Archive for the ‘Cartas’ Category

Cogí un tren que no dormía

January 21, 2013

En tu ausencia, el silbato del tren a medianoche se convierte en daga violácea que recorta la distancia entre tú y yo. Mensaje cifrado que sólo nuestra pantera puede codificar, amansándola.

Cuando duermes conmigo, el sonido del tren asemeja el arrullo de una madre que vela el sueño de sus hijas. Bendición acústica que sincroniza nuestras respiraciones en el tiempo de la eternidad. El momento fugaz se vuelve perenne cada que tus párpados guardan mis miradas. La ternura busca nido en el hueco de nuestras manos engarzadas por la fuerza de vivir. No hay dragones en el aire si tú duermes a mi lado.

Desde las historias de mi abuelo, amo los trenes. Desde mi historia entre tu alma te amo a ti. Tu pasión de locomotora recorre los raíles de mi cuerpo. Los mil destinos de tu estación se dirigen hacia mi vientre. Pasajera absoluta de tus deseos. Brújula y bengala a tu servicio para que te encuentres contigo misma.

Viajo contigo en cada palabra. Transportas mi estática hasta tu inquietud. Fotografías paisajes que me regalas en las ventanas de tus brazos. A donde me lleves voy. Cumplo tu itinerario con los ojos cerrados.

Aún no sé lo que se siente esperarte en la escalera de un tren. Lo que sí puedo decirte es que sé muy bien que en el catálogo de mis emociones no hay nada similar a lo que sentí esa madrugada del veinte de enero cuando llegó un mensaje tuyo a mi celular, diciéndome que me querías… Y desde entonces te quiero te adoro y te vuelvo a querer.

Veinte de enero LOVG

p.s. Y no quiero ni preguntarme qué sería de mí sin ti el resto de mi vida.

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Limpieza para recibir el 2013

December 31, 2012

Recién acabo de tender el último mantel lavado. Los pantalones de vestir que no van a la tintorería están por secarse. Los calcetines danzan al viento con su ritmo de noches de Cara de Oque. La ropa de cama ondea en el patio. Mis camisas blancas  hacen rima con el resto de mi ropa interior.

Uno a uno los trastes fueron colocados en su sitio. No hay cuchara alguna fuera de su lugar. Al acomodar las cosas en la alacena las carcajadas y risas de mis amigos y familiares fueron brotando, mágicas, en el piso de la cocina. Presencia grata, un motivo más para pulir el porcelanato y dejarlo reluciente: quiero lucir el recuerdo de su compañía.

A pesar de los calmantes, Lakmé ladra impaciente en el patio. Los vecinos han comenzado a tronar palomas, chifladores y demás. Los Poncianos duermen en el campamento hecho para ellos y Twitter bosteza profundamente muy sin apuro.

En mi cuarto, me acompaña Virginia, mis libros y mi música. Mi agenda. Mi diario. Mis momentos. Mi criatura. No hay cena de los Sinplan, esta noche tengo el gran plan de estar conmigo. Siento que hace falta bañarme para esta cita tan importante, pero antes quiero aprovechar esta pausa para agradecer su compañía durante este año que no ha sido especialmente fácil.

Gracias a cada uno de ustedes por compartir el pan y la sal, por la maravilla de la alquimia en la cocina, por cada momento alrededor del comedor de esta casa. Gracias por aventurarse a probar una nueva receta, por abrir un vino que recién conocieron y quisieron compartir, por los tequilas que se derramaron en el piso, por las copas quebradas como signo de buenaventura, por la cerveza que abrí y que nunca terminé porque alguien la tomó y se la tomó. Gracias por la disposición de estar para hacer rendir una bolsa de Chichos lo mismo que unas hamburguesas de Portobello.

Gracias por los brindis, por una cena de cumpleaños inolvidable, por aquel intento de Tiramisú que no quedó en el intento. Por los mojitos hechos con el mortero comprado en La Habana. Por las gelatinas y los pays, por el café aderezado con una plática íntima y un poco de leche. Gracias por el chocolate y las donas, por los roles de canela, por la barbacoa con cebolla y cilantro un domingo cualquiera que se transformó en un domingo de encuentros.

Gracias por el servicio a domicilio, por las flautas y las enchiladas, por las ensaladas y las quesadillas de La Arrachera. Por el yogurt, el cereal y la avena. Por las tortillas españolas y las crepas. Por el machacado, la carne asada, los chiles en nogada, el lomo y las vinagretas.

Gracias por cumplir mis antojos de ostiones, Krispy Kreme, crepas y arroz con leche. Gracias por los abrazos, las sonrisas, las palabras y las lágrimas compartidas. Gracias por las jirafas que fueron invitadas especiales en cada cena, comida, desayuno o merienda. Gracias por los motivos de reunión y por las reuniones espontáneas.

Gracias porque al alimentarnos juntos hemos conjurado el más antiguo de los ritos hermanándonos en la convivencia de los afectos. Cinco panes y dos peces fueron suficientes para tanta gente, así como ha sido suficiente cuanto hemos ofrecido y recibido en estas paredes que nos albergan. Gracias por tanto, gracias por lo que está por venir. Brindo por el inicio y por los reinicios. Que el éxito esté presente en cada uno de los momentos que tenemos por vivir. Más y mejores textos para todos.

Con amor y gratitud

2012-07-21 09.16.58

Lorena Sanmillán