida abierta. Sí. ¿No estás de humor? No. Bye. Bye. Teléfono de nuevo. ¡Ya llegó Bosé! ¿Lo viste? No. ¡Pendeja! Pues no, no fui. Oh. Teléfono insiste. ¿Tienes con qué anotar? Hotel Equisequis. ¡No mames, ese está muy chafa! Pues sí, pero ahí está, me lo dijo una buena fuente. Pues sí, puede ser. Investiga. Investigaré. Llamo al Hotel, por supuesto, no me pelan.

Llamo a la imprenta de nuevo. No, pues se los tenemos hasta pasado mediodía. Llámenos a las dos. Ok. Teléfono. Córrele, está en el Quinta Real. Sí, pero aún no tengo los libretos. Otra llamada. Lánzate, está en el Presidente Intercontinental. Pero no tengo aún los libretos. ¿Qué no los pediste antes? Sí, desde el miércoles, para el sábado, pero hoy es martes y aún no los tienen. Uh. Uh.

Marisa me recomienda que llame a Estaparte y que les diga de qué se trata. Llamo a Estaparte. No, no te puedo decir nada. Mira, es que yo soy escritora y sólo necesito un minuto con él para entregarle unos escritos que le he hecho. No sabes cuánto tiempo lo he esperado. Sólo necesito un minuto con él para dárselos en la mano y decirle que lo he hecho para mí y para él y que los reciba y que si tiene tiempo los lea. Eso es lo que necesito o si me dijeras quién lo podrá ver de cerca que me haga favor de entregárselos. La recepcionista se conmueve. Ok. Mira, no puedo hacer gran cosa por ti, lo único que puedo decirte es que le llames a Fulana, pero no le digas quién te dio su teléfono. Ok.

Llamo a Fulana, diez minutos en el celular, mi cartera empequeñeciendo en cada intento. Mira, al ARTISTA no se le puede molestar con esas cosas. Él viene a sus conciertos, no tiene tiempo para esos asuntos. Si gustas, envíale tus textos a su página web o a la disquera. Ya se los mandé. Todos los lunes le envío un cuento nuevo y todos los días la dirección de mi blog a su página web. Bueno, entonces espera a que te contesten. Yo no puedo hacer nada por ti. Podrías ser amable. Eso lo pensé pero no lo dije. Mi política fue no pelear con nadie. Cuesta, pero vale.

Marcela Boseída informa. Viene a un evento a beneficio mañana. Conferencia de prensa en Talhotel. Eso me da la idea de llamar a la fundación que lo trae. No hay alguien que pueda ayudarme. Me piden que llame 13:30 para hablar con la doctora encargada del evento.

Como ya había agarrado vuelo. Llamo a la Fundación CIE a México. Ahí me informan que los encargados del evento son los de Otraparte. Me enlazan a Otraparte. Repito mi letanía. Entonces se me ocurre dictarle el link de mi página. La persona lo ve. Oye, está muy padre lo que has hecho, mira, llámale a Estapersona.

Consigo hablar con la secretaria de Estapersona. Me deja en espera quince minutos. Durante la espera, en el msn un mensajito Córrele a Talparte o se te pela. La secretaria se cansa. Dice que le de mi teléfono y que ella me llama. Esperé sentada un rato. Estupefacta como una intrépida libélula viéndome en el espejo toda incrédula. La mañana se ha escurrido de mis manos entre llamadas de teléfono y noticias. En fin, es sólo un día el que paralizo mi vida. Sólo un día.

Tomo un baño. El agua me tranquiliza. Una pera, un durazno y una manzana inauguran mi garganta. El café me sabe a agua de tanta adrenalina. Dos tazas no consiguen ponerme a tono. Subo de nuevo al estudio. Sigo con las llamadas.

El honor existe. La secretaria me devuelve la llamada. Me indica a dónde me dirija para dejar mis textos. Alguien se lo entregará. Por lo menos consigo eso como cierto. Llamo a Ladoctora. El círculo se cierra, pues me remite a la misma Otraparte. Concluyen mis negociaciones.

Grace y yo comemos juntas. ¿No te dormiste? No. ¿Y qué vas a hacer? Llamar a la imprenta. ¿Y luego? Ir a dejar el texto a donde me dijeron, pero primero voy a hacer el contacto, a ver si es posible el asunto del encuentro.

Voy al centro. Hago unas vueltas. Observo catálogos de luminarias para exteriores, pues lo necesito para un proyecto. Regreso a casa. Aún no están los libretos. Decido dar por concluida la Operación Tan bello es caer a tus pies. Duermo. Duermo de una pieza hasta que suena el timbre de la casa con las hojas impresas. No tuvieron opalina, se irán en papel bond. Renuncio a salir a engargolarlos. Mañana será otro día. El día B. Como vivo cerca del aeropuerto, me escuece un poco pensar que por aquí pasará y no lo veré. Marisa llama más noche. Hasta propone rentar una habitación en el hotel para que me dejen pasar y lo pueda interceptar.

Aunque el dice Tirar p’adelante, hasta que el corazón aguante, yo ya no puedo más. ¿Realmente será tan bello caer a sus pies? No lo sé. Lo que sí sé, es que lo mejor de este día ha sido tener amigos tan solidarios, tan enterados y tan dispuestos a ser parte de esta locura.

LSM; Octubre 16 de2007