Archive for September, 2010

Los dones (Germán Dehesa)

September 4, 2010

Comparto mi artículo favorito de Germán Dehesa. Publicado en El Norte el 1 de Julio de 1994, día en que cumplió 50 años.

Los dones

Gracias quiero dar al infinito laberinto de las causas y los efectos por los incontables dones que la vida me ha prodigado; por un hombre que pasó de la costa cántabra a Xalapa, Veracruz y trajo consigo mi apellido; por un oscuro militar que defendió Chapultepec y que también está en mi sangre; por mis cuatro abuelos que adivinando al nieto que les esperaba fallecieron antes de que yo naciera; por mi madre que antes de darse de alta en el Opus Dei contaba chistes colorados llenos de gracia; por el sonriente soñador comunismo de mi padre, que me enseñó a leer y me enamoró para siempre de los libros y de la vida; por mi hermano que agonizó a lo largo de 30 años sin perder el verde brillo de sus ojos y una sonrisa muy dulce; por mi hermana tan querida y tan magnífica doctora; por los parques de mi infancia; por los maristas que se esforzaron quizá sin mucho fruto por educarme; por la música de Mozart que es un joven deleite que aún me acompaña; por el silbato del afilador, las campanas de los helados, el pregón de las alegrías rumores de ayer que mi memoria escucha; por las flores, los mercados, la infinita algarabía de aromas y colores que es mi país; por el asombroso helado de guanábana; por una pedrada que, a los 12 años, me dejó tuerto pero interesante; por los huauzontles que son lo más rico del mundo; por Cervantes que al soñar a Quijote descubrió el mejor territorio de mi espíritu; por la palabra que para ser mágica tiene que ser verdadera; por la UNAM donde conocí a las letras y a las mujeres y me volví persona; por la dignidad de Javier Barros Sierra; por el Hotel María Isabel donde fui bell boy nocturno y adquirí el insomnio y la obra entera de Balzac; por mis maestros y mis doctores que poniéndome y quitándome me han dado cuerpo y alma; por la maestra Concepción Paula, amiga de siempre, compañera y madre de mis hijos y que es, por mucho, la mejor cronista de la vida urbana; por aquel infarto que me hizo descubrir que tenía yo corazón; por Carlos Gaos, Pedro Serrano y Agustín Arias que han hecho de mi vida cosa suya; por Leonardo Santarelli que mira por mí; por mi hijo que se llama Angel que es más tímido y más inteligente que yo; por mi hija Juana Inés que es un jardín secreto; por la pequeña Mariana que me dibuja campos de futbol y está chimuela y loca de contento; por la coreografía del universo y sus puntuales estaciones; por lo que los hombres han pensado, escrito, pintado, edificado, esculpido, soñado, bailado, gozado y sufrido y que yo contemplo con inmenso orgullo; por las emocionantes mujeres que he querido y queriéndome han hecho que florezca; por el amigo conocido ayer, o hace 40 años que le ha dado firmeza y cauce a mis sentimientos; por mis alumnas cuyo pensamiento confluye amorosamente con el mío; por el inalcanzable Unicornio, emblema de belleza y lugar de trabajo y amistad; por mis alumnos que sobrevivieron a mis clases y hoy son ciudadanos; por mis escasos enemigos que tan útiles me han sido; por tanto quirófano visitado; por el intenso tiempo mexicano que me ha tocado vivir y que quizá nos permita provocar el amanecer de la democracia; por la loca, terrible, electrizante y apasionante Ciudad de México; por Venecia que no conozco; por las voces de Alfredo Zitarrosa y Lucha Reyes; por el periódico El Norte, que vale la pena y la alegría; por Borges que me dicta estas palabras; por tantos seres dignos y decentes que he conocido; por la felicidad que sí existe; por estos 50 años que son un sueño y un suspiro; por mis lectores que corrigen y mejoran lo que escribo; por mi país que me ha dado todo, es decir Adriana que ahora espera, prodigioso miligramo, un hijo mío.

Germán Dehesa

Lorena Sanmillán

 

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Hoy toca, Germán

September 3, 2010

Hoy toca no leer tu columna nueva sino releer la primera que publicaste en El Norte, en 1987.

Hoy toca ver en los periódicos y en la televisión la noticia de tu muerte.

Hoy toca llorarte.

Hoy toca extrañarte.

Hoy toca leer a Sergio Sarmiento y hacer eco de sus palabras.

Hoy toca recordar lo feliz que fuiste cuando nació Bebeto.

Hoy toca preguntarnos por ti cómo dormirá Montiel.

Hoy toca saludar a Colima.

Hoy toca mostrar luto por Veracruz.

Hoy toca enviarte un par de orquídeas y un perro café.

Hoy toca recordar la última vez que te vi, junto a Denise Dresser y no pude saludarte.  Los organizadores te disculparon, dijeron que te sentías mal y que necesitabas descansar.

Hoy toca decirle a la señora potosina que ya no se apure, ya no hablarás ni escribirás más de tu familia.

Hoy toca preguntarnos qué pasará con la Capufe.

Hoy toca pedirle a tus Pumas que ganen, que queden campeones.

Hoy toca detener el tiempo para alimentar a los perros cafés.

Hoy toca tomar la estafeta y organizarnos para continuar con la Operación Cobija.

Hoy toca verte en pijamas de madera.

Hoy toca que tus libros sean acariciados, ahí, sobre tu autógrafo, donde pusiste tu mano.

Hoy toca recordar nuestro encuentro en la Feria del Libro.

Hoy toca cancelar la esperanza de que me respondieras la carta que te escribí.

Hoy toca envidiar de nueva cuenta tus guayaberas blancas siempre tan bien planchadas.

Hoy toca cerrar los ojos y volverte a ver entrar apresurado a tu conferencia en la FIL, calzando unos tenis puma que estaban de moda y escucharte reír de ti mismo. ¿Verdá que están muy maricones mis zapatos?

Hoy toca llevarte a descansar al Papaloapan.

Hoy toca recordar cómo lloraste cuando Viruta se graduó.

Hoy toca que te vuelvas inmortal.

Hoy toca lamentarnos, pues no estarás aquí para contarnos sobre el nacimiento de tus nietos.

Hoy toca que te unas a Borges, Paz, Saramago, Sabines, Caíto y Monsiváis.

Hoy toca que tu madre vuelva a regañarte, ¿por qué llegaste aquí tan pronto?

Hoy toca que tu padre y tu hermano te vuelvan a abrazar.

Hoy toca sonreír ante tantos personajes que creaste: El Pulpo, La Tractor, La Tatcher, La Jaguara, El Bucles…

Hoy toca escribir la crónica de éste, tu último viaje.

Hoy toca que sigan los homenajes.

Hoy toca que rindas cuentas. Tal vez te salgan debiendo.

Hoy toca comer huazontles, campechanas y café.

Hoy toca, Germán, hoy toca, aunque no estés.

Hoy toca compartirte.

Hoy toca estar triste.

Hoy toca romper el silencio.

Hoy toca decirte gracias.

Hoy toca decirte adiós.

Lorena Sanmillán