Mis subrayados: Los dragones del Edén. Carl Sagan

March 2, 2018

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El ser humano se halla a medio camino entre los dioses y las bestias. Plotino

Sin embargo, no cabe duda de que somos la progenie evolucionada de criaturas primitivas.

Pero lo que ahora importa no son las esperanzas ni los temores, sino solamente la verdad, en la medida en que nuestra razón nos permita desvelarla.

… el hombre aún lleva impresa en su estructura corpórea la huella indeleble de su humilde origen.

Charles Darwin El origen del hombre

Introducción

Sin desconocer el notable influjo del legado genético en nuestro comportamiento, nuestros cerebros ofrecen muchísimas más oportunidades de establecer nuevos modelos de conducta y nuevas pautas culturales en cortos períodos de tiempo que en cualquier otro ser vivo.

A más abundamiento, el ser humano, en la restringida y más reciente fase de su largo devenir biológico-intelectivo, se ha procurado no sólo información extragenética, sino también conocimientos extrasomáticos, o sea, información acumulada fuera de nuestro cuerpo, fenómeno del que la escritura constituye el ejemplo más significativo.

No queda más alternativa que ajustarse, adaptarse al cambio, controlarlo o perecer.

Probablemente, sólo un mecanismo de aprendizaje extragenético puede afrontar el rapidísimo proceso de transformación que soporta la especie humana.

Creo de veras que una mejor comprensión de la naturaleza y evolución de la inteligencia humana puede ayudarnos a enfocar con lucidez los peligros ignotos que sin duda esconde el futuro.

La biología se asemeja más a la historia que a la física.

Quizás el “pensamiento” sea el resultado de la acción, separada o conjunta, de los componentes del cerebro, mientras que ciertos procesos pueden ser consecuencia de la actuación del cerebro en bloque.

Pero la ausencia de pruebas no es prueba válida de la ausencia.

En el ámbito de la ciencia y sobre todo en el de la biología, se observa con frecuencia que los individuos más familiarizados con los entresijos de una cuestión tienden a sustentar criterios más empecinados (y a la postre erróneos) sobre la hipotética inasequibilidad del tema que quienes lo contemplan desde cierta distancia.

Por otra parte, me doy perfecta cuenta de que si este alejamiento es excesivo se corre el riesgo de confundir lo que no es sino ignorancia con supuesta percepción del problema.

Parte del estímulo y hasta del goce que uno halla en el estudio de la cuestión radica en el nexo que guarda con todas las áreas del esfuerzo humano, en especial la posible interacción de los conocimientos obtenidos del estudio de la fisiología del cerebro con las percepciones derivadas de la introspección humana.

1.- El calendario cósmico

El mundo es viejísimo y el ser humano sumamente joven.

2.- Genes y cerebros

La evolución biológica ha venido acompañada de un incremento de la complejidad.

Así pues, es sumamente importante distinguir entre el caudal de información y la calidad de dicha información.

Los grupos taxonómicos más importantes, aquellos que han evolucionado más recientemente, son por regla general los más complejos.

Por lo demás, es natural que para especificar un objeto de tan exquisita construcción y complejo funcionamiento como el ser humano se requiera un caudal informativo tan inmenso.

El material básico de la evolución son las mutaciones, es decir, los cambios hereditarios producidos en las cadenas de nucleótidos que se encargan de elaborar las instrucciones hereditarias en la molécula de ADN.

Los enlaces químicos se rompen accidental y espontáneamente.

Con todo, esta facultad regeneradora no es, no conviene que sea, perfecta, puesto que la evolución necesita de las mutaciones.

Hoy sabemos que determinados recuerdos se canalizan a través de un conducto denominado cuerpo calloso, que comunica los hemisferios cerebrales derecho e izquierdo.

Por ejemplo, se ha determinado que debajo de la corteza existen áreas cerebrales específicas relacionadas con el apetito, el sentido del equilibrio, la regulación térmica, la circulación de la sangre, los movimientos sincronizados y la respiración.

Si la memoria es una función de la corteza cerebral en bloque -más bien una especie de reverberación dinámica o estereotipo de ondas electromagnéticas estacionarias de sus partes constituyentes que acumulación estática en compartimientos estancos del cerebro- quedaría explicada la supervivencia de recuerdos aún después de haber sufrido el cerebro lesiones graves.

En cierto modo, el esquema de la corteza motora es una fiel representación de nuestra condición humana.

Así, existen células que detectan líneas horizontales, otras las verticales, unas terceras las diagonales, y cualquiera de ellas sólo resulta estimulada cuando percibe líneas con la orientación apropiada.

Por tanto, ya se han registrado ciertos indicios indudables de pensamiento abstracto en las células cerebrales.

La existencia de regiones específicas del cerebro relacionadas con funciones cognoscitivas, sensoriales y motoras concretas, hace innecesaria la existencia de una perfecta correlación entre masa cerebral e inteligencia.

Por lo demás, en los seres humanos existe una correlación estadística entre el peso o tamaño del cerebro y la inteligencia del individuo.

Sin embargo, como ha demostrado Leigh van Valen, biólogo evolucionista de la Universidad de Chicago, los datos de que disponemos nos inclinan a pensar que, por término medio, existe una correlación bastante estrecha entre el tamaño del cerebro y la inteligencia.

¿Significa esto que en algún caso el tamaño del cerebro es factor determinante de la inteligencia?

Van Valen pone de manifiesto que la correlación entre el tamaño del cerebro y el grado de inteligencia en el ser humano es más exacta que la supuesta correlación entre la inteligencia y la estatura o el peso corporal del individuo adulto, que se sabe vienen mediatizados por una alimentación insuficiente.

Por lo demás, no existe la menor duda de que la desnutrición puede originar un deterioro de la inteligencia.

Cabe preguntarse, empero, si habrá algún medio, por tosco que sea, de relacionar la masa cerebral e inteligencia.

Con todo, creo que existen abundantes pruebas de que los mamíferos son, en todos los casos, mucho más inteligentes que los reptiles.

Una vez más, creemos que no vamos a pecar de chauvinistas si afirmamos, en base a los indicios que nos suministran sus respectivos comportamientos, que el hombre y el delfín son cuando menos dos de los organismos más inteligentes de la Tierra.

En general, los neurobiólogos estiman que las neuronas son los elementos activos de la función cerebral, si bien existen indicios de que determinados tipos de memoria y otras funciones cognoscitivas pueden estar ubicadas en ciertas moléculas del cerebro, tales como el ARN o las proteínas de reducido peso molecular.

Algunas de dichas sinapsis contienen probablemente la misma información que otras sinapsis; otras guardarán relación con funciones motoras u otras funciones no cognoscitivas, finalmente, las habrá vacías de contenido, actuando como amortiguadores en espera del flujo informativo de la próxima jornada.

Debido a esta ingente cantidad de configuraciones cerebrales funcionalmente distintas no puede haber dos hombres iguales, ni siquiera dos gemelos monovitelinos que se hayan criado juntos.

Y, ciertamente, a la vista de tales magnitudes, es realmente asombroso que existan pautas regulares de conducta en el hombre.

Desde este ángulo, todos somos diferentes entre sí, por lo que el reconocimiento de la inviolabilidad de la vida humana, en razón a la singularidad de cada individuo, resulta una consecuencia ética plausible.

Ello significaría que el saber adquirido se corresponde con la producción de nuevas sinapsis o la reactivación de las casi extintas.

3.- El cerebro y el carro

Entre los primates hallamos con frecuencia esta relación entre ostentación sexual y posición jerárquica del individuo.

Los científicos que estudiaban el comportamiento de la citada colonia llegaron a la conclusión de que “la exhibición de los genitales debe ser considerada como el signo socialmente más  eficaz para delimitar la jerarquía del individuo dentro del grupo”.

Con este comportamiento de carácter ritual, el mono parece querer indicar: Aquí soy yo quien manda.

Las relaciones de comportamiento y neuroanatómicas entre apetito sexual, agresividad y dominio se han visto confirmadas por una amplia variedad de estudios.

El empleo de la sexualidad como fórmula para fijar y mantener la relación de dominio se aprecia a veces en las prácticas heterosexuales y homosexuales del hombre (aun cuando no se trate, por supuesto, del único elemento que interviene en ellas), así como en muchas expresiones “obscenas”.

Afirma que “estamos obligados a examinarnos a nosotros mismos y al mundo en general a través de tres mentalidades muy distintas”, en dos de las cuales no interviene la facultad del habla.

Resulta muy difícil evolucionar alterando la estructura profunda de la vida.

La selección natural opera tan sólo en los individuos, no en la especie, y escasamente sobre los huevos o los fetos.

No existe medio de relegar el órgano antiguo sin poner en peligro la supervivencia del individuo.

Pues bien, estimo que el proceso evolutivo del cerebro ha seguido el mismo cauce y que las partes más internas, las más primitivas, continúan cumpliendo su misión.

Es indiscutible que cada nueva fase en el proceso de cerebración viene acompañada de transformaciones en la fisiología de los primitivos componentes del cerebro.

Entre los consejos de Maquiavelo al príncipe está el de “actuar a sabiendas como las alimañas”.

El ritual, como el arte, es en esencia la culminación activa de una transformación simbólica de la experiencia.

Tanto la neuroanatomía, como la historia política y la propia introspección ofrecen pruebas de que el ser humano es perfectamente capaz de resistir el apremio de ceder a los impulsos emanados del cerebro del reptil.

No podemos ignorar el componente reptílico de la naturaleza humana, sobre todo en lo que atañe a los actos rituales y jerárquicos.

Las alteraciones del ánimo que acarrean los desequilibrios endocrinos ofrecen interesantes indicios acerca de la conexión del sistema límbico con los estados mentales.

Las perturbaciones del sistema límbico pueden originar irritaciones, miedo o emotividad intensa sin causa aparente.

Existen motivos para creer que las raíces del comportamiento altruista se hallan en el sistema límbico.

A lo que parece, el amor es invención de los mamíferos.

Una parcela del sistema límbico primitivo regula las funciones orales y gustativas, y otra las funciones sexuales.

A veces me pregunto si los desodorantes, sobre todo los desodorantes “femeninos”, no constituyen un intento de encubrir los estímulos de orden sexual para que concentremos nuestra atención en otros menesteres.

En los animales superiores, estas mismas pulsiones, aunque mucho más perfeccionadas, parecen localizadas en el neocórtex, región donde se ubican muchas de las funciones cognitivas que mejor definen al hombre como tal.

Así pues, los lóbulos frontales pueden intervenir en las funciones genuinas del ser humano de dos maneras distintas. Si regulan el sentido de anticipación del futuro, deben ser el emplazamiento obligado de de los sentimientos de inquietud, los centros del ansia y la desazón.

El precio que pagamos por la previsión del futuro es la desazón que ello engendra.

Pero necesitamos de los componentes fatalistas de nuestra naturaleza para sobrevivir.

La ventaja que procura el pronóstico de las catástrofes radica en la posibilidad de adoptar medidas para impedir que se produzcan, sacrificando las ganancias inmediatas en favor de unos beneficios a más largo plazo.

A lo que parece, el lóbulo parietal interviene en todo lo relacionado con el lenguaje simbólico del hombre.

Conforme vamos envejeciendo solemos olvidar cosas que a veces acabamos de oír, en tanto somos capaces de recordar con claridad y exactitud sucesos de nuestra infancia.

Sería interesante averiguar por qué el pensamiento indirecto activa el mecanismo de recordación.

Es indiscutible que en el hombre tanto el comportamiento ritual como el de carácter emotivo están fuertemente influenciados por el razonamiento abstracto de origen neocortical.

Cabe afirmar que el rasgo más específico del hombre es su capacidad de raciocinio y formulación de abstracciones.

La curiosidad y el afán de resolver dilemas constituyen el sello distintivo de nuestra especie.

4.- El Edén como metáfora. La evolución del hombre

En el libro del Génesis hallamos una insólita explicación del nexo entre la evolución de la inteligencia y el dolor de parto.

Es interesante hacer notar que Dios no prohíbe la adquisición de todo tipo de conocimiento, sino, de manera específica, el conocimiento de la diferencia entre el bien y el mal, es decir, los juicios abstractos y morales, que de residir en alguna parte del cerebro se ubicarían en el neocórtex.

Una de las primeras consecuencias de las facultades anticipatorias inherentes a la evolución de los lóbulos prefrontales debe haber sido la conciencia de la muerte.

El único depositario de la mentada memoria biológica es, por supuesto, el código genético.

El primer acto de Adán, mucho antes de la Caída e incluso antes de la creación de Eva fue de orden lingüístico: poner nombres a los animales del paraíso.

En casi todos los lenguajes del hombre el término que el niño utiliza para decir “madre” parece una evocación del sonido que emitía inadvertidamente mientras era amamantado.

Cabe, pues, pensar que el lenguaje, las herramientas y la cultura surgieron aproximadamente en la misma época.

La mayoría de antropólogos consideran que no descendemos de la especie de Neanderthal ni quizá tampoco del llamado hombre de Cro-Magnon.

Por lo que sabemos, el ser intelectivo aparece en la Tierra hace unos cuantos millones, o quizá docenas de millones, de años.

Un cambio cuantitativo originó otro de orden cualitativo.

¿Son capaces de pensar en abstracto? Y si son criaturas inteligentes, ¿por qué no conocen el uso de la palabra?

5.-Las abstracciones de los brutos

“Las bestias no pueden formular abstracciones”, declarón John Locke, expresando con estas palabras el sentir generalizado del hombre en el transcurso de la historia escrita.

¿No pueden otros animales realizar abstracciones aunque no sea con la frecuencia y la agudeza del hombre?

¿Por qué suponer que los impedimentos que dificultan esta comunicación son imputables sólo a ellos y no, también, a nosotros?

Existe, ciertamente, un largo anecdotario demostrativo de que los chimpancés son criaturas inteligentes.

“La bestia es incapaz de formular abstracciones”

Los chimpancés han llegado a inventar hasta juramentos.

“El comportamiento humano es un comportamiento simbólico; y el comportamiento simbólico es un comportamiento humano”.

Resulta difícil calibrar el impacto emocional que supone para un chimpancé el aprendizaje de una lengua.

Ahora todo tenía un nombre, y cada nombre alumbraba una idea.

Recordemos que Dios, en lo que se nos antoja una extraña actitud de defensa inconcebible es un ser omnipotente, está preocupado ante la perspectiva de que los hombres erijan una torre que llegue hasta el cielo.

Es posible que hayamos actuado como instrumento de la selección natural suprimiendo toda competencia en el plano intelectivo y que hayamos hecho retroceder los límites de la inteligencia y las facultades lingüísticas entre los primates distintos del hombre hasta el punto de que parezcan inexistentes.

6.- Relatos del obscuro paraíso

Prometeo encadenado parece erigirse en una de las obras capitales de la literatura en Occidente que contiene una alegoría plausible acerca de la evolución del hombre, si bien en lo que a este aspecto se refiere, se concentra más en el inspirador de la evolución que en el ser evolucionado.

¿Qué conexión existe entre los sueños y la evolución del hombre?

Esquilo quizá está diciendo que nuestros antepasados pre-humanos vivían durante el día en un estado similar al de nuestro sueño nocturno y que una de las ventajas principales que comporta la expansión del intelecto humano es la facultad que nos confiere de interpretar la verdadera naturaleza e importancia de los sueños.

Así pues, forzosamente tiene que haber una poderosísima razón que justifique el sueño.

Los griegos reconocieron a Morfeo y a Tanatos, dioses del sueño y de la muerte, como hermanos.

Y, sin embargo, el descanso a través del sueño se remonta a un pasado lejano.

El animal que duerme y sueña está poderosamente inmovilizado y, detalle significativo, no responde a los estímulos externos.

¿Qué necesidad tienen los leones de dormir si apenas cuentan con enemigos naturales?

Cuando uno piensa en el formidable peso de los dinosaurios, aún sorprende más la pequeñez de su cerebro.

La existencia misma del ser humano, es resultado de la extinción de un distante sol.

Es precisamente un reptil el que ofrece a Adán y Eva el fruto del conocimiento del bien y del mal, es decir, las funciones abstractas y morales localizadas en el neocórtex.

Todos los especímenes con formas de adaptación menos perfectos o que habitaban en lugares más accesibles se han extinguido.

¿Es una mera coincidencia que los sonidos onomatopéyicos que el hombre emite para reclamar silencio o llamar la atención tengan extraño parecido con el silbido de los reptiles?

No es posible que el temor a los dragones fuera en realidad temor a una parte de nosotros mismos?

¿Qué cometido cumplen los sueños en la actualidad?

En estado de ensoñación es muy raro que cortemos por lo sano y nos digamos “Se trata sólo de un sueño”.

Por regla general le damos al sueño un barniz de realidad.

En una reputada publicación científica se expresó el criterio de que la función de los sueños es alertarnos de vez en cuando para comprobar que nadie nos acecha para devorarnos.

Los sueños no se atienen a norma alguna de consistencia interna, son un mundo de magia y de ritual, de pasión y de rebeldía, pero muy raras veces de escepticismo y frío razonamiento.

Existen indicios de que soñar es necesario.

7.- Amantes y locos

El hombre y otros animales poseen notables facultades cognoscitivas y un elevado índice de percepción de datos que, sencillamente, superan la conciencia verbal y analítica que tantos de nosotros consideramos como el único patrimonio digno de ser tenido en cuenta.

El otro modo de conocimiento de que disponemos, y que con tan malos ojos contempla en occidente la existencia del conocimiento intuitivo, es una adición evolutiva muy moderna.

Muchas personas son, en su vida consciente, casi completamente racionales, y otras muchas casi del todo intuitivas.

La relativa independencia de actuación de los dos hemisferios se manifiesta en la vida cotidiana.

Es conveniente reiterar que la existencia de un haz de conexiones o fibras nerviosas tan complejo supone que la interacción de los dos hemisferios es una función de vital importancia en el hombre.

La memorización y captación de la música presupone el reconocimiento de ciertas configuraciones auditivas y una disposición de tipo holístico más que analítica.

Existen indicios de que la poesía es, en parte, una función del hemisferio derecho.

Según indica, nuestro conocimiento de la función que corresponde al hemisferio derecho viene a ser algo así como nuestra capacidad para observar las estrellas con luz diurna.

Los actos creativos so obra del hemisferio derecho y no del izquierdo.

Desde entonces, la postura erecta, el uso de herramientas y el lenguaje han sido factores que se han dado impulso mutuo.

La evolución se vale a menudo de esta estrategia.

En todo caso, la práctica evolutiva normal de incrementar la cantidad de información genética a medida que los organismos ganan en complejidad, se manifiesta en la duplicación de parte del material genético, dejando que proceda luego la lenta especialización de funciones de los componentes redundantes.

El pensamiento crítico y escéptico no es un rasgo distintivo del hemisferio derecho, y puede resultar que las teorías elaboradas exclusivamente por él,  particularmente en circunstancias nuevas y difíciles, sean erróneas o paranoides.

Parece que en la vida cotidiana el negativismo del hemisferio derecho se ve fuertemente compensado por el hemisferio izquierdo, que tiende a ver la vida de forma más despreocupada.

De otro lado, el pensamiento meramente crítico, sin percepciones creativas e intuitivas, sin la búsqueda de nuevas pautas, es completamente estéril y está condenado al fracaso.

Un ejemplo característico de la resistencia que a veces opone el pensamiento intuitivo a las netas conclusiones del pensamiento analítico lo tenemos en la opinión de H. Lawrence sobre la naturaleza de la Luna: “Me da lo mismo que me digan que la Luna es una roca inerte en el firmamento. Yo sé positivamente que no lo es”.

Por la misma razón, los procesos del pensamiento racional no constituyen fines en sí mismos, sino que deben entenderse en el contexto más amplio del bienestar humano.

En cierto modo, la ciencia puede ser definida como el pensamiento paranoide aplicado a la naturaleza.

El hemisferio derecho interviene más en el aspecto creativo de la física y la matemática que en la enseñanza de dichas disciplinas.

Los actos creativos son en buena medida resultado de los componentes del hemisferio derecho, pero los razonamientos sobre la validez del resultado son, primordialmente, funciones del hemisferio izquierdo.

Por mi parte, creo que la condición humana se vería muy beneficiada si esta pugna y afán de poner a prueba las hipótesis científicas y de otro género fuera una constante de nuestra vida social, política, económica, religiosa y cultural.

No sé de ningún  progreso científico notable que no requiera un gran acopio de datos de ambos hemisferios cerebrales.

Bien podría decirse que la cultura humana es la función por excelencia del cuerpo calloso.

8.- La evolución futura del cerebro

La anatomía no es determinismo, pero tampoco un factor irrelevante.

Por regla general, las sociedades humanas no son innovadoras, sino más bien jerárquicas y ritualistas.

Cualquier sugerencia de cambio se acoge con recelo, ya que implica la incómoda transformación futura del ritual y la jerarquía imperantes, es decir, la sustitución de una serie de rituales por otra o, tal vez, por una sociedad menos estructurada y regida por un número inferior de rituales.

“Los dogmas de un pasado tranquilo son insuficientes para un presente tumultuoso”, aseveró Abraham Lincoln.

Buena parte de las dificultades que surgen al intentar reestructurar las sociedades norteamericanas y de otros pueblos arrancan de la resistencia que oponen los grupos que tienen intereses creados en el statu quo.

En efecto, las culturas más arcaicas y estáticas se muestran mucho más reticentes ante cualquier transformación.

Existen muchos otros ejemplos de desapego hacia todo lo nuevo en las sociedades de corte tradicional, y podrían abstraerse numerosos casos ilustrativos repasando las vidas de personajes como Leonardo, Galileo, Erasmo, Darwin o Freud.

Por regla general, el tradicionalismo que exhiben muchas sociedades estáticas tiene una misión adaptativa.

Los cambios son necesarios para conseguir la adaptación a nuevas circunstancias ambientales.

Al abandonar la vida del cazador/recolector abandonamos la infancia de nuestra especie.

Según Russell, para que surjan individuos tan dotados es preciso que su infancia haya discurrido sin apenas presiones y lejos de todo conformismo, que el muchacho o la muchacha haya podido cultivar y acrecentar sus intereses por peculiares y extravagantes que pudieran parecer.

Hoy más que nunca, cuando tantos y tan complejos problemas asaltan a la especie humana, es necesaria la presencia de individuos con un alto coeficiente intelectual y un amplísimo campo de intereses.

Resulta que no vivimos en sociedades tradicionales estáticas, pero nuestros gobiernos, opuestos al cambio, actúan como si  así fuera.

Si antes no nos destruimos a nosotros mismos, el futuro pertenece a las comunidades sociales que, sin ignorar las partes reptílicas y los componentes propios de los mamíferos, permitan el florecimiento de los rasgos genuinamente humanos de nuestra naturaleza, a las sociedades dispuestas a invertir recursos en una multiplicidad de experimentos de orden social, político, económico y cultural, y que estén dispuestas a sacrificar ventajas inmediatas por beneficios a largo plazo.

El futuro pertenece, en fin, a las sociedades que consideran las ideas innovadoras como delicadas, frágiles y preciosas vías hacia el futuro.

En mi opinión hace falta profundizar más en el conocimiento de la fisiología del cerebro humano antes de poder dar una definición genérica y bien fundamentada de la muerte, pero lo más probable es que la senda que conduce a esta definición nos lleve a contraponer el neocórtex a los restantes componentes del cerebro.

Soy perfectamente consciente de que en un tema en el que concurren sentimientos tan apasionados toda solución que se proponga no satisfará a ninguna de las dos partes, y en ocasiones el corazón y la mente nos llevan a diferentes conclusiones.

En el polo opuesto de la discusión, la frase “derecho de la vida” constituye un ejemplo claro de expresión altisonante concebida para impresionar más que para aclarar las cosas.

Lo que muchas sociedades humanas protegen no es la vida, sino la vida del hombre, y aún así desencadenamos guerras con medios “modernos” que causan estragos en la población civil y que suponen un tributo tan escandaloso que muchos de nosotros ni siquiera nos atrevemos a entrar en su consideración.

Por si esto fuera poco, es posible que en un futuro no muy lejano podamos dar vida a un ser humano a partir de una simple célula tomada prácticamente de cualquier parte del cuerpo del donante.

La cuestión clave del dilema radica en poder determinar en qué momento el feto puede considerarse un ser humano, dilema que a su vez depende de lo que se entienda por humano.

Asimismo, un hipotético ser extraterrestre dotado de inteligencia que no se asemeja a nosotros pero que poseyera unas cualidades éticas, intelectuales y artísticas superiores a las del hombre, debería entrar en nuestro cuadro de prohibiciones contra el asesinato.

Lo que acredita nuestra condición humana no es lo que parecemos, sino lo que somos.

La razón por la que prohibimos dar la muerte a otro ser humano debe sustentarse en alguna cualidad peculiar del hombre, cualidad a la que conferimos especial valor y que pocos o ningún otro organismo de la tierra posee.

Creo que la cualidad humana básica no puede ser otra que nuestra inteligencia.

La observación de algunas funciones biológicas muy simples nos ofrece indicativos del momento en que el cerebro cobra un carácter específicamente humano.

Tal vez otras dolencias sean consecuencia de un menoscabo de la función del hemisferio derecho, Así, pocas veces se observan flujos intuitivos en los enfermos obsesivo-compulsivos.

Aparte de otros contenidos, las palabras soeces implican emociones intensas.

Sin embargo, el ritmo del cambio evolutivo es tan lento que no cabe pensar en la superación de los problemas que hoy nos asaltan mediante un incremento notable del neocórtex que, consiguientemente,  se tradujera en la generación de individuos dotados de un mayor grado de inteligencia.

Cabe dentro de lo posible que la neurocirugía potencie aquellos componentes cerebrales que nos parezcan más idóneos e inhiba la acción de aquellos otros que tal vez son causa de algunos de los peligros y contradicciones con que se enfrenta la humanidad.

Lo más probable es que lleguemos antes a elaborar los genes que a remodelar el cerebro.

Así, es probable que en breve se pueda sintetizar una gran variedad de moléculas capaces de inducir en el hombre múltiples estados emocionales, incluso aquellos que se dan raras veces.

La existencia de un entorno cultural estimulante y no represivo para los niños representa un instrumento educativo muy eficiente y prometedor.

La escritura es un elemento mecánico muy simple.

¿Qué otra cosa es el juego de la psicoterapia sino una muy compleja y estudiada serie de respuestas ante múltiples situaciones humanas?

Por otra parte, no me parece utópico pensar que el día de mañana contaremos con terapeutas computarizados en extremo pacientes, fácilmente asequibles y, al menos en lo que respecta a ciertas cuestiones, suficientemente preparados para resolverlas.

Existen ya algunos programas que gozan de gran estima entre los pacientes porque estos se han dado cuenta de que el psicoterapeuta mecánico es objetivo y en extremo pródigo con su tiempo.

No siempre sabemos cuál va a ser la respuesta del computador a una instrucción concreta.

A la sazón, las máquinas están traspasando un importante umbral, el que les permite, al menos hasta cierto punto, presentarse ante el hombre, objetivamente, como artefactos provistos de inteligencia.

Personalmente no considero en modo alguno degradante que el conocimiento y la inteligencia sean resultado de la “simple” materia suficiente y diversamente ordenada.

En modo alguno se deduce de ello que en un futuro cercano los computadores vayan a exhibir las mismas dotes creativas, la misma sutileza, sensibilidad y erudición que el hombre.

Para empezar se trata de un computador, poco “dotado” y sus errores son en realidad, los errores de los hombres que lo programaron.

Estoy convencido de que en el lapso de una generación se hablará de los computadores con absoluta naturalidad, o, por lo menos, como de un aspecto común de nuestra vida cotidiana.

Los especímenes que poseían cerebros deficientemente programados no vivieron lo suficiente para poder reproducirse.

La elaboración de nuevas vías para el aprendizaje mediante computadores interactivos no conoce otros límites que el grado de inventiva de los programadores, y en este terreno es muy difícil avanzar conclusiones.

Habida cuenta de que la ciencia y la técnica ejercen un considerable influjo en nuestra sociedad y de que ambos campos del saber escapan, o poco menos, a la comprensión de la mayoría de los ciudadanos, el hecho de que tanto los centros de enseñanza como los hogares tengan un acceso poco costoso a los servicios de un computador, desempeñará, sin duda, un importante papel de cara a la pervivencia de nuestra civilización.

La única objeción de que tengo constancia acerca del uso generalizado de las calculadoras de bolsillo y computadores de pequeño tamaño es la de que, si los niños aprenden a manejarlos a una edad temprana, no asimilan como es debido la aritmética, la trigonometría y otras operaciones matemáticas que la máquina está en condiciones de realizar con mayor rapidez y exactitud que el alumno.

Sin embargo, antes de la invención de la escritura, el saber humano se reducía a lo que una persona o un reducido grupo de individuos acertaba a recordar.

Homeros hubo muy pocos.

Después de la invención de la escritura se hizo posible reunir, integrar y utilizar la sabiduría acumulada de todas las épocas y de todos los pueblos; el hombre dejó de estar circunscrito a lo que ellos o sus compañeros más allegados eran capaces de recordar.

La cultura escrita nos permite entablar contacto con los intelectos más poderosos e influyentes surgidos a lo largo de la historia.

La transmisión reiterada de la tradición oral en el marco de múltiples generaciones acaba por engendrar fatalmente errores de transmisión y la pérdida gradual del contenido original del mensaje, degradación mucho más lenta cuando se trata de reeditar un texto escrito.

Los libros se pueden guardar fácilmente; podemos leerlos a nuestro antojo sin importunar a los que nos rodean, y releer las partes más densas o que nos procuran mayor deleite.

El incremento del saber humano, así como su capacidad de supervivencia tras la invención de la escritura, han sido inmensos.

Cuando ya no quede nada por decir ni por hacer, la invención de la escritura debe conceptuarse no sólo como una brillante innovación sino como una formidable aportación en favor de la humanidad.

Es probable que el próximo hito estructural del intelecto humano sea la cooperación entre el hombre, ser discursivo, y las máquinas, artefactos pensantes.

9.- Nuestro destino es el conocimiento. Inteligencia terrestre y extraterrestre

Se afirma en ocasiones que en el futuro la comunicación interestelar será predominantemente de orden telepático, afirmación que, en el mejor de los casos, me parece una idea festiva.

La hipotética comunicación con los seres extraterrestres utilizaría, quizás, el espectro electromagnético, y, muy probablemente, la banda que corresponde a las ondas radioeléctricas; o puede que empleara las ondas gravitatorias, los neutrinos, que no son, plausiblemente, sino taquiones (en el supuesto de que existan), o algún nuevo aspecto de la física que no será descubierto hasta que hayan transcurrido otros tres siglos.

Por regla general, los seres más inteligentes subsisten en mejores condiciones y dejan más descendencia que los organismos menos dotados.

Una vez los seres inteligentes han alcanzado un determinado estadio tecnológico y la capacidad de autodestrucción de la especie, los beneficios de la inteligencia en el orden selectivo resultan ya mucho más inciertos.

Sabemos que las leyes de la naturaleza -o por lo menos algunas de ellas- rigen en el universo todo.

Es probable que los supuestos organismos dotados de inteligencia que habitan en otros planetas no tengan la misma estructura bioquímica que nosotros.

El hecho es, empero, que no habitamos en un universo de este tipo. ¿Por qué no?  Pues tal vez porque todos los organismos que hallaban demasiado complejo su universo han terminado por extinguirse.

La selección natural ha operado como una especie de cedazo intelectual dando paso a cerebros y a intelectos cada vez mejor dotados para afrontar las leyes de la naturaleza.

Creo que si tenemos la fortuna de entablar contacto con uno de esos otros seres podremos comprobar cómo su biología, psicología, sociología y concepción política nos resultan extravagantes y misteriosos en grado extremo.

Ciertamente, no confío en que los cerebros de estos hipotéticos seres sean anatómica, fisiológica ni siquiera químicamente iguales a los nuestros.

Es probable que, como en nuestro caso, los cerebros de los organismos extraterrestres posean varios o muchos componentes acrecentados a través de un lento proceso evolutivo.

De todos modos, creo que nuestros cerebros y máquinas acabarán por entenderse y compenetrarse a fondo con los suyos.

Las ventajas de orden práctico y los conocimientos filosóficos que probablemente obtendríamos en el caso de que recibiéramos un largo mensaje de una avanzada civilización, serían sin duda de valor inapreciable.

La seguridad de que existe una solución ayuda en gran manera a encontrarla.

El universo es intrincado y fascinante. Arrancamos secretos a la naturaleza por las sendas más insólitas.

Sin una estimulación decidida, continuada y amplia de la investigación básica corremos el riesgo de comernos la simiente que utilizamos para la siembra, es decir, conseguimos atajar el hambre un invierno más, pero renunciamos a la última esperanza de supervivencia de cara al siguiente invierno.

La muerte de San Agustín, acaecida en el año 430 de nuestra era, marca en Europa el comienzo de la larga noche medieval o, dicho de otra manera, de la época del oscurantismo.

Por contra, estimo que la apertura hacia un futuro esclarecedor sólo puede venir dada a través de la plena operatividad del neocórtex.

Sólo durante el último día del calendario cósmico aparecen en la Tierra mecanismos intelectuales dignos de mención.

Ciencia no es más que una palabra latina que significa conocimiento.

Nuestro destino es el conocimiento.

Los dragones del Edén. Sagan, Carl. Ed. Grijalbo. 1984. México. 314 pp.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Mis subrayados. Y si quieren saber de mi pasado… Chavela Vargas

February 1, 2018

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Un día dejaré todo y vendré a morir aquí.

No tengo miedo en la selva.

El aire es distinto en el paraíso y aquí estoy protegida.

Aún tengo tiempo para soñar.

Cuando tenga ganas de morirme ya me daré cuenta.

Mis padres no me querían.

Yo era un ser raro, una persona rara.

Lo que duele no es ser homosexual; lo que duele es que lo echen en cara como si fuera la peste.

Si hubiera tenido miedo del mundo no hubiera llegado a ninguna parte.

No me avergüenzo de mi mala reputación, ni de la verdadera, ni de la inventada.

Se nace para trabajar.

Macorina tiene su origen en el siglo XVII, cuando ya se cantaba una antigua versión.

Macorina era una mujer entera y verdadera.

Macorina: yo llevaré tu nombre por todo el mundo.

En el fondo, hasta los hombres me quieren.

He oído decir que al Papa le encantan mis canciones.

Vi comprar el Grammy a más de uno; sentí la envidia de los que no alcanzaban a ser Chavela Vargas.

La única razón de mi desgracia fue que me gustaba beber y quise beber. Y me lo bebí todo.

No tengo la culpa de que usted ande mendigando historias de amor que es incapaz de vivir.

No tengo la culpa que su amor sea vulgar como vasija de alfarero.

¿Qué hay que ocultar en el amor?

Ustedes me conocen por mi música, y por la música deben apreciarme.

No quiero que aquellas mujeres que me amaron, o que dijeron que me amaron, anden por los estantes de las librerías.

¿Para qué volver a tocar la herida?

Por la libertad se paga un precio altísimo.

Quizá he puesto más fantasía en mis amores que brillos hay en los trajes de los toreros.

Si las mujeres se divorciaban porque me querían, no era cosa que yo pudiera evitar.

No puedo con las mujeres, no puedo pelear con ellas.

Casi todas me ponían los cuernos. No podía entrar yo por ninguna puerta.

Como no he sido muy afortunada con el cariño de los demás, siempre agradezco que me quieran.

Siempre me resulta fascinante y maravilloso que alguien ponga sus ojos en mí.

Soy vergonzosa y pudorosa, por más que de parranda pueda parecer lo contrario.

Estoy con mujeres. Y para ser sincera, me encanta. Yo las amo y ellas me aman.

Si volviera a nacer volvería a amar a las mismas mujeres que amé.

Nadie se muere de amor. Ni por falta, ni por sobra.

La duda golpea el alma, y yo, en aquel momento, prefería beberme ~un tequila por cada duda~.

Yo no padezco la angustia de no tener dinero.

Podría escribir ~dolor~ y así quedaría todo solventado.

Me dejan por imposible.

La vida es una continua pachanga, a veces surrealista.

Cuando hablan de mí, hablan con mucha ternura. Tal vez por eso soy tan sentimental.

Yo extiendo los brazos y a veces las manos -no para que me crucifiquen- sino para abrazar al mundo.

Sólo puedo dejarles como herencia mi libertad.

He sufrido mucho por ser como soy, pero de otro modo hubiera sufrido aún más.

No alardear o no inscribirme en algún partido político no significa que no sea una mujer comprometida.

Los que no aman jamás se elevarán ni un centímetro del suelo.

He llorado muy pocas veces en un escenario; sólo lloran los artistas que no tienen recursos para sacar lágrimas al espectador.

Se aprende a estar sola en un escenario.

Cuando se triunfa los ojos brillan y nadie dice nada.

Tengo ochenta y dos siglos y soy incorregible. Y creo que ya nadie podrá repararme.

Autobiografía de Chavela Vargas. “Y si quieren saber de mi pasado…” Aguilar; Madrid; 2002; Tercera Edición: 297pp.
Lorena Sanmillán

Mis subrayados: La carne. Rosa Montero.

January 1, 2018

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La vida es un pequeño espacio de luz entre dos nostalgias: la de lo que aún no has vivido y la de lo que ya no vas a poder vivir.

Demasiada ira es como demasiado alcohol, produce una intoxicación que te hace perder lucidez y criterio.

La insinuación elegante de la carne escocía mucho más.

… y cuando todo estalló al mismo tiempo, la música y la carne, una supernova redujo a cenizas la habitación y destruyó el planeta.

… si no has hecho alguna vez el amor con Wagner, sin duda te estás perdiendo de algo tremendo.

Como en todas las relaciones de Soledad, el final estuvo en el horizonte desde el primer momento.

Sólo se muere de amor en las malditas óperas.

¿O quizá las obsesiones se disfrazaban con la apariencia del amor para parecer algo más bello que un simple desequilibrio mental?

Ser maldito es desear ser como los demás pero no poder.

Ser maldito es no soportar la vida y sobre todo no soportarte a ti mismo.

Un sabor amargo le llenó la boca, el sabor de la pena y de la rabia.

De lo que no cabía la menor duda era de que el amor te envenenaba, te embrutecía, te hacía cometer todo tipo de tonterías y desmesuras.

¿Hay maldición mayor que la de aspirar a la gloria y ser ridículo?

El amor te convertía en un ser patético.

Soledad nunca había vivido con nadie. Cuando quiso no pudo y luego no quiso.

Era una adicta a la pasión y, como buena adicta, sin eso no le interesaba vivir.

Porque Soledad intuía que ese atractivo había empezado a menguar recientemente, no sabía bien cuándo: ya está dicho que el propio interesado es el último en enterarse de los estragos.

La gente casi nunca sabía cuándo era la última vez que hacía algo que le importaba.

Quizá ya se hubiera acabado todo. Quizá moriría sin haber conocido de verdad el amor.

¡Una novela! Hasta el más imbécil escribía.

… lo que importa no es lo que se tiene, sino lo que se añora.

Es decir, no la habían querido de la manera en que ella necesitaba ser querida.

Moriría sin haber conocido el amor. Eso sí que era ser pobre, y no el hecho de no poder pagar un maldito recibo.

La tiranía de su deseo hacía que todo fuera más difícil.

Ella, estúpida, quería también una caricia en el alma, no sólo en la cara.

Al final, todo acababa por desembocar en el amor. Y en el daño.

Soledad no soportaba las críticas porque no soportaba el fracaso.

El fracaso era un lobo hambriento que la había rondado desde su niñez, un lobo que merodeaba por el páramo de su vida y aguardaba su primer tropezón.

¿En qué momento se perdía un ser humano?

Soledad a veces pensaba que los hombres debían de ser genéticamente incapaces de estar solos.

… Soledad añoraba un amado.

Una de las cosas más ridículas que la edad conlleva es la cantidad de trucos, potingues y ortopedias con los que intentamos combatir el deterioro: el cuerpo se nos va llenando de alifafes y la vida, de complicaciones.

Pero a fin de cuentas la existencia misma es un viaje, así que no hace falta tener que coger un coche o un avión ni trasladarse a otra ciudad para ser rehén de toda esa parafernalia protésica.

Conocía bien el poder opresivo de ciertos pensamientos torturadores.

Soledad recordó el verso y dio la razón al poeta: lo que somos de niños construye la cárcel del destino de nuestra vida adulta.

Uno de los remedios tradicionales para el dolor del duelo era comer. Alimentarse levantaba la moral.

Yo soy ese monstruo. Nunca me ha querido nadie.

Una de las pocas cosas positivas de envejecer, quizá la única, era la seguridad de que ya no ibas a volverte loca.

“Dios, antes de destruir a sus víctimas, las enloquece”, decía Eurípides.

Según Freud, lo siniestro es la irrupción del horror en lo cotidiano.

Siempre intentó sujetarse a los firmes mástiles de la lógica para que el viento del caos no la arrastrara.

Las coincidencias eran siempre inquietantes.

Su afán de ocultamiento era tan notorio que llamaba poderosamente la atención.

Habían estado siempre tan unidas que apenas si necesitaban palabras para comunicarse…

De modo que este enamoramiento formó parte del delirio: o quizá no, quizá fuera de verdad el desencadenante de la catástrofe:

La locura como una forma de suicidio.

La vida es una aventura que siempre acaba mal, porque termina con la muerte.

Entonces, ¿en eso consistía querer de veras a un hombre? ¿En una condena a la locura, como Dolores, en un tenaz ejercicio de autodestrucción, como Lejárraga?

Por fortuna, esa maldita ladrona que era la edad también te regalaba esto: el conocimiento, a fuerza de experiencia, de que las crisis de ansiedad remitían.

La araña en el centro puntual de la maraña.

Claro, que las mujeres desesperadamente enamoradas, es decir, enamoradas sin ninguna esperanza de ser correspondidas, hacían otras cosas aparte de enloquecer…

Ahora que lo pensaba Soledad, casi todas las historias de sus malditos tenían que ver con la necesidad de amor, con el abismo del desamor, con la rabia y la gloria de la pasión.

La necesidad nubla el entendimiento -dijo con dulzura.

No. No estás loca- dijo el médico con tranquilizadora, bendita seguridad-: Estás triste y cansada. Te voy a mandar vitaminas. Y Orfidal, para que duermas un poco por las noches.

“Sentada en el suelo, aún con el traje de tafetán negro, sin haberme mudado, revisé mis pobres páginas y comprendí que, siendo mujer y sola, nunca las podría publicar y pareciome que el luto que vestía era por la muerte de mis ilusiones.

… porque uno no debe plantear cuestiones cuya respuesta tema conocer.

A Soledad no le caían bien las escritoras porque le recordaban que ella no escribía.

Todos tenemos todas las posibilidades del ser dentro de nosotros, es lo que decía el romano Terencio “nada de lo humano me es ajeno”.

Estaba perdiendo a Adam, lo sabía con la certidumbre de la piel, de la carne, de cada una de sus células.

Y si ahora lo estaba perdiendo era porque hubo un tiempo en el que lo tuvo.

¿Qué era lo peor, que nunca te hubieran querido o que te hubieran dejado de querer?

Fracasar en el amor desataba el apocalipsis.

…a Alcina sólo le quedaba chillar y llorar, porque, cuando llegaba el desamor, la vida dejaba de tener sentido.

Era como si, al perder la ilusión embellecedora de la pasión, quedara al descubierto la acongojante realidad.

Ah, si hubiera sabido que iba a ser vieja y que se iba a morir, habría vivido de otra manera.

La vida era un paquete de regalo en las manos de un niño, envuelto en papeles de brillantes colores.

Quizá fuera por eso por lo que a ella le costaba tanto dormir.

Tal vez la escritura fuera un lenitivo contra la oscuridad, pensó.

De modo que a ella lo único que le servía para olvidarse de la Parca, y del desperdicio de la mezquina vida, era el amor.

Sin amor, todo era polvo y llanto y una vida que no merecía la pena ser vivida.

…cuando te sientes tan distinto prefieres olvidar lo que eres.

Aún así, ese incidente de sus dieciocho años fue el cráter fundacional de su vida, la escena sobre la que se articuló toda su existencia.

“He amado hasta la locura, y eso, lo que llaman locura, es para mí la única forma sensata de amar”, dijo Francoise Sagan, otra maldita.

Comprendía que hubiera personas incapaces de salir de ese abismo.

No había vuelto a descompensarse por alguna pasión: no había perseguido a nadie nunca más.

Ella nunca llegó siquiera a plantearse la posibilidad de tener hijos: eso pertenecía al mundo de los normales.

Ah, esas otras infinitas vidas posibles que se abrían como la cola de un pavorreal en torno a nuestra existencia, todas esas modificaciones de nuestro destino que podrían haber tenido lugar con tan sólo variar un pequeño detalle.

A veces el destino, burlón, se divierte emparejando fenómenos iguales.

Ahora bien, ¿qué otra opción tenía? ¿Regresar sin más al naufragio de su vida?

No soportaba tener que enfrentar su realidad.

Estaba empujada por la inercia de su herida, por la obcecación de un dolor muy antiguo.

Su vida entera parecía estarse derrumbando, pensó. Por qué no colaborar un poco en el proceso.

La furia era una huída de la pena.

Era un niño educadísimo, tan serio y adulto como sólo pueden serlo los niños que han sufrido.

Soledad hubiera preferido suicidarse, pero en vez de eso dijo: Que seas feliz. Que seas muy feliz. Y era sincera.

Ah, si uno lograra limpiarse la memoria de la misma manera que se lavaba el cuerpo, pensó mientras se enjabonaba.

Porque uno de los espejismos más extendidos es el de pensar que nosotros no vamos a ser como los otros viejos, que nosotros seremos diferentes.

Antes todo era tan difícil y ahora era tan fácil: bastaba con dar un simple paso.

Eran tan variadas, tan inesperadas y tan innumerables las calamidades que le podían ocurrir a un solitario…

Sólo tenía que rebajar sus propias exigencias, sus expectativas.

Sólo tenía que soltarse y jugar.

Dejaría lo de superar los celos de las escritoras para su próxima reencarnación, en esta vida no podía arreglar tantas cosas. Pero, por lo menos, intentaría redactar una novela. Sería un consuelo, ahora que el amor se había acabado para ella.

Era el obcecado empuje de la vida, la loca y patética esperanza levantando de nuevo la cabeza.

La cultura es un palimpesto.

La carne. Rosa Montero. Alfaguara. 2017. 236 páginas.

Lorena Samillán

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Aún hay gente buena. (Gracias, Ildefonsa)

December 1, 2017
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Ayer fui a Farmacias del Ahorro, cerca de mi casa. Necesitaba comprar vendas y gasas para la curación de Manuela. En el camino, aunque está a menos de 500 metros, batallé con un sujeto que no me permitía cambiar de carril aún poniéndole la direccional. Llegué a la farmacia y cogí lo que iba a comprar. Iba enojada por el sujeto de las direccionales, enfadada con la humanidad.
La dependiente se llama Ildelfonsa, pero yo no recordaba su nombre. Compro docenas de vendas y gasas para tener siempre, soy asidua a FA. Ella sí me reconoció y esta vez trató de sacarme plática.
– ¿Tiene enfermito en casa? Me preguntó.
– Sí. Respondí molesta y cortante. Manuela, mi mamá. (Si no, ¿por qué iba a comprar todo esto?)
– ¿Y cada cuando le hace las curaciones?
– (Qué le importa!) Cada tercer día.
– Es bien duro tener un enfermo en casa… (Bla, bla, bla… yo bloqueé su conversación sumida en mi diálogo interior)
-Sí. Sí que lo es. (Ya me quiero ir)
– Es bien difícil, porque cuando está uno en esa situación… (Bla, bla, bla. Esa historia ya me la sé)
-Sí. (No me está contando nada nuevo. Cóbreme y acabamos con esto)
– Le quiero proponer algo.
– (Ya me va a dar un consejo) Dígame. (Le dije con el tono más amable que encontré).
Pide que nos apartemos de la caja, para conducirme a un espacio privado. Accedo a regañadientes, dispuesta a decirle que no. Me va a vender algo, me va a ofrecer algo.
– A mi padre teníamos que hacerle curaciones y acaba de fallecer…
– Lo lamento mucho (Era lo políticamente correcto que había que responder)
– Compramos Microdacyn para hacerle las curaciones y nos quedamos con varios botes. Y es caro.
– Ajá (¡Me lo va a vender!)
– Si no le ofende, me gustaría regalárselo.
Sonreí, avergonzada. Un alud de vergüenza cayó sobre mí, por cómo me había comportado, por cómo le había respondido, por su pérdida, por su generosidad.
– ¡Muchas gracias!
– Si me permite su celular… o dígame, ¿cómo nos podemos contactar? Quizá la próxima vez que venga – Me dijo educadamente, mientras los sonrojos se apoderaban de mi rostro.
Intercambiamos celulares. Aún no recojo el Micordacyn, pero ya es como si me lo hubiera dado.
Salí de la farmacia rejuvenecida, avergonzada y sonriendo.
Afuera, seguía el tráfico, y los incesantes dueños de calle impidiendo el paso. Qué importa, aún hay gente que sabe ofrendar lo que tiene para beneficio de los demás.
Lorena Sanmillán

Un poeta local. David Toscana

November 6, 2017

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Comparto este cuento de David Toscana: Un poeta local

Hildebrando fue recibido con una fiesta familiar organizada por sus padres. El alcalde —su tío— estuvo presente como invitado de honor, pues fue con dineros del municipio que pasó dos años en la capital del estado, inscrito en el Colegio de Escritores. Volvió con la satisfacción de un diploma enmarcado en chapa de oro que lo autorizaba a escribir profesionalmente y con el orgullo de estar entre los únicos dieciséis, de un grupo original de cincuenta, que terminaron el curso.

Hildebrando había ganado fama local porque sus versos eran leídos en cada fiesta patria y patronal. Para el veinticuatro de febrero, escribió un poema titulado La tricolor ondeante, cuyo verso más celebre decía:

Porque si no fueras águila no fuera México

Para el veintiuno de marzo, había escrito un poema llamado Bendito Benito, que se volvió tan famoso que incluso al pie de la estatua de Juárez, en la calle del mismo nombre, una placa conmemorativa lo citaba:

De sangre india tu nobleza

De sangre blanca tus querencias

Su repertorio abarcaba el primero, cinco y diez de mayo; el dieciséis de septiembre, el veinte de noviembre, el doce de octubre y las Navidades. También tenía loas para prohombres como Cuauhtémoc, Hidalgo, Guerrero, Zapata, Villa, Madero y el padre Pro.

El único tropiezo en su carrera —gracias a que nunca hizo público su soneto a López Portillo— se lo ganó por haber escrito la Oda al gobernador. La compuso a solicitud de su tío, en cierta ocasión que el gobernador visitó el pueblo. Educado con lecturas poéticas de años remotos, Hildebrando gustaba emplear palabras de dudoso significado para la mayoría de su público, pero que él sentía, le daban a sus versos la dosis de erudición que todo arte requiere. No era raro encontrar en sus obras palabras como: rosicler, algazara, progenie, lid, denuesto, pléyades, loor, fúlgido y fulgente, infando, presura, garzul, aqueste, zagal, querelloso, adalid y, con gran frecuencia, la expresión ¡Oh!

Escribió de un día para otro la desventurada oda terminándola justo antes de la ceremonia en que el gobernador inauguraría la ampliación de la escuela primaria y el alcalde trataría de negociar una partida del presupuesto para instalar una arena de lucha libre dedicada a Blue Demon, hijo adoptivo del lugar. El evento transcurrió según lo programado: se develó la placa conmemorativa de la ampliación, se aplaudió, hubo discursos y llegó la hora de la oda. Las primeras estrofas hablaron sobre un estado progresista y sobre un gobierno que daba libertad con oportunidad, sobre la recia figura del mandatario, con ojos siempre mirando al frente. El público interrumpía con aplausos y gritos de mariachi, hasta llegar al verso veintisiete, en el que Hildebrando empleó una de esas palabras de arte:

El gobernador embebecido

Hubo un momento de desconcierto en el que no se escucharon ni aplausos ni gritos. ¿Qué dijo?, se preguntó la gente y comenzaron a circular las interpretaciones. La prensa, al día siguiente, estuvo dividida. Algunos dijeron que Hildebrando había insinuado que el primer mandatario estatal actuaba como bebé y otros aseguraban que había empleado un sinónimo de baboso. POETA INSULTA AL GOBERNADOR, rezaba un encabezado.

El gobierno del estado, a través de la Subsecretaría de Comunicación Social, pidió al alcalde que buscara la manera de disculparse públicamente. El municipio pagó en todos los periódicos regionales un inserto que mostraba el texto íntegro de la Oda al gobernador. La palabra embebecido aparecía resaltada y con un asterisco. Al consultarse el asterisco al pie de página, podía leerse:

EMBEBECIDO: Adj. Admirado y pasmado.

FUENTE: Pequeño Larousse Ilustrado.

La explicación fue vista con buenos ojos por parte del gobierno estatal, sin embargo, aduciendo motivos de falta de recursos, se negó el apoyo económico para la arena de lucha libre.

Pese a esto, el balance de Hildebrando resultó positivo: nunca un poema suyo había alcanzado tanta difusión, y con esta buena fama ni el alcalde le negó el dinero para sus estudios ni el grueso de la gente protestó por el destino de sus impuestos.

Dos años asistió a una escuela donde le mostraron la manera como se deben manejar las metáforas y metonimias sin abusar de ellas, le hicieron memorizarse los elementos que requiere un texto para ser cuento. Aprendió a redactar guiones de cine, radio y televisión; obras de teatro y ensayos. Supo que palabras como fue, dio y vio ya no llevaban acento, y que extrañamente rió aún lo mantiene; que desapareció la be de obscuro, que el adjetivo, cuando no da vida, mata; que los adverbios terminados en mente no deben emplearse frecuentemente; que pues bien, yo necesito decirte que te adoro ya no hace suspirar a nadie; y, muy a su pesar, se enteró de una verdad que en un principio le inquietó al punto de suponer que el maestro le mentía, pero que con el paso del tiempo y lecturas prestadas terminó por aceptar; una verdad que le dejó sin dormir varias noches sumido en la decepción y resuelto a nunca escribir otro verso: la poesía ya no era rimada.

Hubiera tomado el camino de vuelta al pueblo de no haber sido porque su decisión de dejar los versos lo condujo a aceptar la narrativa como su nueva vocación. A fin de cuentas, ser poeta o cuentista o dramaturgo o publicista no era más que una especialización dentro de su nueva vida como profesional de las letras.

Hildebrando sentía que la escuela le había dado todas las habilidades para escribir un cuento, sin embargo, no le venían las ideas. Por eso lo primero que hizo tras su fiesta de bienvenida fue meterse en el LONTANANZA para ocupar una mesa en la esquina del fondo. Ahí colgó un letrero:

ESCRITOR TITULADO POR LA ESCUELA DE ESCRITORES BUSCA HISTORIAS PARA ESCRIBIR CUENTOS

Si resultaba cierto —como decía el cantinero— que ahí se escuchaban más confesiones que en la iglesia, ése era el sitio preciso para hacerse de temas.

Tan fácil como tronarse unas cervezas y esperar.

—¿Ha habido suerte? —preguntó el cantinero.

—Todavía no.

Hildebrando había notado la presencia de un hombre que desde una mesa distante lo miraba con insistencia pero sin ánimo para acercarse. Supuso que todo era cuestión de tiempo, de tragos. Cuando el hombre estuviera suficientemente borracho se acercaría para verter su alma en el papel.

De repente sus miradas se encontraron. Hildebrando sonrió con torpeza y levantó el brazo en señal de saludo. El hombre ni sonrió ni saludó: eructó, se puso en pie y se acercó al escritor.

—Tengo la historia perfecta —dijo.

Volteó hacia la barra e hizo una seña que Hildebrando interpretó como amor y paz, y que dentro del LONTANANZA significaba dos cervezas por favor.

—Cuéntemela, señor, y si vale la pena, yo la convierto en literatura.

—Me llamo Adalberto.

—Bien, Adalberto, sólo quiero aclararte que los escritores nos alimentamos de ideas venidas de muchas fuentes sin que paguemos gratificaciones o regalías.

—No quiero dinero…

—Hildebrando.

—¿Eres el de poema a Juárez? —Adalberto se entusiasmó y tendió la mano sin hallar correspondencia.

Llegaron las dos cervezas. Hildebrando destapó la pluma y abrió su cuaderno. Las hojas estaban casi todas repletas de tachaduras y frases que no concluían, de inicios de cuentos que se quedaron en el arranque.

—Es una historia de ciencia ficción —dijo Adalberto.

—No importa —aclaró Hildebrando—, yo escribo cualquier género.

—Es sobre un candidato a primer ministro de una isla imaginaria. Un candidato muy popular que seguramente hubiera ganado las elecciones si no es porque alguien lo asesina en la última etapa de su campaña. La gente lo llora y siente que con él también se van a la tumba los sueños de progreso económico, justicia social, empleo digno, democracia, soberanía nacional, auge comercial, desarrollo cultural…

—¿No son muchas esperanzas para un candidato?

—Se hacen mil esfuerzos por resolver el crimen pero no hay modo de dar con los culpables. Mientras tanto, el candidato sustituto gana las elecciones y, tan pronto toma el poder, la isla se hunde en una tremenda crisis…

—Tenía entendido que iba a ser de ciencia ficción.

—Sí, espérate tantito —dijo Adalberto y dio un trago largo a su cerveza (luengo trago, pensó Hildebrando)—. Ocurre que un famoso científico congela el cuerpo del difunto o lo conserva sumergido en cualquier sustancia rara que se te ocurra, y para antes del siguiente periodo electoral, ¿qué crees?, encuentra la forma de revivirlo. Por supuesto otra vez popularidad total, la esperanza perdida, sácanos del pozo y no sé cuánto más. El candidato ex muerto gana entonces las elecciones, mayoría absoluta, arrasa, toma el poder… y la isla se vuelve a hundir en una crisis todavía peor.

Adalberto miró a Hildebrando, ansioso por detectar entusiasmo en su rostro.

—¿Me viste cara de pendejo?

—¿Por qué?

—La alusión es tan evidente que hasta un niño la pesca —ahora fue Hildebrando el que bebió hasta apurar la botella—. Además no quiero meterme en líos con nadie; ya me veo: el Rushdie de petatiux. No estoy para eso; mi búsqueda es puramente literaria, sin compromisos que la corrompan.

—Pero muy bueno para hacerle odas al gobernador.

—Es diferente, eso lo escribo porque lo siento.

—A mí, se me hace que eres un lambiscón.

—Y tú eres puro hocico —Hildebrando se incomodó por lo infantil de su respuesta.

Vio que Adalberto se ponía en pie y se marchaba. ¡Síguelo!, le gritó una voz por dentro. ¿Quién va a pagar las cervezas de amor y paz? Pero tuvo miedo de armar un escándalo, de parecer un imbécil corriendo detrás, y no obstante sus bolsillos vacíos, cerrando los puños lo dejó partir.

Al día siguiente las cosas no fueron mejor. Estuvo toda la mañana sentado en la misma mesa, bebiendo agua y haciendo garabatos en el cuaderno sin que nadie se acercara, salvo el cantinero.

—Si no consumes te tienes que ir —le advirtió, y le explicó que de cualquier modo, aun chupándose una coronita por minuto, no estaba muy convencido de permitirle colgar el letrero. El mal ejemplo podría extenderse y al rato llegarían plomeros, albañiles, abogados y hasta médicos a colgar sus letreros con horarios, tarifas y especialidades. SE DESTAPAN CAÑOS / DEFIENDO TRABAJADORES DESPEDIDOS / SE PONEN INYECCIONES. ¿En qué se convertiría mi negocio?

Hildebrando volteó a ver su propio letrero y quiso recordar a algún colega que hubiera hecho algo parecido en otra cantina, pero apenas le alcanzó la cabeza para imaginar a Carlos Fuentes en La Ópera, de la mano de Candice Bergen.

—El muy ojete —dijo para sí—, con esa vieja hasta yo escribo Terra nostra… y capaz que la mía sí se entiende.

Concibió un libro titulado Historias de Lontananza, en el que el primer cuento narraría las andanzas de un escritor que entra a un bar y cuelga un letrero en busca de temas. Pensó a su vez en un título apropiado para ese cuento y, llevado por la cultura cinematográfica, se le ocurrió Los apuros de un escritor.

Era la única idea que hasta el momento le había entusiasmado y se le fue el tiempo tomado de ella. Sin embargo no se ponía de acuerdo sobre narradores, tonos, tiempos y demás. El escritor entró al bar. No. El bar estaba vacío. Con un carajo. Luego de dos horas de pensar, sólo le había satisfecho el refraseamiento del título: Un escritor en apuros.

En esas andaba cuando se acercó un hombre.

—Si quiere escribir algo realmente importante, yo le puedo dar un tip.

Hildebrando levantó la vista al escuchar la voz profunda y pausada. Vio un hombre viejo, con una mezcla extraña de fortaleza y cansancio.

—Lo escucho —dijo.

—¿No me invitas a sentarme?

Imaginó al viejo pidiendo un par de cervezas y luego yéndose sin pagar.

—Todavía no —dijo Hildebrando—, primero dígame de qué se trata.

El hombre no hizo caso y se sentó. Sacó un pañuelo de bolsillo de la camisa y secó una capa de sudor en su frente a punto de gotear.

—Conozco la verdadera identidad de Blue Demon —dijo.

Hildebrando cerró su cuaderno.

—No sabía que fuera un secreto.

En silencio, el hombre desmenuzó una servilleta y luego sopló con fuerza para hacer volar los jirones.

—Es cierto —dijo decepcionado—, tal vez ya no sea secreto.

—Y en todo caso —dijo Hildebrando— no creo que sea importante.

El hombre se puso en pie y se retiró con paso lento. Su voz baja pero audible alcanzó a decir:

—Tienes razón, tal vez ya no le importe a nadie.

Apenas salió del LONTANANZA, entró Adalberto, aprovechando el impulso de vaivén que le dio el hombre a la puerta.

—Ahí estás —dijo señalando hacia Hildebrando.

—¿Qué? ¿Tiene otra historia de ciencia ficción?

Adalberto pidió un par de cervezas y se sentó.

—Mira —dijo—, acepto que los que te conté ayer puede parecerse en algo a lo de Kennedy…

—Kennedy mis huevos —interrumpió Hildebrando.

—…pero ahora te voy a contar una historia sobre una curita que sabía más de la cuenta.

Hildebrando lo miró con desconfianza. El cantinero trajo las dos cervezas.

—O las pagas por adelantado —advirtió Hildebrando— o no escucho nada.

Adalberto extendió un billete al cantinero y comenzó a relatar:

—Trata de un sacristán que accidentalmente se da cuenta de que el párroco se roba las limosnas. El sacristán no tiene pruebas y comienza a investigar un poco por su cuenta…

—¿Todo ocurre en una isla imaginaria?

—No, Hildebrando, ésta es otra historia —dio un trago de cerveza—. El sacristán se espanta cuando se entera de que el párroco está confabulado con el alcalde de estos negocios; y como se corre el chisme de que anduvo haciendo preguntas y enterándose de cosas que no debía, una noche lo machetean en la central de autobuses.

Hildebrando golpeó la mesa con la mano abierta

—Sí, claro —dijo—, y dicen que fue un accidente, que lo confundieron con Chucho el Roto.

—No exactamente —dijo Adalberto—. Si fuera tan simple yo mismo escribiría la historia. Ocurre que aquí el asunto  se multiplica con cientos de personajes y con decenas de hipótesis sobre lo que ocurrió.

Por un momento Hildebrando se entusiasmó con el proyecto; pensó en una novela con varias voces encontradas, narradores omniscientes, equiscientes y deficientes; y narradores omniscientes que se hacen los deficientes; personajes clave que aparecen en una página y desaparecen en la siguiente. También se le ocurrió meter dentro de los antagonistas a un curita italiano para emparentar su novela con las de Puzzo; pero aquí le vino una idea que lo decepcionó por completo: ¿qué hacer con una novela donde el protagonista está muerto y los demás personajes son antagonistas? No recordó que le hubieran enseñado eso en la escuela de escritores.

—Si tienes complejo de fiscal especial ve a la Pe Ge Erre —dijo Hildebrando con exasperación—; a mí no me interesan tus hipótesis.

—Deja contarte el resto.

—Ya escuché suficiente —lo detuvo Hildebrando—. ¿De veras me ves tanta cara de pendejo?

Adalberto comprendió que estaba perdiendo su tiempo. Tomó ambas cervezas y se las llevó a otra mesa, donde se puso a beber sin prisa.

Hildebrando retiró su letrero. ¿A quién se le ocurriría? Probó la seña de amor y paz y rápido llegó el cantinero con un par de coronas.

—Así me gusta —dijo—, consumiendo y sin letrero serás siempre bienvenido.

También bebió con lentitud. Esperaría hasta que Adalberto saliera porque se le ocurrió que irse antes era como exhibir su derrota. Abrió su cuaderno y fingió que escribía, pasando la pluma sobre los trazos de proyectos anteriores, incluyendo el del escritor en apuros. Entre trago y trazo descubrió un calendario que colgaba a un costado de la puerta del baño. No le llamó la atención la gringa descolorida con cerveza en mano, sino la fecha: agosto 27. En cinco días comenzaría septiembre, mes de la patria. Pensó en sus versos a Hidalgo, Allende, Morelos; al grito de Dolores, al abrazo de Acatempan y a las agallas del Pípila. Muchos los sabía de memoria y los repasó en silencio, con el tono heroico para el que fueron escritos. Entonces le vino un renovado entusiasmo por las palabras, tal como lo sentía antes de que le informaran que la rima estaba muerta y sepultada. Buscó en su cuaderno una hoja en blanco. Aún le quedaban algunos héroes sin versificar, y se dijo que no había muerto ni sepultura que se resistieran al talento. Levántate y anda, decretó en su cabeza, se persignó con la misma mano que sostenía la pluma y comenzó a escribir.

¡Oh! desventurada patria mía

Que pagó con santa sangre de niño

La intromisión de un extraño enemigo

Porque en Chapultepec parque no había.

David Toscana

Su nombre es Manuela

May 10, 2017

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La primera vez que me topé con la canción “Señora, señora…” de Denisse de Kalafe, fue en la primavera de 1986, antes de que se popularizara tanto como hoy que es icónica para este día. Treinta años ya y la canción no envejece. La conocí en una hoja de máquina, leyéndola como poema. La montaríamos en el grupo de poesía coral de la secundaria. Mis parlamentos estaban subrayados con rojo, para decirlos con la voz grave que poseo. Me gustó lo que leí. En ese momento desconocía que tenía música. Era una de esas canciones que quizá sólo pasaban en Radio Recuerdo.

Ensayábamos. El grupo se colocaba en el foro, formando una media luna, y comenzábamos. Verónica Irasema y Gloria Esmeralda, con sus voces agudas y tiernas abrían el número. A ti que me diste tu vida, tu amor y tu espa-a-cio, decía Vero desde una esquina. Gloria se ponía de pie y , haciendo ademanes por demás conmovedores, respondía desde el extremo A ti que cargaste en tu vientre dolo-o-r y cansa-a-ncio. En ese momento yo también me levantaba y decía con voz de trueno A ti que peleaste con uñas y dientes, valiente en tu casa y en cualquier lugar. El grupo se integraba, formando una flor de la cual nosotras éramos el tallo y completaban la estrofa: A ti rosa fresca de Abril. A ti mi fiel querubín. El resto del número lo hacíamos básicamente en el mismo ritmo.

Señora, señora… Denisse de Kalafe

Confieso que me dolía el poema y al mismo tiempo me sentía ajena. Sentada en una de las escaleras del foro, meditaba mientras las demás pintaban sobre el suelo las figuras que iríamos formando. No lo sentía y sentir es imprescindible para recitar. ¿Había peleado Manuela con uñas y dientes por mí? Es cierto, me había dado su idea del amor y su espacio. Reconocía también que había cargado dolor y cansancio, pero lo demás no me sonaba. Mi fiel querubín, frase por demás cursi para decirla de adolescente. Lo que más me saltaba, era el decir Es linda, mi amiga gaviota, su nombre es mi madre. 

Es verdad, mi madre no era mi amiga, o al menos en ese entonces yo no la veía así. Mi amiga constante de todas las horas. Deseaba que mi madre fuera mi amiga, pero ¿cómo podría ser? Yo le preguntaba por Simone de Beauvior y ella no sabía ni que existía. Sólo -sólo- sabía cocinar, bordar, cantar, ver novelas y lavar mi ropa, administrar la casa y pelear con papá. Había otra cosa que sabía hacer y perfeccionaba a diario: regañarme por la mayoría de las cosas que hacía.

A ti te dedico mis versos, mi ser, mis victorias… El día que recitamos aquel poema, mi madre no fue a verme. Nos habíamos peleado, no recuerdo ni por qué. Hasta se ganó un premio en la rifa. Un exprimidor de naranjas que obviamente nunca usamos, enojadas, lastimadas las dos por lo que había sucedido. Me dolió que no fuera, pero así eran las cosas con ella. El poema seguía siendo lindo aunque ella no lo hubiera escuchado. Me hizo falta su aplauso, sus lágrimas conmovida. Se lo perdió. Me lo perdí. Nos lo perdimos las dos.

Comenzó la preparatoria y la distancia se hizo más grande. En la facultad, se esmeraba porque no me fuera sin desayunar y que no me desvelara tanto. Comenzaron mis salidas nocturnas que soportó con estoico silencio. Regresaba a casa de mañana y ella me ofrecía café y tortillas de harina recién hechas, mientras preguntaba sin querer saber cómo me había ido. Valiente en tu casa y en cualquier lugar salió a poner en su lugar a una chica que fue a armarme un escándalo a mi casa. Tampoco hablamos jamás de ello.

Siempre amable con mis amigos, han encontrado un amoroso abrazo con ella. Manuela abre su corazón para los que me quieren. Kike tiene especial lugar en su vida. Cuando le asiste la lucidez, pasa lista por algunos de los afortunados a quienes recuerda. Muchos de ellos aún tienen memoria de sus comidas deliciosas y planeadas. Manuela hacía maravillas con el sueldo de mi papá.

Cuando canta, la emoción habita todo mi ser. Cuando lo hace, vuelvo a ver a Manuela de nuevo, súper fan de Ramón Ayala, cantándome cuando regresaba del kínder: Ahí viene, mi piquito de oro, ahí viene, mi lindo tesoro. Ella ya no se acuerda, pero yo no lo olvidaré. También guardo en mi mente aquella vez que fue al kínder a una junta, hermosísima con un vestido morado, y a escondidas llevó tacos de mermelada de fresa para mí.

A pesar de sus limitaciones, he aprendido a liberarme.  Me ha costado sangre del alma comprender que mi madre como tal, ya no existe. Extraño sus respuestas rápidas, certeras e irónicas. Para aminorar el dolor, ahora festejo cada una de ellas cuando suceden, en vez de reprocharle las noventaynueve veces que no acierta a contestarme y en lugar de eso me pregunta ¿qué me dijiste? Cuando me repite las mismas historias mil veces, pienso en cuántas veces le conté yo el mismo cuento o cuántas veces me escuchó contar la misma caricatura. Entonces sonrío y reclamo la herencia de creatividad, paciencia, amor incondicional y buen humor que ha sido su legado para mi vida.

Ahora estamos al revés. Hemos cambiado los papeles y hoy la veo como mi hija. Ahora ella depende mucho de mí.  Ha sido un proceso lento y amoroso. Dedicarse a otra persona es todo un arte que no ha sido fácil aceptar.  Ella lo hizo sin chistar por sus once hijos. Para ella también ha sido difícil aprender a dejarse querer, atender. Le hago sus curaciones y me encargo de su comida y su baño. Ahora la veo tan vulnerable. En sus manos lleva una argolla de plástico que se encontró y siempre me pide que le ponga sus aretes. Me desarma que tenga aún tenga ánimo para la coquetería. Me destroza que a veces no recuerde quién soy. Casi aplaudo cuando se pone terca, pues veo que aún tiene carácter.

Ella no me amenazaba, simplemente me pegaba. Sus reveses eran rotundos. He recorrido junto a ella los interesticios de la escala de la vida. La he odiado, la he compadecido, la he admirado, la he aborrecido, la he ignorado, la he amado, la he consentido. Alguna vez hasta me avergoncé porque era analfabeta.  Por sobre todas las cosas, la he conocido. Dejándola de ver como madre, la he podido ver mujer. La Güera Manuela, la más guapa de la Obrerista. La Güera musiquera, fan de los Montañeses del Alamo y amiga de los locutores de la TKR. Guardo sus secretos en mi corazón, impronunciables.

La iglesia a la que íbamos de niños, organizaba una serenata para las madres. Yo no iba por el horario. Escuchaba cuando llegaban los muchachos y comenzaban a cantar: Hay un cuadro singular, que en mi mente siempre está, es mi madre con el libro de Jehová. Es la única estrofa que recuerdo porque en vez de escuchar la serenata yo la observaba. Sus ojos refulgían de orgullo escuchando a sus hijos cantar para ella. Verla feliz era más importante que poner atención en lo que decía la canción. Quería que se sintiera tan orgullosa de mí, como de mis hermanos, por eso acepté participar en aquél poema.

No estuvo aquél día de las Madres, pero hoy la tengo conmigo. Hoy le recitaré el poema. Hoy quiero sanarme esa herida. Hoy le daré mi regalo, si no aplaude está bien. Me basta con poder dárselo y que lo pueda recibir. Hoy se la quiero regalar, antes de que se convierta en mi fiel querubín. Las frases de Denisse de Kalafe me ayudarán. Yo, escritora, no sé bien a bien cómo definirla mas las estrofas de la brasileña me servirán mucho. Sé que sonreirá y pedirá que detenga la función, incómoda, desacostumbrada a recibir homenajes. Tengo atorado un Te quiero en la garganta, que es sólo para ella. Quizá hoy me anime a recorrer ese velo.

Nunca ha sido mi amiga gaviota, aún así sé que soy en quien más confía. Soy depositaria de sus recuerdos, de su fascinación cuando llegó a Monterrey y vio por primera vez el Cerro de la Silla.  Sé de la fuerza de sus manos aferrándose a mí cuando iba a empezar su cirugía, sé de su miedo cuando estrujó mi mano a punto de despegar el primer avión en que se subió cuando la llevé a conocer el mar. Sé de su mirada observando la inmensidad. Tengo en mí su temblorosa desolación tomándome de la mano mientras abrían el ataúd de mi abuela.

Es verdad, no me aplaudió aquél día. Sus manos han hecho muchas otras cosas por mí. Es tiempo de reconocerlo, tiempo de olvidar el resentimiento, perdonar y valorar lo que sí he tenido. Lo haré y sé que será un momento bellísimo para las dos, como suelen ser a su lado. Un momento único para atesorarlo. Sean para la Güera los aplausos. Contrario a la canción, yo si hago alarde de ella. Su nombre es Manuela. 

Lorena Sanmillán

 

Día del Trabajo

May 2, 2017

Cerca de mi casa natal había una mercería. En la calle Guerrero. Cuando por fin tuve bicicleta, era una de mis expediciones favoritas. Tomaba mi rila, pedaleaba las cuatro inmensas calles que me separaban de mi destino soñado y me iba a pasar parte de la tarde viendo el aparador. Vendían cosas que yo no podía comprar, pero me encantaban. Tenían muchas cosas como para regalo. Carritos primorosamente acomodados, peluches de muy diversas formas, moños, cajas para envolver, un paraíso para mis pupilas y para mi imaginación.

Me gustaba imaginar a la gente que recibía esos regalos. Envueltos en esos papeles con diseños tan llamativos. Me gustaba ver la cara de las personas que entraban a comprar y con qué amor seleccionaban lo que iban a llevarse. Inventaba historias. Cumpleaños, quizá una visita al hospital, parejas de enamorados o simplemente una sorpresa que le alegrara el día a alguien. También inventaba historias entre las cosas del aparador, ¿qué sentía el coche rojo cuando seleccionaban el azul? ¿volverían a verse? Los peluches quizá se enamoraban entre ellos o tal vez eran familias que serían separadas. ¡Pero había una sorpresa de por medio! Eso les decía a través del vidrio, para consolar a quienes se quedaban.

Cada cierto tiempo cambiaban el aparador y yo lo contrastaba con mi inventario. A veces se iban mis cosas predilectas, a las que ya les había echado el ojo. A veces se quedaban y quizá podía juntar lo suficiente para comprarlas. Me divertía. Eran tardes llenas de magia y encuentros con ilusiones.

También tenían pósters de frases motivacionales. La consabida “Si amas algo, déjalo libre. Si regresa es tuyo, si no, nunca lo fue”. Imposible comprenderla a mis quizá siete u ocho años, pero eso no me quitaba el placer de verla sobre el fondo de unas rosas. Un día pegaron un póster que decía

¿Cansado de trabajar?

El año tiene 365 días de 24 horas, de las cuales 12 están dedicadas a la noche y hacen un total de 182 días. Por lo tanto, sólo quedan 183 días hábiles; menos 52 domingos, quedan 131 días; menos 52 sábados, quedan un total de 79 días de trabajo; pero hay cuatro horas diarias dedicadas a las comidas, sumando a 60 días, lo que quiere decir que quedan 19 días dedicados al trabajo. Pero como usted goza de 15 días de vacaciones, sólo le quedan cuatro días para trabajar; menos aproximadamente tres días de permiso que usted utiliza por estar enfermo o para hacer diligencias, sólo le queda un día para trabajar, pero ese día es precisamente, el “Día del Trabajo” (Primero de Mayo) que es feriado y por lo tanto no se trabaja. ¿Se siente aún usted cansado? Bernard Shaw

WOW! Después de leer esto, yo sentía que había descubierto el secreto de la vida, el hilo negro, la sabiduría de los alquimistas, los enigmas de Fantomas, la fuente del conocimiento de Kalimán… todo eso se había revelado ante mis ojos. Me lo aprendí de memoria. Lo comenté con mis hermanos, que ya trabajaban. Ninguno de ellos me mató la ilusión, aunque ahora comprendo la ironía de sus “Sí, claro”. Dormí extasiada, pensando que nunca me cansaría de trabajar, ni de vivir. Volvía a verlo todos los días y me recriminaba cuando me cansaba por las tareas de la escuela. Pronto comprendí que no era muy compatible. La dicotomía de la teoría y la práctica, puedo decir hoy.

Hoy vi la fecha y lo recordé. Sonreí de buena gana. Recordé cómo tampoco comprendía que precisamente el Día del Trabajo no se trabajara. Algunas veces a mi padre le tocaba desfilar y volvía enojado a casa. Hoy para mí fue un día feriado que aproveché para levantarme un poco tarde y permanecer en casa. Leyendo, escribiendo y resolviendo pendientes. El trabajo de vivir a veces me cansa. Como la semana pasada, que colapsé. Respiro, tomo aire y vuelvo a empezar. Entre tanto cansancio, quiero recuperar mi imaginación, mis ganas de soñar. Quiero volver a tomar mi bicicleta y sentir esa ilusión de ver aparadores, hacer historias.  Quiero no sólo mirar, sino comprar las cosas que me gusten. Me siguen encantando las tiendas de regalos.

Lorena Sanmillán

Convocatoria Mancuspia Autobiografías

March 16, 2017

Convocatoria Edición Especial

Revista Papeles de la Mancuspia

Autobiografías literarias

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1.- La Revista regiomontana Papeles de la Mancuspia, te invita a participar en su número especial Autobiografías literarias.

2.- Se llamará Selfies literarias. No esperemos a morir para que alguien escriba nuestra biografía y diga lo que crea que haya conocido de nosotros. Escribamos nosotros mismos nuestra autobiografía, ficcionada o real, para crear un compendio de selfies literarias lo más variopintas y fieles al momento en que vivimos. Contemos alguna anécdota o resumamos la vida entera. Que nuestro autorretrato en letras le de rostro a ese personaje nuestro que día a día transcurre por la vida, reinventándose.

3.- Podrán enviarse los textos que se deseen, ya sean inéditos o publicados.

4.- Se reciben textos autobiográficos de sus autores favoritos.

5.- Dada la naturaleza breve de la revista, se solicitan textos con extensión máxima de 200 palabras.

6.- La fecha de cierre de edición es el 30 de Abril de 2017.

7.- Todos los textos pasarán a revisión del Consejo Editorial de la revista.

8.- Se tiene previsto imprimirla durante el mes de Julio y distribuirse en Agosto de 2017.

9.- Favor de enviar sus textos en Word, Letra Times New Roman 12, a la siguiente dirección: lorenasanmillan@gmail.com con el asunto: Texto para La Mancuspia Autobiografías.

10.- Les agradecemos sus comentarios o sugerencias en el mismo correo electrónico.

Atentamente

Lorena Sanmillán

Coordinadora Mancuspia Autobiografías

Fernando J. Elizondo

Editor de la Revista Papeles de la Mancuspia

Madonna: Billboard Woman of the year 2016

December 17, 2016

El presentador rompe el silencio. Mi criatura va a recibir su bien merecido premio.

“Damas y caballeros, por favor reciban a la Mujer del año 2016, de Billboard: Madonna.”

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Una gran ovación sirve de alfombra para que ella comience a caminar resguardada por la escolta de miradas provenientes de quienes le acompañan y le aplauden de pie. Se aproxima al escenario con Living for love de fondo. Se deja conducir aunque no lo necesita. Trae consigo unas hojas, probablemente su discurso.  Hace un broma con el conductor quien tal vez fue su comparsa en Unapologetich bitch.

Primero que todo quiero agradecer a Labirinth, esta fue realmente una presentación increíble.

¿Puedo bajar esto? -Pregunta al tiempo que acomoda el premio sobre el piano, junto con sus hojas.

Lo siento. -Se disculpa humilde mientras acomoda su cuerpo frente al micrófono formando un perfecto triángulo con sus piernas. La figura del apoyo, la figura maestra. El tercer ojo. El infinito.

En verdad es mejor de esta forma. Es mejor así.  En serio, siempre me siento mejor cuando tengo algo duro entre mis piernas. -No iba a perder otra oportunidad para reafirmarse.

Sin hojas comienza su discurso. Habla desde el corazón, recorriendo treintaycuatro años de historia musical.  Yo tendría nueve años la primera vez que la vi.

“Gracias por reconocer mi habilidad de continuar mi carrera a lo largo de 34 años. Ante la descarada misoginia, sexismo, burla constante y el abuso implacable.

Cuando empecé no había Internet, así que la gente tenía que decirme las cosas de frente, había algunos a los que tenía que callar, porque la vida era más simple en aquel entonces.

Cuando me fui a New York por primera vez era una adolescente, era 1979,  y New York era un lugar muy aterrador. Durante el primer año fui apuntada con un arma, fui violada en una azotea con un cuchillo cortando mi garganta y como mi departamento fue forzado y robado en muchas ocasiones, simplemente decidí dejar de asegurar la puerta.

En los años siguientes, perdí a casi todos los amigos que tenía por culpa del SIDA, por las drogas, o por un disparo. Como pueden imaginar, todos estos acontecimientos inesperados no sólo me ayudaron a convertirme en la mujer atrevida que está frente a ustedes sino que también me recordaron que yo soy vulnerable y que en la vida no existe realmente la seguridad, salvo creer en ti mismo. También me ayudaron a entender que no soy la dueña de mis talentos. No soy dueña de nada. Todo lo que tengo es un regalo de Dios e incluso las cosas de mierda que me pasaron, que aún me pasan, también son regalos de Dios para enseñarme lecciones para hacerme más fuerte.

Estoy recibiendo un premio por ser la Mujer del año,  así que me pregunto ¿Qué puedo decir sobre ser una mujer en el negocio de la música? ¿Qué puedo decir acerca de ser una mujer ?

Cuando comencé a escribir canciones no las pensaba para un género en específico, no pensaba sobre el feminismo. Sólo quería ser una artista. obviamente estuve inspirada por Debbie Harry, Chrissie Hynde y Aretha Franklin, pero mi verdadera musa fue David Bowie. El encarnó el espíritu femenino y masculino y eso ajustaba perfecto para mí. Bowie me hizo pensar que no había reglas, pero estaba equivocada. No hay reglas… si eres un chico. Si eres una chica tienes que aceptar el juego. ¿Cuál es ese juego?  Tienes permitido ser bonita, linda y sexy, pero no actúes muy inteligente, no tengas opinión, no tengas una opinión que se salga de lo determinado por el statu quo. Tienes permitido ser un objeto para los hombres y vestirte como una puta, pero sin ser dueña de tu putería y NO, repito, NO compartas tus fantasías sexuales con el mundo. Sé lo que los hombres quieran que seas, pero lo más importante es que seas lo que las mujeres quieren que seas para que se sientan cómodas cuando estás con otros hombres y, finalmente, no envejezcas, porque envejecer es un pecado. Serás criticada, serás atacada y definitivamente no sonarás en la radio.

Cuando recién me había hecho famosa, aparecieron unas fotos de mí, desnuda, en las revistas Playboy y Penthouse, fotos que habían sido tomadas por estudiantes de arte para los que posé con la finalidad de obtener algo de dinero. Eran muy sexys, de hecho me veía algo aburrida y sí lo estaba, y se esperaba que yo me apenara de estas fotos cuando salieron a la luz, pero no lo estaba y eso molestó a la gente. Eventualmente me dejaron tranquila, porque casé con Sean Penn y no sólo porque él te patearía el trasero, sino porque fui retirada del mercado. Así que por un momento no fui considerada como una amenaza.

Años después, divorciada y soltera -sorry, Sean- hice mi álbum Erotica y mi libro Sex fue lanzado y recuerdo estar en los encabezados de cada periódico y revista y todo lo que leía sobre mí eran maldiciones. Me llamaron puta y me llamaron zorra, uno de ellos incluso me comparó con Satán. Y dije, “Un momento,  ¿acaso no está Prince corriendo en medias de red, tacones altos y usando lápiz labial? Sí. Sí lo estaba. Pero él era hombre. Es fue la primera vez que verdaderamente entendí que las mujeres no tenían la misma libertad que los hombres. Recuerdo sentirme paralizada. Me tomó un tiempo volver a la normalidad, persuadirme de mi vida creativa, tomar las riendas de mi vida. Me refugié en la poesía de Maya Angelou y en los escritos de James Baldwin y en la música de Nina Simone.

Recuerdo haber deseado tener una compañera para pedirle que me apoyara.

Camille Paglia, la famosa escritora feminista, dijo que yo hice a las mujeres retrógradas al haberme objetivado sexualmente, “Oh, pensé, así que si eres feminista no tienes sexualidad, la niegas” así que dije:  “Jódete, soy un feminista diferente, soy una mala feminista”.

La gente dice que soy muy controversial, pero creo que lo más controversial que he hecho en la  vida es el permanecer.

Lo que me gustaría decirles a todas las mujeres hoy aquí es esto: Las mujeres han sido oprimidas por mucho tiempo al creer en lo que los hombres tienen que decir sobre ellas y creen que deben respaldar a un hombre para que se hagan las cosas y hay algunos hombres muy buenos que valen la pena, pero no porque son hombres sino porque son loables. Como mujeres debemos comenzar a apreciar nuestro propio valor y el de las demás.

Busquen a mujeres fuertes, para ser amigas, para aliarse,  para aprender, para inspirarse, para colaborar, para apoyarse, para tener cultura.

Como lo dije antes no sólo se trata de recibir este premio sino de una oportunidad de estar frente a ustedes y realmente agradecerles como una mujer, como una  artista, como un ser humano. No sólo a las personas que me han amado y apoyado por mucho tiempo, Incluso algunos de ustedes están sentados hoy frente a mí. No tienen idea. -Su voz se quiebra, aunque el triángulo no se tambalea. 

No. -Reprime su llanto con un NO contundente. 

No tienen idea de cuánto significa su apoyo. -La ovación es general y espontánea.

Pero, para los que dudaban, los negativos, para todos aquellos que me hicieron probar el infierno y dijeron que no podía, que no lo haría, que no debía: su oposición me hizo más fuerte, me motivó, me convirtió en la guerrera que soy hoy en día. Me convirtió en la mujer que soy ahora. Así que, gracias.”

Madonna

Discurso completo

P.S. Transcripción de la traducción hecha por Madonna Madders. Se acepta cualquier colaboración que enriquezca la comprensión de tan maravilloso discurso.

Imagínate

November 23, 2016

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Imagínate que una vez más amanecemos juntas. Imagínate que te llevo a desayunar en el sitio que más te gusta. Imagínate que llevas puesta la mascada que más he querido. Imagínate que por fin conseguimos cita para visitar la Casa Barragán. Imagínate que nos dirigimos a la calle General Francisco Ramírez y nos detenemos frente al número 12. Imagínate que en el coche acaricio tus piernas de concurso mientras trajino con los cambios. Imagínate que tenemos un tour privado sólo para nosotras. Imagínate que a mis pupilas no les cabe tanta belleza. Imagínate que tu sonrisa es representación viva de la sección áurea. Imagínate que en ese momento no me cambio por nadie en el mundo. Imagínate que nací para vivir ese espacio junto a ti. Imagínate, tú ahí, de pie, frente y junto a la escalera. Imagínate que te dejan subirla para que pueda llamarse como tal. Imagínate que sus muros te cuentan la historia de México y de la espiritualidad en la arquitectura. Imagínate que el mundo entero agradece que embellezcas la arquitectura mexicana. Imagínate que te entrego una argolla frente al Pritzker del único arquitecto mexicano que lo ha ganado. Imagínate que el premio baja el rostro avergonzado. Imagínate que el rosa mexicano es cómplice de nuestra felicidad. Imagínate que celebramos tu cumpleaños en la Casa Barragán y te la regalo. Imagínate. Sólo imagínate.

Lorena Sanmillán