Archive for May, 2005

Taller de Novela VI

May 27, 2005
Dicen que hace calor. He sudado todo el día y me he bañado dos veces. Imprimí el inicio de “Hay mucha gente”. Sólo son cinco hojas pero me cuesta mucho leerlas de continuo. Entre que les agrego cosas y que de pronto me gana el llanto, no consigo leerlas de una sola vez. Ando cansada también. Mis horarios han cambiado mucho. Es obvio que me siento inestable. Con todo y eso, voy feliz a mi Taller de Novela.
Aunque llego a tiempo, mis compañeros ya han llegado. Sobre la mesa hay cuatro escritos por delante del mío, por lo tanto me toca el número cinco para leer. El maestro comienza su exposición y nos sugiere la dinámica a seguir: El autor leerá, sin ser interrumpido; los demás tomaremos notas y al final cada quien expresará su punto de vista.
Podemos ser francos pero no groseros. Hay que procurar no herir susceptibilidades. Para el autor es muy importante lo que está leyendo así que hay que evitar burlarse o hacer comentarios irónicos o demasiado personales. Debemos entender que todas las críticas son por el bien de la obra y no mostrarnos a la defensiva.
No hay que defender el texto: si éste no se presenta suficientemente claro no bastará explicación alguna para complementarlo, el texto necesita explicarse por sí solo. Se pide el compromiso de involucrarnos en la obra ajena. ¡Órale, si apenas puedo mantener el interés en la mía! OK, lo intentaré.
“El reparador de sueños” es el primero en leer su material. Silencio. Se ve que el chico tiene las ideas claras, sólo me gustaría entender de qué está hablando. Inmediatamente me transporta a Madrid y la plaza justo frente al Reina Sofía. Cuántas tardes bellas pasé ahí. Cuántas veces me encantó su elevador, su publicidad, el patio. Las comidas en “El Tres”, las cañas en los bares de la calle transversal. El Retiro. No me doy cuenta, pero mientras él lee yo tomo un avión y me regreso a Madrid, a caminar por Argumosa, a subir por Tribulete, claro, siempre de la mano de Grace.
El chico termina su lectura. Espero que alguien diga algo. El maestro invita a una lectura personal del escrito, una lectura rápida. Cuento a los asitentes. Ahora somos 10. Poco a poco va bajando el número de compañeros. Siguen sin aparecer las pulseritas de mil colores. Releo el escrito. No le entiendo nada.
Me cuesta mucho trabajo adentrarme en la fantasía que el chico domina tan bien. Me siento muy cansada. No sé a qué chingados vengo, con tantas cosas que tengo que hacer. El consultorio y otras cosas. Estoy tratando de entender, me cuesta trabajo. Por fin es mi turno de hablar. Confieso mi desconcierto y con ello parece que doy permiso a que los demás manifiesten un sentir similar. Además me parece que el cuadro de Dalí no está en el Sofía. Me pregunto si cuando lean mi noveleta se sentirán igual.
Consumimos casi las dos horas con el reparador de sueños. Luego sigue la novela de la suegra. Muchísimas faltas de ortografía como para siquiera leerla. Necesito afinar mi empatía, concentrarme en contenidos para ser mejor compañera y brindarme y brindarles la oportunidad de un aprendizaje mutuo. Concilia, Lorena, concilia. Me sumo a los comentarios de los demás. Me molesta un poco que en realidad casi nadie le pone atención pues casi todos están pendientes del reloj. Se debe sentir feo, ojalá que eso no me suceda.
La señora del soldado romano reparte feliz su escrito. Se supone que debo leerlo para la próxima semana. El del asunto del italiano y el romance con las sirenas también. Me animo y yo también hago lo mismo. “Hay mucha gente” está siendo leído.
Lorena Sanmillán; mayo 25 de 2005
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Lady in blue

May 14, 2005
Pues sí, la volví a ver. Ahora se ha convertido en la Lady in blue.
Por lo visto, no se trata de colores, pues también se ve linda vestida de azul.
Bailó toda la noche con sus amigas, celebraban un cumpleaños. La veo de lejos, sin atreverme a acercarme. Se ve muy contenta. Me encanta la caída de su cabello sedoso y cómo sigue sus movimientos. Baila, baila, baila muy divertida. La camisa casual que ahora lleva puesta, se le sale del pantalón dejándola desgarbada. No importa, se ve igualmente bella.
Me gustaría que leyera “Lady in red”, quiero compartírselo; pero me siento intrusa en el espacio de ella y sus amigas. De todos modos le escribo un recado en mi libreta de notas y allá voy a dejárselo. Lo recibe. Ojalá lo lea.
Ojalá pueda compartirle mis letras.

Lorena Sanmillán; Mayo 14 de 2005

May 13, 2005

Sí.

Tengo muchas ganas de que me hagas el amor.

Sí.

Sí.

Sí.

Lorena Sanmillán; mayo 13 de 2005

Taller de novela III: Voces narrativas

May 10, 2005
Ese es el título de la tercera clase. Ya que tenemos el retrato, qué vamos a hacer con él. La voz narrativa viene de una mentalidad, del criterio con el que se quiere presentar la historia. ¿Quién habla? ¿Quién cuenta las cosas? ¿Desde qué punto de vista?
No hay objetividad absoluta. Toda visión es una proyección, por eso jamás conoceremos a un divorciado que haya tenido la culpa del fracaso de la relación. El maestro recomienda las novelas caleidoscópicas: “El cuarteto de Alejandría”, “Mientras agonizo”, también menciona como referencia lo de Orestes y Climtemnestra. Recuerdo la novela “La mujer de David” que en su momento me gustó mucho. Supongo que mi novela requiere la voz protagonista, aunque sigo confundida en cuanto a si Lorena es la protagonista o no.
Se menciona al Narrador Omniscente: que está en todo y tiene capacidad para entrar a la psique del personaje; el Narrador Protagonista, que es al que le suceden las cosas y cuenta todo en primera persona; el Narrador Objetivo, que no es capaz de entrar a la psique del personaje, todo lo ve desde fuera; el Narrador Testigo, que sólo ve las cosas que pasan, intuye, supone, presume; Narrador en segunda persona del singular, que no se usa mucho pero fue un buen experimento de los 60’s. Las voces no son ningún problema, desde el comienzo de la novela nos damos cuenta quién está narrando.
En todo esto va la clase y poco a poco me doy cuenta que no entiendo nada; pero igual no tengo ganas de preguntar. Me voy por la tangente, pensando de nuevo en “Frío”. Necesito encontrar esos apuntes, darles forma. Ya no puedo seguir perdiendo el tiempo planeando. Necesito hacer cosas aunque en el camino me vaya equivocando.
Necesito continuar. Con mis escritos, con eso necesito continuar. Hoy mismo necesito buscar todos los apuntes para darle forma. Siento que si lo escribo me quedo sin ello. ¿Para qué tantos libros si sólo tengo un par de ojos? ¿Para qué tantas plumas si sólo tengo un par de manos? Me gusta venir porque por lo menos en estos momentos sólo pienso en escribir y en diseñar la cadena que me gustó para las mamás y en la hermosa hermosa chica de rojo con quien bailé el sábado pasado.
En medio de todas las opiniones de mis compañeros, de pronto alguien dice que “la emoción es la reacción somática de una idea”; apunto la frase de inmediato, pues me ha gustado mucho.
Hoy hablamos menos que la vez pasada, hasta hay un compañero dormido y faltaron varias personas, las pulseras siguen sin aparecer. Me atrae la idea de ya no volver. En nada he sido constante, por eso no he tenido éxito. Me hace falta un cigarro, como en Las Horas, empezar a escribir está relacionado con encender un cigarro.
MSN Confidential, ¡WOW! de la nada surge el nombre para “Frío”, sí, ¿porqué no? se oye bien, son confidencias y ocurrió por msn. Entonces puede ser como una entrevista, darle más voz a mis interlocutores. Suena bien, como experimento, puede ser.
De nuevo algo interesante me hace volver a la mesa. La autocensura es lo peor que puede haber. ¿Porqué no hablar de sí mismos? Es un buen reto lanzado en la mesa, que me hace volver a la clase. Je, paso más tiempo divagando que poniéndoles atención a mis compañeros.
Mi retrato hablará de mí. Eso lo sé. Siento que al escribir cosas me quedo sin nada que contar. Como si pensara en algo muy importante y finalmente lo resumo en dos líneas que además son intrascedentes. Dejo aquí esta relatoría, porque estoy cansada y ya no sé quién soy.
LSM; mayo 3 de 2005

Nada

May 10, 2005
Este fin de semana no he escrito nada. Aunque me pasaron muchas cosas.
Un sábado en casa, lavando ropa, boleando zapatos , dibujando y ordenando el restirador.
Tarde en una reunión que se hizo porque yo la convoqué aunque no tenía intención de asistir. Escuchar a Bosé todo el trayecto, deliciosamente acompañada por cada una de sus canciones. Arrrullar a un bebé. Cantar con mis amigas.
Luego al bar, a pasar la noche detrás de una barra (eso merece una relatoría aparte). Amanecí en el Palax, tomando café.
No he escrito una sola línea de la novela que se supone estoy escribiendo. Dice Mr. Mac que no he escrito pero no he dejado de pensar en ello.
Domingo desvelada y super familiar, lidiando con mis sobrinas que pelean eterna y deliciosamente mientras brincan sobre mi cama sin dejarme dormir y reponerme de la desvelada.
No vi la Academia porque decidí salir a cenar con una amiga. Fue una noche de plática sobre escritura. La mamá de Grace está en el hospital.
Los proyectos duermen un poco pero no dejo de vivir.
Lorena Sanmillán; mayo 9 de 2005

Lorena

May 7, 2005
Tomar un curso de Gestalt la convirtió al mismo tiempo en una mujer más humana y exigente.
A sus 29 años se volvió selectiva, evitando las pláticas futiles y vanales. Centrada en el momento, viviendo el aquí y el ahora, entregada apasionadamente a cada situación que se le presentaba.
Intensa, esa es la palabra que la describe en abstracto. Agresiva y egoísta, así le han dicho en algunas ocasiones.
Piel morena y sonrisa deslumbrante. Esbelta silueta y camaleónica mirada que lo mismo expresaba amor que una crueldad despiadada.
Con ella no había términos medios, ni grises ni quizás. Se era o no se era y nada más. Por eso, sus lazos eran definitivos. Sus enojos duraban un momento y sus afectos para siempre.
Incapaz de sentir celos, no entiende el concepto de fidelidad, aunque en cuestiones íntimas es muy cuidadosa de la higiene. No me preguntes, que no sabré decirte mentiras, era uno de sus lemas.
Responsable, confiable, muy buena amiga pero no buena pareja. Maneja la escala tonal de las emociones pasando de las lágrimas sufrientes a la sonrisa estridente con suprema honestidad.
Y a pesar de todo hay dos cosas con las que nunca juega: las palabras y las mujeres.
Hasta que la conoció y tuvo que reinventarse para reconocerse.
Lorena Sanmillán; mayo 6 de 2005

Hoy

May 7, 2005

¡Qué día tan pesado y largo!

Sólo tengo ganas de que me hagas el amor.

Dejarme hacer y estar en tus brazos.

Recibir tu lujuria y tu ternura.

Dejarme hacer y en silencio ser tuya.

Pero no te encuentro.

Dormiré sola, hoy, mientras te pienso.

Siénteme; siéntelo.

Lorena Sanmillán; mayo 6 de 2005

Lluvia

May 4, 2005

Llueve en la ciudad y la humedad llega hasta el centro de mi deseo.

Tengo ansias de tu abrazo, de tus labios recorriendo mi espalda como ninfa sedienta.

Quiero encenderte, transformarte, poseerte.

Completa el círculo inconcluso de mi boca entreabierta con tus senos tiernos.

Acaríciame y enjuga mi deseo en el arco de tus piernas.

Después quédate quieta y ya no hagas nada, que en tus pausas encuentro esta locura que a pesar del frío de la lluvia no tienes idea de cuánto y cómo me calienta.

Lorena Sanmillán; mayo 4 de 2005

Lady in red

May 3, 2005
The Lady in red
is dancing with me
cheek to cheek
There’s nobody here
It’s just you and me
It’s where I want to be
And I hardly know this beauty by my side
I’ll never forget the way you look tonight
Sencillamente, me encanta esta canción, es de esas que por todo lo que implican se convierten en las favoritas de todos los tiempos. Tiene una magia, una sensualidad y un romance que me enternece y apasiona; pero nunca imaginé que esa noche podría bailarla con una mujer tan hermosa. Por fin, mi sueño se cumplió.
Era algo que siempre había deseado pero cuando tuve la canción no tenía la mujer; cuando tuve la mujer no había la canción y cuando tuve la mujer y la canción por alguna razón no pudimos bailarla. Sin embargo, esa noche todos los factores coincidentes se alinearon para que el suceso pudiera ver la luz. Hasta su disposición y mi atrevimiento. Gracias, también, a la complicidad de René para tocar una canción así en un bar donde casi no tiene nada que ver este tipo de baladas románticas y por ende, cursis.

La vi cuando llegó al bar. Era inevitable posar los ojos en ella y en todas las cosas pares de su hermoso cuerpo. Cejas amplias, simétricas y cautivadoras. Bonita, fresca y elegante, alta, cabello largo y oscuro; bella, así porque sí. Caminaba con pasos seguros pero pausados. Su perfume era como una caricia etérea.

Se necesita clase para lucir un sombrero vaquero con ropa de vestir y ella la tiene. Se necesita valor para llegar sola al bar, con resolución y firmeza y ella lo tuvo. Aunque preguntó por sus amigas, no parecían hacerle falta, se sentó en su mesa acompañada por sus pensamientos; se veía muy bien mientras esperaba. Cruzó las piernas y disfrutó su bebida. Era la encarnación de mi nunca antes encontrada Lady in red. Sencillamente, deslumbrante.

La dinámica del bar esa noche permitía intercambiar mensajes entre las hasta entonces desconocidas mujeres y porqué no, también entre las amigas de años y parejas establecidas que encontraron un modo romántico y divertido de refrendar su amor. Me acerqué a preguntarle si quería participar; accedió y le coloqué su número. El detalle no pasó desapercibido para quien como yo la había visto desde su entrada majestuosa. Varias solicitaron su número. Entre ellas, tímidamente, yo.

Una de sus amigas llegó y con ello su sonrisa brilló. El tiempo se detuvo y se partió en dos: AS y DS. Antes de su sonrisa y después de su sonrisa.

El bar comenzó a poblarse de gente. La música alegró el ambiente. Ella se veía feliz. Yo contaba los minutos pensando si me atrevería a pedir que pusieran la canción, si me animaría a sacarla a bailar y si accedería a mi petición.

Repartí mensajes, animé a la gente, platiqué con mis amigas. Le envié un mensaje donde le decía lo desesperantemente sensual que lucía. Lo agradeció con una sonrisa. Le comenté lo de bailar. Sí, como no, accedió diplomática. Supongo que nunca pensó que pudieran tocar esa canción en ese bar de corte latino-tropical, pero no contaba con la atención del anfitrión que siempre se preocupa porque sus clientes se la pasen de lo mejor y estaba muy lejos de imaginar que precisamente esa noche yo había llevado un cd con esa canción. Hubo un puente musical y en una pausa de mensajes (para no descuidar el asunto que me ocupaba y por el cual me encontraba ahí) me animé a subir con René y pedirle la canción. Nunca fue más oportuno llevarle el cd tantas veces prometido.

Discordante en su totalidad con el ambiente, empezó la canción. Los primeros acordes movieron mis pies y me cortaron el aliento. Aún así fui a ofrecerle mi mano para bailar. La magia comenzó a suceder pues, divertida, dijo que sí.

I’ve never seen you looking so lovely as you did tonight… Sonreía bellísima. Un montón de recuerdos se agolparon en mi presente mientras la tenía en mis brazos, aspiraba su dulce perfume y congelaba para siempre el brillo de sus ojos. La pista se quedó casi vacía dejando el espacio para nosotros. Una mano en su mano, la otra en su cintura, incapaz de retenerla, sólo compartiendo ese momento, unidas por 3 o 4 minutos danzando en el romance de una canción clásica y deliciosa. Quise platicarle tantas cosas, pero no podía, la timidez y la felicidad me inhibían.

I’ve never seen you looking so gorgeous as you did tonight, I’ve never seen you shine so bright, you were amazing… También tuve miedo de ser ridículamente cursi con una dulce desconocida. Toda la tensión y emoción se concentró en mis manos mientras la abrazaba y juntas cantábamos. Quise transmitirle ternura pero sólo me transformé en una de las protagonistas de mi canción favorita. Me encantó vivir ese momento con ella, donde cada palabra se convertía en algo real.

The Lady in red, is dancing with me, cheek to cheek… La canción, la mujer, el momento… Nunca sabes cuándo algo te va a sorprender, nunca sabes cuándo vas a cumplir un sueño… bailar una de las canciones más lindas del mundo con una de las mujeres más hermosas del bar, ¡Qué dulzura, qué ternura y qué suerte! Y tan linda y tan sonriente; sensual, iridiscente, femenina y transparente, linda en su diario vivir, atractiva en la distancia como estrella solitaria.

I’ll never forget, the way you look tonight, I’ll never will forget the way you look that night… Ojalá que ella también lo pueda recordar.

Lorena Sanmillán; Mayo 2 de 2005

Taller de novela II: lo que me temía…

May 3, 2005

Sucedió. El tema nos atrapó a todos en el Taller de novela. El haberme sentado al lado derecho del maestro me confirió el privilegio y la obligación de ser la primera que expusiera su tema. Y todavía no había decidido nada al respecto; seguía con mis tres opciones.
Mi tema es un triángulo amoroso. Así interrumpí el silencio expectante del salón. De inmediato comenzaron los comentarios desilusionados. Mis compañeros fueron el coliseo romano. Que si es un tema trillado, recurrente, presente siempre en la literatura, que si no hay originalidad. El maestro trató de mediar: Falta ver el giro especial que le quiera dar su compañera. Sonreí por debajo de mis nervios.
Cuéntanos, dijo Anteo, ¿son dos hombres y una mujer?, ¿dos mujeres y un hombre? No, le dije viéndole a los ojos y evitando al mismo tiempo las miradas de mis compañeros: somos tres mujeres. Él levantó las cejas en un gesto que aún no sé descifrar. El resto de mis compañeros guardaron silencio. Tan poquito bastó para acallar a los leones del coliseo.
En los triángulos todos deben saber todo, de otro modo no hay tensión. Hay que evitar dar lecciones de moral y destacar el detalle de originalidad. Ok, asiento en silencio incapaz de hablar. De pronto me siento desnuda en medio del salón. ¿No era eso lo que yo quería? No sé si tendré el valor de seguir exponiendo mi tema. Sólo sé que necesito aprovechar el tiempo y exprimir este taller al máximo y escribir mi noveleta con ellos o sin ellos. Me evado y sigo pensando en “Frío”. El resto de mis compañeros exponen su tema, claro, ellos son muy originales y no tocan cosas trilladas.
Un matriarcado. Una chica se enreda al exponer su novela. Habla de un personaje que ha inventado y de pronto se confunde al poner adverbios personales. Bueno, sí, el personaje es mi suegra… ¡Oh, oh! comienzo a divertirme. Corazón, tendrás problemas en tu matrimonio.
La señora de enseguida, que comparte mi apellido paterno y la vez pasada trató de establecer un árbol genealógico para encontrar la rama en la cual coincidiésemos expone su inquietud: un romance entre un soldado romano y una chica judía que van a tener sus fajes en el muro de los lamentos. Todo se oye bien, excepto porque en el tiempo en que ella sitúa su historia algunas de las cosas que menciona todavía no tenían lugar ni concepto. Me parece una historia grata pero enredada.
El hombre a su lado, tiene una amiga con múltiples personalidades y quiere hablar sobre ella; lacónico no dice una sola palabra más. El universitario que siempre dibuja cosas extrañas en su libreta escribirá sobre el secuestro del “reparador de sueños”. Lo enuncia como si todos supiésemos de qué está hablando. ¿Qué es un reparador de sueños?, me animo a preguntar puesto que parece ser que soy la única que no ha entendido de qué habla. No, no soy la única pero soy quién sí se avienta a preguntar. El chamaco, pone cara de incredulidad y me voltea a ver mientras que en su mirada puedo leer “además de pérfida y lesbiana, ignorante” y me contesta con una sonrisa cínica haciendo exactamente una de las cosas que más me molestan en el mundo: responderme con una pregunta. “¿No has oído la canción de Silvio Rodríguez?”
¿La canción?, contesto instalándome en el cinismo que él inauguró, ¿es que sólo tiene una? Ríe y ríen todos, yo no. Sigo viéndolo con cara de pregunta. Entiende la mirada inquisidora. “Hay una canción de Silvio que habla de un reparador de sueños…lo secuestra una banda y yo hablaré de eso…” Ok, gracias, le digo en voz alta, mientras en silencio expreso el infaltable por eso te dejaron. Vaya, pudo ser peor, pudo hablar del destino del unicornio azul.
Un obispo nunca llegó a la capilla del pueblo, donde todos lo esperaban y se la pasaron haciendo los preparativos para el evento. Me gusta el tema y me encanta la manera tan estructurada y amena que tiene mi compañero de exponerlo. Suena muy, muy bien.
De pronto me pierdo en mis pensamientos y pienso en “La Academia”. ¿Y si esto fuera así?, ¿Y si se cada martes uno de nosotros saliera expulsado?, ¿Y si hubiera un rating para la literatura? No soy nada original y me sorprende la sincronía con gente desconocida, pues justo después del compañero del obispo que nunca llegó, el compañero de al lado dice que siente que está en el reality de Azteca. Comienzan a imitar a los críticos y otra vez nos vamos por la tangente.
Reanudamos la exposición de temas. La vida de una mujer a través de las estaciones del metro. Un italiano que se enamora de una mujer que reencarna en un delfín. Historias de tres mujeres que luchan en lo cotidiano. Un desdoblamiento de personalidad, de lo más espiritual a lo más mundano. Mutilación de brazos a los obreros para abaratar la mano de obra (asunto que a nadie le quedó claro). Un individuo perverso cuya única satisfacción era correr maratones. Una chica que tiene un romance con su jefe y problemas en su trabajo debido a lo mismo, además el jefe es casado (como lo dije antes, temas sumamente originales, nada trillados). Una madre soltera que sacó adelante a sus once hijos. Los romances de Cuauhtémoc, no, no Galilea Montijo, sino los romances de las tribus y situaciones prehispánicas. Sólo de escuchar los nombres me parece complicado… Cuitlacoche, Cuitláhuac, Cuitaquilos…
Me percato que todos los hombres evaden hablar de ellos mientras que para las mujeres escribir es una proyección. Ellos inventan, las mujeres relatan su vida. ¿Será el talento para crear o la evasión de lo personal?, ¿será vanidad o tendrá validez literaria? Siempre nos involucramos…
Hay que dejar las entrañas en lo que escribamos, sin importar el tema. Soltar la neta, dejarse ir, olvidarse de la censura. Entre más personal sea el escrito más auténtico es. Como dice La Agrado, “Auténtica es aquella persona que más se acerca a lo que ha soñado de sí misma”. Así quiero ser.

Lorena Sanmillán; 3 de mayo de 2005