El garabato de un niño es tu cuerpo de mujer

April 6, 2019

LA DISOLUCION DEL CUERPOPuedo beber de la arena y la cal

puedo nadar, sobre la lava de un volcán

puedo soñar

que tengo el cielo sembrado de arrecifes de coral

Puedo correr sobre las olas del mar

puedo viajar sin moverme del sofá

puedo jugar

a mezclar los colores

y pintar mi realidad…

con la trenza de tu pelo el arco iris retocar

Tan sólo existe una cosa

que no puedo comprender

la magia de un laberinto

que siempre quedo atrapado en él

el garabato de un niño

es tu cuerpo de mujer

rectas curvas

curvas rectas

imposibles de aprender

Así lo cantaba el desaparecido Antonio Flores, hijo de la bellísima Lola -La Faraona- Flores, también desaparecida. Miguel Ángel lo sabía cuando esculpió La Piedad, Dalí lo plasmó en Gala junto a la ventana en Cadaqués, Leonardo con su Mona Lisa, los helenos lo manifestaron con La Victoria de Samotracia, Goya en La Maja desnuda y Velázquez con Las meninas. El cuerpo de una mujer es estético, insondable, mágico, misterioso. Y así, como sus predecesores,  ocho mujeres -el número del infinito-, integrantes de Tranvía Colectivo, por medio de este libro de cuentos nos invitan a su viaje por lo conocido y desconocido del cuerpo femenino, compartiéndonos un ramillete de visiones que surgen desde el íntimo interior. Somos afortunados de esta invitación a ver su desnudez literaria, la más confesional, la más grata, la más honesta.

Tranvía Colectivo está formado por mujeres que viven el amanecer desde distintas partes de la república, herederas de Virgina Woolf, con su cuarto propio, dedicadas a ocupaciones diversas. En medio del trajín que significa su vida deciden hacer literatura con sus pensamientos y sentimientos. Se convoca a un libro en conjunto con un tema específico: el cuerpo femenino. Hoy presentamos el espléndido resultado.

La bienvenida al libro corre a cargo del prólogo de la poeta Sara Uribe:

“Y a veces sólo deseo, como muchas otras mujeres, que mi cuerpo permanezca a salvo de todo aquello que lo amenaza”.

Triste es que la amenaza, a veces, seamos nosotras mismas. Al no aceptarnos, al no valorarnos, pero sobre todo al no vernos. Al juzgar todo lo que no somos y renunciar a celebrar lo que sí. Hoy podemos asomarnos a los  interiores de ocho mujeres, y al asomarnos, reconocernos en ellas. Cada una somos todas, en algún momento de la vida. El universo es en nosotras y nosotras somos el universo.

La ciencia ficción hace su arribo para abrir bocado. Catalina Kühne nos presenta Ya no me quedan ojos azules. ¿Qué pasaría si tuviéramos muchos pares de tetas para escoger cada día cuál vamos a usar? Ponernos las mejores para esa cita importante, o las discretas para aquel encuentro desangelado. Es muy cansada la lucha por adaptarnos a las modas que nos rigen, por más rebeldes que seamos.

“…ya no somos más que muñecas con piezas intercambiables”.

¿Y si nuestro cuerpo fuera mutante? ¿Nuestro cuerpo nos sirve solamente para vivir? Ésta es una de las muchas preguntas que vendrán después de leer este cuento. La empatía es el cierre que provoca una sonrisa, con un abrazo en silencio.

Abigail García Salinas, participa con Testimonios del intento. Cuatro narraciones breves, desde cuatro puntos de vista distintos que al igual que los puntos cardinales pueden orientarnos si nos encontramos perdidas. Cuatro mujeres que, por sus súper poderes, bien pueden ser las cuatro fantásticas. Así, vemos en sus narraciones la preocupación por el sobrepeso, ¿qué sucede en tu existencia si padeces estrabismo?, la envidia por el cuerpo joven y el descubrimiento de las valencias que da la madurez, y esa manía de censurar nuestros supuestos defectos cuando pueden ser la filia -pasaporte al placer- de alguien más.

El hígado es el órgano más importante de nuestro cuerpo, es el laboratorio más asombroso. En realidad,  vez de decir que te quiero con el corazón, deberíamos decir que amamos desde el hígado. Lolbé González lo sabe y lo enuncia desde la antípoda: el odio es el otro extremo del péndulo. Patada al hígado, pleno de brincos temporales, hace un homenaje a esa frase hecha desde la historia de Matilde que, buscando aprobación, encuentra lo contrario.}

“Matilde sabe que no nació bonita”.

Sentencia que es sentencia, puesto que ella se lo cree.

“No era bella porque nada hay más lejano a la belleza que el fracasado intento de atraparla”.

Abrazo a Matilde y su ceguera, pues no se da cuenta de su belleza. Tal vez así me ha sucedido alguna vez. Corrijo: así me ha sucedido en algunas ocasiones.

El sobrepeso es la enfermedad de nuestro siglo.  Metabolizamos los alimentos lo mismo que las emociones. Sí, el rencor engorda. Karla Marrufo saca el tema a la palestra con La otra manzana de la discordia. Desde el diálogo interior, nuestra protagonista acepta que nada tiene que ver con Helena, Gal Gadot,  o con Charlize Theron. La narradora hace un viaje por la historia y su historia personal para contarnos su lucha y su dolorosa resignación a vivir sin vanidad con

 “la certeza de que nunca podré demostrarle al mundo que ya no soy la gorda”.

La frase icónica de la obra de teatro Los árboles mueren de pie, –Muerta por dentro, pero de pie, como un árbol- vino a mi mente mientras leía el complejo, delicioso y abstracto cuento de Mónica Flores El verano del sol negro. Las metaficciones y metáforas también están presentes en este compendio.  

“…pensaba en lo duro que es ser corazón con la responsabilidad de no poder parar un día y hacer una pausa…”.

Tomar conciencia de nuestra vida nos lleva a tomar responsabilidad de ello. ¿Qué somos más allá de lo que seremos?

En Todos los meses de Febrero, de la mano de Nidia Cuan, acudimos a la obsesión de una mujer con respecto al paso del tiempo y la fuerza de los introyectos maternos clavados en ella, lo fascinante es que renuncia a ellos y para eso se requiere mucho valor.  Cada día se parece más a su madre y cada día, como todos, envejece.

“En-vejecer: llenarse de viejo”.

Dorian Grey la observa y sonríe desde lo alto. La eternidad es una conquista que logrará por medio de un final inesperado y estrujante.

Luz blanca sobre muchacha de la frontera, de Graciela Ramos, desde la segunda persona, retrata la realidad de una superviviente de los feminicidios en la frontera denunciando de manera poética el olvido en el que caen las víctimas de estos hechos lamentables y cotidianos.

“En tu cerebro, como blanco algodón saturado de olvido, no hay memoria y quedan sin respuesta los porqués, los cuándos, los quién: pero da igual porque tampoco hay preguntas. Nadie te interroga.

¿Qué sucedió? Imposible saberlo si en la oquedad de tu mente flota la nada”.

Alisma De León cava profundo y sin respiro en la desolación de perder una hija a través de un Reporte de búsqueda. Al tiempo que combina poesía experimental, voces polifónicas y datos duros, construye el dolor inenarrable de la desaparición de quién más amas y para buscarle, te piden que digas solamente las características de su cuerpo, lo que los demás buscarán, mientras tú anhelas ver de nuevo su sonrisa y su alma. Así cierra el libro:

“Fue desde hace tres días que no

llega a casa, que no duerme aquí

hace ya tres días que se encuentra

lejos de su Cenicienta y su Mulan

Dos días desde que los carteles y

dos días desde que su mamá sintió

desde que supo que era cierto que

no estaba, dos desde que le rezó

Un día desde que alguien la vio

la vio ahí, hablando con un hombre

caminaron hacia allá, seguro

Una hora desde que encontraron

su cuerpo y sus risas viajaron al

cielo junto a mil pájaros negros.”

Cada autora nos muestra un espejo para reflejarnos y reflexionar. Cada lectora hará lo que le corresponda. Se agradece y aplaude el trabajo narrativo, la presencia de la poesía, la riqueza del lenguaje y se destaca la ausencia de lo cursi,  los estereotipos y  la autoficción. La contundencia es el sine qua non de estas historias cortas. Página tras página nos encontraremos con una literatura que deja atrás lo literal para transformarse en pensamientos llenos de vida. Escribir es un acto complejo que estas escritoras han logrado que se antoje como algo sencillo. Escribir es un ejercicio de esgrima mental y ellas lo saben y se muestran victoriosas. Desde sus registros, cada una de ellas, demuestra su prestidigitación con historias que estremecen, conmueven y cuestionan. Es imposible ser la misma persona una vez que se lee este libro.

Dentro de mi obsesión, en estos cuentos, echo de menos la conquista del placer, la autoficción comprometida y confesional, la menstruación, la sensualidad que es tan de suyo femenina y el inevitable temblor de dos cuerpos femeninos que se acarician hasta el paroxismo.  Probablemente sean los temas de sus próximas compilaciones, porque este proyecto tiene aún  muchas estaciones por cubrir. Comprendo que la realidad se conforma de varios puntos de vista y todos son válidos, femeninos y ciertos. No sólo es nuestro mundo, es el mundo de cada una de las mujeres que nos rodean: apreciaciones íntimas, dramáticas, únicas, y enriquecedoras, pero sobre todo de buena calidad narrativa.

El título del libro se convierte en oximoron:  ¿Disolución del cuerpo? No, en estos textos el cuerpo no se diluye, por el contrario, se trasciende a sí mismo entregándonos textos para disfrutar en su sentido narrativo y para pensar en su vena introspectiva hasta que podamos expresar a nuestro Miguel Ángel interno. Tranvía Colectivo sigue su ruta. Crece, evoluciona, y estaremos atentos a sus próximas entregas. Larga vida para el Colectivo. Ya estoy esperándolas en su próxima parada.

Lorena Sanmillán

 

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Mis subrayados: Loba. Orfa Alarcón.

March 31, 2019

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El amor ha de ser de desierto, o no será, porque amor que no es de frío y de calor no es amor.

Y fue tanta mi dicha que quise llorar y que nos muriéramos ahí mismo para no tener que regresar a casa.

Era una felicidad que se inflaba de tal manera que me oprimía el corazón, no lo dejaba latir. Una asfixiante  felicidad que me obligaba a tomar aire a tragos pequeños.

Mi dicha era del tamaño de su tedio.

Las mujeres pueden maldecir porque están malditas.

La belleza de un hombre se puede medir por cuántas mujeres lo ven, y cuántas lo desean.

Yo te venero.

El tiempo se contaba a pasos: los pasos eran los de las chicas. Se alejaban para volver a acercarse.

Estoy tranquila porque sé que hasta la última letra de tu nombre olvidaré.

Como quien pertenece a una secta, nunca se me había ocurrido que tenía la posibilidad de irme.

Desnuda eres perfecta.

No podía confiar en la protección de un Dios imaginario, pero sí en la protección de mi padre.

No iba a desarmarme el frío, ni el amor.

De cualquier forma, yo seguiría a mi padre a donde fuera, a mi propia muerte lo seguiría entre brincos de alegría.

Y yo nunca le he tenido miedo a morirme.

Uno debe cuidarse solo, Diosito ya tiene mucho quehacer.

Al fin estaba completa porque tenía un descanso y un espejo. Un hogar.

Amor es una palabra estruendosa pero sorda.

Pedí muy poco para ser feliz, pero él me regaló un tigre blanco creyendo que eso era amor.

…porque el único matrimonio en el que creo es en el que uno tiene con el origen y con la lengua.

Mi cachorra había sido un anzuelo que mordí con suavidad.

No le bastaba con que yo aprendiera cosas viendo cine o leyendo.

La belleza es esa quieta armonía que nos hace latir a la par de la sintonía del mundo.

Me asomé a su boca, a sus dientes, y su risa era una puerta que yo jamás podría atravesar.

El nunca necesitaría de nadie, o al menos, no de mí.

Lo dejé voltearse hacia la ventana y concentrarse en un árbol mientras decía que al contemplar tantas hojas al fin sabía lo que era el infinito.

La primera vez que nos besamos fue en sueños.

Pensé que estar con Rosso siempre me provocaba una sensación de irrealidad.

Traté de explicarle cuán onírico se volvía el ambiente cuando estaba junto a él.

Que tuviera la facultad de enfurecer a Adán me hizo sentir en el corazón que había llegado a un destino.

Es que vivir sin tener un amo es tan difícil.

Sin un padre no existe una identidad, ¿quién podría ser yo si no lo tuviera?

Y envidié por un momento la vida mediocre de los creyentes.

Uno necesita de Dios porque necesita que alguien le cobije el corazón.

Español, dije, pero los amigos no son como los empleados, no obedecen.

Yo miraba cuánta comida quedaba en su plato, para ver cuánto tiempo me faltaba para desmaquillarme y volver a meterme en la cama.

Me da igual estar donde sea, en ningún lugar me hallo. No soy feliz en ningún lado.

No le gusta hablar conmigo, pero le gusta contar las cosas para que yo las oiga.

El dedo no se mete en el gatillo antes de tiempo porque se te puede ir un tiro.

No, Lucy, cuando uno quiere algo no se queja, ¿quieres aprender o no?

Tenía cinco años cuando supe que mi madre se llamaba Astrid. Evoco su nombre y me llega un olor a pólvora.

Y todos estos años si nombre de pólvora había estado escondido en mi mente.

…¿cómo puede madurar alguien a quien se le oculta el nombre de su madre?

Como parecía ángel, bien podría ser producto de un parpadeo.

Mi cielo está incompleto sin ti.

El no es nada mío para que tenga derecho de mencionarme.

Si tu cariño se acabó estoy tranquilo corazón, al fin que nunca comenzó.

…pero puede negarse todo, excepto lo que se es.

Tal vez con su lengua quiso destrabar mi boca, por eso me besó como se besa a lo que se ama y no se tiene.

La belleza, una vez más, no era para describirse sino para contemplarse.

No había vida a la que me hubiera invitado, y sin embargo él no salía de la mía.

Y pendejeas a todos porque viven en una realidad distinta a la tuya y tienen la necesidad de al menos resolver el mundo, pero tú que tienes un peso más pequeño eres la única pendeja, porque tu mundito eres tú y te asusta: ni siquiera quieres saber de dónde vienes porque no quieres saber quién eres.

Me gusta estar contigo porque puedo mirarte por horas.

Podría pasarte cualquier cosa, podría arrollarte el tren, y quedaría intacta tu belleza.

Nunca obtendremos el amor, pero siempre estará ahí la belleza.

El silencio es vivir en la ciudad que amo…

Yo no lo elegía. El silencio había llegado para encarnarse en mí.

Tal vez porque renuncié a validarme, esa semana fue tan nítida.

En mis días de silencio habitaban mis historias que no tenían que ser ya de nadie más.

…sólo un animal tendría la lealtad de dormir conmigo cada noche.

A veces tengo tan pocas palabras que resulto un ser muy básico.

A veces no tengo ninguna palabra y me siento hueca, liviana, vacía, y entonces entiendo por qué no peso en la existencia de nadie.

…cuantas veces estuvo conmigo fue así: conmigo.

…cuando estaba conmigo me hacía sentir como si fuera única.

Si escribo su nombre es entrar al paraíso, a la tierra prometida que fluye leche y miel.

Comimos manzanas porque nunca volveríamos a ese paraíso, aunque él no lo entendió y yo no lo sabía en ese momento.

Y es que era un bonito sueño ser la única mujer en el mundo entero.

Duermo sabiendo que los paraísos se desintegran de un día para otro.

Y es que el precio de cada paraíso son muchos, miles de infiernos.

Siempre tengo quien me cuide. Duermo con una serpiente enroscada a mis pies. Por eso los tengo tan fríos.

Soy mi única historia y mi familia.

Es del querer el callar.

Por eso se hace la tonta y de pronto me suelta una verdad como quien suelta una bala.

Dormí sola sin sentirme sola y no necesité una piel, animal o humana, en la cual reposar mi brazo.

Perder alguno de mis sentidos sería perder la mitad de mi vida.

No me quitaría la verdad el dolor de las pérdidas.

…tal vez tenía esperanzas de que en algún momento actuara con su propio cerebro y se hiciera más mi amiga que de sus hermanas.

Quería hacer tanto ruido que pudiera callar mi mente, arrancarme el cabello, enterrarme las uñas en la cara, a ver si así distraía a mi cerebro de la sensación de sangre en la piel y del olor a tabaco.

Mi vocación de muñeca había comenzado desde chiquilla.

Sentía que mi cuerpo era muerte, por eso merecía ser mutilado.

Amor es una palabra muda.

Las muñecas también se cansan de posar sobre los pasteles perfectos.

No había manera de que volviéramos a la Tierra Prometida.

…subía hasta mi boca para obligarme a pedir perdón.

No pude evitar mirarme al espejo: las ojeras eran dos círculos y dentro de ellos estaban mis ojos.

No se puede dormir toda la vida.

La muerte sería una buena forma de dormir sin tener que alternar con la vida.

Una muerte de ojos abiertos y corazón aún palpitando.

Ya no podía caerme por más que rodara en el mundo.

Dicen que mucho amor se convierte en mucho odio.

…¿cómo es que mis hijos mayores desde niños ya eran amantes?

Tomaste lo más vivo que tenía.

Como si para la vida bastara la noche.

Me llenaste la boca de palabras pero no me diste voz.

Puedo llevarme cualquier secreto a ese lugar donde van los mentirosos.

Ya no habrá un cielo sin Rosso.

Yo sólo había sido líneas de luces en su vida.

Amor es una palabra helada.

Mi amor nunca había sido una manifestación de fuerza.

Esposada con las manos hacia atrás, ni iba a darle al piloto el gusto de verme llorar.

Todo era tan real y tan injusto.

… las cadenitas de poco valor que frágilmente seguían atándome al amor de mi padre.

Tal vez vio mi blusa blanca transparente tan poca cosa a la hora de cubrirme del frío, a mí tan poca cosa a la hora de estar sola.

El amor de Rosso en infierno se había convertido.

La carretera era un mar, una corriente de arena que me conducía a un puerto al que nunca arribaba.

No mediste el daño que me hacías. Mira lo que han hecho tus mentiras.

Pero los caminos son distintos cuando se piensan a cuando se viajan.

Sin identidad no tenía dinero, no tenía familia ni amigos. Sin identidad sólo era yo.

Había arruinado mi vida y sólo obtenía que ella me colgara el teléfono.

Tal vez con los billetes que me quedaban podría tomar un taxi, pero no hay manera de volver a casa cuando ya no hay una casa.

El ambiente era una bolsa infecta que nos contenía a todos.

Yo era tan libre en esa ciudad tan libre, que tenía miedo.

Tantas personas que no había espacio para Dios.

Me sentía tan necesitada de luz, de algo de belleza.

Dejé pasar varios vagones hasta entender que nunca llegaría uno con suficiente espacio.

Hemos creído en todo: en Dios, en la Virgen… hasta en el Diablo.

Y si me la secuestran, que la pistola la traiga siempre, para que pueda matarse antes de que la hagan sufrir.

Se la ofreció a Dios, pero yo creo que Dios no la quiso.

¿Cómo se habían convertido en chiqueros esas mansiones viejas?

Era un lugar tan deprimente que si alguien llegaba a matarme, por mí estaría bien.

Estoy tranquila porque sé que hasta la última letra de tu nombre olvidaré.

No podía más que asociar la fealdad con la tristeza y la desgracia.

Una ciudad que yo no conocía me mostraba sus sucios genitales.

La soledad es morir y que nadie se entere.

Podría morirme y nadie se daría cuenta en semanas.

Hay noches que no se sabe si llegará la mañana.

Mi piel tiene una memoria perfecta, guarda todo lo que yo quiero olvidar.

Mi piel bien podría ser un diario.

Cuando muera, quien encuentre mi cuerpo desnudo nunca sabrá lo que ahí dice.

Si la muerte no llegaba a mí tendría que salir a buscarla a la calle.

La muerte andaba en las calles en la figura de una jeringa tirada junto al semáforo.

Si alguna vez rezara a una mujer me convertiría en parte de esta ciudad.

Yo pidiendo ser normal, ser feliz, no necesitar dormir todo el día. Tener una familia.

Nunca he sentido apego a mi vida.

La gente vive en las condiciones que ella misma provoca, merece las condiciones en las que vive. Yo era parte de esa gente.

El era solo y no necesitaba nada, era pleno en sí mismo, era su propio Dios y su belleza era su testimonio.

Cuando yo más lo necesitaba se fue.

Ni siquiera puedo hablarle porque es como si yo ya no fuera nadie.

¿Ser pobre era ser imperceptible, tan común como todos, una copia de los otros, pertenecer a una comuna de elementos genéricos?

Y yo me había caído del Cielo. Era una como cualquier otra.

¿Quién era para sentirse con derecho a preguntar sobre mi vida?

Cuando me duermo con él el tiempo se detiene y sueño todo como con filtros de Instagram.

Desconfío de toda la gente que dice estar escribiendo.

Será que para mí el amor y la escritura son lo mismo.

…y el corazón me iba a reventar en cascadas de agua mineral agitada.

No lloré porque ni siquiera a eso tenía derecho.

Decidí seguir amando a Rosso porque a veces al mal también se le ama.

Tal vez mi verdadera identidad era sentarme a esperar a que cualquiera llegara por mí a rescatarme.

Si yo no tenía mamá, ¿por qué iba a rezarle a una madre ajena?

Si tu cariño se acabó, estoy tranquila corazón, al fin que nunca comenzó.

Sentiría que lo necesitaba para no pegarme un tiro.

Sin embargo, si tuviera que confesar una religión, sería bautista o pentecostés.

Me gusta creer en el poder de la fe, más que en el poder del rito.

Si tuviera qué creer, si pudiera creer, lo haría.

Si pudiera creer, creería en la vida eterna, para así poder matarme y despertar a un mundo ya pasado por fuego.

Estaba tan triste que era inmensamente feliz en medio de tanta mierda.

Sólo caminé sin rumbo.

El miedo me paralizaba y el miedo me hacía avanzar.

Ella no avanzaba y por más que yo corriera siempre sus dedos estaban a dos centímetros de mi espalda.

El olor a pólvora me hacía evocar su nombre.

Que si me dolía la piel descansaba mi alma.

Es que cuando el amor es muy grande, y se vacía, hay que llenar con algo ese hoyo que queda en el corazón.

Hacía días que no me maquillaba, pero simplemente con lavarme la cara recuperaría la clase.

Lo que nos unía era el aborrecimiento.

Bien fácil distingues al lobo de los coyotes: el lobo es el que mata, el coyote nomás se come las sobras.

Porque el amor es querer saber lo que el otro sabe.

Hay justicias que no se pueden quedar en las manos de Dios.

Pero quise ver cómo avanzaba mi historia, la película de mi falta de voluntad.

No tenía ni el gusto ni la sensibilidad ni la capacidad de abstraerse del mundo para seguir siendo un ser bello y con clase.

Lo que es de Dios vuelve a Dios, dijo el Niño.

Porque los gringos son los chilangos del mundo, no tienen nada de gusto.

No conoces el infierno. Apenas lo vas a conocer.

Más difícil que ser anfitriona o invitada, es ser la novedad circense.

…la seguridad es lo que cuesta.

Así que eso era mi verdadera familia: una comunidad de enfermos.

¿Cómo podría mi alma redimirse después de haber vivido tantas horas en el horror?

¿Cómo podría mi alma existir?

La belleza es esa cálida certeza de que el mundo, a pesar de su dolor, debe seguir existiendo.

La belleza de la existencia y la conciencia de que jamás obtendríamos el amor, pero sí el deslumbramiento.

La belleza es esa eterna sintonía que nos hace olvidar el asco que produce el mundo.

La belleza es esa cálida melodía que acrecienta el miedo.

La belleza tiene la perversión del engaño: porque existe, se posterga la muerte, se olvida el horror, se desea preservar la vida para seguir posando la mirada sobre el objeto luminoso aunque de él brote un olor a sangre

La belleza es un objeto de fe.

Era tanta su belleza que me infundió miedo.

Cuando se ama también hay mucho odio.

No puedo saber de qué te sirve si no sé qué quieres.

De cualquier forma, todas saben que valen más como carne que como personas.

No puedes mirarme creyéndote superior a mí.

Te dejaste engatusar, bebé, entre un pito y mundo, siempre vas a preferir el pito.

Necesitaba volver a ser la chica a la que le sobraba todo.

Era curioso que habláramos de una familia en común.

Para someter a un hombre basta con humillar a las mujeres de su casa: esposas, hijas, nietas.

Yo era un juguete muy frágil y muy caro. Una granada de cristal

El asunto del silencio es así: a veces es la única protesta a la que se puede recurrir.

A veces la protesta se convierte en una forma de vida.

…el silencio se convierte en una condición, no en una decisión.

…es muy fácil condenar un amor de que no se es partícipe.

Mi cuerpo es su casa.

Mi cuerpo es su abrigo.

Eramos dos extrañas actuando con la amabilidad de lo inesperado.

Hacía mucho que no reía ni sentía la dignidad, o el cinismo, de ser la hija de quien era.

Pero no hay pureza ni inocencia si en el corazón late un amor insano, el amor de aquellos hermanos que viven solos en el monte y no saben de qué otra forma cobijar sus cuerpos.

Yo creo que cuando un amor así es correspondido es una bendición de Dios.

…pero yo creo que el amor siempre tiene que ver con Dios.

Si antes no me había ofrecido en sacrificio a él, era porque no sabía de su existencia.

Su latido era intenso, vibrante, era el latido más intenso que rugía desde mi cuerpo.

Mi hijo ha sido lo más vivo que ha habitado mi cuerpo.

¿Cómo pelear si no podía ni dejar de temblar?

Era mi deber cuidar a mi haz de luz.

Andaría hasta desangrarme.

Un tigre blanco aparecía de pronto así como aparece el hambre.

Me lamenté por todas las veces que había desaprovechado oportunidades para morirme.

Me besa para dejarme en la boca el sabor del amor.

El amor ha de ser de desierto, por eso a nosotros nos esperaba el destierro.

Nadie viene al Lobo si no es por mí.

Orfa Alarcón. Loba. Alfaguara. Febrero 2019. México. 330pp.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

OK Enterado

March 4, 2019

Nunca te enteraste

              que mamá había perdido los dientes

      preferiste pensar

               que era exagerado hacerle una papilla.

Nunca te enteraste

              que hacía mucho tiempo que no caminaba

     asumiste

              que ese día prefirió estar sentada.

Nunca te enteraste

              que si confundía tu nombre

no era por hacerse la graciosa

              era sólo una muestra del extraño baile

de su memoria.

Nunca te enteraste

             que si hablaba de los abuelos

             no era por nostalgia

             era porque en su fantasía ese tiempo era actual.

Nunca te enteraste

             que si repite la misma noticia de la tele o del radio

no es porque le haya impactado

            es porque en su mente resuena una y otra vez.

Nunca te enteraste

            que abandonó hilazas, aros y ganchos

            dijiste

¡Milagro! Por fin tiene descansadas las manos.

Nunca te enteraste

             que no era casualidad que estuviera apagado el radio

             sólo te dio gusto

encontrar la casa en silencio.

Nunca te enteraste

               que la cocina se quedó desierta

               en cambio te serviste porción doble

               de la dos veces amarga ensalada agria del Pollo Kentucky.

Nunca te enteraste

          has sido más inteligente

               envidio tu talento

                       no es fácil, no

                              sentirte huérfano.

Lorena Sanmillán

Poesía mexicana actual: Lorena Sanmillán

February 25, 2019

Agradezco infinitamente a la Revista Círculo de Poesía la deferencia que ha tenido conmigo al publicar un poema de mi autoría.

https://circulodepoesia.com/2019/02/poesia-mexicana-actual-lorena-sanmillan/

Lorena Sanmillán

 

Aprende

February 9, 2019

Manuela me pregunta más de ocho veces a qué horas entro y cuánto dura mi clase. Más de ocho veces -con infinita paciencia- le contesto lo mismo. Tres o cuatro horas, mamá. La obligo a desafiar su casi nula memoria reciente. ¿A qué horas entro, Manuela? Pergeña en su mente. Al ratito, contesta. ¿A qué horas salgo, mamá? Batalla. Se enoja. Cambia el tema. Le repregunto: ¿a qué horas salgo, Manuela? Cuando aprendas algo, puntualiza y suelta la carcajada.

Lorena Sanmillán

Cucharada con guante blanco

February 3, 2019

Le doy de comer a Manuela en la boca. Con parsimonia tomo la cuchara y le platico. La entretengo para que coma. Suena mi celular, contesto. Suspendo el alimentarla. Manuela escucha la conversación. La veo de reojo tomando la cuchara y un pedazo de plátano. Batalla. Le tiemblan las manos. Suspendo la plática. Manuela levanta la cuchara. Me recrimino haberme distraído. Entre risas y reconcomios le pregunto si tiene mucha hambre. Dice que no y pone la cuchara con plátano en mis labios. “Le dijiste a tu amiga que no habías comido”. Ésa es mi madre.

Lorena Sanmillán

Al pie de un árbol

December 4, 2018

Ciudad de México. Entro a “La Parisina”, -en Monterrey no encuentro varias cosas para tejer, y me pongo a buscarlas. Chaparra como soy, de pronto casi se me destroza un oído porque un hombre encorvado -tal vez buscando escuchar mejor la llamada de su celular- (me) grita: “¿Pie? ¿Un pie de árbol? ¿Eso quieres que busque?” Su mirada es un laberinto cuando repite la indicación lentamente, en jerigonza paulino: “¿Un-pi-e-de-ár-bol ¿E-so-qui-e-res?-¿Se-gu-ra?” ¡Lo que daría porque en este momento se pudiera ver lo que piensa o imagina!

Lorena Sanmillán

Los motivos del lobo

October 5, 2018

El varón que tiene corazón de lis,
alma de querube, lengua celestial,
el mínimo y dulce Francisco de Asís,
está con un rudo y torvo animal,
bestia temerosa, de sangre y de robo,
las fauces de furia, los ojos de mal:
el lobo de Gubbia, el terrible lobo,
rabioso, ha asolado los alrededores;
cruel ha deshecho todos los rebaños;
devoró corderos, devoró pastores,
y son incontables sus muertes y daños.

Fuertes cazadores armados de hierros
fueron destrozados. Los duros colmillos
dieron cuenta de los más bravos perros,
como de cabritos y de corderillos.

Francisco salió:
al lobo buscó
en su madriguera.
Cerca de la cueva encontró a la fiera
enorme, que al verle se lanzó feroz
contra él. Francisco, con su dulce voz,
alzando la mano,
al lobo furioso dijo: ?¡Paz, hermano
lobo! El animal
contempló al varón de tosco sayal;
dejó su aire arisco,
cerró las abiertas fauces agresivas,
y dijo: ?¡Está bien, hermano Francisco!
¡Cómo! ?exclamó el santo? ¿Es ley que tú vivas
de horror y de muerte?
¿La sangre que vierte
tu hocico diabólico, el duelo y espanto
que esparces, el llanto
de los campesinos, el grito, el dolor
de tanta criatura de Nuestro Señor,
no han de contener tu encono infernal?
¿Vienes del infierno?
¿Te ha infundido acaso su rencor eterno
Luzbel o Belial?
Y el gran lobo, humilde: ¡Es duro el invierno,
y es horrible el hambre! En el bosque helado
no hallé qué comer; y busqué el ganado,
y en veces comí ganado y pastor.
¿La sangre? Yo vi más de un cazador
sobre su caballo, llevando el azor
al puño; o correr tras el jabalí,
el oso o el ciervo; y a más de uno vi
mancharse de sangre, herir, torturar,
de las roncas trompas al sordo clamor,
a los animales de Nuestro Señor.
Y no era por hambre, que iban a cazar.
Francisco responde: En el hombre existe
mala levadura.
Cuando nace viene con pecado. Es triste.
Mas el alma simple de la bestia es pura.
Tú vas a tener
desde hoy qué comer.
Dejarás en paz
rebaños y gente en este país.
¡Que Dios melifique tu ser montaraz!
?Está bien, hermano Francisco de Asís.
?Ante el Señor, que todo ata y desata,
en fe de promesa tiéndeme la pata.
El lobo tendió la pata al hermano
de Asís, que a su vez le alargó la mano.
Fueron a la aldea. La gente veía
y lo que miraba casi no creía.
Tras el religioso iba el lobo fiero,
y, baja la testa, quieto le seguía
como un can de casa, o como un cordero.

Francisco llamó la gente a la plaza
y allí predicó.
Y dijo: He aquí una amable caza.
El hermano lobo se viene conmigo;
me juró no ser ya vuestro enemigo,
y no repetir su ataque sangriento.
Vosotros, en cambio, daréis su alimento
a la pobre bestia de Dios. ¡Así sea!,
contestó la gente toda de la aldea.
Y luego, en señal
de contentamiento,
movió testa y cola el buen animal,
y entró con Francisco de Asís al convento.

*

Algún tiempo estuvo el lobo tranquilo
en el santo asilo.
Sus bastas orejas los salmos oían
y los claros ojos se le humedecían.
Aprendió mil gracias y hacía mil juegos
cuando a la cocina iba con los legos.
Y cuando Francisco su oración hacía,
el lobo las pobres sandalias lamía.
Salía a la calle,
iba por el monte, descendía al valle,
entraba en las casas y le daban algo
de comer. Mirábanle como a un manso galgo.
Un día, Francisco se ausentó. Y el lobo
dulce, el lobo manso y bueno, el lobo probo,
desapareció, tornó a la montaña,
y recomenzaron su aullido y su saña.
Otra vez sintióse el temor, la alarma,
entre los vecinos y entre los pastores;
colmaba el espanto los alrededores,
de nada servían el valor y el arma,
pues la bestia fiera
no dio treguas a su furor jamás,
como si tuviera
fuegos de Moloch y de Satanás.

Cuando volvió al pueblo el divino santo,
todos lo buscaron con quejas y llanto,
y con mil querellas dieron testimonio
de lo que sufrían y perdían tanto
por aquel infame lobo del demonio.

Francisco de Asís se puso severo.
Se fue a la montaña
a buscar al falso lobo carnicero.
Y junto a su cueva halló a la alimaña.
En nombre del Padre del sacro universo,
conjúrote, dijo, ¡oh lobo perverso!,
a que me respondas: ¿Por qué has vuelto al mal?
Contesta. Te escucho.
Como en sorda lucha, habló el animal,
la boca espumosa y el ojo fatal:
Hermano Francisco, no te acerques mucho…
Yo estaba tranquilo allá en el convento;
al pueblo salía,
y si algo me daban estaba contento
y manso comía.
Mas empecé a ver que en todas las casas
estaban la Envidia, la Saña, la Ira,
y en todos los rostros ardían las brasas
de odio, de lujuria, de infamia y mentira.
Hermanos a hermanos hacían la guerra,
perdían los débiles, ganaban los malos,
hembra y macho eran como perro y perra,
y un buen día todos me dieron de palos.
Me vieron humilde, lamía las manos
y los pies. Seguía tus sagradas leyes,
todas las criaturas eran mis hermanos:
los hermanos hombres, los hermanos bueyes,
hermanas estrellas y hermanos gusanos.
Y así, me apalearon y me echaron fuera.
Y su risa fue como un agua hirviente,
y entre mis entrañas revivió la fiera,
y me sentí lobo malo de repente;
mas siempre mejor que esa mala gente.
y recomencé a luchar aquí,
a mi defender y a mi alimentar.
Como el oso hace, como el jabalí,
que para vivir tienen que matar.
Déjame en el monte, déjame en el risco,
déjame existir en mi libertad,
vete a tu convento, hermano Francisco,
sigue tu camino y tu santidad.

El santo de Asís no le dijo nada.
Le miró con una profunda mirada,
y partió con lágrimas y con desconsuelos,
y habló al Dios eterno con su corazón.
El viento del bosque llevó su oración,
que era: Padre nuestro, que estás en los cielos…

Rubén Darío

Amor del bueno

September 4, 2018

Voy en el coche. Llevo a mis perras a ver a mamá, su abuela. Mientras manejo, pienso en los pendientes que tengo. El semáforo en rojo decreta una pausa en el trayecto. En la radio canta Reyli. Siento una mirada. Twitter aúlla, como lo hace cuando llama la atención e intenta comunicarse. La escucho en segundo plano. Sigo con mis pensamientos. Tantas cosas por hacer. Vuelvo a sentir la mirada sobre mí. Volteo hacia la derecha. Una familia nos saluda, están encantados con la perra. Sonrío y devuelvo el saludo. La conductora levanta sus pulgares, felicitándome. Verde. Avanzamos. Coincidimos de nuevo en el siguiente semáforo. Twitter aúlla más fuerte. Lakmé -antisocial- va echada en actitud de “No me molesten”. Bajo el vidrio para que vean mejor a la Twitter. La conductora baja el vidrio y yo hago lo propio. Nos saludamos. ¡Qué bonito! Es perra, le digo. ¡Qué bonita!, corrige, disculpándose. ¡Qué elegante! ¿Van de paseo? Sí, vamos a ver a mi madre. ¡Qué lindo! ¡Van con la abuela! La familia entera está conmovida con el animal que va en mi coche, la chulean, la piropean y la otra, nalgas prontas, sigue aullando, agradeciendo el detalle. Olvido los pendientes y me concentro en el momento, trémula de ternura. Verde otra vez. Nos despedimos sonrientes y canto con Reyli: Nadie le apostaba a que yo fuera tan feliz -con dos animales en mi coche- pero cupido se apiadó de mí.

Lorena Sanmillán

Mis subrayados: Canción de tumba

September 1, 2018

Captura de pantalla 2018-08-28 a la(s) 13.28.04Vivía con la angustia orgullosa y lúcida que hizo morir desollados a manos de san Agustín a no pocos heresiarcas.

…la avaricia de ser dueño de algo que no logras comprender.

Nunca supe en qué consistían estas preferencias y supongo que puedo vivir sin saberlo.

Leemos nada, y exigimos que esa nada carezca de matices: o vulgar o sublime.

Tienes que mandar todo a la chingada y largarte de México. Porque tú vas a ser escritor. Y un escritor en este país no sirve de nada, es peso muerto.

No entiendo lo que dice: no logro hacer la conexión emocional.

No es la realidad lo que vuelve cínico a uno. Es esta dificultad para conciliar el sueño en las ciudades.

Siempre es una buena noticia que el sol salga.

Ser cínico requiere de retórica.

A ratos, en medio de la oscuridad, cuando tengo más miedo, trato de hacerme a la idea de que velo el delirio de una desconocida.

Mis jornadas de la última semana consisten en treinta y seis horas dormitando o escribiendo junto a la cama de una moribunda.

Yo crecí a la sombra de una vuelta de tuerca: pretender que la mía era realmente una familia.

Todo México es territorio del cruel.

¿Qué será de estas páginas si mi madre no muere?

La belleza es la verdadera vida.

Convertir un anecdotario en estructura, por el contrario, ofrece siempre el desafío de conquistar  cierto grado de belleza: lograr un ritmo a despecho de la insonorizada vulgaridad que es la vida.

Wilde consideraba que escribir autobiográficamente aminora la experiencia estética.

Escribo para transformar lo perceptible.

Quiero aprender a mirarla morir.

…una ficción sólo es honesta cuanto mantiene su lógica en la materialidad del discurso…

Me permitió intuir que los sentimientos profundos no admiten distinciones tajantes entre soportes sublimes y banales, y que esta condición de belleza será siempre cínicamente usufructuada por diletantes y burócratas del gusto…

Sin espiritualidad no hay poesía.

Mi rutina antiséptica representa un trabajo más o menos arduo que, sumado al tránsito de médicos y enfermeras y los cambios de turno y los horarios de alimentos y el arribo de facturas y recetas, entrecorta la escritura.

Que la he amado siempre con la luz intacta de la mañana en que me enseñó a escribir mi nombre.

No sé nada de la muerte. Sólo sé de la mortificación.

La literatura siempre ha sido generosa conmigo: si tuviera que volver a ese instante sabiendo lo que sé ahora, escogería los mismos libros.

Tres años de pobreza extrema no destruyen. Al contrario: despiertan en uno cierta lucidez visceral.

Bajar la guardia. No voy a hacerlo. Si se cura, bueno. Si se muere, ni modo.

Gracias a la leucemia comprendí que lo provisional no es una elección: es el ritmo desnudo de la mente.

…necesito tu sangre, dámela a cambio de esta zona mercantil del idealismo a la que denominamos Amistad.

Ni son tontos para andar en supersticiones ni son serios para aguantarse.

Rezar, no. No rezar es todo lo que tengo.

Quizá los fantasmas de putero prenazi y mojigatería socialista guardan un aire de familia con mis propios fantasmas tutelares.

…basura armada en serie, idéntica en su espíritu a las ranas de plástico que se venden en los puestos ambulantes frente al zócalo de la ciudad de México. Que nos sirvan otra ronda de Taiwan.

La diferencia no radica en el objeto sino en el relato oculto tras él.

Así que todos los recuerdos infantiles vienen, fatalmente, como una errata.

El nombre que uso para realizar las acciones más elementales (sostener una cuchara, leer esta línea) es distinto del nombre que uso para cruzar fronteras o elegir presidente de mi país.

Ninguna de estas cosas me preparó para la noticia que mi madre padece de leucemia.

Soy una bestia que viaja, hinchada de vértigo, de sur a norte.

Me aterra la posibilidad de haber legado a mi hijo una afición perturbadora.

Haber nacido me parecía un acto de pura maldad personal que sólo podía repararse engendrando otra existencia.

…el entonces está hecho de poleas quebradizas…

Ese es el más intenso vínculo que me une a mis hijos: un enyesado gesto de adiós.

Cada vez que uno redacta en presente -así sea para contar su cretinismo aeroportuario, su sobredosis de carbohidratos en el menú de British Airways- está generando una ficción, una voluntaria expresión de la incredulidad gramatical.

La manera más rica de sentir el pasado (íntimo o histórico, da igual) es abandonarse a la percepción física del tiempo: un instante está siempre en el futuro. Por eso la culpa y la nostalgia son emociones miserables.

El sexo entre los dos fue una intuición de luminosidad.

…tras diez minutos de fama logré atisbar el límite de mi escritura.

Si te dedicas a cuidar un enfermo, te arriesgas a vivir en el interior de un cadáver.

Seguridad de ser, para alguien que amo y está vivo, nada más que una larva en pena.

No por su grandeza arquitectónica ni mucho menos por su papel en el ámbito de la medicina, sino porque su inopinado origen es un buen ejemplo del gran talento de los mexicanos para hacer el ridículo.

…adoctrinar con argumentos fascistas a los políticos mexicanos que están en el poder es predicarle al coro.

La aventura del Escuadrón 201 se parece a una novela de Jorge Ibargüengoitia.

(supongo, por el resultado, que la charla transcurrió en una cantina).

No hay camino al absoluto que no pase por una estación de la fiebre.

De niño me gustaba tener calentura. Era un padecimiento que volvía especialmente cariñosa a mamá.

Tramitar kafkianamente medicinas es la versión que nos ofrecen de una terapia ocupacional.

Para mí -también insomne crónico- el insomnio es puro melodrama: nada sino un estado suelto de la mente.

No: el verdadero inconveniente de haber nacido no radica en ninguna unidad de sentido que pueda ser narrada.

Habitar algo (o a alguien) es adquirir un hábito.

Afuera estaba cayendo uno de esos aguaceros que hacen decir a las beatas que Dios practica en Saltillo la logística del próximo Diluvio.

Mi madre no es mi madre. Mi madre era la música.

Pero no lo inventé: estoy seguro que lloró cuando supo su muerte.

Este es, por supuesto, mi recuerdo más antiguo: la angustia de que un extraño me roba mi único amor.

¿Quién va a olvidar la primera vez que puso un pie en la cárcel?

Enloquecidamente tranquilo.

Soy una fragancia exquisita envuelta en papel periódico.

El vocablo universal que mis hermanos y yo empleamos para sustituir las expresiones de mal gusto es Esto. 

¿Por qué la vida de la gente que escucha boleros suena siempre tan cursi?

La ideología del dolor es la más fraudulenta de todas.

Hace un par de años le extirparon la vesícula, lo que menguó severamente su tolerancia a los paraísos artificiales.

Si no te puedes unir al heroísmo, cógetelo.

El Diablito Tuntún debe ser el máximo after de La Habana.

Las chicas entran a pasto, estragadísimas por la noche de refuego y al mismo tiempo más aguerridas que nunca: avariciosas, mal cogidas, al borde del vómito por chupar pingas blandas diminutas.

El Diablito Tuntún es un paraíso de pesadilla donde la música resulta intolerable y cinco o seis mujeres bailan alrededor de ti tratando de llevarte a la cama.

Yo en cambio estaba loco por ella y aceptaba lo que me propusiera.

Nuestra amistad se limitaba al tacto.

El placer y la posesión no requieren fulgor ajeno para ser trascendentes.

Soy un wanabí de patriarca y un Opus Dei de clóset.

Puede ser: mi mente es mi segunda madre.

…sabía que las revoluciones también necesitan prostitutas.

Así, desde la fiebre o la psicosis, es relativamente válido escribir una novela autobiográfica donde campea la fantasía. Lo importante no es que los hechos sean verdaderos: lo importante es que la enfermedad o la locura lo sean. No tienes derecho a jugar con la mente de los demás a menos que estés dispuesto a sacrificar tu propia cordura.

Lo que intento por supuesto, es reflexionar morbosamente, no transcribir el dolor.

(ningún delirante es tan imbécil como para perder el delicioso hilo de su locura intentando describirla)

Más allá de la experiencia estética que la propia enfermedad desencadena, no haré más subproducto que una bitácora. Tengo que acudir al mecanismo de la literatura pese a que muchos de mis espectadores lo consideran una lengua muerta: de otro modo, la intervención sería solamente una mancha tibia. Tengo que escribir para que lo que pienso se vuelva más absurdo y real.

La emprendí porque es el último recurso que me queda para acercarme a la sensibilidad.

Si no me besa el mundo, que me bese la fiebre.

La angustia es la única emoción verdadera.

Hay personajes que simplemente no se marchan. Esperan pacientemente a que tengas un breakdown para venir a cobrar lo que les debes.

La medicina paliaba el dolor, no la densa podredumbre.

Recuperar la cordura significa que tus demonios han vuelto a su sitio. Ya no pueden atormentar a nadie más. Sólo a ti.

No sabes cómo lloré porque no me dejaban ir a cuidarte como me cuidas tú.

La amistad es uno de los grandes misterios de la vida en la Tierra.

Si quieres saber qué está pasando tienes que rastrear los twitss en tiempo real.

Los seres humanos son una enfermedad. Un cáncer.

Mi madre es un virus que camina.

El amor, en cambio, como un virus: se injerta; se reproduce sin razón; se adueña de su huésped egoístamente sin consideraciones de especia, taxonomía o salud; es simbiótico. El amor es un virus poderoso.

¿Para qué arruinar un recuerdo perfecto, un viaje tan dulce…?

Aún así, lograron asestarme más pésames de los que mi organismo pudo tolerar: puñetazos en el hígado.

Acapulco debería ser tipificado como delito federal.

¿Qué mejor homenaje podría hacerle la burocracia mexicana a una prófuga de su propio nombre?

Todo abismo tiene sus canciones de cuna.

Estaba simplemente deshecha: un año de virus y veneno es demasiado para un organismo cuyo único imperio ha sido asimilar toda clase de golpes.

No había nada que decir: habíamos tenido un año entero de dolor lúcido.

Herbert, Julián. Canción de tumba. Random House Mondadori. México 2012. 206 pp

Lorena Sanmillán